PROCESO — INFORMATIVO SEMANAL EL SALVADOR, C.A.

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    Su producción y publicación está a cargo del Centro de Información, Documentación y Apoyo a la Investigación (CIDAI) de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” de El Salvador. Por favor, asegúrese de mencionar Proceso al utilizar porciones de esta publicación en sus trabajos.

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Año 23
número 1050
mayo 28, 2003
ISSN 0259-9864
 
 
 
 

ÍNDICE



Editorial: El debate por las candidaturas

Política: La crisis de la salud y las tentaciones de algunos políticos

Economía: Resultados de la dolarización

Documento IUDOP: Los salvadoreños evalúan el cuarto año del gobierno de Francisco Flores

Regional: Corrupción en el IGSS: abriendo el camino a la privatización

Derechos Humanos: Los derechos humanos: techo de vidrio de los presidenciables

 
 
Editorial


El debate por las candidaturas

 

Las cúpulas partidarias, tan pronto salieron de un embrollo —el que se les armó cuando se embarcaron en la tarea de definir las nóminas de sus candidatos a diputados y alcaldes—, se metieron en otro, a todas luces más problemático: la selección de los candidatos para competir por la presidencia de la República. Esta selección pasa por un procedimiento previo: la nominación de los precandidatos, proceso en el cual se hayan envueltos prácticamente todos los partidos políticos que se disponen a participar en las elecciones de 2004.


Como ya es costumbre, en la definición de las candidaturas para la presidencia aparece el siempre tan debatido tema de los mecanismos de selección de las figuras que van a representar a los respectivos institutos políticos. Por lo general, se suelen perfilar tres posiciones bastante nítidas en torno al asunto: por un lado, las cúpulas (y sus allegados más influyentes) quieren ser las que decidan, a puerta cerrada, los nombres de los candidatos, lo cual supone que el resto de los militantes deben aceptar sumisamente el mandato de la dirección. En segundo lugar, están los desafectos al elitismo partidario, es decir, aquellos que quisieran que los candidatos fueran electos por algún procedimiento democrático. En cada coyuntura preelectoral claman porque se permita la participación de las bases en aquella selección; casi nunca son escuchados por las élites y su protesta se diluye una vez pasada la euforia electoral. En tercer lugar, están los que, como figuras individuales, deciden postularse por su cuenta y riesgo, más o menos al margen de cualquier consulta directa con las bases o con las cúpulas de sus respectivos partidos. Quienes optan por esta vía, asumen que su nombre y su desempeño público son suficientes para ser nominados como candidatos. Aunque no necesariamente actúen de espaldas de las dirigencias —incluso es probable que algún miembro influyente del partido al que pertenecen los apoye—, suelen perfilar su candidatura sin ceñirse a los cauces institucionales.


En estos momentos, los partidos políticos están atrapados por los dinamismos antes descritos, siendo más evidente tal situación en ARENA y el FMLN, los dos institutos políticos que más se empeñan en la disputa por la presidencia de la República. El primero de ellos está siendo sacudido por un debate interno subido de tono, que pone de manifiesto las dificultades que tiene el partido de derecha para lograr el consenso básico en torno al candidato más idóneo para competir con éxito en las elecciones del 2004. Las voces que claman por una mayor participación de las bases areneras en la selección de candidatos se están haciendo sentir con fuerza. Sin embargo, no es presumible que sus exigencias prosperen en un partido enemistado con la democracia, sobre todo en su dimensión de participación y deliberación social. En estos momentos, también se hacen presentes en ARENA las autopromociones políticas, siendo las más llamativas las del ex director de la PNC, Mauricio Sandoval, y la del ex presidente de la República, Armando Calderón Sol. Cada uno a su manera, está haciendo su propia campaña —el uno con la bandera de la seguridad pública y el otro con la de la experiencia política— para ser la carta ganadora de ARENA en las próximas elecciones. Finalmente, está la cúpula arenera que, con las manos atadas por los condicionamientos impuestos por la disputa entre algunas de sus figuras individuales y la presión de las bases del partido, debe defender los cauces institucionales —y su propia ascendencia dentro del partido—, para seleccionar al candidato políticamente más potable.


