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La basura es un bien valioso

Leticia Girón
Periodista

Familias pobres salvadoreñas descubrieron que ciertos desechos podían dejar un ingreso económico, aunque el entramado de compradores maneja a su antojo los precios de la basura que luego será reciclada.

Marcela Díaz, de 35 años, acompañada de su hijo Jonathan, de 15 años, caminan por la acera de la Avenida Independencia, en San Salvador, con una carga muy especial: dos costales llenos de latas y plásticos. “Mire mamá, allá está una bolsa de latas colgando, vamos a ver a cómo la compran,” dijo Jonathan. Los dos se detienen frente a un establecimiento que no tiene nombre, solo hay pintado en la pared el mensaje de: “SE COMPRA LATA, ALUMINIO Y COBRE”. Y, por si no queda claro, el producto que ahí se adquiere está una bolsa, enganchada a un alambre en el techo.

¿A cómo están comprando ustedes la libra de lata?_, pregunta Díaz.

A cincuenta centavos_, responde un hombre con un tono de voz indiferente, como si no le importara lo que traen.

En ese instante, un hombre que llevaba un saco vacío le dijo: “al otro lado de la calle la están pagando mejor”. Inmediatamente, la mujer agarró de la mano a su hijo y se abrió paso entre la calle llena de buses y microbuses para poder llegar al otro extremo de la Avenida, y lograr así un mejor precio.

¿Están pagando más de cincuenta centavos por la lata?_, vuelve a preguntar Díaz.

Depende de cuánta traiga se la pagamos a sesenta centavos_, respondió un joven muy atento, quien le ayudó a cargar uno de los costales para pesarlo en la báscula.

En estos momentos, una forma de ganar dinero en El Salvador es recolectando basura que se puede reutilizar, como las latas. Todos los días encontramos a nuestro alrededor desperdicios que son considerados, para muchas personas, una fuente de ingresos para mantener a sus familias. Ver pasar a alguien de largo frente a una lata tirada en el suelo es algo inadmisible para quienes están constantemente pendientes de dónde es el mejor lugar para conseguir latas.

De acuerdo a los entendidos, 33 unidades conforman una libra de latas. Y el precio varía de $0.50 ctvs hasta $0.65 ctvs por libra.

Las tiendas y comedores son los sitios en donde Raúl Marroquín consigue latas a diario: “A veces, cuando en las tiendas no me tienen guardada ninguna lata, me toca ir a los comedores, pero allí tengo que buscarlas en la basura porque no me las apartan”.

Pero también hay personas que recolectan latas no para vivir de ellas, si no que las guardan en sus cocheras o bodegas caseras y luego de un tiempo las sacan y las llevan a los lugares donde las compran. “En mi casa, hay un montón de bolsas llenas de latas que mi papá guarda para venderlas; a veces pasa que se encuentra a alguien necesitado y se las regala, pero es bien raro que eso pase, así que las vende cuando ve que ya hay demasiadas”, contó Carlos Flores, quien junto con sus compañeros de último año de bachillerato se ha dedicado a recoger las latas que los y las estudiantes dejan después que terminan los recesos en su colegio para tener una especie de ahorro en su salón de clases. “En vez de botarlas en la basura, las aplastamos y las guardamos en un rincón del salón y nos turnamos para que se las lleven a una casa.”

Competencia dura

Cuando Marcela Díaz tiene suficientes latas, como para que le den por lo menos $10 dólares, se dirige sin dudarlo a la Avenida Independencia. Son aproximadamente seis los establecimientos que frecuenta, ya que no todos se la compran por el mismo precio, así que se detiene donde mejor se la pagan. Según José Bonilla, encargado de “La Centroamericana”, cada persona es dueña de los materiales que trae y, por tanto, son ellas quienes deciden si se quedan o si se van a otro lugar.

Muchas veces la decisión de quedarse o no en “x” sitio tiene que ver, como todo negocio, con el trato que recibe el cliente pero además de la confianza que inspire el comprador. “Cuando uno llega a un lugar y ve que lo miran de pies a cabeza, uno se siente incomodo, pero el colmo es cuando uno les pide de favor que pongan la báscula en cero, y se enojan. Entonces yo lo que hago es que agarro mi saco, y me lo llevo a otro lugar”, afirmó Mario García.

El negocio de la compra y venta de latas se basa en la competencia que existe a la hora de ofertarlas. Los centros de acopio, entre ellos “La Centroamericana” y “Global Recycled”, sobre la Avenida, junto con aproximadamente otros siete establecimientos, a diario tienen que estar informados acerca de los cambios de precios que tienen los materiales reciclables, para así conocer cuánto pagarán a los vendedores.

Para Raúl Menéndez, el beneficio económico neto es de quienes colectan la lata, porque ganan el total de lo que llegan a vender. En cambio para ellos como centros de acopio, solo pueden ganar unos centavos sobre el precio de compra; también aseveró que en el negocio se necesita poder manejar grandes volúmenes de material y por lo tanto, tener suficiente dinero para poder competir con los precios. “Nosotros aquí estamos atados a los precios que ponen los demás, entonces lo que uno hace es que a veces se le compra al cliente por dos centavos más, y ya se queda con nosotros”, expresó Menéndez, con tres años de experiencia en el sector.

El destinatario final

Si reciclamos una lata tarde o temprano estaremos usando una vez más parte de ella, ya que son fundidas y hechas de nuevo. “Nosotros, a diario, sacamos de ocho a diez jumbos (bolsas grandes ) de lata que son de diez a 12 quintales”, aseguró José Bonilla. Luego de contar lo que se reunió en el día, el material se lleva a una de las recicladoras más fuertes en el país que son INVEMA e Industrias de Reciclaje Salvadoreña (INDRESA).

En nuestro país no existen recicladoras, ya que no hay maquinaria especializada en el tratamiento de la lata, solo se encuentran centros de acopio que almacenan grandes cantidades que son compactadas para después revenderlas a las recicladoras. Estas las exportan a Guatemala o a otros lugares para que tenga un tratamiento especializado.

Por su parte, ambientalistas como Linda Rubio, de CESTA “Amigos de la Tierra”, aseguró que el beneficio en términos sociales y económicos es que permite obtener un trabajo y un pequeño ingreso económico a las personas que se dedican a esta actividad.

 

 

 

 

 

 

El tratamiento de la lata
 

A pesar de que en nuestro país no hay recicladoras, sí hay centros de acopio que la almacenan. Algunas de las condiciones para revender la lata son:

  • No debe estar quemada.
  • No tiene que ir basura dentro de la lata.
  • Tiene que ser pesada en media española.