Portada Multimedia Edición actual    
Ayuda
 
Portada / Noticias

 

 
 

Panchimalco: entre máscaras y flores

Por: Delia Molina
Periodista

Una vez al año, a unos pocos kilómetros de la capital, las calles se visten de color y transpiran fiesta. Cientos de habitantes y turistas, nacionales e internacionales, se funden en uno solo para participar en la tradicional fiesta de Las Palmas.

Foto: Delia Molina

Los historiadores utilizan vistosos atuendos y máscaras para representar la guerra entre moros y cristianos.

Entre guirnaldas, música y color, la ciudad de Escudos y Banderas, Panchimalco, celebró la XXVII Feria de las Flores en honor a la Virgen, el 6 de mayo pasado. También conocida como “el culto de las palmas” es la fiesta donde los lugareños pasean a la madre de Jesucristo y muestran las vistosas palmas, adornadas con las coloridas flores naturales de ensarta o camarón y veraneras que son preparadas el mismo día de la caminata, para evitar que se marchiten y pierdan sus encantos.

Las flores son cultivadas durante todo el año, y llevadas por los habitantes en ofrenda a la Virgen por un favor concedido y en espera de una buena cosecha.

Desde muy temprano, la gente se deja ver por las calles del pueblo. Los turistas estacionan sus carros y los habitantes salen de sus casas para llegar a las cofradías, asociaciones de fieles católicos que se reúnen en este caso para alabar a la Virgen, y ayudar a preparar las palmas con las flores que se le entregarán. Quienes llegan por primera vez se dirigen a algún lugareño para saber dónde encontrar la sede de la asociación. “Donde escuche la fiesta,” es la respuesta que reciben. Y tienen razón, pues la música, el júbilo se puede percibir desde la entrada de la villa y se acrecienta a medida que el turista camina hacia el centro.

Personas entran y salen de la pequeña casa que pertenece a Inés González, la mayordoma de la celebración de 2007. Ella es la encargada de una de las dos cofradías existentes, y tiene la responsabilidad de ver por la preparación de las palmas, su distribución y diseño. Además ofrece a los que se acercan a ayudar pan dulce y frescos de chan, ensalada y marañón. A unas cuadras, se encuentra la casa de la capitana Andrea Méndez, a quien pertenece la segunda sede y donde se vive también la misma actividad.

La capitana y la mayordoma fueron elegidas hace un año, por medio de un acta realizada por la iglesia y la Casa de la Cultura de Panchimalco, en el departamento de San Salvador. Para poder optar a este cargo debe tenerse interés, pero sobre todo “mucho amor y respeto”, menciona doña Ernestina, la abuela de Doña Inés. “Es un gran privilegio que mi nieta sea parte de este acto de fervor”.

Las dos mujeres reciben una cantidad de dinero, como limosna. Esta la da el mayordomo y capitán saliente. Doña Inés recibió 250 dólares que se repartieron entre otros feligreses para que al año —justo varios días antes de celebrarse la fiesta de las palmas- sea regresado, pero el doble de lo entregado. El dinero servirá para preparar los alimentos que se repartirán a los visitantes, comprar cohetes y contratar la banda que alegrarán la fiesta, así como otros gastos de la ceremonia.

A medida que avanza la mañana, más y más palmas están listas y la banda del pueblo se hace presente para interpretar cumbias y reguetón. El resultado es un estado general de festejo y emoción.

Colores de antaño

Cerca de las once de la mañana, frente a la iglesia, un grupo de hombres enmascarados y vestidos con trajes llenos de color empiezan a moverse al ritmo de tambores. Son los historiantes que ejecutan danzas y dramas de carácter religioso. Con el Taborlán de Persia, como fondo, escenifican romances españoles que evocan los hechos del pueblo español en su guerra contra el imperio árabe. Tanto los moros como los cristianos son personas de cantones aledaños, entre las edades de 35 a 65 años.

Estos danzantes ejecutan pasos sincronizados y diálogos aprendidos de memoria, en donde se incluye al vasto público que los acompaña. Luego de esta demostración y bajo el fuerte sol, realizan su desfile por todas las calles hasta llegar a las cofradías lo que indica que la procesión está por empezar.

Las jóvenes con falda, paño, huipil blanco y escapularios, cargan a la Patrona. Llegó el momento. La lluvia se mezcla con el sol y el olor del sahumerio para dar por iniciada la caminata en la casa de la capitana, Andrea Méndez. Historiantes, miembros de la Casa de la Cultura, turistas y lugareños siguen las imágenes tan respetadas por todo el pueblo hasta dar la vuelta y llegar a la iglesia, como antesala de la misa de las cinco de la tarde.

 

 

 

El menú de la Virgen

 

Dentro de la celebración de las Palmas, no pueden faltar los platillos típicos de la región.

-La torta de yema, el marquesote y la quesadilla de maíz son las más populares.

•  Los alimentos son realizados por las panaderías, especialmente para la celebración.

•  Los comerciantes de pan no le venden a los turistas, solamente producen ese días para las cofradías.

La feligresía preparan el almuerzo para todos los habitantes y turistas.