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Se compra de sangre, a pesar de todo

Por: Karla Argueta
Periodista

Desde hace más de una década, las normas internacionalesde donación de sangre, dictadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), establecieron que la donación remunerada de sangre pone en riesgo la calidad de esta y sus productos. Como miembro de la OPS, El Salvador, según las autoridades, cumple con la regla o “debería hacerlo”. Sin embargo, en San Miguel, un hospital privado paga $60 en concepto de donación de sangre.

Foto: Karla Argueta

Para aquellos que se atreven a vender su sangre es dinero fácil que ocasiona un mínimo de molestias.

A las nueve de la mañana, un joven delgado y de cabellos rizados se sentó tranquilo en la sala de espera del laboratorio del hospital Nuestra Señora de la Paz –en San Miguel-, como si fuera a recibir un piquetazo de hormiga. Junto a su amigo, un chico robusto de abundante cabello y con unos pantalones estrechos desde la cadera hasta los tobillos, se acercaron dos horas y media antes al lugar con la intención de vender su sangre. Ambos prefirieron guardar el anonimato para evitar problemas con el laboratorio y no perder la oportunidad de vender su tejido sanguíneo en otra ocasión.

El primero de ellos, “Carlos”, de 21 años, ya lo había hecho en dos ocasiones, y luego de someterse a la rutinaria prueba de sangre y un par de preguntas, fue aceptado. No obstante, el segundo -“Luis”, quien apenas cumplió este año la mayoría de edad- según las observaciones rápidas de la laboratorista, sobrepasaba el peso máximo, y “por su salud”, le aclaró, fue descartado. Con un tono familiar, la mujer llamó a “Carlos” para dirigirlo hacia el cuarto de sangrado. Antes de que diera el primer paso, “Luis” le recordó a su amigo que con el dinero que cobrara debía invitarlo a una hamburguesa.

Unos 15 minutos después, “Carlos” salió de la habitación pálido y mareado, pero contento. Se dirigió hacia su amigo y le dijo en secreto: “¡Andá, te llaman!”. “Luis” se acercó a la puerta entreabierta, ingresó, y la laboratorista cerró. Al fin, tenían algo porque sonreir: el pago en concepto de “donación” de 450 mililitros de sangre- casi medio litro- fue de $60, $13 más que la vez pasada, dada la escasez de sangre en el centro de salud. Luego de que “Carlos” firmó una especie de recibo en la caja del hospital, su compañero salió del cuarto, con el brazo izquierdo doblado hacia arriba. Después de todo, la mujer decidió aceptar su sangre, según ella, porque ambos jóvenes le dieron lástima y percibió que “necesitaban el dinero”.

En El Salvador, según los datos manejados por la Promotora Nacional de Donación de Sangre, Claudia Larín, desde hace seis años no se reportan donadores de sangre comerciales o remunerados. Larín sostiene que los Bancos de Sangre de los hospitales públicos, en coordinación con la Cruz Roja, y, en teoría, con todos los centros de salud privados que cuentan con el servicio, decidieron excluirlos del sistema de donación por el riesgo que representa aceptar su sangre.

Los donadores comerciales o remunerados son, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quienes presentan el mayor porcentaje de riesgo de transmitir enfermedades infecciosas a través de transfusiones sanguíneas, como el Virus de Inmunodeficiencia Humana Adquirida (VIH), la Hepatitis “B” y “C,” la Sífilis y, para el caso de América Latina, el Tripanosoma Cruzi o enfermedad de Chagas.

“La OPS no avala la comercialización de la sangre y estoy segura de que el Ministerio de Salud tampoco”, afirmó Mirna Pérez, consultora de Bancos de Sangre de la OMS/OPS. Ella no se explica, en un principio, cómo funciona el laboratorio clínico del hospital Nuestra Señora de la Paz. Pérez mantuvo que la inclusión de estos en los sistemas de donación atenta contra la seguridad y la calidad de la sangre, e incumple con la resolución CD41.R15, que compromete a los Estados Miembros del ente internacional, entre ellos El Salvador, a promover el desarrollo de los programas nacionales de sangrebasados en la donación voluntaria altruista no remunerada.

En América Latina, Honduras, Panamá, Bolivia y Perú son algunos de los países en los que la OPS reporta aún donadores de sangre comerciales. En Perú, a finales de la primera quincena de septiembre, los medios de comunicación publicaron el caso de Judith Rivera, de 44 años y madre de tres hijos, quien fue contagiada con el virus del VIH cuando recibió una transfusión de sangre en un hospital nacional, en el mes de abril, al ser sometida a una operación en la que le extrajeron el útero. Rivera no fue la única contagiada con VIH por una transfusión, las autoridades de salud peruanas confirmaron cuatro casos más.

