Año 20

Número 892

Febrero 30

2000

ISSN 0259-9864

 

 

 

 

Editorial Los trucos de ARENA

Política Flores en el exterior

Economía Plataformas legislativas del FMLN y ARENA: aspectos económicos

Sociedad La necesidad de la deliberación pública

Derechos Humanos Actualidades de los Derechos Humanos (I)

Noticias

 

 

  

Los trucos de ARENA

 

La elección no se presenta tan prometedora como ARENA pudo haber imaginado y, ante lo que parece inevitable según los datos de las encuestas, las propias y las de los demás, está recurriendo a prácticas que en el lenguaje popular salvadoreño pueden ser interpretadas como trucos o picardías, tal como diría el fundador del partido. El propósito de estas picardías sería atraer los votos perdidos. Los resultados no sólo no se presentan prometedores en San Salvador, sino que tampoco en el resto del país, aunque aquí lo que en la encuesta del IUDOP aparece como un empate con el FMLN, se distribuye de manera desigual en departamentos y municipios. De todas maneras, ARENA no parece tener en su bolsillo una cantidad de votos impresionante, sino más bien moderada, muy por debajo de sus expectativas. Sin embargo, no hay que menospreciar su capacidad: todavía cuenta con suficientes votos para retener el control de la Asamblea Legislativa con la ayuda de sus aliados incondicionales y para administrar un buen número de alcaldías.

El primer truco al cual ARENA ha recurrido es colocar en el mismo nivel los resultados de diferentes encuestas de opinión para demostrar que sube en intención de voto, cuando la realidad es lo contrario. Para conseguir este efecto, ha ordenado las encuestas de menor a mayor intención de voto con lo cual obtiene una línea ascendente, que probaría que tiende a crecer en las preferencias de los votantes. Este doble artificio intenta animar a un electorado indiferente, si es que no desengañado y frustrado, a votar por ARENA. Según estas manipulaciones, ARENA sería un partido ganador, cuyo predominio podría consolidarse con los votos de sus militantes y simpatizantes. Pero desde un punto de vista científico, las diversas encuestas no se pueden colocar al mismo nivel, ni mucho menos ordenar de menor a mayor. Lo que sí es válido es comparar el comportamiento de ARENA en cada una de ellas en los últimos meses. Por ejemplo, en la encuesta del IUDOP de diciembre, ARENA aparecía por encima del FMLN en la intención de voto; pero en la actualidad, ambos partidos se encuentran en el mismo punto, virtualmente empatados, porque ARENA ha perdido votos y el FMLN ha experimentado un crecimiento moderado. De la misma manera, habría que observar el comportamiento de ARENA en cada una de las otras encuestas.

La prensa, por ignorancia o por complicidad, ha sido parte de este juego de ARENA. Cuando la cúpula del partido presentó sus cálculos electorales, nadie cuestionó la manera cómo llegaba a concluir que el partido estaba creciendo de manera acelerada en cuestión de días. A veces, los periodistas desconocen las reglas básicas para leer una encuesta, pero muchas más veces se limitan a repetir tal cuales los discursos oficiales del poder, cualesquiera que estos sea. Otros, sabiendo la verdad de las cosas y las intenciones de los portavoces, guardan silencio y forman parte del juego de manera consciente. El Diario de Hoy ilustra esta última postura. Al difundir los resultados de la primera encuesta electoral de la empresa CID-Gallup, presentó empatadas las candidaturas de ARENA y del FMLN para la alcaldía de San Salvador. Para conseguirlo sumó las preferencias por cada uno de los partidos con las preferencias por cada uno de sus candidatos. La exposición de los resultados de la segunda encuesta electoral es confusa. El lector se pierde con facilidad entre lo que anuncia el titular del periódico, las figuras que lo ilustran y el texto que lo explica. Todo ello para favorecer la opción política del dueño del medio, que se convierte así, en un instrumento más de la propaganda de ARENA.

