Comunica

Martes, 2. Sep 2014
Text size
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Portada

El lado vivo de la medicina forense

E-mail Imprimir PDF

El doctor Alfredo Adolfo Romero Díaz, forense del Instituto de Medicina Legal de San Salvador, habla de su  particular profesión. En ella, Romero resuelve mitos, comparte sus experiencias de 15 años en medio de un ambiente frío, tenebroso entre cuerpos inertes y un olor penetrante a formalina.

detallado-¿Qué lo motivó a entregarse a esta labor?

Yo desconocía la medicina forense, pero tenía el deseo de ser profesional en está área. Cuando me gradué de la Universidad Evangélica, conforme seguía el tiempo realicé un examen de oposición convocado por el Dr. Juan Mateu Llort, director del Instituto de Medicina Legal de aquel entonces en 1994. Fui admitido y estando adentro tuve la oportunidad de obtener  varios diplomados y una beca con especialización forense.

-La idea que se tiene de un forense es la del médico que hace autopsias ¿Qué otros trabajos desarrollan?

Muchos nos identifican con los muertos, pero también trabajamos con los vivos, porque existen varias áreas de desempeño como: el levantamiento de cadáveres, quienes traen el cuerpo a la morgue; la sexología forense ve todos los delitos relacionados al sexo, investigan el abuso sexual; otra función es la de daños corporales quienes atienden a las personas que han sido golpeadas, si tienen un trauma físico resultado de un pleito, ellos determinan la cantidad y calidad del daño para que un juez tome decisión de acuerdo a las leyes. Yo estoy en el área de patología.  Mi trabajo consiste en hacer autopsias médico legales, estudio de huesos, determino la identidad del cadáver y causas de muerte. 

-¿Cuántas autopsias ha realizado a lo largo de su carrera?

Un hombre con experiencia

El Dr. Romero ha recibido una serie de estudios académicos que reflejan un excelente profesional.

-Se graduó de la Universidad Evangélica de El Salvador (UEES) como Doctor en Medicina (1991).

-Realizó un Curso de Investigación Médico Legal en la Escena de la muerte en 1996 y un Curso Básico de Autopsia en 1998, otorgados por el Programa Internacional para el Adiestramiento  en la Investigación Criminal (ICITAP)  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

-Posee una especialización en Medicina Forense del Instituto Politécnico Nacional de la Ciudad de México D.F. 2003. 

-Actualmente, es Catedrático de la UEES de Medicina Forense y es Doctor Invitado de la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (USAM) para la Maestría en Ciencias Forenses.

 

Tengo 15 años de trabajar en el Instituto de Medicina Legal, realizo un promedio de 100 anuales, aproximadamente unas 1,500 autopsias.

-¿Cuál autopsia es la que más le ha impactado desde el punto de vista personal?

Hay dos casos en el aspecto personal  que para mí son difíciles de realizar, autopsias en niños especialmente los recién nacidos, porque son seres incapaces de causar daño en otra persona, son víctimas puras de lo que ha sucedido, en ocasiones hemos tenido niños que dejan abandonados, abortos, niños en estado de desnutrición severa, entonces uno trae a conciencia a  sus hijos. 

Y  la otra son los cadáveres que son carbonizados, porque hay un olor a carne, que a veces dejamos de comer después de haber realizado un procedimiento de estos. He visto una serie de cadáveres dantescos, si usted le quiere llamar así, horripilantes, nunca me ha dado miedo; bueno, talvez un poquito pero existe un adagio popular que dice: “No hay que tenerle miedo a los muertos, sino a los vivos”. 

-¿Qué información puede proporcionar un cadáver sobre lo que le ha pasado o sobre el hecho que se investiga?

Un maestro de la medicina forense de 1940, Dr. Camilo Simonín  decía: “Lo que hacen lo médicos forenses es hacer hablar el cadáver, que él nos cuente que pasó, por qué”.

En el cadáver se puede encontrar una serie de indicaciones que nos dirán dónde estuvo, cómo se llama, si es diestro o zurdo, qué lesiones tiene, si se defendió etc.  Nos puede proporcionar información con sólo observarlo, si pertenece a una pandilla o no, si es casado o no, a que estatus personal pertenece, entre otras cosas. 

-¿Cuáles son los conocimientos básicos que debe tener un forense?

Para ser un profesional en mí área, tiene que ser médico, debe de tener conocimientos de medicina y tener una buena parte de discernimientos jurídicos, de conocer las leyes que están relacionadas con mi trabajo y aplicar inteligencia médica a nuestras leyes. 

-¿Qué opina de las series estadounidenses que reflejan su profesión como: CSI Miami y otros?

