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“Cuando la gente es tonta, tiende a rechazar lo que no conoce”: Óscar Salvador Rodríguez

Silvia Gutiérrez
Redacción

Cabello corto, negro y barba espesa. A simple vista, es un salvadoreño más. Viste ropas sencillas, nada extravagante. Es Óscar Salvador Rodríguez, quien desde hace veinte años practica la tercera gran religión monoteísta del mundo, el Islam, ahora junto a otros catorce miembros de la comunidad chiíta en El Salvador.

Foto: Silvia Gutiérrez

El Corán es el libro que la comunidad islámica chiíta mantiene como fuente primaria de conocimiento.

Actualmente es estudiante de la carrera de Arqueología y editor de una revista trimestral electrónica que se distribuye a todas las comunidades islámicas de Latinoamérica. Además ha realizado estudios acerca del Islam en universidades del Oriente Medio y sabe hablar portugués.

Es conocido como Mustafá Al Salvadori adentro de la Comunidad Islámica Chiíta de El Salvador, un nombre que el Islam no lo ha obligado a usar, pero que fue adoptado porque el origen de su nombre es considerado muy ofensivo para el espíritu del Islam. Óscar, cuenta, proviene del germano antiguo y significa “la lanza de los dioses”, mientras que su segundo nombre cambió a Al Salvadori, según explica, porque él es “siervo del salvador” y no un “salvador”.

En esta entrevista con Comunica, Rodríguez cuenta sobre las dificultades de pertenecer al Islam en el mundo occidental, un mundo que, insiste, le tiene miedo a su religión por no tomarse el tiempo para estudiarla y por el efecto de los medios de comunicación.

¿Qué ha sido lo más difícil para usted viviendo en un país donde la cultura es diferente?

Lo más difícil para nosotros, no digo para mí porque todos compartimos la misma dificultad, son cuestiones como la alimentación. Nosotros no comemos carne que no sea sacrificada según nuestro ritual y aquí no hay nadie que mate así a los animales. Aun si lo hubiese tendría que ser musulmán. Entonces nosotros no podemos comer carne de res; no porque sea prohibida, sino porque no encontramos. Así que solo compro gallinas, gallos y toda la familia de las aves y las sacrifico para comer. El pescado sí, que es nuestra principal fuente de carne, ya que no es necesario que lo sacrifique para comer.

La ignorancia de la gente que no nos conoce también es muy difícil, sobre todo si estas personas tienden a ser una especie de fanáticos de otra religión. Cuando la gente es tonta, tiende a rechazar lo que no conoce. Solo por que yo soy musulmán y él es un cristiano de no sé de qué iglesia, ya dicen “vos sos un incrédulo, un infiel, no creés en Dios, adorás a Muhammad, a otro Dios que se llama Alá.” Hay mucho prejuicio en cuanto a eso.

¿Por qué cree usted que aquí en el país se conoce poco del Islam?

No solo aquí en el país. En toda Latinoamérica se conoce poco y es principalmente porque la gente tiene miedo. ¿Por qué tiene miedo? Porque no estudia, por eso tiene miedo. Se creen de primera fuente todo y de una fuente única también. La gente, si recurriera a otras fuentes, sería distinto. A la gente le basta con oírlo o leerlo para rechazarlo. Yo una vez le di un panfleto a un señor y me dijo “¿qué es esto?”. Entonces le dije “oh, es sobre Islam”. Y me dijo “no, no, no quiero saber nada”. Tienen miedo, les han mentido y se lo han creído, aquello de que los musulmanes son terroristas.

¿Cómo cree usted que se presentan a los musulmanes en los medios?

La máquina propagandística de Hollywood es terrible: nos saca a los musulmanes de terroristas. Por ejemplo, el canal 6 ha dado varias veces la película “No sin mi hija” (Not without my daughter). En la película le quieren mostrar que el hombre musulmán es un tipo que maltrata a la mujer, que la golpea. Le quieren presentar que los países musulmanes son atrasados, primitivos. Gracias a Dios, he estado en esos lugares y se puede codear con cualquier nación de las que ellos se denominan primer mundo. La gente tiene más derechos que acá, no están en la calle pidiendo limosna.

¿Cree usted que existe racismo hacia las personas que practican el Islam?

Es un problema cultural que aquí cerca, en Costa Rica o Guatemala, no sucede. Lo que sí le puedo decir es que llama la atención una vestimenta musulmana, más que todo la de la mujer. A ellas les gritan cosas ridículas, como “caperucita negra”. Es una cuestión netamente cultural. Si uno usa barba a uno le gritan cosas y van cambiando la broma, la ridiculez, según lo que esté de moda.

Hace muchos años, cuando no estaba la misma coyuntura política de hoy me gritaban “Buki”. Después me gritaban “talibán”, después “Bin Laden” y van cambiando según la moda. Me parece que es cultural esa discriminación. Las personas que nos gritan cosas ni saben que somos musulmanes. Ya me han dicho Shalom, un saludo judío; y yo no soy judío ni nada que ver. Solo porque te ven diferente te gritan, solo por eso.

Su nombre es bastante curioso. ¿Le pregunta la gente de dónde es ese nombre?