El segundo truco consiste en difundir propaganda que denigra al adversario de manera anónima, pero sobre cuyo origen no existe duda alguna. ARENA niega su responsabilidad y la atribuye a grupos afines a los cuales asegura no controla, como un comité cívico que da continuidad a otros comités similares, creados en las décadas de 1970 y 1980. Otro de estos grupos sería el conformado por el publicista principal del partido, el director de la Policía Nacional Civil, quien también se dedica al negocio de la publicidad, y el propietario de la Telecorporación Salvadoreña. Grupos como éstos serían los responsables de producciones musicales como el "Camaleón" y el noticiero que presenta la realidad en blanco y negro. Blanco para el gobierno y negro para los demás. Aparte de que la realidad no es tal, presentarla en estos términos es volver a colocar etiquetas que impulsan y justifican la eliminación del negro para que el blanco triunfe. Es la misma batalla contra el mal que libra el director de la Policía Nacional Civil bajo la sombra de San Miguel Arcángel, quien lucha contra el demonio. Es la tesis de los dos caminos que propone ARENA, el suyo, que conduce a la felicidad, y el de los demás, que lleva al caos social y político. En definitiva, una visión maniquea, cuyas consecuencias son evidentes. De aquí a la agresión física y a la operación de limpieza hay poco trecho.

El tercer truco es utilizar la popularidad de uno de sus candidatos a diputados, Rodrigo Avila, para promover las otras candidaturas, en especial la de la alcaldía de San Salvador. Aprovechando su experiencia como ex director de la policía, Avila es presentado como el abanderado de la seguridad y promete leyes más duras contra la delincuencia. Avila hace las veces de fachada de ARENA, porque si es tan bueno en seguridad, ¿por qué no lo dejaron como director de la policía?; porque una vez en la fracción, deberá actuar según le ordenen y sus promesas de campaña no tendrán ningún valor; porque documentos confidenciales de la policía llegaron a manos de secuestradores guatemaltecos siendo él el director y, por último, porque no se puede votar por Avila sin votar por todos los otros candidatos a quienes ARENA no se atreve a presentar en público. Avila parece ser lo mejor que ARENA tiene en oferta para la Asamblea Legislativa.

Si ninguno de estos trucos da los resultados esperados, ¿qué hará ARENA a continuación para conservar el poder?, que es, en definitiva, de lo que se trata. Una posibilidad es crear la confusión. El proceso de democratización no avanza a pesar de todo, tal como sostienen los que creen en las tesis organicistas, sino que tiende a estancarse e incluso a retroceder. El ciclo de los experimentos democráticos a raíz de los acuerdos de paz parece estarse cerrando, mientras se abre otro, similar al de la década de los setenta del siglo pasado.

 

 

 

 

Flores hacia el exterior

 

El 6 de febrero salió publicado en la revista "Vértice", de El Diario de Hoy, el habitual artículo dominical de un reconocido analista internacional. El artículo: "Los indios, la ley y el orden". El analista: Carlos Alberto Montaner. Esta vez, Montaner toma como ejemplo a Centroamérica para evocar una vez más su contundente rechazo a cualquier idea con tinte izquierdista y su convicción inquebrantable de que el neoliberalismo es el camino de la democracia y la sensatez.

Según este analista cubano, los gobiernos de la región son ejemplos de "estabilidad política y económica". Opina, por ejemplo, que [..] "El Salvador de Francisco Flores, con una impresionante seriedad, sin concesiones a la demagogia, en un tercer período de gobierno democrático bajo las siglas de ARENA, continúa en ascenso [...] ¿Quién hubiera previsto este prometedor panorama hace unas cuantas décadas atrás? [...] Las dictaduras militares que atenazaron la región [Centroamericana] durante casi todo el siglo XX —exceptuada Costa Rica— tenía toda la traza de convertirse en un mal endémico imposible de erradicar. Pero no ha sido así. Inesperadamente, acomodándose a lo que constituye una tendencia planetaria, la democracia, las libertades y el mercado se han convertido en los únicos puntos de referencia legítimos y respetables en toda la zona. Les llegaron, al fin [a los países de Centro América], la madurez y la mayoría de edad. Si perseveran, a continuación, lenta y progresivamente les irá llegando el progreso".