En ARENA, las cosas no marchan con la calma de costumbre. Los resultados de las últimas elecciones abrieron unas grietas que no se ve cuándo se van a cerrar. El consenso interno, una vez que la autoridad del presidente Flores fue socavada por las críticas de prohombres de ARENA como Calderón Sol y Alfredo Cristiani, se ha resquebrajado. El partido se ha retrasado, quizás como nunca en su historia, en perfilar a su candidato para la presidencia. ARENA está, pues, contra el reloj.


En el FMLN la situación no es mejor. En este partido, las demandas de democracia interna han estado a la orden del día a lo largo de la postguerra. Algunos se dan por satisfechos con el nivel de participación de las bases en el debate sobre la selección de candidatos; no obstante, lo cierto es que la cúpula efemelenista se las arreglado para tener la última palabra en las decisiones fundamentales tomadas en el seno del partido. Así, es desde la cúpula del FMLN que se está promoviendo la figura de Schafik Handal como candidato, pese a las opiniones en contra de muchos de sus militantes. También en el Frente se hacen presentes las autopromociones, aunque esta vez con menos agresividad que en ARENA. Schafik Handal y Óscar Ortiz, por ejemplo, están haciendo su propia campaña, pero circunscribiendo su proselitismo particular dentro del marco institucional. En términos prácticos, esto se ha traducido en una disputa partidaria de bajo perfil, como si al final todos estuvieran de acuerdo en que se hará lo que decida la cúpula. Lo curioso en el FMLN es que las señales de ruido provienen de fuera del partido: la virtual incursión de Mauricio Funes al ruedo político, con ánimos (y con capacidad) de disputar la candidatura a hombres del partido, amenaza con alterar la “paz interna” que el FMLN al fin alcanzó con la salida de los renovadores.


En el caso del FMLN, al factor Funes, se suma el factor PCN. En efecto, en el contexto de la alianza pragmática entre ambos partidos, no sería nada extraño que, para las elecciones del 2004, se configure un pacto de mayor envergadura entre el FMLN y el PCN, lo cual seguramente supondría una discusión conjunta del perfil de los candidatos a la presidencia y la vicepresidencia. Esto haría que el debate el interior del FMLN se caliente e incluso que se intensifique la presión de las bases por incidir en aquella decisión.


En definitiva, el ritmo del FMLN ha sido casi siempre más lento que el de ARENA, como si aquél esperara la pauta dada por éste —en perfil de los candidatos, estilo de campaña y contenidos a debatir—, para establecer su propia dinámica. Los “retrasos” de ARENA, sumados al deterioro de su imagen y al viraje del PCN, plantean la posibilidad de que sea el FMLN el que esta vez marque los ritmos de la política nacional. La pregunta es si su cúpula está preparada para ello.

G

 

Política


La crisis de la salud y las tentaciones de algunos políticos

 

Las últimas encuestas de opinión pública revelan un malestar bastante generalizado de muchos salvadoreños con el desempeño del gobierno del presidente Francisco Flores. Al parecer, el anuncio pomposo de las “nuevas medidas para mejorar la economía familiar” no tuvo impacto alguno en la percepción que los ciudadanos tienen del equipo gubernamental. La nota de evaluación de 4.2 que anuncia la prensa del 27 de mayo, es la más baja que ha tenido Flores desde que llegó a Casa Presidencial, el 1º de junio de 1999. Además, en el tema de la salud, una gran mayoría de los salvadoreños, más del 70%, estima que el presidente no está enfrentando adecuadamente la crisis.

G

 

Economía


Resultados de la dolarización

 

El tema de la dolarización se ha puesto de nuevo en el debate. En el campo político, el Ejecutivo y el FMLN se han enfrascado en una serie de discusiones sobre si es beneficioso o no volver a poner en circulación la moneda nacional para la economía salvadoreña. El Ejecutivo, a través de los Ministerios de Economía y Hacienda, ha expresado que una vuelta a la circulación del colón tendría efectos peniciosos para la economía. Considera que una medida de este tipo se traduciría en el incremento de las tasas de interés y, por lo tanto, en una dificultad para la concesión de préstamos. Además —sostiene el gobierno—, el país volvería a estar sometido al riesgo cambiario, dejando abierta la posibilidad de devaluación.

