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Los siete pecados capitalinos

Por María López, Patricio Navas, José Gamero
Periodista

¿Sabe usted cuáles son los “pecados” que más se cometen en la capital? Los mandamientos capitalinos, que debe cumplir la ciudadanía, están escritos en la Ordenanza Contravencional, vigente desde el año 2000 ¿Ha pecado el día de hoy?

Foto: Ana Bello-Suazo

Obstrucción en las aceras por las ventas en la calle Rubén Darío.

Pereza

Marco Antonio Cañas, de 50 años, es vendedor de periódicos en el centro histórico de San Salvador. Su ronda comienza muy de mañana hasta entrada la tarde. Tiene que caminar bajo el sol para terminar el paquete de periódicos que le entregan todos los días, por eso bebe mucha agua, para hidratarse. Pero tiene un problema: padece de los riñones.

“A mi me gusta tomar bastante agua, en ayunas, porque el doctor me lo dijo… Lo que pasó fue que ese día ya no me aguantaba, me estaba orinando en los pantalones… Tuve que hacer allá por la avenida, así en la calle”, relata Cañas, de manera relajada.

Luego que Cañas había desahogado su molestia, un agente metropolitano lo observó y le impuso la esquela de $11.43 que corresponde al artículo 21 sobre necesidades fisiológicas en lugares no autorizados, contemplado en la Ordenanza Contravencional.

Pasaron dos meses y Cañas no se presentó a pagar, hasta que lo llamaron por telegramas en donde le informaban que su deuda continuaba incrementando; es por eso que ahora busca pagar la multa sino en efectivo, tal vez con trabajo social.

Uno de los problemas que enfrenta la capital es el de pocos baños públicos. Hay siete para los 1.5 millones de salvadoreños que cruzan la capital a diario: Plaza San Martín, el del Ferrocarril, parque Hula Hula, el de la ex Biblioteca, Plaza San José, Parque Simón Bolivar y el del ex Cine Libertad.

Más de 4 mil 950 esquelas fueron impuestas desde enero hasta agosto de 2007, según informe del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), sólo por este delito. Algo que agrava más el problema es la suciedad con la que se encuentran algunosde los servicios sanitarios.

Por un lado, el del Simón Bolivar luce cómodo, huele bien, no hay humedad. Por $0.12 centavos el usuario obtiene entrada y papel higiénico. Por el contrario, el del Hula Hula es un cuarto amargo y sin ventilación, en donde la peste penetra las narices de los usuarios, mientras hacen interminables filas de espera y se amontonan sobre el suelo mojado, entre papel higiénico y lodo. Las paredes del cuarto de baño están tapizadas por completo de mensajes, desde: “Aquí estuve yo” hasta “Busco pareja, llama al…”. El servicio no es suficiente para la demanda, y mientras unos esperan, otros mejor se adelantan en las calles.

Gula

La Ordenanza Contravencional es un instrumento que busca educar a la población al corregir sus conductas antisociales, con el fin de lograr tranquilidad, armonía y bienestar en San Salvador. Una de estas prácticas es la de consumir bebidas alcohólicas en lugares públicos, según el artículo 24. Las multas pueden ir desde los $286 hasta $572.

Los lugares en los que con mayor frecuencia se multan a las y los ciudadanos son el parque Libertad, Cuscatlán, el Zurita, en las cercanías de la Lotería Nacional y otros. Los días por excelencia son los de pago, y generalmente en el turno de las seis de la tarde en adelante, afirma Carlos Cruz, director de comunicaciones del CAM.

Abril es el período en el que se dispara el número de esquelas impuestas por esta falta, según las estadísticas del Cuerpo de Agentes Metropolitanos, curiosamente relacionado con la afluencia de personas a las celebraciones de Semana Santa.

Ira

Carlos Molina, catedrático de Antropología en la Universidad Centroamericana (UCA), afirma que la agresividad obedece a los instintos humanos, mientras que la violencia se comete cuando se rompen las normas de conveniencia social. “Sobre El Salvador, hay que reparar en las condiciones económicas, las oportunidades de trabajo digno y esparcimiento, la influencia mediática, la emigración... en tantas cosas, pero sin reducir el asunto a una causa sola”, explica.