Hacer este tipo de aseveraciones sobre un conjunto de países tan empobrecidos y plagados de corrupción y violencia como los nuestros indica al menos tres cosas. Primero, que el autor desconoce por completo las profundas trabas que actualmente enfrentan los procesos de democratización en Centroamérica; segundo, que para llevar a cabo su valoración sobre la situación del área no tomó en cuenta nada que no fueran los índices macroeconómicos; y tercero, que no le preocupa en lo absoluto que las medidas económicas de los actuales gobiernos —a las cuales hay que agradecer la estabilidad de las macroeconomías que él aplaude— estén generando cada vez más y más miseria.

Cada oración del párrafo arriba citado de Montaner encuentra su inmediata refutación en la realidad cotidiana del ciudadano medio centroamericano. En el caso concreto de El Salvador, la "impresionante seriedad", que Francisco Flores aparenta tan bien, se ha traducido en una pasmosa negligencia; las "no concesiones a la demagogia" son más bien claras demostraciones de autoritarismo, en las que no hay cabida para las soluciones dialogadas a los graves problemas sociales que agobian al país. Esos problemas, representados actualmente por la prolongada huelga de los sindicatos del Seguro Social, son a lo que Montaner parece llamar "demagogia". Demagogia es la denuncia de que el sistema de salud se encuentra en crisis. Es muestra de "impresionante seriedad" que el presidente se niegue a reconocerlo y no esté dispuesto a dar su brazo a torcer para solucionarlo.

Sostener que los gobiernos de ARENA han sido democráticos implica ignorar tranquilamente los abusos de todo tipo que a diario comenten los funcionarios areneros contra la endeble institucionalidad democrática. Y, por último, asegurar que El Salvador "continúa en ascenso" no puede si no llevar a preguntarse ¿en ascenso hacia dónde? Si hacia lo único a lo que el país parece dirigirse es hacia el estancamiento económico, el colapso social y la agudización de la inseguridad ciudadana. Asegurar que un país en el que reina la impunidad, en el que la brecha que separa la política de la sociedad es cada vez más abismal, en el que la violencia y el ensimismamiento de los partidos políticos hacen tambalear las bases sobre las que pretende erigirse el Estado de derecho, ha alcanzado "la madurez y la mayoría de edad", parece un chiste de mal gusto.

Pero además de este, hubo recientemente otro gesto proveniente de la comunidad internacional que cayó como bofetada a la delicada situación del país: el premio de "Estadista Distinguido" otorgado a Francisco Flores por la asociación judía "Anti-Defamation League" (Liga contra la Discriminación). La Liga, que es la segunda organización social más importante de Estados nidos, homenajeó a Flores para manifestarle su gratitud por haber decidido mantener la embajada de El Salvador en Jerusalén. Ese era el verdadero motivo. Pero los voceros presidenciales, afanados en aprovechar el protagonismo de "Paquito" en el evento, vendieron el premio como un reconocimiento a sus "condiciones de liderazgo y estadista en la conducción del gobierno" (ver La prensa gráfica, 12.02.00, p. 24).

Estas declaraciones, sumadas al hecho de que el nombre del premio se confundiera con el de "Estadista del año" generaron confusión e impidieron valorar lo sucedido en su justa dimensión. Nadie entendió cómo podían dar a Flores un premio semejante en un momento en el que el país está notoriamente convulsionado y sus capacidades de conducirlo se hallan en tela de juicio. También eso pareció una broma cruel. Pero lo cierto es que el homenaje fue un asunto estrictamente diplomático y relevante sólo en el ámbito de la política internacional. Según parece, la participación de Flores fue exitosa y eso puede llegar a repercutir positivamente en materia económica (atrayendo a inversores judíos, por ejemplo). Pero el rumbo que esas posibles repercusiones tomarían es de sobra conocido, así que no cabe hacerse esperanzas al respecto.

