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Acelerador lineal efectivo para tratar el cáncer

Por Claudia Castillo
Periodista

El Hospital de Oncología del Instituto Salvadoreño de Seguro Social (ISSS), en San Salvador, consiguió tratar incluso los cánceres que estaban ocultos al adquirir el acelerador lineal. Otra de las ventajas es que atacan directamente el área u órgano enfermo, y no dañan otros tejidos. La inversión fue de $3.6 millones y la máquina es la única en Centroamérica.

Foto:Claudia Castillo

La bomba de cobalto, aunque esté desconectada, siempre tiene radioactividad; en cambio, el acelerador no. Es un Beneficio para los médicos y pacientes.

En el 2006, sólo un 40 por ciento de los casos de tumores eran curados, debido a que no se contaba con el personal adecuado para brindar el servicio. El ISSS tuvo que preparar al equipo técnico, médico y físico con capacitaciones que duraron entre ocho y 16 semanas en Brasil y España. Entonces, para brindar el tratamiento sólo se quedaron cuatro expertos.

Pero ahora Radiología cuenta con 11 personas, capacitadas en el acelerador lineal. Por ello, en el 2007, del número de pacientes ”casi el 60 por ciento de los casos atendidos son curados en su totalidad, y el 40 por ciento restante recibe atención a través de un programa integral, para mejorar su calidad de vida, autoestima y relaciones familiares”, dijo Rosa Elena de García, radióloga terapeuta de la Unidad de Radioterapia del Hospital de Oncología.

La máquina funciona desde junio de 2006 y con ella se atienden de 17 a 20 personas diarias. El tiempo de cada sesión puede variar entre cinco y cuarenta minutos. Esto dependerá del tipo de tumor que tenga el enfermo, del sistema digestivo, tórax, cabeza, próstata o pélvico, y del diagnóstico de la Unidad de Planificación del tratamiento. En está área, los especialistas deciden cuánta dosis de radiación se le dará al enfermo. La medida es en “centigry”, la unidad que se utiliza para describir la dosis de radiación que se dan a una persona con cáncer.

La mayoría de personas que utiliza el acelerador lineal tiene edades entre 20 a 60 años. Todas son derechohabientes del ISSS. Entre los tipos de tumores detectados en los jóvenes están: Linfoma, melanoma, testiculares, de mama, leucemia, cerebrales, de colón y recto. Las causas de esto son por fumar, las dietas con alto contenido grasa, factores genéticos, estilos de vida y el manejo de sustancias químicas tóxicas. Sin embargo, si un niño necesita este tratamiento se le proporciona siempre y cuando esté inscrito como beneficiario de los servicios ISSS, por medio de su padre o madre.

“Cuando comencé a venir a Oncología del ISSS ya no podía hablar, debido al tumor que se formó por fumar durante muchos años. Tenía problemas para ingerir los alimentos, úlceras bucales, ronquera o una sensación de algo estancado en la garganta, y problemas para hablar. Hasta que un día dejé de conversar. Entonces decidí ir al doctor y me diagnosticaron cáncer oral. Inmediatamente, me puse en tratamiento y ahora poco a poco he vuelto a platicar”, contó Jorge Ramírez, de 50 años de edad y 10 con ese tumor.

Hacia la recuperación

Cuando el paciente tiene confirmado que padece de algún tipo de cáncer pasa al área de Oncología Clínica. En está unidad, es donde se decide qué procedimiento: quimioterapia o radioterapia. La primera consiste en fármacos para destruir las células cancerosas, y la segunda es un tratamiento basado en el empleo de radiaciones ionizantes (rayos X o radiactividad) que ataca de manera precisa sólo el tumor maligno. Aquí entra a funcionar el acelerador lineal.

Previo a usar el moderno equipo, se hace una simulación virtual o Tomografía Axial Computarizada (TAC) en el Hospital General, de San Salvador. El personal toma muestras, medidas de la ubicación del tumor y coloca los infocentros (los puntos en donde se enfocará la máquina para darle la radiación al enfermo). Luego, el resultado llega a la Unidad de Radiología, a través de la red interna de los hospitales del ISSS.

El médico encargado Radiología recibe la prueba y comienza a dibujar los contornos de los órganos y del nódulo en un programa tridimensional, para que las láminas del equipo tomen la forma de la protuberancia y no afecte el tejido sano. Después, pasa al área de Física Médica que se encarga de la planificación del tratamiento. Ellos definen cuánta dosis de radiación se le aplicará al usuario, y las áreas que están comprometidas. También se precisa qué accesorios se utilizarán, como cuñas, gorros, estructuras metálicas, entre otros instrumentos para protección y seguridad del paciente.

Finalmente, se manda toda la información a Radiología por medio de la red a la consola de control. Allí queda el procedimiento específico que se aplicará al enfermo o enferma. El número de casos evaluados por está unidad es de 20 enfermos diarios.

Pieles vulnerables

El ISSS registró, en el 2006, un total de 957 casos de cáncer entre los derechohabientes. El área más afectada, según los registros del Oncología, es la piel con 178 personas. Pero también tiene incidencia el tumor en el sistema digestivo, con 159. Por su parte, el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSAS) registró más de 2 mil consultas por tumores en El Salvador, en el mismo período de tiempo. A nivel de Latinoamérica, se registran 450 mil muertes por cáncer al año.

