“...el Mozote... fue una de las más grandes violaciones al DIH”
Por Fernando Recinos
Periodista
Carlos Henríquez Consalvi nació en Mérida, Venezuela, en 1947. Con 33 años de edad, vino a El Salvador en 1980 a formar parte de la insurgencia, durante el conflicto armado. Su trabajo se enfocó en denunciar los abusos y las violaciones de los derechos humanos, principalmente a través de Radio Venceremos.
Actualmente, Consalvi, conocido como “Santiago”, es el director del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), en San Salvador, en el cual se dedica al rescate y proyección del patrimonio cultural, con exposiciones sobre identidad y memoria histórica. En este sentido, la difusión del Derecho Internacional Humanitario (DIH) lo considera necesario, sobre todo luego de la guerra al igual que el mantenimiento de la historia nacional.
Comunica: ¿Conoce usted sobre el Derecho Internacional Humanitario?
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Foto: Fernando Recinos |
El venezolano Consalvi trabaja, en el MUPI, una serie de exposiciones que muestran las violaciones al DIH cometidas durante la guerra. |
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Santiago: El conocimiento que tengo sobre DIH es en términos generales: todo aquello que tiene que ver con el respeto o las normas que rigen un enfrentamiento armado. Desde mi experiencia en los 11 años de conflicto, sé que consiste en el respeto a los derechos de los combatientes capturados y a la población civil en toda su extensión.
En su etapa dentro de la guerrilla, ¿tuvieron algún tipo de capacitación sobre este Derecho?
No tuvimos una capacitación formal. Sin embargo, partiendo de que los motivos que movieron a incorporarse a la lucha social en El Salvador tenían una base humanista, sin haber tenido un taller sobre DIH teníamos una visión general del tema. Recuerdo que había órdenes muy expresas para los combatientes acerca del trato que se les debía dar a los soldados y a los oficiales capturados, sobre todo a partir de junio del 82, donde hay un giro en el transcurso de la guerra y comienzan a desarmarse y a capturarse a muchas unidades pequeñas del Ejército. Los combatientes estaban conscientes del respeto que había que tener para ellos. Una capacitación formal, en tiempo de guerra, es algo utópico, pero sí se daban reuniones donde expresamente se instruía sobre el respeto de la vida y de la dignidad del capturado.
¿Qué tipo de relación mantenían con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)?
Durante el conflicto, había permanente comunicación con el CICR, sobretodo con las estructuras que estaban en el exterior. La Cruz Roja nos pedía los nombres de los capturados, y la dirigencia de la insurgencia se la transmitía. También hubo intercambio de correspondencia de algunos prisioneros a sus familiares. Además, nos coordinábamos para evacuar a los heridos, de una u otra parte; la salida del país de los lisiados y la entrega de cuerpos. El contacto era fundamentalmente en todo lo que tenía que ver con la parte humanitaria del conflicto. Al final de la guerra, la relación era muy fluida y muy institucionalizada.
¿Fue testigo de algún abuso que atentara contra el DIH?
Sí. Lo más grave fue la experiencia que vivimos en diciembre del año 81, con los sucesos del Mozote que dejó como resultado alrededor de mil víctimas civiles que murieron en el departamento de Morazán. Esta fue una de las más grandes violaciones al DIH.
Ustedes como guerrilla, ¿aplicaban mecanismos para promover el respeto de este Derecho entre sus miembros?
El CICR repartió documentos y cartillas sobre DIH. Teniendo esta información, se hicieron reuniones colectivas bastante grandes, donde en altavoces se leían los documentos y, posteriormente, se hacía una discusión con todos los integrantes de las estructuras.
¿En qué momento el Frente violó el DIH?
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Foto: Fernando Recinos |
Carlos Consalvi participó en la entrega de prisioneros a la Cruz Roja, durante el conflicto armado. |
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Evidentemente, durante el conflicto, las dos partes cometieron violaciones. Unos más que otros, muchas veces sin quererlo se afectaba a la población civil. Yo no fui testigo de que alguna vez los combatientes se mofaran de algún elemento del adversario o se le hiciera daño; al contrario, se le daba alimentación, atención médica y como se puede comprobar en muchas fotografías eran entregados.
¿Qué opinión tiene sobre el DIH?
Es fundamental, sobretodo en nuestros países donde continuamente se han dado conflictos. En el caso nuestro, creo que jugó un papel esencial para garantizar, en algunos casos, el respeto a la vida y a la dignidad de los participantes de la guerra.
¿Considera que fue respetado por ambos bandos durante la guerra?
Hubo violación al DIH por ambas partes. Mi versión está muy ligada a lo que fue la insurgencia y puede parecer subjetivo, pero pienso que por parte nuestra hubo más respeto por el DIH. Esto se puede corroborar con la entrega de los prisioneros y con su trato, hay fotografías y documentos que prueban esto.
Por parte del adversario, pienso que en algunos casos debe haber cumplido con las normas del DIH. Pero, en otros hechos, como el del Mozote, el de los padres jesuitas, el Sumpul, es decir, son centenares de crímenes de guerra que evidentemente son violatorios de ese derecho.
Al 2007, ¿debe el pueblo salvadoreño conocer sobre el DIH?
Creo que sí. Desafortunadamente, no hay muchas iniciativas. En una sociedad de post-guerra, es importante que la población lo conozca y que exija su cumplimiento al Estado.
¿Qué aporte puede dar el Museo de la Palabra y la Imagen al DIH?
Nosotros hemos hecho algunas iniciativas más ligadas al orden de la reivindicación de las víctimas, y en el campo del conocimiento de la verdad. En ese caso, hemos publicado el libro “Luciérnagas en el Mozote” que trata de visibilizar una de las violaciones al DIH que se cometieron en el país y una de las más grandes en América Latina.
A la vez, hacemos lo que llamamos “libros-foros”, vamos a los colegios y presentamos el tema. En cada una de las exposiciones ponemos manuscritos y sobretodo fotografías que dan fe de lo que fue el respeto de los prisioneros de guerra. Trabajamos con los jóvenes en el sentido de que conozcan lo que fueron ese tipo de situaciones en el pasado para que en el futuro jamás se vuelvan a repetir en el país. |
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El DIH y el DIDH respetan una serie de derechos que no pueden ser violados en ninguna circunstancia.
- El Salvador: Proceso de paz.
- Venezuela: Esperanza.
- FMLN: Un histórico instrumento de las luchas sociales.
- Michael de Witte: Apóstol de la medicina y la salud.
- Mons. Óscar Arnulfo Romero: Guía permanente.
- Radio venceremos: Aventura radiofónica para abrir espacios políticos.
- MUPI: Cultura y memoria histórica.
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El MUPI tiene una serie de exhibiciones, cuyo objetivo es mantener viva la cultura y la memoria histórica nacional.
Entre las exposiciones, se encuentra “La Mirada Rescatada” que está dedicada al médico belga Michael de Witte, conocido también como “Sebastián”, que falleció el 8 de febrero de 1987 en un ataque del Ejército, en el departamento de Usulután.
La muestra recopila las memorias de Sebastián, durante su trabajo en el conflicto armado con el FMLN.
Otras exposiciones: "La Huella de la Memoria" (1996), "Mujeres en las Artes" (1997)", "Prudencia Ayala: la Lucha por los Derechos Femeninos" (1998), "Imágenes del Estruendo"(1999), "Tres Mujeres: Claudia Lars, Prudencia Ayala y María de Baratta" (1999), "Roque Dalton: la Palabra del Volcán" (1999), “ Monseñor Romero: 20 Aniversario" (2000), "Kabrakán: la Furia de los Dioses" (2001). |
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