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Reciclaje: una opción desatendida en la preservación del medio ambiente

Rodolfo Arteaga
Redacción

La situación actual del reciclaje en El Salvador puede mejorar si el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) brinda apoyo a quienes se dedican a recolectar los materiales reciclables. Así lo afirmó Cecilia de Benavides, de 38 años, quien está a cargo de un punto de recolección en el municipio de Apopa, San Salvador.

Foto: Rodolfo Arteaga

Imagen de la recolectora de aluminio, cobre, bronce, lata y plástico propiedad de Cecilia de Benavides.

El lugar, ubicado en el lote 14 de la colonia El Cocal, sobre la carretera a Quezaltepeque, no tiene nombre. Luce solo un letrero que anuncia que se recibe aluminio, cobre, bronce, lata y plástico, tarea a la que esta señora se dedica desde hace un año y medio. “Somos independientes”, dice De Benavides, al explicar que es la gente que recoge en la calle la que la abastece, para luego vender ella su mercancía. El negocio, dice, puede ser rentable.

Pero la práctica del reciclaje, que consiste en la reutilización de productos de desecho, parece no tener la difusión necesaria desde el MARN, según estiman, al igual que Cecilia de Benavides, algunos expertos en materia ambiental.

César Jaco, técnico de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), opina que el MARN debería ser una institución con mayor protagonismo en el reciclaje. “Actualmente son las personas, empresas u organizaciones no gubernamentales las que lo hacen”, dice. En cambio en el Ministerio, agrega, hay “falta de voluntad”.

La misma Ley de Medio Ambiente de El Salvador indica que el MARN, en unión con otras instituciones, debe difundir la práctica del reciclaje como una de las medidas para manejar adecuadamente los desechos sólidos y reducir la contaminación.

El artículo 52 de esta legislación dice que “el Ministerio promoverá, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, Gobiernos Municipales y otras organizaciones de la sociedad y el sector empresarial, el reglamento y programas de reducción en la fuente, reciclaje, reutilización y adecuada disposición final de los desechos sólidos”.

Al ser consultada sobre la participación del MARN en la promoción del reciclaje, la técnica Elizabeth Morales, de dicha entidad gubernamental, prefirió no brindar información y remitió a la edición en línea del documento “Estudio sobre el mercado potencial del reciclaje en El Salvador”, de enero de 2006. Sin embargo, el sitio web del Ministerio solo ofrece la portada del mismo.

Limitados a extensión del permiso

“La única forma en que apoya (el MARN) es que da el permiso ambiental. De ahí otro tipo de apoyo no hay, ni económico ni asesoría”, respaldó también Raquel Martínez, Asistente de la Gerencia de Industria de Reciclaje Salvadoreña S.A. (INDRESA), al preguntarle si su empresa recibe apoyo del Ministerio.

La Ley de Medio Ambiente regula, en el artículo 60, que es obligatorio contar con este permiso. “Toda persona natural o jurídica que use, genere, recolecte, almacene, reutilice, recicle, comercialice, transporte, haga tratamiento o disposición final de sustancias, residuos y desechos peligrosos, deberá obtener el Permiso Ambiental correspondiente, de acuerdo a lo establecido en esta ley”, reza esta ley.

Industrias El Panda cuenta con este permiso desde que inició operaciones, en 1995, pero no lo hizo con algún tipo de asesoría. Según Irma Parada, asistente administrativa de la empresa, no necesitaron capacitación, pues trabajan el reciclaje de plástico con técnicas taiwanesas más innovadoras.

Según el MARN, son 25 empresas que se dedican oficialmente al reciclaje en El Salvador. Entre las más grandes se mencionan a Industrias La Constancia, Record, Cemento de El Salvador (CESSA), Salud y Salvacola.