Con todo y la aclaración, el que Flores haya sido laureado en el país más poderoso del mundo por una de sus agrupaciones sociales más influyentes, deja un sabor amargo. En aquella ocasión, un periodista cuestionó al mandatario: "Usted brilla en el extranjero mientras en casa las aguas están revueltas", a lo cual Flores respondió entre risas que "nadie es profeta en su tierra". Curiosa respuesta para alguien que ha asumido una actitud más profética que profesional. Nadie espera que Flores sea profeta; lo que el país lleva meses esperando es que se convierta en el funcionario eficiente y servidor del pueblo que prometió ser. Porque no ha logrado demostrarlo indigna que le den un premio de "Estadista".

Indigna aún más que él haya promovido la idea de que lo que premiaban era su liderazgo en la conducción del gobierno. El homenaje le cayó como anillo al dedo al show en el que se ha convertido su administración. Que la comunidad palestina en El Salvador haya reaccionado en contra de su actitud y que las explicaciones de sus voceros sobre el evento hayan sido en definitiva una artimaña, poco le interesó a "Paquito". Lo importante era actuar de acuerdo a la corrección política, quedar bien con la comunidad judía y contradecir a la opinión pública nacional, entre la cual ha perdido aceptación y credibilidad.

Pero lo más desalentador de todo esto no es la actitud de Francisco Flores, sino la evidencia de que lo políticamente correcto en el mundo no tiene nada que ver con las condiciones en las que viven la mayor parte de sus habitantes. Parece mentira que haya formadores de opinión que sigan hechizando al tercer mundo con la idea obsoleta del progreso, de una historia que invariablemente responderá a la adopción de la democracia y del libre mercado adquiriendo una forma ascendente. Y los que ceden ante el hechizo, los que actúan de acuerdo a lo que la razón moderna espera de ellos, son, por supuesto, merecedores de premios. El mundo actual, maquiavélico y hegeliano, necesita de figuras como Franciscos Flores, que entienden el progreso como la meta que todo lo justifica, la multiplicación de la pobreza, inclusive.

 

 

 

 

Plataformas legislativas del FMLN y ARENA: aspectos económicos

 

A menos de dos semanas de las próximas elecciones legislativas y municipales, los aspectos que más deberían ocupar la opinión pública son los contenidos de las plataformas electorales de los diferentes partidos políticos en contienda, y especialmente, las de aquellos con mayores posibilidades de triunfo, es decir, ARENA y FMLN. Lamentablemente, a través de la información difundida por los medios de comunicación es difícil tener una visión de conjunto de las plataformas partidarias y, por lo general, la mayoría de la población llega a conocer solamente versiones incompletas, y hasta parcializadas, de las propuestas. Esto contribuye a que la campaña electoral pierda importancia y se convierta en un mero asunto publicitario.

Debido a lo anterior, es importante profundizar en el conocimiento de los contenidos de las plataformas electorales de los partidos en sus diferentes áreas temáticas, aun cuando sea en sus aspectos más generales, para contribuir a que las elecciones se conviertan en un mecanismo para definir estrategias de desarrollo nacional y no en un evento propagandístico sin contenido de fondo. El contenido de las plataformas electorales de ARENA y el FMLN en el área económica exige una mayor difusión pública, pues de las estrategias que ambos partidos propongan e implementen dependerán las posibilidades de alcanzar un desarrollo sostenible en el país. Así pues, las plataformas legislativas son un buen punto de partida para conocer las principales propuestas económicas de estos dos partidos.

Lo primero que llama la atención al revisar las dos diferentes propuestas es que ARENA mantiene, sin mayores modificaciones, sus ofertas económicas tradicionales, centrándose en la tarea de generar empleo e ingresos como la única vía para lograr una reducción de la pobreza; el FMLN, por su parte, plantea la necesidad de cambios significativos en la conducción económica, especialmente porque propone una mayor intervención del Estado en la regulación de variables y actividades económicas. En lo que sigue, se presentan los elementos principales de las plataformas electorales presentadas tanto por ARENA como por el FMLN, algunas de las primeras reacciones que se han generado frente a ellas —que sólo atañen al FMLN— y algunas consideraciones generales sobre los aportes de las mismas.

