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La fertilización in vitro reta al sistema legal salvadoreño

Gabriela Vásquez
Periodista

Al romper los esquemas de la reproducción humana natural, la fertilización in vitro desató la polémica. Ética, avance científico, legal y lo moral entran de lleno a la discusión. En las leyes salvadoreñas no se encuentra regulada, y los expertos ya auguran conflictos legales en un futuro próximo.

Maritza Ortiz, de 32 años, embarazada gracias a la técnica in vitro, espera con paciencia su revisión mensual en la clínica de infertilidad del ginecólogo Mario Jiménez, en la capital salvadoreña. Ella acaricia su abultado vientre que encierra al feto de ocho meses. Es su segundo intento.

La fertilización in vitro es una tecnología de reproducción asistida que consiste en la fecundación de uno o varios óvulos, fuera del organismo materno. En el inicio del procedimiento, se estimula la maduración de muchos de estos mediante la inyección diaria de hormonas. Los óvulos se extraen de la mujer, a través de técnicas ecográficas o mediante laparoscopia (introducción de un sistema óptico y quirúrgico por una incisión de 1-2 cm. en la pared abdominal). Una vez extraídos pasan al laboratorio de gametos para ser identificados y preparados y, posteriormente, cada ovocito se insemina con 100 mil espermatozoides, previamente capacitados con nutrientes.

Los óvulos fecundados y con desarrollo embrionario normal se implantan en el útero materno, con el fin de que la gestación llegue a su término. De acuerdo a Jiménez, ginecólogo especializado en infertilidad, el éxito de la fertilización in vitro es de un 25% o en el mejor de los casos de un 30 %. Ello depende del problema de infertilidad que tenga el paciente. Sin embargo, el procedimiento tiene un riesgo. “La súper estimulación de los ovarios puede producir un efecto adverso, la posibilidad de embarazos múltiples (embarazo de gemelos o trillizos), porque se transfieren de tres o cuatro embriones”, señaló el infertólogo.

Agregó además que en su clínica de infertilidad tiene pocos pacientes con tratamiento in vitro, y asegura que se debe al alto costo del proceso, los medicamentos y el equipo. La mayoría de personas que desea realizarse dicha fecundación no cuenta con los recursos económicos. El precio de un ciclo (un mes), en el cual se intenta la fertilización, es de 6,000 a 7,000 dólares, y se puede hacer de cuatro a cinco ciclos. De no conseguirse el embarazo, se cambia a otra técnica de reproducción asistida.

En el país, se encuentran alrededor de ocho ginecólogos, especialistas en infertilidad. El campo de la fertilizaciónin vitro es muy reducido, pocas personas la realizan debido a su alto costo. El servicio no existe en hospitales públicos como el de Maternidad, en San Salvador, donde no hay el equipo necesario ni los recursos económicos para comprarlos.

Vacíos legales

La ley en este momento tiende a habilitar a parejas casadas, en concubinato estable y a mujeres solteras para este método reproductivo, aunque no está regulado. Lo que significa que cualquier fémina puede realizarse una fertilización de este tipo. Oscar Novoa, abogado de la República, dice que los vacíos legales de la Constitución de El Salvador y el Código de familia, con respecto a la fertilización in vitro, ponen en juego el derecho del hijo o hija a conocer a sus progenitores si la madre se realiza la fertilización con los espermas de un donante anónimo, y el derecho de la mujer a ser madre.

“Puesto que en la ley no se encuentra regulado taxativamente todo lo referente a la fertilización in vitro y los problemas jurídicos que podría generar esta, la misma ley no prohíbe que cualquier persona, indistintamente de su preferencia sexual o estado civil, pueda realizarse dicho proceso, por lo tanto es legal”, aseguró Novoa.

Igual opinión tiene la abogada Paula Henríquez, quien explica que los casos se pueden resolver de manera similar, y cuando se dé uno lo más lógico será resolverlos, según la doctrina extranjera. También sostuvo que en El Salvador aún no se han registrado problemas legales de fertilización in vitro, pero ello no significa que no sucederá un día.