“El primer día que viene el paciente se le toma unas imágenes portales (son fotos para ver la ubicación del tumor). Estas son para verificar el posicionamiento y los desplazamientos que de Física mandan para que coincidan con el infocentro que ellos tienen. Una vez se toma la imagen, el radioterapeuta las revisas y les da el visto bueno para iniciar el procedimiento”, comentó la radióloga Tatiana Flores.

Las imágenes se toman los días jueves o viernes. El número de usuarios que asisten a esto es de cinco a seis diarios. El paciente comienza el tratamiento el día lunes, pero la duración dependerá de las sesiones que le haya determinado la Unidad de Planificación. “El tratamiento lo tengo de lunes a viernes, y es por cáncer de próstata. Me dejaron 25 consultas para la radioterapia. Recibo una por día, y dura veinte minutos”, contó Juan Ramírez.

La máquina trabaja con dos guías de ondas electrones o fotones y dependiendo de la evaluación del radiólogo, así será la forma de curar al enfermo. Además, el equipo moldea el campo de irradiación a través de un sistema de multiláminas que toman la forma del tumor.

“Esto permite que la dosis de energía se adapte a la anatomía del tumor del enfermo, con lo que se consigue disminuir la radiación a los órganos sanos y aumentarla al tejido enfermo”, explicó Camilo Cea, especialista técnico del acelerador lineal.

Las ondas de electrones son para tumores superficiales, como el de la piel, porque va a la epidermis y no penetra profundamente en los tejidos u órganos debajo de está. Con los fotones es todo lo contrario. Está energía ataca los cánceres que están en lo profundo del cuerpo, pero aplica menos radiación a los tejidos exteriores sanos. Los efectos que hay al radiar las partes sanas es que se va degenerando o desgastando al exponerlas a este tratamiento.

El búnker

Concientes del riesgo de las radiaciones, las instalaciones que se construyeron para ubicar el equipo son como un búnker. El costo de la instalación fue de $3.6 millones. Tiene dos habitaciones. En una están los médicos y terapistas con la consola de control del equipo, desde allí monitorean la actividad del equipo y al paciente; y en la otra, el equipo.

La entrada para ver la máquina es un laberinto, donde hay monitores que vigilan constantemente los niveles de radiación del acelerador lineal. Hay tres cámaras: dos para la consola de control, y otra para vigilancia. Además, las paredes son de un metro y medio hasta de tres metros de grosor, hechas de un concreto especial con plomo y otras mezclas para evitar que la radiación salga del lugar.

“La energía que libera es mucho menor comparada con la del equipo de cobalto, y esto tiene muchos beneficios para los pacientes, porque no se expone a grandes cantidades de radiación y la curación es más efectiva y precisa”, afirmó Cea. Sin embargo, dentro de las desventajas están: “El horario de atención es de 7:00 a.m. a 1:00 p.m., y se atienden un promedio de 100 personas a la semana”

Para disminuir la radiación que recibe los radiólogos se trabaja sólo media jornada. Fue también estipulado en la normativa de la Asesora para el Uso de las Radiaciones Ionizantes (UNRA). Esto ocasiona que el número de personas atendidas disminuya.

Al 2007, la radioterapia es un dispositivo básico en la mayoría de procedimientos oncológicos y es un tratamiento “seguro, indoloro, preciso y altamente eficaz”, de acuerdo a sus defensores, quienes afirman que la mayoría de los pacientes a los cuales se les aplica vuelven a entrar en la curva de sobrevida, similar a la de una persona normal.

 

 

 

 

 

Sin saltarse la seguridad

 

Las precauciones al trabajar con radioterapia son obligatorias, porque la salud del personal está en juego

•  Durante el tratamiento, el radioterapeuta observa al paciente a través de un monitor de televisión de circuito cerrado. En la sala de tratamiento hay un micrófono para que el paciente hable con el terapeuta si fuera necesario. De forma regular, se ven las radiografías tomadas con el TAC, para cerciorarse de que la posición del infocentro es la planificada originalmente.

•  El radioterapeuta debe encender el acelerador desde fuera de la sala de tratamiento. Debido a que este emite radiación sólo cuando está encendido.

•  El control de calidad también es muy importante. Hay varios sistemas incorporados como gorros y trajes para que no suministre una dosis más alta al paciente que la prescrita por el radiólogo.

•  Todas las mañanas, antes de iniciar los tratamientos, el radioterapeuta utiliza un aparato llamado "tracker" para cerciorarse de que la intensidad de la radiación es uniforme en todo el haz. Además, el técnico revisa de forma más minuciosa el haz del acelerador de forma semanal y mensual.

   

La pistola que cura

 

La alta tecnología de la máquina permite curar casos puntuales de ciertos tipos de cáncer.

•  Apresura electrones hacia una pistola de electrones. De allí se genera una columna de radiación que tiene como objetivo el tumor del paciente.

•  Hojas finas de metal forman columnas de radiación para variar la intensidad. Esto permite aplicar dosis más altas de radiación al cáncer, de forma precisa.

•  La columna de radiación se adapta exactamente a la dimensión del tumor y se le llama radioterapia conformacional.

•  El radiólogo introduce especificaciones de su paciente en el control de radiología.

•  El acelerador puede girar 90º por lado; en su totalidad, 180º.

•  Este equipo puede llegar a los tumores del cerebro, lugar al cual la bomba de cobalto descargaba demasiada radiación.

   
   
 

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