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Editorial

La fotografía como la vida

Nada grandioso surge de la nada. ¿Qué quieres ser en la vida? ¿Cuál es tu sueño? Me imagino que si decidiste estudiar una carrera universitaria es porque te quieres superar y si has escogido algo como Comunicaciones te has propuesto ser un buen profesional.

Por que si no es así ¿de qué ha servido es desvelo, el esfuerzo por estudiar y aprender, pagar las cuotas, despertarte temprano y asistir a clases? ¿Qué sentido tendría si no hay una meta?

Todas estas preguntas se me pasaron por la cabeza después de la charla de Rutilio Enamorado, editor de fotografía de El Gráfico. La palabra clave que él utilizó fue planificación. Sí, es necesario planificar la vida para que –en la medida de lo posible- te salga algo que merezca la pena.

Él habló de planificar la fotografía, pensar en lo que se quiere registrar sin conformarse con lo que se ha publicado antes; en investigar las condiciones del lugar, buscar lo más importante de la historia. En fin, te das cuenta que tomar una foto implica dedicación y claro, salir de tu zona de confort.

Cuando pienso en mis mejores reportajes siempre recuerdo aquellos a los que les dediqué más tiempo, desde la entrevista hecha a conciencia y con tal concentración para que no se me escapara ni un detalle hasta la redacción, en la que planeaba antes de sentarme a escribir, la estructura (qué quiero decir primero y los elementos que tengo para hacerlo). Escribía y reescribía hasta que conseguía decirlo de la mejor manera.

Los lectores claro, no se daban cuenta de este esfuerzo y mucho menos el jefe, pero yo sí. Me dí cuenta que ni quería defraudarme a mí misma ni despreciar a las personas que me habían dado su tiempo y abierto sus vidas para contar su historia con la esperanza de que algo cambiara.

Rutilio también habló de darle tiempo a la foto, ir por varios días y dedicarle horas. ¿Cuántas horas le destinas a toda actividad que te puede ayudar a ser un buen profesional? ¿Dos a la semana? Eso explicaría muchas cosas y sobre todo esa sensación que la vida te lleva y no al contrario, que tú llevas tu vida.

En el fondo creo que la lección más importante que aprendí ese día es que si quiero conseguir una buena fotografía, de la que me sienta satisfecha tengo que darle un valor. Porque esa foto no es solamente una foto, también es parte de mi vida, de lo que soy y lo que quiero ser. Es como la película del control remoto que se saltaba el presente y llegaba al futuro. El tipo de la peli veía ante sus ojos, y para su horror, que las decisiones que había tomado de no dedicarle tiempo a su familia tenían espantosas consecuencias en el futuro.

Tal parece que todo se reduce a una verdad, que han proclamado gente de diferentes épocas y oficios y que Angélique Arnauld resume así: “El perfeccionamiento consiste, no en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer cosas ordinarias extraordinariamente bien”.