Rostros femeninos del martirio

 

Mujeres sobrevivientes de violencia que con sus voces diversas y sus testimonios valientes revelan la fuerza sanadora de la comunidad, las redes y los rituales, y nos recuerdan que es posible hacer del dolor y la injusticia una fuente de lucha y esperanza. En el centro de las tres historias están los altares en honor a las víctimas que irrumpen donde menos se lo espera y que dan fe de que los verdugos no tendrán la última palabra sobre la historia. Estos altares son armados y decorados con dedicación, amor y devoción por las protagonistas y sus comunidades, aún en medio de adversidades y en un país que se ensaña en olvidar, invisibilizar o criminalizarlas. No es casualidad que la película en la cual se basa la exposición se llame “Mujeres altar”, una producción colectiva de Salvadoreñxs construyendo memoria, Alharaca y CUMA, con imágenes de Julio López Fernández y Camilo Henríquez. Estas tres historias hacen visible una tradición oscurecida de la historia salvadoreña: las luchas de las mujeres. Todas llenan un vacío en nuestra comprensión de El Salvador y todas dicen una palabra sobre la defensa de la vida ante las amenazas actuales.