G

 

Documento IUDOP


Los salvadoreños evalúan el cuarto año del gobierno de Francisco Flores

 


Los salvadoreños calificaron con una nota promedio de 5.01 al gobierno del presidente Francisco Flores por su desempeño durante su cuarto año de gestión, según revela la más reciente encuesta de opinión realizada por el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) de El Salvador. El sondeo, efectuado con el propósito de conocer la opinión de los ciudadanos sobre el trabajo que ha desarrollado el gobierno de Francisco Flores, así como también sobre el desempeño de la Asamblea Legislativa, se llevó a cabo entre el 26 de abril y el 9 de mayo del presente año, con una muestra de representatividad nacional de 1,254 personas adultas, entrevistadas en los catorce departamentos del país y con un error muestral de más/menos 2.8 por ciento.


Una comparación de los sondeos realizados por el IUDOP muestra que la evaluación del gobierno de Flores ha empeorado con respecto a la última evaluación realizada en diciembre de 2002. De hecho, esta es una de las peores notas que ha obtenido el ejecutivo desde que tomó posesión en 1999. Las opiniones sobre el desempeño del presidente tanto como de su gabinete no son unánimes; sin embargo, muestran una tendencia más negativa que en años anteriores.


Al preguntar sobre la forma en que el presidente Flores está gobernando al país, el 46 por ciento de los salvadoreños sostuvo que Flores está gobernando mal al país; mientras que una cuarta parte de los consultados —25.6 por ciento— afirmó que está gobernando bien. Un 27.3 por ciento dijo que está gobernando de forma regular y el resto no ofreció su opinión al respecto.


Estas opiniones parecen estar vinculadas con la percepción de que el país no ha tenido cambios positivos desde que entró la actual administración. Casi la mitad de los consultados (47.2 por ciento) consideran que la situación del país está peor desde que entró el actual gobierno, el 31.7 por ciento piensa que sigue igual y una quinta parte cree que ha mejorado.

Los logros y fracasos del gobierno
A los salvadoreños se les consultó directamente y de forma abierta sobre los logros y fracasos de la administración Flores durante su cuarto año de gestión.


Respecto a los logros, las respuestas fueron diversas, pero la mayoría de la población tuvo dificultades para identificar algún logro: el 47.8 por ciento sostuvo que no existe logro alguno y el 13.9 por ciento no supo qué responder. El 16.3 por ciento señaló la mejora de calles y carreteras como el principal logro del gobierno, un 9.6 por ciento señaló las relaciones y tratados comerciales con otros países, un 4.4 por ciento indicó que ha ayudado a la población y un 2.7 por ciento considera que la política económica ha sido el mayor logro, entre otras respuestas.


En cuanto a los fracasos, los consultados se muestran muy divididos y señalan una diversidad de fallos; sin embargo, buena parte de las opiniones se relacionan con el problema del sector salud y la economía. Aspectos relacionados con lo económico fueron mencionados por el 27 por ciento de la población , mientras que el conflicto de salud lo señaló el 15.2 por ciento. También indicaron la privatización —referida sobre todo a la intención de privatizar el sistema de salud— (10.9 por ciento) y el “no escuchar a la población” (7.4 por ciento), dentro de una serie de respuestas. Sólo un 6.6 por ciento de la gente considera que el gobierno no ha tenido fracasos en este cuarto año.

Problemas del país y gestión del gobierno
El área económica continúa siendo el área más crítica del gobierno luego de cuatro años de gestión. De hecho, al identificar los principales problemas del país, el 55.5 por ciento de los consultados señala problemas de índole económica, seguido por un 25.3 por ciento que considera la delincuencia como el primer problema del país.