Una de las encargadas del laboratorio clínico del Hospital Nuestra Señora de La Paz, Suly Ventura, aseguró que el centro médico donde ella labora acepta donantes comerciales “porque no representan ningún riesgo”. Según la empleada del centro de pruebas, las entrevistas son el primer mecanismo de selección para determinar si alguien es, o no, un candidato óptimo para donar sangre; y los exámenes hechos a las muestras posteriormente ofrecen resultados certeros sobre la presencia de cualquier virus. “Las máquinas son capaces de descubrir a quienes mienten en las entrevistas”, arguyó con seguridad, Ventura.

Sin embargo, Pérez explicó que el VIH puede no ser detectado en una prueba de sangre, ya que el virus tiene un periodo de “ventana”, es decir, un lapso en que ninguna prueba del mundo podría descubrirlo, porque los anticuerpos aún no se han desarrollado.

Por otra parte, el Manual de Selección de Donantes, elaborado por el Ministerio de la Salud, con la colaboración de la OPS y la Comisión Red Nacional de Bancos de Sangre, indica que la entrevista aporta un 90% de la seguridad de la sangre colectada, por lo que debe ser resuelta de manera honesta. No obstante, este no es un instrumento infalible. Larín recalcó que quienes donan su sangre a cambio de un pago suelen mentir durante la entrevista en alguno de los aspectos, por miedo a ser rechazados.

“Si se les pregunta si han estado en contacto con trabajadores del sexo, o si han tenido más de un compañero sexual en los últimos seis meses, responden que no, por temor a perder la oportunidad de que compren su sangre”, explicó Larín. La respuesta afirmativa a ambas preguntas excluye a este tipo de personas por considerarlas de alto riesgo.

“Carlos” y “Luis” aseguraron que no mintieron durante la entrevista. Empero, la encargada del laboratorio solo cuestionó sobre el padecimiento de hepatitis y sífilis, y omitió por completo la historia médica del donante y una decena de preguntas relacionadas al VIH que establece el modelo de entrevista para donadores de sangre.

En San Miguel, no solo el Hospital Nuestra Señora de La Paz compra sangre. Según “Carlos”, el Centro Médico de Oriente, ubicado a unos 150 metros del primero, también lo hace. Sin embargo, la jefa del laboratorio clínico del establecimiento de salud, Miriam Guevara, negó que en el lugar se reciba a donadores comerciales, pese a que la primera vez que el joven vendió su sangre, lo hizo ahí. Con el dinero que recibió en esa ocasión, “Carlos” se compró un par de camisetas ajustadas en una tienda de ropa en la que trabaja a veces. Esta vez, el dinero tendrá el mismo fin, según el joven: darse sus “gustitos”.

Sanción solo por denuncia

La representante de la OPS y la Vocero del Programa Nacional de Donación de Sangre coincidieron en que ambos establecimientos deberían ser sancionados y cerrados por el Ministerio de Salud. No obstante, por mandato constitucional, el deber de realizar monitoreos que den cuenta sobre el cumplimiento, o no, de las normas de donación de sangre enlos hospitales privados es el Consejo Superior de Salud Pública (CSSP), a través de la Junta de Vigilancia de Laboratorio Clínico.

Foto: Karla Argueta

Mientras no se legisle la donación de sangre este problema seguirá vigente.

Wilson Barrientos, presidente de la Junta de Vigilancia de Laboratorio Clínico del CSSP, reaccionó sorprendido al enterarse de la compra de sangre en ambos hospitales; y reconoció que, pese a los monitoreos, es muy difícil detectar faltas, pues las visitas son programadas, y si en ellas no se observan anomalías, el Consejo no puede proceder a una investigación, a menos que se interponga una denuncia.

“En la calle están delinquiendo en estos momentos, probablemente estén matando a alguien, pero eso la Policía no lo sabe, ni yo lo sé. Lo mismo pasa con estos hospitales”, se defendió Barrientos.

El incumplimiento de las normas sobre donación de sangre, según la directora del Laboratorio Central, Max Bloch, y miembra de la Comisión Red Nacional de Bancos de Sangre, Silvia de Aguilar, no tiene su raíz en los monitoreos, sino en la escasa legislación existente en El Salvador. “Lo que dice el Código de Salud sobre bancos de sangre son dos cositas, y sobre donación no dice prácticamente nada”, subrayó de Aguilar. Además, los manuales con los que cuenta el Ministerio de Salud solo tienen carácter de obligatoriedad para los bancos de sangre del sistema público de salud, mientras que para los demás solo son recomendaciones. “No se puede exigiralgo que no está escrito”, reflexionó de Aguilar.

En espera de una legislación

El Salvador es el único país de Latinoamérica y El Caribe que no cuenta con una regulación en materia de sangre y medicina transfusional, indica un estudio elaborado por la OPS, en 2004, sobre los Sistemas Nacionales de Sangre de la región. Cuatro artículos del Código de Salud y algunos apartados de la Ley y el Reglamento para la Investigación, Prevención y Control del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) han normado la actividad desde siempre.

Barrientos y Franklin Abrego, asesor legal del Ministerio de Salud y miembro de la Dirección de Regulación de la entidad, aseveraron que es necesario robustecer las leyes en materia de donación; pero, también, pese a las observaciones de la OPS, argumentaron quecon los pocos artículos que por ahora la norman, y luego de “escarbar” en otras leyes, se puede garantizar la salud de los donadores y los pacientes.

