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La llamada “Operación mano dura”, cuyo elemento fundamental parece ser
la ley contra las pandillas juveniles o maras, es un reconocimiento
implícito del fracaso del programa de seguridad ciudadana del gobierno
actual, conocido como “Alianza por la seguridad”, y de la debilidad de
un presidente hasta no hace mucho poco popular y ajeno a las
necesidades más apremiantes de la población. Cuando comenzaba, el
gobierno actual prometió reducir al mínimo la incidencia de la
delincuencia, en dos años. Después de más de cuatro años de gestión,
el mismo gobierno reconoce que no ha dado una respuesta efectiva al
desafío de la delincuencia y la inseguridad. Contrario a las
apariencias, el nuevo plan gubernamental no intenta responder a este
reto, sino mostrar, a una población desengañada y frustrada, que
amenaza con no votar por el partido de gobierno, en marzo de 2004, que
ARENA es el partido con la postura más firme frente a la delincuencia,
en particular la juvenil. Así, pues, la medida tiene mucho de
oportunismo político, de desesperación por la pérdida de popularidad
ante la inminencia de elecciones presidenciales y también de engaño.
El juicio anterior no desconoce la crisis social que vive El Salvador,
desde hace varios años, por causa de la delincuencia, de la cual la de
la juventud es sólo una parte y no la mayor, ni la más importante. El
Estado salvadoreño se ha visto desbordado por la expansión del delito
y por las múltiples expresiones de la violencia devastadora que la
acompaña. Una buena parte de la juventud salvadoreña se ha rebelado
contra la sociedad y el Estado, pues no encuentra un lugar atractivo
en aquélla, ni protección en éste. La violencia en la que con
frecuencia desemboca esa rebeldía y la impunidad, en la cual se
ampara, son elementos esenciales de esta crisis. Sin duda, la batalla
contra la delincuencia, en su totalidad y no sólo la juvenil,
comprende la persecución del delito, en todas sus manifestaciones,
pero también el funcionamiento eficaz de la institucionalidad estatal
y social, la prevención y la rehabilitación.
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