Los contenidos programáticos

La propuesta económica del FMLN para la próxima legislatura contempla la implementación de medidas tendientes a la conformación de un modelo económico "alternativo", el cual buscaría garantizar un funcionamiento del mercado que preserve los intereses sociales mayoritarios, priorizar la demanda interna y regional, promover el respeto a la propiedad privada y cooperativa en función social, combinar la apertura del mercado mundial con la protección de los sectores productivos y apoyar a la micro y pequeña empresa, entre otras cosas.

La visión del FMLN se resume bien cuando en su propuesta considera las funciones del Estado: dinamizar el desarrollo sustentable, crear obras y empresas estratégicas, redistribuir el ingreso nacional y buscar la equidad social. Lo anterior supone la necesidad de que el Estado se convierta en un agente activo en la búsqueda del desarrollo, a diferencia del enfoque del partido ARENA donde el Estado no juega un papel protagónico y su función se limita a eliminar trabas para el "libre juego de las fuerzas del mercado", las cuales son erróneamente consideradas como la panacea para los problemas del desarrollo.

Algunas medidas "urgentes" que el FMLN se plantea para hacer frente a la crisis económica son: declarar una ley moratoria temporal para suspender la ejecución de embargos, apertura de líneas de crédito para agricultores y pequeños empresarios a tasas preferenciales, facultar al Banco Central de Reserva (BCR) para fijar las tasas de interés, adoptar una política cambiaría flexible, abandonar la "desgravación unilateral", fortalecer la banca de desarrollo, detener las privatizaciones, regular las utilidades de las empresas de electricidad y telefonía, combatir el déficit fiscal atacando la evasión y reformando el sistema tributario para que paguen "más impuestos quienes reciben más ingresos", reducir el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 13% al 10% y promover la descentralización de la administración pública. Cabe señalar, por último, que la propuesta también incluye planes de desarrollo sectorial para la agricultura y la industria.

El partido ARENA, por su parte, propone la "promoción de actividades productivas que ofrezcan más empleos; mejorar el marco institucional que permita una relación armoniosa entre trabajadores y empleadores; reducir la pobreza al aumentar los ingresos; y aprobar oportunamente el presupuesto general de la nación en función de la satisfacción de las necesidades más sentidas de la población". Los campos de acción del programa de ARENA serían: fortalecimiento del marco legal para fomentar más inversión nacional y extranjera, legislación para el desarrollo agroindustrial y agroturístico para erradicar la pobreza rural, apoyo al desarrollo de la micro y pequeña empresa, fomento de las exportaciones, aprendizaje para la superación de la juventud y, finalmente, responsabilidad presupuestaria

Más adelante, en la parte titulada "Compromiso con tu futuro", también pueden encontrarse planteamientos en el área económica que apuntan hacia la creación de condiciones para la "estabilidad y el crecimiento", tales como: desarrollo de infraestructura estratégica de apoyo a la producción y la promoción de los recursos naturales, la explotación del mar y de la industria turística.

Como era de esperar, los planteamientos de ARENA no han generado hasta ahora ninguna reacción, a favor o en contra, ya sea porque no son novedosos o porque no contienen propuestas concretas para alcanzar sus distintos ofrecimientos. Por ejemplo, nadie puede cuestionar que un partido se plantee como objetivo "reducir la pobreza al aumentar los ingresos", el problema estriba más bien en la especificación de las medidas con las cuales se alcanzará ese objetivo. Los planteamientos del FMLN, en cambio, sí han sido rápidamente criticados por el sector empresarial, que los ha calificado de "populistas", "socialistas" y "peligrosos" para la inversión y el crecimiento económico.

