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El Manzano, ecoturismo en las alturas de Chalatenango

Por: Estela García
Periodista

Entre pinos, cipreses y robles musicalizados por el trino de 110 especies de pájaros, se encuentra El Manzano, un parque ecológico con historia, cultura y una comunidad unida en el municipio de Dulce Nombre de María, en Chalatenango, a unos 90 km al norte de San Salvador.

Camino al cantón cuyo nombre describe la abundancia de la manzana rosa en sus tierras, hay un mirador de madera rústica. Al ingresar se puede observar un ala de avión, vestigio de la pasada guerra civil. El Manzano que ahora cuenta con unos 1,200 habitantes es un asentamiento fruto de la guerra, donde su población está representada en una cooperativa de 18 miembros que le han dado vida al proyecto de ecoturismo rural.

Según Consuelo Roque, ex presidenta de dicha organización, su mayor atractivo es que no han alterado la naturaleza de la zona, que suman 150 manzanas de terreno. Además, tienen una historia precedente de lucha en el conflicto bélico de los 80, que se puede observar en un museo que cuenta con estatuillas indígenas, pedazos de armas, aviones y fotografías históricas. La iniciativa empresarial es cooperativa. La población vive del turismo, de la agricultura y crianza de animales.

El restaurante Las Orquídeas, adornado con ventanales y madera artesanal ofrece comida desde 1.50 a 5.00 dólares. Su especialidad es el conejo, la codorniz y la gallina, que la misma localidad produce. Soledad Valencia, de 37 años, es la encargada del establecimiento, mismo donde venden artesanías, medicina natural hecha por gente del lugar y añil. "Artetunal significa arte del sol naciente", expresó en referencia al nombre de la tienda artesanal.

El guía Máximo Sigüenza, de 62 años, declaró: "Aquí no hay donde perderse", al mismo tiempo señalaba los rótulos con flechas que dirigen los atractivos del parque. Antes de adentrarse a los misterios del bosque se observa una inmensa cancha sin grama de fútbol, un salón de usos múltiples y un chalet. Roque confiesa que en esa área sale una niña fantasma que corre hasta el restaurante iluminando las ventanas a su paso.

Si se siguen las flechas guías se llega al pequeño vivero de orquídeas, donde hay unas 120 variedades. Además, hay cinco niños que son guías turísticos y cuentan con sus chalequitos de identificación. "La cantidad de pago es opcional, pero algunos turistas no les dan nada" explicó Andrea Alvarado, de 39 años, nueva representante de la cooperativa. En ese caso ellos mismos recompensan a los chicos monetariamente con unos 3 dólares.

Por otro lado, esta iniciativa se mejoró en 2006 con apoyo de PREMODER, Programa de Reconstrucción y Modernización Rural, que les brindó hace tres años 48,500 dólares para remodelación y este año premiaron su labor otorgándoles 14,000 más. Para Gilberto Hernández, de 40 años, encargado de la región Chalatenango para dicha institución, el turismo rural fue factible porque ya contaban con legalidad de los terrenos y con un tipo de asociación comunitaria que les beneficiaba para administrar y ejecutar la acción.

Asimismo, la oficina de turismo de la Alcaldía de Dulce les respalda con publicidad. Esta gestión municipal gobernada por Elizandro Rivera está apostando al turismo por medio de la divulgación mediática. No obstante, el Ministerio de Turismo, MITUR, no trabaja con el departamento de Chalatenango. Karla Pleités, de 29 años, de la oficina de información de MITUR dijo que ellos están abiertos a recibir brochures para poder ofrecerlos a potenciales excursionistas,

El Parque Ecológico El Manzano ofrece seis posadas con nombres creativos: Las Heliconias, Cuatro Pinos, en honor a un pino que no cumple con esa cualidad; Los Izotes y Los Piñones, en honor a la flora de los alrededores; La posada que el viento se llevó, porque en 2005 el viento huracanado arrancó su techo; Un sueño en la vida, que antes se llamaba La Posada del Diablo, pero lo cambiaron porque la gente temía instalarse.

En el bosque "Los Pajaritos" como en todo el cantón se pueden apreciar pájaros, que se han contabilizado en 110 especies. Entre ellos se encuentra la chiltota, el torogoz, el correcaminos y el pájaro carpintero. Se pueden apreciar animales en extinción como el venado y el cusuco. Hay una conejera y dos peceras que cultivan tilapia y chimbolos. Estos últimos están en venta al público.

También hay zona para acampar. Si la gente lo necesita alquilan tiendas de campaña, bolsas de dormir y lámparas. También puede visitar la casa de café Ereguán, o escalar los cerros La Tortilla, El Candelero y El Aserradero. Hay 15 pozas que mojan los suelos de El Manzano, que están numerados en orden descendente y tienen cascadas no muy grandes, pero se adornan de los bambús chinos.

La gente es cordial y hospitalaria, el clima es fresco y nublado, por su altura de 1,400 metros sobre el nivel del mar. Existe un centro ceremonial que atrae indígenas de diferentes partes del mundo. Lo han visitado alemanes, estadounidenses y centroamericanos, según Roque. A solo ocho kilómetros de Dulce Nombre de María, oculto en las montañas de El Salvador está este rincón mágico poco explorado.

 

 

 

 

 

 

Propiedades curativas que ofrece el ecosistema de la localidad
 

La manzana rosa, el barro y la planta liquidámbar son recursos naturales fáciles de encontrar en El Manzano que sirven para tratar padecimientos comunes.

•  El té de las hojas del árbol de la manzana rosa ayuda a reducir la diabetes.

•  La liquidámbar alivia los problemas respiratorios, baja la presión arterial, es cicatrizante y desinflamatorio.

•  Los lugareños descubrieron que al mezclar barro colado con crema se obtiene un excelente cicatrizante contra raspones y heridas.