El sondeo preguntó específicamente por los esfuerzos del gobierno para erradicar esos problemas. En cuanto a lo económico, el 66 por ciento de las personas consultadas considera que la situación económica del país ha empeorado con el actual gobierno, un 20 por ciento opina que se mantiene igual y sólo un 14 por ciento cree que ha mejorado. Es más, dos terceras partes de la población dicen estar en desacuerdo con la política económica impulsada por la actual administración, el resto se divide entre opiniones favorables y el desconocimiento de la iniciativa económica de la gestión de Flores.


En esta misma línea se consultó a la población sobre las razones que motivaron al presidente Flores a promover las medidas sobre el salario mínimo, las pensiones y la electricidad. Ante esto, casi 6 de cada 10 salvadoreños mencionan razones de estrategia y supervivencia política (fracaso electoral del partido en el gobierno, estrategia de cara a las elecciones presidenciales, mejorar la imagen del gobierno y FMLN ha ganado terreno). Dos de cada diez personas no supieron dar una respuesta y sólo uno de cada diez salvadoreños opina que lo ha hecho por estar realmente preocupado por la situación de la población (ayudar al pueblo, mejorar economía y mejorar al país).


La gente continúa viendo al gobierno orientado a beneficiar sólo a los más ricos; de hecho, al consultar sobre el tratado de libre comercio con Estados Unidos, el 58.5 por ciento de la población comparte la opinión de que el TLC beneficiará más a los empresarios y a los ricos y poderosos, un 22.7 por ciento considera que beneficiará a todos y el 3.2 por ciento cree que favorecerá a los trabajadores. El resto se divide en otras respuestas y las personas que no emitieron opinión.


Respecto al problema de la seguridad pública la percepción es también bastante negativa, mucho más que en años anteriores. Para tres de cada cuatro salvadoreños (76.3 por ciento) la delincuencia ha aumentado con el actual gobierno, para un 12.7 por ciento ha disminuido y un 11 por ciento considera que se ha mantenido igual.


En otro ámbito, se preguntó a los entrevistados sobre el nivel de apertura y concertación que ha mostrado el presidente Flores ante el conflicto de salud. Para casi tres cuartas partes de los ciudadanos, el mandatario ha mostrado poca o ninguna apertura hacia el diálogo con los médicos y empleados del ISSS y prácticamente una cuarta parte considera que ha mostrado alguna o mucha apertura para dialogar. Respecto a la apertura del gobierno a escuchar las demandas de la población en general, el 73.3 por ciento opina que el Ejecutivo ha escuchado poco o nada las demandas de los salvadoreños, mientras que un 25.1 por ciento cree que ha escuchado algo o mucho las demandas de los ciudadanos. Es más, 8 de cada 10 consultados afirma sentirse poco o nada beneficiado por el trabajo del actual gobierno.


En cuanto a la imagen que la población tiene de la persona del mandatario, un poco más de la mitad de los entrevistados manifiesta que la imagen que tenía de Flores no se ha modificado en este cuarto año de gestión, sin embargo, para un poco más de la cuarta parte (28.8 por ciento), tal imagen ha empeorado y para un 18.6 por ciento su imagen ha mejorado.

Retos del presidente
La encuesta abordó el tema de la tarea fundamental del gobierno en su último año de gestión. Acorde con lo expresado en otras opiniones, la mayor parte de ciudadanos señalaron aspectos que tienen que ver con la situación económica del país: el 23.9 por ciento mencionó que el gobierno debería crear más fuentes de trabajo, el 9.8 por ciento dijo que debía mejorar la economía, otro 9.8 por ciento se refirió al combate de la pobreza, el 2.2 por ciento dijo que debía disminuir la inflación y el 2.1 por ciento considera que debe aumentar el salario mínimo. Por otro lado, el 15.5 por ciento señaló el combate de la delincuencia, el 8.4 por ciento consideró que debe trabajar por el bienestar del pueblo y un 7.3 por ciento manifestó que el ejecutivo debe resolver el conflicto de salud.