Las reacciones frente a las propuestas

Una de las primeras reacciones provino de Rafael Castellanos, Director de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), institución que puede ser considerada el "tanque" de pensamiento de la empresa privada salvadoreña. Para Castellanos, las propuestas económicas del FMLN "asustan, porque es un retroceso para el país... de llevarse a cabo estancaría al país y espantará a las inversiones que se necesitan para que el país salga adelante". Desde su punto de vista, "cuando las tasas de interés se manosean estableciendo un techo, generalmente se presiona a la baja de los intereses para el que ahorra y ello provocaría una fuga de capitales en busca de mejores tasas en el exterior". Para él, sin duda alguna, "esas son medidas de corte socialista".

Posteriormente, diputados y miembros del FMLN sostuvieron una inusual reunión con los miembros de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), gremial que aglutina a las empresas grandes y gigantes del país, para presentarle su propuesta legislativa. Aunque se desarrolló cordialmente, la reunión puso en evidencia las discrepancias de la ANEP con la propuesta del FMLN. Al finalizar el encuentro, el presidente de la gremial, Ricardo Simán, expresó que algunas medidas son peligrosas y podrían provocar desempleo e incrementos en el gasto público y el déficit fiscal. Según Simán, la ANEP está de "regulaciones, fijaciones de precios y todo lo que dañe el libre mercado", aunque aceptó que "hay más coincidencias en los problemas que en las soluciones".

En otras palabras, la propuesta del Frente molestó a la ANEP. Posteriormente, la gremial difundió un comunicado en el que fijaba su postura frente al planteamiento del FMLN en cinco puntos: a) aunque reconoce la presencia de problemas económicos, no comparte las propuestas del FMLN para resolverlos; b) está en contra de cualquier medida que reste libertad y atente contra la libre empresa; c) la propuesta del FMLN generaría déficit fiscal, inflación, caída de los salarios reales, inestabilidad económica y caída en la inversión; d) otorgar mayor discrecionalidad a los funcionarios públicos da más espacio para la corrupción; y e) considera que la inversión nacional y extranjera se vería amenazada por medidas "intervencionistas" como las planteadas por el FMLN.

En realidad esta reacción del sector empresarial no es de extrañar, pues medidas como la fijación de las tasas de interés, la regulación de las ganancias de las empresas de telefonía y electricidad, la reforma tributaria para que paguen "más quienes tienen más ingresos" o la paralización de las privatizaciones atentan directamente contra los intereses de influyentes sectores empresariales como el sector financiero –integrado orgánicamente al partido ARENA—, las transnacionales e inversionistas nacionales que se están lucrando de la privatización de la telefonía y distribución de electricidad y, en general, todo el sector empresarial que —por percibir mayores ingresos que la mayoría de la población— se vería obligado a pagar mayores impuestos. Sin embargo, el solo hecho de que afecten en mayor medida a la empresa privada no significa que sean medidas de carácter socialista, como tendenciosamente se ha querido ver, ya que de entrada el FMLN reconoce la importancia del mercado y la propiedad privada para el desarrollo económico del país.

No obstante, la propuesta del FMLN presenta varias inconsistencias en lo referente a las medidas "urgentes" y las de mediano plazo. Por ejemplo, la devaluación del colón provocaría incrementos en las tasas de inflación sin que necesariamente por ello se registren incrementos en las exportaciones, tal como lo propone el FMLN; de la misma manera, una reducción del IVA del 10% al 13% reduciría los ingresos tributarios sin que ello implique la reducción en los precios al consumidor, que es quien paga ese impuesto.

Las inconsistencias también están presentes en la propuesta de ARENA y surgen de la pretensión de desarrollar el agro para reducir la pobreza sin una política sectorial clara, y en un contexto donde la liberalización económica está conduciendo a la crisis del sector. Adicionalmente, ARENA evita tocar el meollo del tema de las finanzas públicas: la necesidad de incrementar los impuestos a los sectores de mayores ingresos. La reducción o incluso eliminación de la elusión y la evasión fiscal podría conducir a mayores niveles de recaudación y a una eventual eliminación del déficit fiscal; sin embargo, no queda claro aún cómo se financiarán los ineludibles incrementos en la provisión de servicios de educación y salud que se requieren en la actualidad, los cuales crecen conjuntamente con la población y son indispensables para generar los "empleos e ingresos" necesarios para reducir la pobreza.

