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El tema de la emigración
seguirá siendo crucial para el país y la región, mientras millones de
centroamericanos permanezcan fuera de ella y miles más abandonen sus
lugares de origen, tal como está sucediendo, en la actualidad. Por
eso, ECA, en esta edición, vuelve sobre esta cuestión con una serie de
seis artículos que, desde ángulos diversos, enfocan la complejidad del
fenómeno migratorio. Con ello pretende ilustrar con más detalle este
complejo fenómeno social para evitar simplificaciones y sentar bases
de cómo enfrentarlo, en beneficio de la población centroamericana.
El primero de estos artículos (“Los centroamericanos en Estados
Unidos: tendencias y patrones recientes” de Manuel Ángel Castillo y
Rodolfo Corona Vázquez) examina, desde una perspectiva crítica, las
estadísticas del censo estadounidense y señala cómo sus responsables
son ahora más conscientes de la complejidad del fenómeno migratorio.
En consecuencia, han afinado sus metodologías para reflejarlo con
mayor exactitud. El segundo (“Las migraciones salvadoreñas y la sombra
del tratado de libre comercio con Estados Unidos” de Mario Lungo)
llama la atención sobre la presencia marginal de esta problemática, en
los tratados y acuerdos internacionales, no obstante su influencia en
la sociedad. El tercero (“Una esquina problemática: el medio ambiente
destruido y reconstruido de un barrio centroamericano, después de los
disturbios Rodney King en Los Ángeles” de Elana Zilberg) muestra, a
propósito de un proyecto de reconstrucción de la ciudad de Los
Ángeles, la marginación sufrida por la comunidad salvadoreña,
residente en esa ciudad, y su lucha por encontrar un lugar en ella.
Luego vienen dos artículos (“Los retos de las organizaciones de
emigrantes mexicanos en Estados Unidos: el caso de las federaciones de
clubes zacatecanos” de Rodolfo García Zamora y “Migración e
imperialismo: reflexiones en torno al proceso de integración
México-Estados Unidos” de Raúl Delgado Wise) que, desde la experiencia
mexicana, hacen dos valiosos aportes sobre el potencial de las redes
de asociaciones de los emigrantes mexicanos, en Estados Unidos, y de
su potencial para influir en los diversos niveles de la política de su
país, y sobre la dinámica asimétrica y subordinada del crecimiento
exportador y la migración internacional de México. De ambos aportes se
puede aprender mucho, porque los emigrantes salvadoreños tienden a
organizarse en redes cada vez más amplias, las cuales podrían llegar a
adquirir un potencial similar. En este sentido, la experiencia
mexicana contiene valiosas lecciones. Asimismo, esa experiencia es una
advertencia para moderar el entusiasmo salvadoreño hacia la
exportación de mano de obra, porque la contrapartida es limitar las
posibilidades del desarrollo nacional. El autor indica, sin embargo,
las alternativas que esas comunidades de emigrantes mexicanos
representan.
Finalmente, se incluye el análisis de la coyuntura económica del
primer semestre de este año, tal como lo viene haciendo desde hace ya
tiempo, el Departamento de Economía de la UCA. En esta ocasión, sin
embargo, el análisis enfatiza el impacto de la migración salvadoreña
en la economía nacional.
Las siguientes páginas están, pues, inspiradas por estos valiosos
aportes y tratan de destacar su relevancia para la región
centroamericana y, en concreto, para El Salvador. Este Editorial es
una relectura, desde esa doble perspectiva, nacional y regional.
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