Vínculo de amor: 927 vidas salvadas
Por: Francisco Hernández
Periodista
Los spots de televisión de su alianza con La Nevería los han puesto en el imaginario social de los salvadoreños en los últimos dos años. Sin embargo, la labor está por cumplir 20 años.
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Foto: Francisco Hernández |
Ana Delsy Pineda sostiene en sus brazos a su hijo de nueve meses, Oscar, luego de dos semanas de tratamiento en Vínculo de Amor. |
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Ana Delsy Pineda llega temprano a la Casa Hogar. Ha tenido que viajar desde Lourdes, Colón. El horario de visita comienza a las 10 a.m., pero ella está allí desde una hora antes. Está nerviosa, emocionada. Han pasado ya 15 días desde que vio por última vez a su hijo Oscar José, de nueve meses. Dos semanas atrás, su hijo estaba a punto de morir, con desnutrición severa.
Como ella, otras 927 madres han tenido que tomar la decisión de separarse de sus hijos por alrededor de dos meses para internarlos en Vínculo de Amor. A pesar de lo difícil que puede ser la separación de una madre con su recién nacido, lo que la Fundación les ofrece es invaluable: que sus hijos sobrevivan.
Vínculo de Amor nació en 1987 cuando una pareja de estadounidenses, Sam y Julie Hawkins, vinieron a vivir a El Salvador. “Sentimos el llamado de Dios que nos decía que había mucho por hacer aquí”, asegura Julie. Para ese entonces, por cuestiones que los Hawkins califican de divinas, se les encomendó cuidar a una niña, Karla Francisca Salmerón, que con 14 meses de edad pesaba tan solo nueve libras. La niña se ganó los corazones de la pareja, quienes la cuidaron como si fuera de ellos. Pasaron dos semanas y media en el hospital, y cuando todo parecía haber mejorado, Salmerón murió. A Julie Hawkins todavía se le ponen llorosos los ojos cuando lo recuerda.
Esa experiencia, sin embargo, por traumante que fue, dio inicio a una labor que está por cumplir casi 20 años. Ellos fundaron Vínculo de Amor, un Centro de Recuperación Nutricional con la misión de servir a los niños desnutridos, frecuentemente olvidados, restaurándoles la salud física y devolviéndoles la esperanza a sus familias.
Son tres requisitos los que un niño debe poseer para ser ingresado en el Hogar. Primero, debe padecer de desnutrición severa; además, debe ser referido por uno de los hospitales nacionales, unidades de salud o el ISNA; y por último, debe provenir de una familia de escasos recursos.
Desde hace dos años y medio, Vínculo de Amor se ha convertido en una fundación bastante conocida en El Salvador. Esto principalmente a una alianza que tuvo con la cadena de helados La Nevería, quien ha creado spots de televisión en los que explica el funcionamiento de la fundación. Esa exposición los ha validado, asegura Rocío Rivera, nutricionista de Vínculo desde hace siete años. “Antes a la gente le daba temor dejarnos a sus niños, porque temían que no se los devolviéramos. Pero a partir de la campaña de televisión, la gente tiene más confianza; saben que se los vamos a devolver sanos”, comentó.
Actualmente, el Hogar cuenta con dos nutricionistas y cuatro estudiantes de medicina en su año social. Además hay alrededor de nueve niñeras que cuidan a los bebés. Todos aseguran que trabajar allí es una bendición y que lo hacen por el amor a los niños. “Preferí venirme acá ayudar, aunque no me paguen como en otros lados, por que me interesó mucho la causa y la labor de Sam y Julie (Hawkins)”, asegura Debbie Ramírez, de 26 años, egresada de la Universidad Evangélica.
Las niñeras también tienen vocación para cuidar a los niños. Algunas incluso han trabajado en la fundación desde hace 12 años. “Lo que más me gusta es ver el proceso de recuperación de los niños. Ver lo mal que vienen, pero lo lindo que se van”, asegura Rosa Morales, de 35 años, que ha estado los últimos siete trabajando en la fundación.
Pero a pesar de la vocación de los y las que trabajan en Vínculo de Amor, esa asociación siempre necesita de donaciones para hacer su labor. Las recibe tanto localmente como del extranjero, que pueden hacerse por medio de su página web. “Siempre necesitamos más leche, más vitaminas, más niñeras, y las donaciones nos ayudan en nuestra labor”, asegura Julie Hawkins.
Con esos alimentos y el cuidado debido, los menores son tratados en alrededor de dos meses. En ese tiempo, son llevados a un peso adecuado para su estatura, y luego son dados de alta. Sin embargo, durante ese tiempo, las familias pueden verlos una vez a la semana. Hoy por fin es la primera ocasión para Ana Delsy Pineda, quien no pudo llegar a ver a su hijo la semana pasada por el alto costo del pasaje. Cuando por fin llega el momento, sus ojos se ponen llorosos. “¡Qué gordo está! ¡Si casi ni lo reconozco!”, asegura la madre emocionada. A su lado, la abuela del menor no esconde la satisfacción que le da ver a su hija y su nieto juntos y sanos por primera vez en mucho tiempo. |
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Desde el inicio de este año, Vínculo de Amor ha realizado un proyecto externo, por medio del cual le da seguimiento mensual a los niños que han sido tratados en el Hogar. En cada ocasión, les brinda leche, vitaminas y otros alimentos para que puedan mantenerse sanos. Pero además, han iniciado un plan piloto en Izalco, en donde también brindan mensualmente ayuda a los niños de las comunidades de ese municipio que sufren de desnutrición. |
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