No. 644 Junio 2002

 

 

 

 

 

 

ÍNDICE

 

 

EDITORIAL

 

El diálogo social: complemento democrático

Mientras el gobierno parece creer a pie juntillas que el país avanza con paso firme y seguro hacia “la cima del desarrollo”, “por la ruta de la libertad” y, por lo tanto, demanda “redoblar esfuerzos” y “hacer acopio de todo nuestro optimismo” (ver discurso anual del presidente Flores, en la sección de “Documentación” de esta edición), la población observa el acontecer nacional con indiferencia. Del desánimo y la frustración primeras ha pasado a un segundo estadio de la apatía y escepticismo. Contrario a las insistencias del presidente Flores, no son pocos los que piensan que el país carece de rumbo y que las posibilidades se habrían agotado. Frente a este panorama, muchos se preguntan qué hacer. Ignorar la realidad no es una buena solución; alimentar la confrontación política y social tampoco contribuye a resolver los problemas de la gente.


No obstante, los dos partidos grandes han adoptado esta última opción como línea política fundamental. La política de ARENA tiene como propósito destruir al FMLN, su adversario principal, para así imponer su visión del país sin contratiempos; éste, por su lado, ha reaccionado en términos similares. Esta confrontación política mantiene a la sociedad dividida en tercios: el que simpatiza, aunque de una manera difusa, con el gobierno y ARENA; el contrario al gobierno y ARENA, el cual no se aglutina necesariamente alrededor del FMLN, pues no tiene la capacidad de su contrincante para reunir a quienes están en su contra, y el que se mantiene al margen de estas alternativas. Estas divisiones, en apariencia irreconciliables, imposibilitan cualquier acuerdo social e incluso legislativo. Este último sólo es posible por medio de la negociación de cuotas de poder, en la derecha. Aunque el acuerdo es necesario para resolver los graves problemas nacionales, los dos partidos grandes apuestan a derrotarse para imponer, desde el poder, sus ideas. Los dos se consideran mutuamente excluyentes. Así, enfrascados en su lucha, ambos dejan de lado a los más de dos millones de salvadoreños que viven en la indigencia y la pobreza.


Esta dinámica de neutralización de fuerzas y bloqueo recíproco ha hecho que El Salvador pierda la poca capacidad que había adquirido, a comienzos de la década de los noventa, para decidir sobre asuntos fundamentales. En la actualidad, cualquiera de los dos partidos grandes que pretenda la aprobación de un proyecto de ley, debe hacer alianza con los otros. Sin embargo, en la práctica, ARENA tiene el control, porque el FMLN ha mostrado no tener capacidad para hacer tales alianzas. Esta situación se presta al tráfico de votos en la Asamblea Legislativa, a cambio de cuotas de poder y dinero. Sin duda, esta situación es incómoda para ARENA, que se dispone a reconquistar su independencia en las próximas elecciones, para lo cual debe conseguir la mayoría de los escaños legislativos. Si se sale con la suya, fortalecerá su posición, pero eso equivaldría a imponer decisiones partidarias a la generalidad. La imposición será mayor si, además de controlar el poder legislativo, consigue —y tiene muchas probabilidades— retener el poder ejecutivo un nuevo periodo.


La cuestión crucial aquí no es cuál de los dos partidos saldrá victorioso de esta confrontación, sino la situación precaria de la mayoría de la población salvadoreña, la cual se debate entre la vida y la muerte. Es por eso que los problemas que la afectan deben ser sacados del contexto de la lucha política partidaria, librada por estos dos partidos, para convertirlos en tema fundamental de un gran acuerdo nacional. El mecanismo que se ofrece para ello es un diálogo con alcance nacional, tanto por su problemática, como por sus participantes y sus consecuencias. Si fue posible resolver el conflicto armado por medio de un diálogo, seguido de una negociación, hay sobradas razones de orden social, político y ético para intentarlo de nuevo; esta vez, para enfrentar la situación de pobreza e indigencia de la población salvadoreña. De lo que se trata es de hacer realidad los derechos económicos y sociales de todos. Es una cuestión básica de derechos humanos: del derecho a la vida.



 

 

ARTÍCULOS

 

Los salvadoreños evalúan el tercer año de gobierno de Flores

Instituto Universitario de Opinión Pública

 

A fines del mes de mayo, el IUDOP realizó una encuesta de opinión pública para conocer las opiniones de los salvadoreños sobre los tres años de gobierno de Francisco Flores. La encuesta, hecha con un poco más 1,200 personas en todo el país, encontró que, en términos generales, los ciudadanos valoran un poco mejor la gestión gubernamental que en años anteriores, a pesar de que en varias áreas específicas y sensibles la administración Flores es muy criticada. El artículo concluye reflexionando sobre las posibles razones de estas contradicciones.
 

Desigualdad y cobertura periodística de los diputados salvadoreños

Álvaro Artiga-González
Dilsia J. Avelar Castro

 

Este artículo es un avance de la investigación “Asamblea Legislativa (2000-2003) y la prensa escrita”, que desarrolla el Programa de Maestría en Ciencia Política de la UCA. En él se pretenden explorar los alcances descriptivos de la versión cuantitativa del análisis de contenido y realizar una descripción de la cobertura periodística que las empresas mediáticas llevan a cabo sobre la Asamblea o sus diputados. Para cumplir tales objetivos se identifican los perfiles mediáticos de los diputados, se tipifica la cobertura, se examina la cobertura de la desigualdad objetiva al interior de la Asamblea y se identifica una estructura de relaciones en la cobertura periodística de esta institución.
 

Los procesos comunicacionales en los proyectos de vivienda popular

Armando Salazar

 

Uno de los grandes retos sociales de El Salvador ha sido y es el acceso a una vivienda digna y segura, necesidad que se ha visto agravada a causa de los terremotos. Y es que El Salvador siempre ha carecido de una política nacional de vivienda coherente. El mismo Fondo Nacional de Vivienda Popular (FONAVIPO), hasta antes de los terremotos, era una cenicienta de la burocracia estatal. No obstante, surgieron instituciones no gubernamentales, especializadas en la construcción de viviendas mínimas o módulos habitacionales para las familias pobres, pero la construcción ha sido esporádica y dispersa debido a la escasez de recursos financieros. Estas instituciones “entran, ejecutan y se retiran” sin percatarse de qué se están generando en el campo de la comunicación y la cultura de las comunidades que dicen apoyar. En ese sentido, trataremos de abordar el impulso de estos proyectos de vivienda desde la cultura y la comunicación. Por tanto, vale la pena hacer una re-lectura de los procesos comunicacionales que estarán ocurriendo. En este sentido, si bien este artículo no refleja la totalidad de las dinámicas que se dan en cada uno de los proyectos, puede constituir una vertiente para ampliar la exploración y la reflexión.
 

 

 

 

COMENTARIOS

 

Balance de los tres años de gobierno de Francisco Flores

Centro de Información, Documentación y Apoyo a la Investigación (CIDAI)

 

A propósito de la institucionalidad democrática y la gobernabilidad en El Salvador

Luis Armando González

 

Pastos tropicales mejorados

Axel Söderberg

 

Literatura y cultura en las fronteras de la utopía

Adriano Corrales Arias

 

 

 

 

CRÓNICA DEL MES

Junio

 

DOCUMENTACIÓN

Tercer informe anual del gobierno de Flores