Las esquelas por actos de violencia sobrepasan las 300 hasta agosto de 2007. La principal víctima de los capitalinos son los mismos bienes municipales, como mesas, basureros, parques, paredes, entre otros. Además de riñas públicas, de golpe a golpe en las calles, y la portación injustificada de armas cortopunzantes.

San Salvador cuenta con cinco zonas que prohíben la portación de armas de fuego, como el Centro Histórico, la Zona Rosa, la Zona Sur Oriente del centro, la zona Real y del Barrio o bohemia. Por otro lado, el Programa Municipio “Libre de Armas” llevado a cabo en San Martín redujo el número de homicidios en un 51%, pero que luego incrementó en el vecino departamento de Cuscatlán.

A pesar de lo anterior, los estándares de la Organización Mundial de la Salud revelan que en El Salvador hay 50 homicidios por cada 100 mil habitantes, muy arriba del promedio latinoamericano de 26 por cada 100 mil habitantes.

Lujuria

“A veces, reportan el parque Cuscatlán; por la tarde y parte de la noche, la gente que anda patrullando encuentra parejas”, cuenta Edgar Polanco, sargento del Cuerpo de Agentes Metropolitanos. “A veces, las personas denuncian; una vez en la colonia Guatemala, llamó una persona al CAM diciendo que fuera de su casa había un carro estacionado, donde se presumía que había una pareja teniendo relaciones sexuales. Y efectivamente, así fue”, termina.

En lo que va del año, el CAM tiene registrado 118 casos en los que ha impuesto la multa. Alicia Corleto, especialista en sexología, explica que estos actos ocurren por varias razones lo usual es que sean relaciones informales, otra causa es porque “resulta caro pagar un motel, además, la cultura machista ve mal que una mujer vaya a un motel y se da también, por la fantasía de hacerlo en público. Correr el riesgo de que alguien los vea provoca excitación”.

Joaquín Domínguez, delegado contraventor quien participó en la creación de la Ordenanza, señala que este es un esfuerzo de pedagogía social, para educar a la población en el concepto de una nueva ciudadanía. “Los aspectos de la Ordenanza deberían contemplarse en el pensum de estudios desde kinder, para que desde chiquito el niño y la niña sepan lo correcto”, agrega.

Por otra parte, cuando los agentes metropolitanos capturan a menores de edad en flagrancia por estos actos, los llevan a las oficinas centrales y se comunican con los padres de familia para que paguen la fianza de $57 a $115. Y los infractores reciban charlas de sexualidad y respeto público, por expertos en el tema, en la central del CAM.

Avaricia

“Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”, esta es la definición de avaricia, según el diccionario de la Real Academia Española. El salvadoreño y la salvadoreña común que pasa por la capital tiene muchas maneras de infringir el mandamiento de compartir.

Por ejemplo, los típicos juegos de azar, como naipes, damas, dominó, los dados, en lugares públicos, según el artículo 26. Por este delito se ha impuesto más de 86 multas desde enero hasta julio de 2007. Además, se han multado a siete establecimientos por la fabricación ilegal de artefactos pirotécnicos.

Por otro lado, se reporta un alarmante número de robos de bienes públicos, como basureros y tapaderas de alcantarillas. En una ocasión, agentes del CAM encontraron cuatro tapaderas de aguas negras en el baúl de un taxi. En el mercado negro el valor puede sobrepasar los $50 por cada una de ellas.

“El problema es que con la educación de la gente cuesta. Si se ponen basureros se los roban para irlos a vender, eso pasó con los que habíamos puesto en las paradas de buses”, lamenta Salvador Albeño, jefe operativo de recolección de la Subgerencia de Saneamiento Ambiental de la Alcaldía de San Salvador.

Envidia

El ser humano, desde el principio mismo, se ha visto alterado por este pecado. Conocida es la historia bíblica de la envidia que tuvo Caín hacia su hermano Abel, tanto que llego a matarlo. Los hombres salvadoreños siguen este pecado, pero hoy, envidiando a la “mujer de su prójimo”.

Son tan reconocidos los piropos, que van desde tirar besos a una mujer hasta decirle vulgaridades y chistes rojos. Pero, aunque la mayoría no lo sabe, está transgrediendo el artículo 37 de los “mandamientos capitalinos”. Más de 50 hombres han sido multados por esta falta.

María Candelaria Navas, socióloga de la Universidad de El Salvador, asegura que este comportamiento es generado por el patriarcado de la cultura salvadoreña y el machismo que hace ver a las mujeres como posesiones y objetos sexuales, y no como personas con derechos, respeto e igualdad.