Otras tareas mencionadas en porcentajes menores fueron: cumplir con las promesas, apoyar más al agro, mejorar los servicios públicos y que mejore su trabajo.

Evaluación de la Asamblea Legislativa
El sondeo de la UCA también recogió las opiniones de los salvadoreños sobre la Asamblea Legislativa. En primer lugar, los ciudadanos calificaron el desempeño de la Asamblea que recién terminó su gestión con una nota promedio de 5.2, sobre una escala de 0 a 10. Esa baja evaluación, que no pudo mejorar en sus tres años de gestión, se explica por diversas opiniones expresadas por los entrevistados. Por ejemplo, el 83.9 por ciento de los salvadoreños consideran que las leyes que promulgó la anterior Asamblea en los últimos doce meses de su gestión beneficiaron poco o nada a los ciudadanos, mientras que un 11.5 por ciento considera que les beneficiaron en algo y sólo el 4.6 por ciento sostiene que les beneficiaron mucho. Además, el 79.3 por ciento de la gente dijo haberse sentido poco o nada representada por el anterior órgano legislativo, frente a un 15 por ciento que se sintió algo representado y sólo el 4.6 por ciento afirmó que sus intereses estuvieron muy representados por la pasada Asamblea Legislativa.


La encuesta sondeó también las expectativas que la población posee de cara a la nueva Asamblea Legislativa. En primer lugar, para el 57.1 por ciento de las personas la situación del país mejorará con el nuevo órgano Legislativo, para el 17.3 por ciento seguirá igual, para el 12.7 por ciento la situación empeorará y un 12.9 por ciento no supo dar una opinión. Y en segundo lugar, se preguntó sobre el principal reto de la nueva Asamblea, ante lo cual, 3 de cada 10 ciudadanos opinaron que el principal reto es crear leyes que favorezcan a la población, el 27.3 por ciento señala que deben erradicar la corrupción de dicho órgano, el 13.6 por ciento indica que deben crear leyes que promuevan el desarrollo del país, el 11.5 por ciento de los entrevistados considera que el principal reto es lograr más concertación entre partidos y un 8.3 por ciento dice que deben de llegar a un acuerdo para gobernar el país, entre otras respuestas.

Preferencias políticas
La pesquisa de la UCA también midió los respaldos políticos que ofrecen los ciudadanos a los partidos en la actualidad, como también sus opiniones sobre los mejores candidatos a la presidencia.


En cuanto a los candidatos para la presidencia del país, se pidió a los consultados que indicaran, dentro de una lista de figuras que se les mencionaba, a quién consideraban el mejor candidato por parte de ARENA. Los resultados muestran que el 21.5 por ciento considera a Evelyn Jacir de Lovo como la mejor candidata por parte de dicho partido, un 11.8 por ciento considera que es Alfredo Cristiani, un 10.9 por ciento dijo que Tony Saca, un 9 por ciento opina que es Roberto Murray Meza y para un 7.8 por ciento el mejor candidato es Mauricio Sandoval.
También se preguntó sobre el mejor candidato por parte del FMLN dentro de una lista de personalidades que se proponía en la encuesta. El 39.5 por ciento señaló a Mauricio Funes como la mejor alternativa para la candidatura, un 9.2 por ciento señaló a Shafick Handal, un 7.9 por ciento a Arturo Zablah y un 7.8 por ciento a Oscar Ortiz.


Además, se sondeó en forma abierta las opiniones sobre el mejor candidato para gobernar al país, ante lo cual los datos revelan lo siguiente: un 20.8 por ciento considera a Mauricio Funes como el mejor candidato, un 6.6 por ciento mencionó a Evelyn Jacir de Lovo, un 5.7 por ciento opinó que la mejor alternativa es Alfredo Cristiani, un 5 por ciento considera que lo es Murray Meza y para un 4.4 por ciento lo es Shafick Handal, entre otras figuras mencionadas con menores porcentajes. Cabe mencionar que un 26.9 por ciento no virtió su opinión al respecto.