En otros países, las técnicas in vitro siguen creando toda una variedad de enigmas legales. En Inglaterra, la madre de un bebé que concibió a través de un donante anónimo de esperma ganó una batalla legal para poner fin al reconocimiento de su anterior pareja, como el padre legal. Y además se conocen los casos de los niños concebidos tras la muerte de su padre. El año pasado, un juez federal de Estados Unidos dictaminó que dos niños, concebidos por fertilización in vitro y nacidos tras la muerte de su padre, no eran legalmente sus descendientes.

Mientras los embriones congelados suscitan el problema de cuál será su destino tras un divorcio o separación. En Escocia, por ejemplo, una mujer descubrió que sus embriones almacenados habían sido destruidos a petición de su ex marido, sin haber sido consultada.

Los sobrantes

De acuerdo al Dr. Jiménez, en El Salvador no se congelan embriones, solamente en el extranjero, pues el proceso in vitro se realiza en el ciclo; pero, en otros países, los embriones sobrantes de la fertilización in vitro pueden quedar congelados por tiempo prácticamente ilimitado. La pareja o persona que los tenga congelados paga una cuota anual, entre 100 y 150 dólares, para mantenerlos en ese estado, y cuando se deja de pagar la institución se hace cargo de ellos o la pareja autoriza la destrucción o donación de los mismos a otras parejas.

La Constitución de la República, en el artículo uno, reconoce a la persona humana desde el instante de la concepción. El licenciado Novoa explica que al hablar de un embrión, este ya ha pasado el período de la concepción, por lo tanto ya es aplicable el marco jurídico salvadoreño, destruirlo iría contra la ley. “Desde que se concibe la persona tiene derecho a la vida, por lo tanto eliminar un embrión congelado sería calificado como un delito”, estimó la abogada Henríquez.

La fertilización in vitro engloba un problema ético con los embriones sobrantes, pues en países con exceso de estos, por ejemplo Uruguay, no se sabe qué hacer con ellos. En algunos casos estos son destruidos para extracción de células troncales en las terapias regenerativas, con la intención de obtener material biológico para fines de experimentación e investigación, como lo es la clonación terapéutica. La clonación humana reproductiva está prohibida, sin embargo en Estados Unidos se permite la experimentación de los embriones sobrantes, tanto para tratar de resolver problemas de salud como en la cosmetología.

El sacerdote José Coronado, párroco de la iglesia la Sagrada Familia, de San Salvador, declaró que tal uso de los embriones congelados es éticamente inaceptable. “Debe reconocerse el valor absoluto de la vida humana, incluyendo la del embrión”, afirmó. Su postura está en línea con lo que manda la Iglesia Catlólica que en el Concilio Vaticano II propone: “la vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremos cuidados, desde el momento de la concepción. El aborto y el infanticidio son crímenes abominables”.

Más recientemente la Carta de los Derechos de la Familia, publicada por la Santa Sede, subrayaba: “la vida humana ha de ser respetada y protegida de modo absoluto desde el momento de su concepción”.

Experimentos en pro de la ciencia

La producción de embriones para experimentación fue un objetivo de la técnica in vitro desde sus inicios. Los beneficios han sido innumerables: uso de tejidos embrionarios para trasplantes, estudios sobre el cáncer, posibilidad de elección del sexo del hijo, escogitación de las características físicas del crío, diagnóstico precoz de anomalías congénitas y hacer clonaje. Actualmente se investigan técnicas complementarias para la reproducción artificial, cultivos de ovarios y formación de placenta artificial para lograr el desarrollo embrionario fuera del útero materno.

