No. 656 Junio 2003

 

 

 

 

 

ÍNDICE

 

 

EDITORIAL

 

El desafío de la alternancia en el poder

Las elecciones presidenciales de 2004 cerrarán una década de la historia política de El Salvador. En 1994 tuvieron lugar las primeras elecciones libres y competitivas, tal como suelen llamarse las elecciones democráticas, las cuales fueron interpretadas como “las elecciones del siglo”. Desde entonces, cinco procesos para elegir presidente y vicepresidente, y diputados y concejos municipales han tenido lugar. Aun con las anormalidades e irregularidades que han enturbiado estos eventos, ningún contendiente ha reclamado fraude, es decir, el cambio de la voluntad de los electores, expresada en los votos. No obstante, la organización y realización de procesos electorales limpios formaba parte de los cambios introducidos por los Acuerdos de Paz de 1992. Pero tal como ha ocurrido con la mayoría de las novedades institucionales, introducidas por dichos acuerdos, el procedimiento electoral también está ahora en peligro de reversión.

La cultura política autoritaria de algunos de los principales actores políticos salvadoreños los está impulsando en una dirección perversa: utilizar las elecciones para acabar con la apertura política. Así, a los males ya conocidos, se agrega este otro del autoritarismo, el cual aflora con fuerza ante la posibilidad de que haya alternancia en la Presidencia de la República. Pareciera que la democratización tiene límites, que no será fácil superar; la cuestión es que si no son superados, su contraria, el autoritarismo gana terreno y el proceso se revierte.

 

 

 

 

ARTÍCULOS

 

El autoritarismo que se niega a morir y que prefiere acabar con la democratización política

Álvaro Artiga-González

 

El autoritarismo es un fenómeno que afecta no solo las relaciones políticas, sino también las relaciones sociales y económicas. El autoritarismo es un fenómeno cultural, que no se supera mediante un cambio de régimen político. Es más, el cambio político mismo se puede ver amenazado, en términos de “reversión”, si no es acompañado por un cambio en las otras esferas de la vida social. Remitiéndonos al campo de la política, el autoritarismo en El Salvador no es exclusivo de las fuerzas de derecha. El centro y la izquierda también lo padecen. De hecho, la falta de experiencia democrática previa es una característica de la cultura política de los salvadoreños, en general. El gran dilema aquí planteado es cómo se puede avanzar en la democratización política, si las pautas de comportamiento (modos de pensar y obrar) de los principales actores políticos son predominantemente autoritarias. ¿Pueden los actores no democráticos construir democracia? O, ¿la democratización del régimen político salvadoreño está condenada al fracaso. El cambio político culminado con los acuerdos de paz hereda del régimen anterior una cultura política autoritaria, que se niega a morir.
 

 

Economía sin plan, sin mercado y sin autocrítica

Francisco Javier Ibisate S. J.

 

Este artículo es una invitación a reflexionar nuestro futuro económico, desde un escenario al mismo tiempo mundial y nacional, persuadidos de que los problemas mundiales son problemas nacionales. Por ello, hacemos referencias breves al funcionamiento de la globalización, que parece andar cabizbaja, al mercado y al comercio mundial en que estamos inmersos, al Consenso de Washington y al Fondo Monetario Internacional, a lo que hacían nuestros economistas de los años 1960 y 1970, a los problemas que hoy presenta la economía de los noventa, sugiriendo algunas propuestas que no pretenden ser recetas económicas. El deseo es que nos dejemos guiar por la realidad, la racionalidad y la autocrítica.
 

 

Dengue con más ciencia y menos creencias disfrazadas de ciencia

Ernesto A. Selva Sutter

 

Una de las contribuciones más relevantes del pensamiento hipocrático al desarrollo de la ciencia, al de la medicina y más específicamente al de la epidemiología es el postulado que marca la diferencia entre ciencia y opinión o mera creencia. La ciencia es la madre del conocimiento; en cambio, la simple creencia engendra ignorancia, en particular si la creencia es elevada arbitrariamente a la categoría de hecho científico. Por otra parte, la tarea de adquirir conocimiento científico que pueda servir de base para filosofar y obtener sabiduría es obstaculizada por la práctica de interpretar caprichosamente los hechos científicos e influenciar con interpretaciones amañadas el debate de las causas, la prevención y la atención de enfermedades. De esta manera, es poco realista esperar que la construcción de las políticas de salud se fundamente única o principalmente en lo que la ciencia en general o las ciencias de la salud, en particular, indiquen. Por eso, estas políticas resultan ser políticas (planes) disfrazadas de ciencia, quizá, más en concreto, postulados ideologizados, políticas partidistas maquilladas con ciencia.
 
 

 

 

COMENTARIOS

 

TituloCuatro años de gobierno de Francisco Flores. Una evaluación desde la opinión pública

AutorInstituto Universitario de Opinión Pública, IUDOP

 

Las preocupaciones e incertidumbres de la derecha arenera

Aquiles Montoya

 

Anticomunismo sin fundamento

Luis Armando González

 

¿Paradojas del sistema en El Salvador?

Aquiles Montoya

 

¿Contra los “valores” y la “moral”?

Sajid Alfredo Herrera

 

 

 

 

CRÓNICA DEL MES

Junio 2003

 

Leyendo el Diario Oficial

Noviembre-diciembre de 2002

 

Documentación

1. Discurso presidencial del cuarto año de labores
2. Carta a la nación del FMLN