Aunque la propuesta de ARENA no ha sido objeto de mayores críticas, ni de parte del sector empresarial ni de parte del sector laboral, no por ello puede dejar de notarse que no propone soluciones a las problemáticas actuales como el deterioro de los salarios reales, la reducción de las tasas de crecimiento, la ampliación de la brecha comercial, la profundización del déficit fiscal, el desmesurado incremento de la mora bancaria y la permanencia de tasas de interés y comisiones bancarias que hasta el mismo sector empresarial considera elevadas.

Consideraciones

La propuesta del FMLN es sin duda la más polémica porque propone tres medidas que afectarían los intereses de los grandes empresarios: fijación de las tasas de interés, suspensión de los procesos de privatización y regulación de las ganancias de las empresas. Sin embargo, lo cierto es que difícilmente se avanzará en la senda del desarrollo exclusivamente a partir de políticas de liberalización de mercados, pues también es necesario implementar políticas sociales que potencien las oportunidades de inserción en el mercado internacional y que permitan regular algunos mercados cuya dinámica esté en contradicción con objetivos que trasciendan a la mera liberalización económica.

De hecho, el objetivo último de la política económica no es la promoción del libre mercado, sino la búsqueda del desarrollo sostenible. En muchos casos, la ausencia de regulaciones estatales conducen a problemas como los que se viven actualmente en El Salvador y que necesariamente requieren acciones definidas para su corrección. La postura de la empresa privada frente al tema de la regulación estatal, independientemente de las propuestas concretas del FMLN, es absoluta y no deja espacio para ningún tipo de regulación, por mínima que esta sea. Paradójicamente, inclusive en +los países que se consideran como los de mayor libertad económica existen regulaciones sobre las tasas de interés, las actividades monopólicas y todas aquellas prácticas empresariales que atenten en contra de los derechos del consumidor, para mencionar algunos ejemplos.

Es innegable que para alcanzar el desarrollo sostenible se necesita de un mayor sacrificio del sector empresarial, ya que hasta ahora han sido los consumidores y trabajadores los que han cargado con el mayor peso del ajuste, mientras unos pocos grandes empresarios se han aprovechado de las oportunidades abiertas por la liberalización de mercados y la privatización. Aunque no todas las medidas del FMLN puedan ser las más indicadas para enfrentar la situación económica actual, han puesto de nuevo sobre el tapete el tema del papel del Estado en la economía, sugiriendo que es necesario que aquel desempeñe un papel protagónico allí donde las fuerzas del mercado se opongan a los objetivos del desarrollo sostenible.

 

 

 

 

La necesidad de la deliberación pública

 

En San Salvador, como en todo el país, la carrera por el poder político está en su apogeo. A menos de dos semanas de las elecciones legislativas y municipales, los candidatos de los partidos contendientes gastan su tiempo y su dinero en una campaña llena de promesas que, en la mayoría de los casos, no se articula en estrategias y planes de mediano o largo plazo. Los medios informativos están ávidos de conocer las ofertas electorales y, a su vez, los políticos están ávidos de aparecer en las agendas informativas de aquéllos. El ambiente electoral adorna con derroche y poco genio las aspiraciones de nuevos o viejos políticos, pero no parece animar de la misma forma la discusión conjunta de propuestas y la participación del electorado en otra cosa que no sea memorizar una canción o aceptar calendarios de bolsillo, vasos, camisas, gorras...

Sin embargo, en los últimos días se ha visto a un mecanismo de difusión de propuestas políticas —muy pocas veces ensayado en nuestro país— cobrar especial relevancia en el contexto de la campaña electoral. Los debates entre candidatos a cargos públicos, auspiciados por ONG’s, medios informativos y universidades se han convertido en la nueva apetencia de la "farándula" electoral. Han aparecido justo a tiempo para alimentar las promesas y críticas de los candidatos y, a la vez, para renovar el trabajo de los medios ofreciéndoles un material que trasciende de la programada propaganda de todos los días. Unos los han alabado argumentando su valor histórico; otros los vapulean una y otra vez señalando todo tipo de faltas e irregularidades en su procedimiento. Los han calificado de expositivos, de aburridos y de restringir las intervenciones de quienes en ellos participan. Unos generan más confianza porque ocurren en directo, mientras que otros son sólo la interpretación final de un periodista que tuvo la oportunidad de presenciarlo.