El infertólogo Jiménez comenta que la manipulación genética de embriones es un beneficio, porque sirve para la detención de algunas enfermedades, la investigación de medicamentos y nuevos tejidos. Por lo que respecta a la experimentación, presupone la distinción general entre la que tiene una finalidad no directamente terapéutica, y la que es terapéutica para el sujeto mismo. Es necesario distinguir la que se practica sobre embriones todavía vivos de la que se hace sobre embriones muertos. “Si se trata de embriones vivos, sean viables o no, deben ser respetados como todas las personas humanas; la experimentación no directamente terapéutica sobre embriones sería ilícita si partimos del supuesto que atenta contra la vida de seres humanos con derecho”, determinó el abogado Novoa.

Lucio Arias, pastor evangélico, sostuvo que utilizar el embrión humano o el feto como objeto o instrumento de experimentación es un delito contra la dignidad del ser humano. Así mismo, la Carta de los Derechos de la Familia afirma: “El respeto de la dignidad del ser humano excluye todo tipo de manipulación experimental o explotación del embrión humano”.

EL sacerdote Coronado explicó que cuando se trate de terapias experimentales utilizadas a favor del embrión, como un intento extremo de salvar su vida y a falta de otras terapias eficaces, puede ser lícito y ético el recurso de usar fármacos no enteramente seguros, pero era “inmoral producir embriones humanos destinados a ser explotados como material biológico disponible”.

Ante la diversidad de posturas, la licenciada Henríquez apoya crear leyes, “la importancia de legislar este tópico está en evitar que no se llegue a un acuerdo justo para el padre, la madre y el hijo, cuando se susciten”.

Maritza Ortiz confesó desconocer los problemas legales de la fertilización in vitro. Ajena a los problemas jurídicos, toca su vientre con delicadeza y le dice a su bebé que ella lo protegerá. Se levanta del asiento y entra, con un caminar pausado, a la consulta con el Dr. Jiménez.

De alto riesgo luego de los 40
 

-Entre más edad tenga la madre existe un mayor riesgo de complicaciones para ella y para el hijo al optar por la fertilización in vitro.

-La mujer mayor de 40 años está capacitada para llegar al término del embarazo, pero el porcentaje de complicaciones o malformaciones se va incrementando con la edad.

  • El ginecólogo especializado en infertilidad Mario Figueroa expresó que el embarazo en mujeres arriba de los 40 años es de alto riesgo. “Hay menos tazas de embarazos en mujeres de este tipo. Existen centros de fertilización in vitro donde no aceptan a dichas pacientes, porque sus posibilidades de éxito son bajísimas, aun con terapia”, determinó Figueroa.
  • Las mujeres entre 40 y 42 años para el embarazo in vitro tienen más incidencia de abortos que la población en general; además de aumentar la presión e incrementar los niveles de azúcar.

 

 

 

 

 

 

 

 
No tan efectivo y caro
 

- El urólogo Francisco Maida comentó que la fertilización in vitro es un método eficaz que se utiliza cuando las parejas tienen problemas de fertilidad, usualmente son matrimonios o mujeres que no les interesa casarse pero sí tener hijos o hijas.

- Con ella, hay una probabilidad del 40-50% de fecundación de los óvulos. Este tipo de reproducción asistida tiene un 25% de probabilidad de que una gestación llegue a término.

- En Estados Unidos, el porcentaje de efectividad de la in vitro, de niños nacidos, es de 28 %. Y el de embarazo es de 35- 40 %.

- El precio de la fertilización es de 6,000 a 8,000 dólares, en nuestro país, mientras que en Estados Unidos cuesta alrededor de 15,000 dólares.
   
 
Los vientres de alquiler
 

- También se les llama los úteros subrogados.

- El embrión se puede implantar en el útero de una mujer que no sea la madre. Alguien que por algún motivo tenga una enfermedad pélvica o que no tenga sus órganos normales para concebir, lo puede hacer.

- En El Salvador no está legislado el término de ‘vientre de alquiler’. Pero en países europeos son más frecuentes las madres subrogadas.