Preguntados por cuál partido votarían si las elecciones fueran el “próximo domingo”, alrededor de una cuarta parte de la población no escogió partido alguno. Entre los que eligieron se destacan los dos partidos más grandes, por un lado, el FMLN obtuvo el 40.6 por ciento de las intenciones de voto y ARENA el 23.9 por ciento. A gran distancia les sigue el PCN con el 5.8 por ciento, el PDC con el 2.7 por ciento y el CDU con el 1.2 por ciento de las intenciones de voto.


En resumen, la encuesta de la UCA muestra que la evaluación general sobre el gobierno de Francisco Flores ha empeorado en forma considerable en comparación con evaluaciones anteriores. Una comparación de todas las cifras arrojadas por esta encuesta con los resultados de las pesquisas de evaluación de los tres años anteriores revela una tendencia hacia opiniones más negativas sobre el desempeño gubernamental. La nota promedio de 5.01 constituye la segunda peor calificación obtenida por este gobierno a lo largo de toda su gestión.


La administración de Francisco Flores no logra superar los señalamientos negativos en ámbitos concretos como la relación del Ejecutivo con la población y la economía, y a estos se les suma en la actualidad el conflicto de salud.


Los salvadoreños ahora insisten más en que el presidente no les ha escuchado sus demandas y eso explica en buena medida el pobre desempeño del Ejecutivo frente a la opinión pública, y por lo mismo, ahora debe enfrentar a una ciudadanía desconfiada, decepcionada e indiferente hacia lo que el Ejecutivo pueda realizar. Esto también explica la evaluación bastante negativa que la gente hace de la actual gestión gubernamental a pesar de haber anunciado recientemente medidas que según el gobierno mejorarán la economía.


La población sigue viendo al gobierno, ahora más que nunca, orientado a beneficiar al gran capital y no a los ciudadanos más pobres.
Por su lado, la Asamblea Legislativa que acaba de terminar su período (2000-2003) enfrenta un nivel de aprobación tan bajo como el Ejecutivo, pues como ya se ha hecho tradición, aglutina opiniones bastante desfavorables como la expresión casi unánime de que este órgano Legislativo no benefició ni representó los intereses de la población salvadoreña.


Sin embargo, según los datos del sondeo, buena parte de la población posee algunas expectativas en que la situación del país pueda mejorar con la nueva Asamblea Legislativa.


En el ámbito de las preferencias partidarias, los datos muestran una ventaja importante del FMLN sobre el resto de partidos. Sin embargo, a estas alturas del nuevo proceso electoral presidencial y tomando en cuenta las dinámicas políticas, todavía pueden esperarse cambios significativos en las tendencias sobre las preferencias partidarias de los ciudadanos. Al final, todo dependerá del comportamiento ante el público de los sectores políticos en contienda.


San Salvador, 29 de mayo de 2003.

G

 

Regional


Corrupción en el IGSS: abriendo el camino a la privatización

 

Las bodegas del Instituto Guatemalteco del Seguro Social (IGSS) están prácticamente desabastecidas de muchas medicinas importantes. El desabastecimiento se viene registrando, cuando menos, desde principios de año. El periódico guatemalteco Prensa Libre detalla que “las medicinas han faltado, por incumplimiento de las proveedoras y por recorte de la lista básica” y que “escasean fármacos para la diabetes, neumonía, afecciones de la piel y enfermedades respiratorias”. El rotativo también afirma que las clínicas del IGSS carecen de ciertos antibióticos y analgésicos, “vitaminas C y B, así como ácido fólico para mujeres en gestación” y medicinas para los pacientes de esclerosis múltiple.