Al principio, hay gente que se extralimita en cuanto a su ignorancia y me dice, por ejemplo, “¿y vos sos de allá?”, y yo les digo “¿de dónde?”, y me dicen “de allá de donde son los musulmanes”, y yo les respondo “¿de Musulmania?”. El hecho de que el Islam haya nacido en Medio Oriente no significa que todos sean árabes en el Islam. De hecho, del 100% de musulmanes, apenas el 18% son árabes. Lo que sucede con mi nombre es que yo siempre he asumido mi posición de chiíta y mi identidad como tal. Y desde que adopté el Islam y empecé a practicar la escuela chiíta yo hablo del Islam; y toda la gente que me rodea me conoce como musulmán y ya no me ven como un marciano.

¿Cómo fue que decidió adoptar esta religión?

Fue aproximadamente hace veinte años. Yo estaba en la escuela y aquí no se conocía nada de Islam, nada de nada. No había sunitas, no había chiítas, no había nada. Me dejaron una tarea, que consistía en investigar acerca de la cultura árabe. Dentro de lo que leí estaba la parte religiosa y hubo una frase que nunca se me olvidó, que a menudo recordaba: “No hay más divinidad que Dios y Muhammad es el mensajero de Dios.”

Fui creciendo, y al buscar papeles viejos yo sigo encontrando papeles donde aparece escrita esa frase. Hasta que un día vino algo que se llama Internet a El Salvador, y empecé a investigar sobre Islam. Así que empecé a leer, leer, y leer sin diferenciar; hasta que un día, un sunita vendía libros chiítas. Me interesó mucho lo que ahí decía, más de lo que había leído. Así que empecé a estudiar solo chiísmo hasta que asumí mi identidad como musulmán chiíta. Así fue como me convertí en musulmán, oficialmente, ante el mundo chiíta. Oficialmente soy, o fui, el primer chiíta en este país.

Es un gran reconocimiento: ser el primer chiíta en El Salvador.

Es un premio de Dios.

¿Qué cambios ha visto en su vida desde que se convirtió al Islam?

Me sacó un poco de la ignorancia porque tenía unas creencias equivocadas acerca de Dios; hasta me lo imaginaba con formas y todo. Luego me lo pintaba en mi mente a mi gusto: a veces con el pelo blanco, a veces con el pelo negro, a veces con ojos verdes, a veces con ojos negros. Dios es uno, es único, no hay nadie que se le parezca, no tiene semejante, ni par, no tiene padre, no tiene hijo, no tiene madre, no es como nosotros. Si Dios fuera como nosotros entonces sería un hombre, no sería Dios.

¿Qué es lo primero que hay que entender del Islam para acercarse a esta comunidad?

En primer lugar, el Islam no se puede concebir como una homogeneidad total. Existen diferentes grupos de doctrina dentro del Islam, las principales ramas son los sunitas y los chiítas. Nosotros (la comunidad) somos chiítas y, por lo tanto, no tenemos nada que ver con la otra comunidad islámica. Ellos tienen sus autoridades y nosotros tenemos nuestras autoridades.

¿Cuál es la diferencia entre la comunidad chiíta y la sunita?

La diferencia es de carácter doctrinal. Nosotros creemos en una institución que se llama Imamám, es decir, que nosotros consideramos que a la muerte del profeta Muhammad, éste eligió un Imam (un líder) que iba a guiar a toda la comunidad islámica; ellos no creen en eso. Los sunitas creen que el profeta Muhammad no dejó ningún líder y que era la gente la que tenía que elegirlo. Nosotros creemos en una sucesión del profeta Muhammad: a la muerte de él, fue sucedido por Imamam Alí y así, hasta llegar al Imam doce (o Imam escondido).

Otra de las diferencias primordiales son las fuentes, ellos tienen como fuentes al profeta Muhammad y los compañeros de él. Nosotros tenemos como fuentes al profeta Muhammad y a sus 12 Imames.

¿Cuántos miembros son en esta comunidad islámica aquí en El Salvador?

La comunidad islámica chiíta tiene apenas 15 miembros. Nosotros no salimos a hacer proselitismo. La gente que está interesada en el Islam empieza a investigar y de repente se topa con este lugar. No andamos de puerta en puerta ni con bocinas.

¿Qué actividades realiza la comunidad?

Para comenzar damos clases de doctrina e historia islámica. Estos cursos los damos para que las personas estén seguras de lo que creen. Por eso, antes de que se reconozca oficialmente como musulmán tiene que saber en qué creer. ¡Cómo va a poder decir “yo soy musulmán solo porque quiero”! Entonces se le da un curso de doctrina islámica y si, al final del curso, cree todo eso, bienvenido sea.

Entonces cualquier persona puede asistir a esos cursos.

Cualquier persona. Está abierto para el público en general, incluso damos otros cursos que no tienen nada que ver con la religión, como cursos de portugués, alfabetización de adultos, etc.

¿Usted cree que tiene alguna incidencia la comunidad islámica adentro de las políticas del gobierno o que podría tener algún papel?

Para comenzar, nosotros, políticamente, no nos adscribimos a ninguna tendencia que no sea Islam porque por sí mismo ya nos proporciona un pensamiento político. El objetivo de todo país con mayoría musulmana, y vea que no le estoy hablando del objetivo de la comunidad acá, es que se establezca un gobierno islámico. Es decir, que se establezcan como fuentes para todo al Corán y los dichos del profeta. Por lo tanto, en este país no nos podríamos adscribir a ninguna fracción; por lo tanto, no podríamos incidir políticamente.