“El que no exista una ley con nombre y apellido, no quiere decir que el Estado no esté en la obligación de procurar respaldar a los pacientes en una situación de esa naturaleza”, sostuvo Abrego, refiriéndose a la posible transmisión de una enfermedad. El funcionario indicó que cualquier acción, regulada, o no, por un reglamento, que dañe la salud de una persona puede ser sometida a un proceso judicial.

En el 2002, luego de tres años de que los miembros de la OPS adoptaron la resolución CD41.R15, una Comisión Especial, nombrada por el Ministerio de Salud, inició la elaboración del reglamento de Bancos de Sangre y Medicina Transfusional. Este fue terminado en octubre de 2003 y, posteriormente, fueenviado aCasa Presidencial para su revisión y aprobación. De ahí salió sin el aval y con algunas recomendaciones. Una de estas, según Abrego, la reforma del Código de Salud para sustentar el reglamento.

Las observaciones se incluyeron, y se anexaron las modificaciones al Código el año pasado, pero aún no hay respuesta de la Secretaría Jurídica de la Presidencia, comentó Abrego.

La aprobación del reglamento permitiría, en primer lugar, según de Aguilar -quien participó en la elaboración del documento- regionalizar los Bancos de Sangre para garantizar su recolección en pocos centros, que trabajarían bajo las mismas normas de seguridad y con supervisión constante.

Por otra parte, la nueva normativa establecería la obligación de recibir en los Bancos de Sangre solo a donadores voluntarios altruistas. De esta forma, quedarían excluidos del sistema los donadores remunerados, quienes representan el segundo grupo donador de mayor riesgo. Es decir, aquellos que por disposiciones hospitalarias se ven obligados a donar sangre para un familiar o amigo cercano, y que en El Salvador representan el 89.5% de la donación.

La donación por reposición aumenta 13 mil veces las probabilidades de encontrar sero-prevalencia con marcadores positivos a infecciones transmitidas por transfusiones, concluyó el documento de la OPS, “Salud para un país de futuro”; pues bajo la presión de conseguir unidades de sangre, los donadores pueden mentir en la entrevista o contratar a un extraño para que dé su tejido.

Sandra Méndez, una joven de 25 años, vendedora informal del mercado central, recuerda que el año pasado, en el hospital donde estuvo ingresado su hermano, le solicitaron tres donadores de sangre para intervenirlo quirúrgicamente por una apendicitis. Méndez optó por pagarle $25 a uno de sus vecinos para que “donara” su sangre, porque las pruebas hechas en el laboratorio del centro de salud, revelaron que algunos de sus familiares cercanos no eran candidatos óptimos para donar.

Pérez, de la OPS, declaró que aunque la donación por reposición representa un riesgo, y no es una modalidad avalada por la institución internacional, mientras las autoridades no definan un plan para aumentar la donación voluntaria, esa es la única forma por la que el sumistro sanguíneo se abastece.

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja concluyeron el 14 de junio de 2006, durante la celebración del Día Mundial del Donante de Sangre, que no es posible alcanzar los Objetivos del Milenio relativos a la salud y destinados a reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y combatir el VIH/Sida sin suministro adecuado de sangre y productos sanguíneos seguros.

brego no se explica por qué la Secretaría Técnica de la Presidencia ha tardado tanto en la aprobación del reglamento, no obstante, para el funcionario de la CSSP, la razón es más clara: normar la donación de sangre y la medicina transfusional no es relevante para las autoridades. “Mientras garantizar sangre segura no sea una condición para obtener préstamos internacionales y firmar tratados comerciales, el reglamento estará durmiendo el sueño de los justos”, puntualizó Barrientos.

 

 

 

 

 

Lo que usted debe saber

 

El proceso de donación de sangre recomendado por el Ministerio de Salud, bajo las direcciones de la OPS, establece una serie de pasos para garantizar la calidad del tejido sanguíneo.

El donante es entrevistado por un profesional, de forma confidencial.

  • Una vez concluida la entrevista, si se determina que no se trata de un donador de riesgo, se extrae una muestra de sangre a la que se realizan pruebas de tamizaje para detectar VIH, Hepatitis “B” y “C”, Sífilis y Mal de Chagas.
  • Si los exámenes resultan negativos, el donador es llevado al cuarto de sangrado, donde le extraen 450 ml de tejido sanguíneo, que equivale a casi medio litro.
  • Luego, las unidades de sangre son procesadas y divididas en tres componentes: plaquetas (50 ml), glóbulos rojos (250 ml) y plasma (200 ml).
  • Los más utilizados por los centros hospitalarias son los glóbulos rojos, que duran hasta 42 días, y las plaquetas perduran cinco días, a 22°C y en rotación.

Fuente: Patricia Sandoval, Coordinadora del Banco de Sangre de Hospital Rosales