Instituto de Derechos Humanos de la UCA

La inconstitucional reelección inmediata y los derechos humanos

18/07/2023

Editorial Idhuca

Una condición básica para el ejercicio de los derechos humanos es que el poder esté limitado y controlado, porque, de lo contrario, la concentración de poder lleva al cometimiento de arbitrariedades y violación de esos derechos, pues no hay nadie que frene o detenga una actuación.

Esa separación de poderes y lo que se conoce como frenos y contrapesos entre órganos es lo que se busca recoger en las Constituciones, y la nuestra no es la excepción. Si algo como impedir que alguien se perpetúe en el poder está en la Constitución es porque es relevante y porque históricamente se sabe que ya han existido deseos de continuar ilegítimamente en el poder y, por tanto, hay que establecer su prohibición en la norma suprema. 

Para que una elección democrática sea posible esto solo puede lograrse si quienes tienen interés en competir por la presidencia respetan los límites impuestos por la Constitución y las leyes. No existe otra forma. Y, como ciudadanía, debemos exigir que esas normas se respeten.

La reelección presidencial en El Salvador es posible siempre y cuando sea realizada en apego al principio de alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República; es decir, quien esté en el cargo de presidente actualmente no puede aspirar a otro periodo presidencial de forma consecutiva. Que se señale por todos los medios que la reelección inmediata es permitida es manipular la opinión pública y mentir. El gobierno miente. Así como miente diciendo que en El Salvador no se tortura ni se mata, miente señalando que la reelección inmediata es posible. Que se señale que la reelección es algo positivo por la popularidad del presidente, es una mentira aún mayor, porque la historia nos ha enseñado que nada bueno resulta de la concentración del poder.

Tanto las aspiraciones del actual presidente como el respaldo de sus aspiraciones constituyen acciones contrarias a la Constitución y a los derechos humanos. Es importante, pues, tener en cuenta que aunque cada país tiene la libertad de regular la reelección de acuerdo con sus propias necesidades históricas y políticas, tal y como menciona la Corte Interamericana, lo cierto es que la historia de El Salvador demuestra que la permanencia indefinida de una misma persona en la Presidencia solo puede traer consecuencias perjudiciales para el país. 

 El último en buscar la reelección fue un dictador y genocida hace 84 años. Eso nos debe alertar sobre nuestra propia historia y exigir que el poder se ejerza siguiendo las reglas del juego y en apego a los derechos humanos, no al revés.