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Miles viven en zonas de alto riesgo

Por: Nelson Arévalo
Periodista

El Salvador se aproxima a una nueva época invernal. Y razones hay para estar prevenidos y preocupados, debido a que los efectos y consecuencias son más dañinos para la población. En la actualidad la Dirección de Protección Civil tiene identificadas 830 zonas de alto riesgo en todo el país en donde viven más de ciento noventa mil personas.

Foto: Nelson Arevalo

Las personas que viven en zonas de peligro están en constante zozobra por el desbordamiento de ríos o deslizamientos de tierra.

Para esta época se espera un invierno bondadoso. Según mediciones técnicas realizadas por expertos del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), basados en las condiciones del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), las precipitaciones de agua se esperan oficialmente para los últimos días de mayo.

Por ello, el saliente director de Protección Civil el mayor Abner Hurtado, dice estar preparado para cualquier eventualidad al señalar que: “nosotros estamos listos para lo que se pueda dar en este invierno”.

A pesar de las obras de mitigación realizadas en San Salvador y en otros puntos del país el peligro está latente y se convierte en realidad cada invierno.

De las 830 zonas de alto riesgo, según el informe, 96 están en San Salvador, pero en total son 38,565 familias (conformadas en promedio por 5 personas) las que se encuentran en riesgo de inundaciones y deslizamientos. De este total, 12, 253 (61,265 personas) se ubican en la capital.

Para atender a la población amenazada existen 297 albergues diseminados en todo el país.

Además, el “efecto de la niña” estaría presente en las lluvias y tormentas. Lo cual haría que los milímetros de agua por metro cúbico sean mayores. Esto significa que el caudal de los ríos, sería mayor. “Se espera que aumente entre dos y tres metros aunque esto no signifique desbordamientos,”, asegura el hidrólogo del SNET, Roberto Cerón.

Pero a pesar de que las proyecciones nos digan que el invierno va a ser moderadamente bondadoso, la historia dice que El Salvador se ha caracterizado por tener inviernos que causan estragos pero cuyos efectos ahora son mayores. “Es normal que San Salvador se inunde,” sostiene el Ing. Cerón. “En 1934, hubo una inundación en la capital que causó daños importantes. Pero hoy la escorrentía es mayor por la falta de captación del agua en la tierra” indicó.

La tala de árboles, la construcción de carreteras, el crecimiento urbano desmedido entre otros, ha hecho que la tierra pierda su capacidad de captar agua para su posterior almacenamiento en los mantos acuíferos. Esto explica el por qué los inviernos tengan una mayor capacidad de destrucción en tiempos de lluvias “normales.”

La parte gubernamental

Desde hace un tiempo atrás, y específicamente, desde los terremotos del 2001, El Salvador aplica programas de prevención de riesgos. El objetivo es reducir al máximo el número de afectados en las eventualidades. “El peligro no se puede quitar, pero sí se pueden prevenir desgracias mayores,” dice Yukinari Hosokawa, Representante Residente Adjunto del JICA. (Agencia de Cooperación Internacional del Japón).

“Gobernación junto a las municipalidades, ADESCOS y comunidad en general trabaja para que la gente sepa qué hacer cuando haya un terremoto, un huracán o cualquier otro desastre,” explica el Mayor Hurtado.

Insistió que “Protección Civil no puede estar en todas partes, por eso es importante que la gente se organice para evacuar sus lugares de vivienda, se vaya a los albergues y coordine todo cuando esté el tiempo de la emergencia.”

También, el Gobierno de El Salvador, a través del Ministerio de Obras Públicas ha realizado importantes obras de mitigación, luego de la tormenta Stan, en diferentes zonas de la capital, como la quebrada La Lechuza, Barrio Modelo, Candelaria y La Vega. Pero tales obras son cuestionadas por el presidente de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), Ángel Ibarra. “Lo que pasa es que ese tipo de trabajo no es de río arriba. Lo que se está haciendo con eso es pasar el problema hacia las comunidades de más abajo”, aseguró Ibarra.

Dicha observación es aceptada por el director de Protección Civil al comentar que “lo que se ha hecho es ampliar la quebrada, los muros, de tal forma que el caudal de agua que causaba las inundaciones se le da la doble capacidad… a lo mejor no va a haber inundaciones en La Vega pero el agua tiene que pasar, entonces en las partes más bajas se vuelven susceptibles a inundaciones, por eso es bien importante que la gente esté organizada.”

Mientras que el Ing. Cerón sostiene que las obras de mitigación de “aguas abajo” no necesariamente se traduzcan en inundaciones en comunidades próximas a La Vega, y más bien cree que la cuestión de las inundaciones responde más a la orografía de las zonas, “hidrológicamente hay que verlo como un todo, cuando se hacen obras de mitigación aisladas en el Piro, lo que se aumenta es la capacidad de drenaje de la quebrada y posiblemente causen daños en aguas abajo si no se tienen las condiciones adecuadas para el drenaje del agua.”

Además sostiene, “por el momento estamos evaluando que con las obras que se han realizado en La Vega y Barrio Modelo, sí pueden haber problemas, pero no de desbordamientos, sino de desmoronamientos de los taludes a lo largo del cause del río, lo cual podría provocar asolvamiento en aguas abajo.”

No cabe duda de que el invierno que recién comenzó tiene en zozobra a los salvadoreños que viven en zonas de alto riesgo.

Ante ese peligro, es responsabilidad de las autoridades crear una cultura de prevención de desastres a todo nivel. Porque el peligro no se puede eliminar, pero sí se pueden evitar muertes anunciadas de personas que viven en estos lugares.

 

 

 

 

Más información

 

La estación lluviosa comenzó 22 de mayo y las proyecciones vaticinan inundaciones en algunas regiones del país.

El 70% del agua de las lluvias y tormentas termina en el cauce del río Acelhuate. El 30% restante se queda una mínima parte en charcos y lo demás se evapora.

La orografía (relieve o superficie), de San Salvador es una hondonada, en donde las aguas que bajan del Volcán de San Salvador y de la Cordillera del Bálsamo terminan “empozándose” en su suelo.

En cada invierno suceden de 3 a 4 inundaciones a causa de las lluvias. Los días de tales eventos son en la canícula de mayo a junio.

Los lugares que históricamente han sido víctimas de las inundaciones en San Salvador son: Lago de Ilopango, Barrio Modelo, La Vega. Y en La Libertad Antiguo Cuscatlán.