G

 

Derechos Humanos


Los derechos humanos: techo de vidrio de los presidenciables

 

Ya comenzaron a sonar los tambores de la batalla por la silla presidencial del próximo año. Las principales fuerzas políticas del país se encuentran en una verdadera medición de pulsos internos para lanzar a los candidatos a la presidencia de la República. En esa dinámica, ha sido clara la confirmación de que en El Salvador no existe voluntad sincera de los partidos políticos por reorientar el rumbo del país hacia la democracia, el fortalecimiento de la institucionalidad, la construcción de un auténtico Estado de derecho y el respeto a las garantías y derechos fundamentales.
Esto se deduce por las precandidaturas lanzadas por ARENA y el FMLN que, más que hacer referencia a un esfuerzo serio por presentar las mejores cartas presidenciables, de cara a la ciudadanía, parece una acción concertada para ahuyentar en estampida a los votantes. Esto es así, porque con sólo tomar como referencia evaluadora para los precandidatos, su contacto con el respeto a los derechos humanos y sus antecedentes judiciales o políticos, el público elector puede de entrada descalificarlos.


En primer lugar, la nominación del ex presidente Calderón Sol como posible candidato de ARENA hace que corran los nervios en muchas víctimas de violaciones a los derechos humanos. No puede olvidarse, que fue durante su gestión como primer mandatario que se despidieron a varios miles de empleados públicos, a través del famoso decreto 471, que trajo consigo miseria y hambre para muchas familias salvadoreñas, en una clara violación del derecho al trabajo y a la estabilidad laboral. También, bajo su mandato se concretó la reforma al sistema de pensiones de El Salvador, lo que originó que decenas de miles de empleados públicos y privados se vieran afectados al momento de sus jubilaciones en los años siguientes, al punto que en este año se ha anunciado que se cometió un error con más de cien mil empleados, quienes recibirán menos pensión de la que hubieran obtenido en el antiguo esquema.


En aquella oportunidad, muchos coincidían —y a la larga tuvieron razón— en señalar que con el nuevo sistema de pensiones se incumplía la obligación estatal de velar por la seguridad social de los trabajadores y que este componente del plan de modernización y privatización, impulsado por el gobierno era ampliamente inadecuado para las mayorías e inconstitucional. Con este cambio en la administración de las pensiones, se afectó la esfera de la seguridad social de las y los salvadoreños y el derecho a un retiro y a una pensión dignas, después de haber dedicado toda la vida a arduas tareas laborales.


Ya refiriéndonos a los esfuerzos de Calderón Sol para el estricto cumplimiento de los acuerdos de paz y en sus políticas de seguridad pública para la prevención e investigación del delito, tenemos que fue su gobierno el que recibió el informe del denominado “grupo conjunto”, en el que se detectaba y corroboraba el accionar de grupos armados ilegales, a la usanza de los escuadrones de la muerte. Con dicho informe, el ex gobernante sólo ocupó el espacio de algún archivo olvidado en casa presidencial. En esa misma línea, la Policía Nacional Civil (PNC), cuya dependencia jerárquica le corresponde al Presidente de la República fue acusada durante el período de Calderón de muchos crímenes y violaciones a los derechos humanos.


Son ampliamente recordados los crímenes cometidos por policías en los casos Vilanova, García Prieto, Gaytán, “Sombra Negra” y otros, los cuales siempre fueron negados de manera vehemente por la corporación policial. En este aspecto, el ex presidente tuvo como política el defender a capa y espada a la PNC, en vez de investigar seriamente las anomalías que se le señalaban; es más, fueron conocidos en esa época sendos casos de fraudes procesales, atribuidos a la policía, en contubernio con el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE), los cuales no se esclarecieron, ni contaron con el apoyo decidido de Calderón Sol para investigarse. Estas son sólo algunas pinceladas que nos hacen dudar que un candidato como el mencionado sea idóneo para optar al cargo de Presidente de la República.


Por otro lado, el lanzamiento al ruedo de la competencia del ex director de la PNC y ex director del OIE, Mauricio Sandoval, ha provocado motivada rechifla en amplios sectores de la ciudadanía. Es públicamente conocido, que fue Sandoval el que en noviembre de 1989, orquestó y dirigió la campaña de radio en contra de los sacerdotes jesuitas de la UCA en los días previos a su asesinato, lo que desde un inicio lo descalifica para ocupar cualquier puesto en la administración pública, no digamos la casa presidencial. Asimismo, su oscuro papel al frente del OIE durante más de seis años no lo vuelven una persona confiable para trabajar de manera transparente y concertada en beneficio de toda la población salvadoreña. La extraña intromisión del OIE de Sandoval en fraudes procesales, así como en los casos García Prieto, Súster y Katya Miranda, por sólo mencionar algunos, dan la impresión de que el encubrimiento, la falta de claridad y la impunidad en esos crímenes no son obra de la casualidad.


