Leña, gas y nostalgia
Por Erik Henríquez
Periodista
El calor que emana el horno a gas y el sofocante sol de mediodía provocan grandes gotas de sudor en la frente de Concepción Salinas, una mujer de 55 años quien, por décadas, ha manejado una pequeña panadería llamada La Fe en la colonia San Lorenzo, en Santa Ana.
La "niña Conchita", como es conocida en el barrio, dejó por unos minutos la pala con la que extrae el pan para explicar la situación de su negocio, que también es su herencia, a raíz de los altos precios en la harina y otros insumos. Según comentò, con nostalgia y algo de resignación, cada día que pasa, se piensa más en serio en abandonar el quehacer de la panificación aunque esto signifique "abandonar una vida...una historia".
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Foto: Erik Henríquez |
El trabajo en la panadería resulta ser desgastante de la salud por exponerse tantas horas al calor del horno. |
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¿Cómo va el negocio últimamente?
Mire, la verdad, cada día es más difícil sacarlo adelante. Uno lo que va tratando es de medio sobrevivir y ganar para la comidita. Ya se acabó aquello de que uno iba a tener para comprar otras cosas.
¿Por qué cree que ha llegado a esta situación?
Es por los precios de las cosas. Mire, en los últimos meses. No años, si no, meses, los precios han subido casi 100 dólares en todo lo que uno compra. Solo imagínese que la manteca que es una de las cosas que uno más ocupa ha subido 18 dólares. Y no digamos la harina, el gas, el arroz, el huevo. Estas situación nos tiene comiéndonos las uñas.
¿Y las ventas, se mantienen?
Pues eso es lo peor de todo. Que uno no puede subirle de precio al pan porque la gente ya no lo paga. Pero tiene razón la gente. Como todo ha subido, prefieren no comprar pan a pagar más. La verdad es que uno no puede trasladarles a los clientes lo que ha subido las cosas. Las ventas se mantienen, pero cada vez se gana menos.
¿Hay más personas que dependan de su negocio?
R. Sí. Yo tengo una señora, una muchacha que son las que me ayudan aquí. Y las vendedoras que salen a la colonia a vender el pan en la tarde que son cinco.
¿Les mantiene el sueldo a ellas?
Sí, pero hay una muchacha que venía a ayudarme que le tuve que decir que ya no viniera. Ya no me alcanzaba a pagarle. Estas dos se han quedado porque tienen años de estar trabajando aquì.
¿Qué medidas ha tomado para tratar de palear la crisis de los altos precios?
Pues mire. Ahorita solo con lo de esa muchacha que le tuve que decir que ya no viniera. Pero a uno le da lástima hacer esas cosas porque yo se que ella tiene sus hijos, es mujer sola, pero de dónde le puedo seguir pagando si apenas la paso yo. Fíjese que a veces a estas dos trabajadoras les toca esperarme hasta que yo puedo juntar algunos centavos para pagarles. A veces se esperan más de un mes.
¿Cuánto ganan las demás panificadoras?
Yo les doy unos 100 dólares al mes. No es mucho, pero ellas se dan cuenta y están conscientes de que yo a veces paso aflicciones tratando de juntar el pisto para pagar tanta cosa para seguir haciendo pan.
¿Desde hace cuánto tiempo tiene este negocio?
Este negocio tiene por lo menos unos 70 años. A mí quien me enseñó a hacer pan fue mi mamá, quien ya murió. Yo hago pan desde que tenía unos diez años. Y con esto les he dado estudio a mis hijos. Ahora ellos son los que me ayudan. Todavía me acuerdo cuando horneábamos con leña. Desde hace 12 años que tengo este horno de gas.
¿Ha pensado en algún momento en dejar de trabajar?
Pues una de las ideas era dejar de trabajar yo, pero dejarle el negocio a una nuera. Pero así como están las cosas, creo que lo mejor es cerrarlo de una vez. El problema es que uno sabe que hay más gente que depende de este negocio y da lástima dejarlas sin trabajo. Pero si, es algo que he pensado desde el año pasado. Es que es demasiado lo que ha subido. Imagínese que por ejemplo: la harina nos subió como 13 dólares la bolsa. Y eso es algo que uno la usa todos los días. Y para lograr ganar esos 13 dólares que ha subido es bien difícil.
Entonces, ¿qué medidas piensa tomar?
Pues aquì estamos solo viendo hasta dónde aguantamos. Así como va la cosa va a llegar un momento en que va a ser imposible seguir trabajando. Ahorita solo estamos ganando para pagar y para la comida. Nada más. Porque no se ve que esto vaya a mejorar. Sería una lástima tener que cerrar. Este negocio es de toda mi vida. Ya es de la historia.
¿Qué sería de su vida sin este negocio?
La verdad es que yo siempre como. Gracias a Dios mis hijos me ayudan. Si el problema es con estas mujeres que dependen de esto junto con sus familias.
Aparte de dejar sin trabajo a más personas, ¿qué sería lo más difícil al cerrar?
Mmm... Que es un negocio que se acabaría. Quién se va a hacer cargo si ya no se puede sostener. Yo tengo clientes de hace bastantes años y sería bien difícil dejar de hacerles pan.
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