Soberbia

Soberbia es un sinónimo de orgullo, el mismo pecado que cometió Luzbel antes de ser desterrado del cielo. Los salvadoreños cometen esto al momento de negarse a cancelar las faltas que han cometido. Y, nuevamente, al insuperable machismo que corre por las calles.

“Todas las faltas contra la Ordenanza Contravencional son cometidas de manera exagerada por los hombres, beber, orinar, acosar, violentar… Estos actos son hechos realizados por hombres desde una posición de poder en la sociedad, que dicen yo soy hombre y hago lo que quiero”, explica Navas.

Domínguez Parada explica que el programa ha tenido éxito en generar conciencia, pero lamenta la falta de recursos y acompañamiento permanente de la municipalidad para difundir masivamente la ordenanza. En la misma línea, Navas agrega que hacen faltas políticas “integrales e integradas” que involucre a otros, como la casa de la cultura, medios de comunicación, comunidades, y demás. Políticas que no sean de “castigo”, sino de sensibilización de igualdad de género, respeto a los demás y convivencia social.

Después de la falta, el castigo

El proceso que corresponde luego de la aplicación de la Ordenanza Contravencional implica una “penitencia”, para el caso una esquela impuesta por los agentes del CAM que varía según la infracción del contraventor, persona que infringe la ordenanza.

Foto: Ana Bello-Suazo

Obstaculización de las aceras para el paso peatonal en la calle Roosvelt Oriente de soyapango

Edgar Polanco, comisionado del CAM en San Salvador, asegura que en el momento de encontrar a un contraventor en alguna acción antisocial se le llama la atención. Se procede a sancionarlo con una esquela que puede pagar en el lapso de ocho días, “si pagan durante esos ocho días la esquela, se les reduce a pagar la mitad del mínimo”.

El mínimo que se cancela poruna infracción como al hacer necesidades fisiológicas en lugares no autorizados es de $11.43. Y las esquelas pueden llegar hasta mil 143 dólares por la fabricación de artefactos pirotécnicos, sin autorización municipal.

La población que más se sanciona son personas ebrias y quienes vienen del interior del país. Asimismo, se encuentra que es un porcentaje muy escaso el de los capitalinos que infringen está ordenanza, las violaciones son cometidas mayormente por personas que están de paso por San Salvador.

Joaquín Domínguez, delegado contravencional, comenta que cerca del 60% de personas a quienes se les imponen las esquelas no viven en la capital, es por ello que “resulta difícil cobrar la multa pues la gente regresa a su lugar de origen y allá ya nadie hace nada”.

Si la persona no está de acuerdo con la “penitencia” puede ir a la delegación para pedir audiencia con el delegado y ahí exponer su situación para que éste luego dé un veredicto final en el que se declara culpable o inocente al contraventor.

Juan José Meléndez, de 33 años, fue acusado de participar en juegos de azar en la vía pública; él dice no estar de acuerdo con la ley: “Está incorrecto, por que alguien como yo no tiene para pagarla y además lo que yo hacía es algo que a nadie afectaba”.

Meléndez llegó a la DelegaciónContravencional para explicar qué no puede pagar la multa de $57 que desde hace dos meses le dieron y que ahora suman más de $100. Al presentarse un caso como el de Meléndez los jueces dan la opción de realizar horas sociales para el municipio en actividades como el barrido de calles y limpieza en los parques, a de fincumplir la “penitencia”.

Yo jugaba porque era una diversión para pasar el tiempo, pero eso me costo caro a mí y a mis otros dos amigos”, comenta Meléndezconuna sonrisa que refleja su sentimiento de vergüenza; él asegura que ya aprendió la lección y que de ahora en adelante no le volverá a pasar.

 

 

 

 

 

 

El purgatorio en cifra

 

De 2 mil 242 denuncias por faltas contavencionales reconocidas por el CAM, en el 2007, un total de mil 861 fueron atendidas.

Desde enero hasta agosto de 2007 se han registrado 6 mil 991 “pecados” según datos de CAM.

De 824 expiaciones por pecados, un 98% fueron cometidos por hombres, 1.6% a mujeres y 0.4% fueron anuladas.

El CAM tiene un programa de patrullaje preventivo, en lo que va del año llevan 28 mil 605 efectuados.