Su carta de presentación más conocida ha sido su labor como director de la PNC, en la que adoptó una política de trabajo de línea dura, que a la larga no dio resultados positivos. Si bien, logró combatir con un margen aceptable de éxito el delito de secuestro, esto se desvanece si tomamos en cuenta que en este combate pereció más de algún secuestrado, a consecuencia de la intervención inoportuna o temeraria de la Policía. Su gestión se caracterizó precisamente por favorecer sólo a aquellos sectores vinculados al gran capital o a los intereses de los Estados Unidos de América. Por el contrario, en los delitos más graves y que aquejan insoportablemente a la mayoría de salvadoreñas y salvadoreños, la actitud de Sandoval fue tolerante y totalmente ineficiente. Así, no existe duda alguna de que el número de homicidios creció durante la jefatura policial de Sandoval, al mismo tiempo que aumentó la impunidad en dichos crímenes.


Aunado a lo anterior, fue este precandidato el responsable de ordenar operativos extremadamente represivos e innecesarios de la PNC durante protestas sociales, bastando para ello mostrar como ejemplo, la autorización que dio para el lanzamiento de gases lacrimógenos y el uso de la fuerza en una protesta pacífica de médicos y trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social en marzo de 2000, pese a que dicha acción afectó a varios pacientes hospitalizados o que esperaban la atención médica. En fin, se cuenta con una serie de datos que, desde la óptica de los derechos humanos, no respaldan en lo absoluto la hoja de vida de Mauricio Sandoval, a pesar de lo que algunos videos de autopromoción pudieran contener.


Pero esta enfermedad de seleccionar indebidamente precandidatos no es sólo propia del partido en el gobierno. El FMLN ha anunciado, ante el asombro de la mayoría, el lanzamiento de Schafik Handal como candidato a la presidencia. El solo hecho de que este partido de izquierda nomine como candidato a aquél que la población rechaza, nos da una idea de lo que significa para dicho instituto político la opinión popular. Pero independientemente de eso y del incuestionable liderazgo de Hándal al interior del FMLN, existen otros detalles que le cuestionan su idoneidad para asumir la jefatura del Estado.


No debe olvidarse que Handal fue un comandante guerrillero, y como tal, responsable de operativos militares que pudieron haber implicado violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario. Precisamente a las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), brazo armado del Partido Comunista durante la guerra, que eran lideradas por este precandidato, se le atribuyen hechos vergonzosos. A este grupo se le ha señalado como responsable del secuestro de Inés Duarte Durán, la hija del ex presidente José Napoleón Duarte, en un acto en que sobra decir que no se trató de una lucha militar entre los bandos en conflicto. Igualmente, a esta agrupación guerrillera —al mando de Handal— se le vincula de alguna manera en los secuestros de Kerim Salume, Guillermo Sol Bang y Nelson Machuca y que, independientemente de la politización que en su oportunidad se hizo del caso y de algunas tergiversaciones, existen datos reales de que las víctimas estuvieron en cautiverio en una casa de seguridad de las FAL.


Estos hechos han sido negados, sin mayores explicaciones por parte del dirigente, y que, ante una postulación como la persigue, se requiere de una mayor claridad y credibilidad de su defensa. Estos son sólo algunos puntos que podrían criticársele a Handal y que le despojan de valiosas características y antecedentes que debe tener un candidato a presidente. De ahí que la elección presidencial del próximo año se vea con tanta desesperanza, porque, al menos con los posibles candidatos que se conocen ahora, no se ve que el país vaya a caminar por un mejor sendero, ya que en definitiva, si nos basamos en el respeto irrestricto a los derechos humanos, estos aspirantes a la presidencia tienen el techo de vidrio.

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