 Cuando uno ve esas series, quisiera trabajar en esos lugares porque tienen todo el equipo para poder realizar su trabajo. Si piden algún recurso se les da y las personas son bastante preparadas académicamente. Aquí, las personas tienen algunas deficiencias académicas y para pedir un aparato para realizar nuestro trabajo debemos presentar una justificación para su utilización, ya que, estamos sujetos a un presupuesto. 

romeroEn estas series los forenses son claves para las investigaciones policiales ¿Esta situación también se da aquí en el país?

Sí, con toda seguridad muchas veces el forense ayuda a esclarecer cómo se dieron los hechos. 

-¿Recuerda algún caso en que el informe forense haya sido determinante para aclararlo?

Sí, pero no puedo contárselo. 

-¿Qué es lo más difícil de ser médico forense?

Es tener la voluntad de poder trabajar porque la carrera de medicina se distingue  por eso. Para nosotros no debe haber tiempo ni lugar, ni distinción de personas, ya que, nos traen los muertos  y no sabemos si es la víctima o el agresor. También, estamos en riesgo de contaminarnos, a pesar que nos protegemos cuando realizamos autopsias con guantes, gorros, mascarillas, etc. Nosotros no sabemos si la persona tiene una enfermedad que puede ser transmitida al contacto de la sangre, si tiene SIDA, por ejemplo. 

-¿Qué le gusta más de su profesión?Me satisface el hecho de llegar a la verdad y la parte de investigación de mi trabajo, me gusta como se desarrollan las cosas, conocer cómo se llevaron a cabo ciertos hechos. 

Seguro que esta pregunta la recibe muchas veces ¿son insensibles los forenses?

No, somos como los otros seres humanos, tenemos miedos, respiramos igual que todos.  Lo único es que existe un acomodamiento al trabajo,  nos adaptamos quizá, esto no significa que disminuya la calidad de nuestro servicio, hacemos lo mejor que podemos. Es duro tener que decirle a los familiares cuando pueden sacar el cadáver de la morgue, a veces  lloran, pero nosotros debemos ser profesionales, lo que hacemos es reprimir los sentimientos. 

-¿Qué opina de la medicina forense en El Salvador?

Le falta mucho en lo físico-material como en lo humano, estamos empezando realmente, hacemos bastante pero no es suficiente.  Se necesita trabajar en instalaciones adecuadas separando lo que es contaminado de lo no contaminado, también, se precisa de un mejor equipo tecnológico y  los forenses requieren estar en constante adiestramiento, para que no tengamos deficiencias  en lo médico legal.  

forense aSupongo que es difícil sobrellevar tantas muertes e intentar llevar una vida normal, ¿no?

Depende de la salud mental que uno tenga, algunas veces tenemos casos impactantes, pero yo soy una persona que no se lleva el trabajo a la casa; mi labor es de 7:00 de la mañana a 2:00 de la tarde, cuando se amerita me quedo más tiempo.  Tengo que distraerme, a cada cosa le dedico su tiempo, los fines de semana ni me acerco a la institución. 

-¿Qué opina su familia de su trabajo?

Mi esposa es médico forense(se ríe), tengo comprensión por parte de ella, de mis hijos igual, ellos saben lo que hago , pero a veces se molestan cuando salgo en la noche , porque en  mi trabajo tengo que observar bastante para poder pasarlo en un informe. 

-¿Alguno de sus hijos esta interesado en seguir sus pasos?

No, están muy chiquitos, son dos: uno de 14 y el otro de 2 años, acuérdese que los hijos pasan por todas las carreras: bombero, policía, etc.  Mi hijo mayor quiere ser doctor normal, dice él, “no de muertos”.

-¿Cuál es su pasatiempo favorito?

En primer lugar, la lectura, leo todo lo que llega a mis manos, libros relacionados a la medicina forense y me gustan las novelas que tratan de nuestros antepasados, actualmente estoy leyendo “Azteca”, “Sangre Azteca” de Gary Jennings, me fascina lo que es antropología, costumbres de nuestro país y Latinoamérica.

En segundo lugar me gusta ver  los tres CSI (Crime Scene Investigation-Investigación en la Escena del Crimen, en español) Las Vegas, Miami y New York, pero me encanta más el primero donde sale el personaje de Grissom, me identifico más con él porque es científico e investigador. 

-¿No ha pensado en escribir un libro con sus experiencias?

 Ha sido una tentación, pero realmente con las funciones que tengo en el trabajo dedicarme a escribir sería un tiempo extra. Sí, tengo la intención. Muchos médicos lo han hecho y quizá esa sería la forma de demostrar como ha sido la medicina forense en El Salvador, talvez más adelante, si Dios me lo permite.   

-¿Tiene algún adagio favorito?

Sí, son dos el primero no recuerdo quién lo dijo pero dice: “No existe crimen perfecto sino malos investigadores” y la segunda de Camilo Simonín: “Denme un bisturí, denme una navaja que yo les hago la autopsia”, significa que no es necesario saber de medicina forense sino tener la voluntad de hacer el trabajo.

 

 

Actualizado ( Martes, 12 de Mayo de 2009 09:49 )