Pero ¿cuáles son los problemas que podría plantear la continuación de este mecanismo para la deliberación pública en nuestro país? En primer lugar, es de cuestionar el impulso que los debates electorales han tenido de parte de los grandes medios de comunicación de masas. Para nadie es ya un secreto que el desarrollo de los medios, especialmente en el área de la difusión masiva de información, ha estado íntimamente ligado a la necesidad de determinados grupos de poder de mantener cierto control o influencia en la configuración de la opinión pública nacional. En este sentido, el riesgo que se corre es evidente: cada debate que falta por ver puede convertirse en la plataforma ideal para determinado partido o candidato, en función de los intereses políticos a los que se apegue el medio que lo difunda. De la misma manera, la tradicional falta de crítica de quienes realizan el trabajo de los medios informativos —quienes hasta ahora se presentan como panelistas obligados para tales eventos— puede atentar contra la profundidad que se requeriría para un debate político que se vislumbre como trascendental para los votantes.

En segundo lugar, la forma como se ha desarrollado la organización de los debates —en el caso específico de aquellos dedicados a evaluar las propuestas para la alcaldía de San Salvador— lejos de constituirse en expresión del nivel de organización de la sociedad civil salvadoreña, revela una de sus más peligrosas debilidades: la fragmentación. Probablemente, debido a la necesidad de despuntar en los niveles de audiencia, tres iniciativas aisladas de debates han consolidado su lugar en diferentes medios nacionales. En todos los casos, hasta donde se sabe, han participado o participarán los mismos candidatos (en ocasiones hasta menos) y los mismos temas forman parte de la agenda de discusión, sin que se sepa por qué es necesario repetir de distinta mano una experiencia que, en esencia, aportaría los mismos elementos de decisión a la sociedad.

Esta situación puede ser contraproducente para los intereses que se persiguen, al menos respecto a los votantes. Insistir en la confrontación pública de las figuras políticas del momento sobre la base de unos temas comunes no puede provocar menos que hastío. De hecho, una de las primeras reacciones generadas tras la realización del primer debate televisado enfatizaba la necesidad de instituir una verdadera "cultura de debate" (con todo lo impreciso que puede sonar ese término) que rebase lo meramente informativo. Y buena parte del esfuerzo de establecer esa cultura vendría dado en la medida en que este mecanismo se abra a la participación de los electores y no se limite a la entronización de la opinión de quienes son vistos como representantes y hasta "hacedores" de opinión pública. Es posible que la poca capacidad que la sociedad civil organizada ha demostrado respecto a la articulación de un verdadero ejercicio de discusión pública se deba a la inexistencia de vínculos efectivos entre la población y el trabajo de los políticos. Ese debería ser un punto de partida para la realización de futuros eventos de ese tipo.

Finalmente, otro de los problemas que la elaboración de debates puede suponer proviene ya no tanto de quienes están a cargo de su organización, sino de quienes constituyen uno de los polos que les dan sentido: los candidatos. El ejercicio de discusión pública de temas de interés general no supone únicamente la repetición de unas ideas o propuestas que pueden ser consultadas en plataformas o manifiestos políticos. La discusión —sea política o no, sea pública o no— implica indefectiblemente una fuerte dosis de deliberación, esto es, evaluación consciente de los pros y contras de determinada postura antes de optar por alguna de ellas. Si bien es cierto que para hablar de una deliberación pública integral es necesario, como ya se dijo, incorporar la voz del elector, también lo es que buena parte del éxito de un debate político —como lo necesita el país— depende de la capacidad del candidato para deliberar pública, consciente y francamente acerca de la propia propuesta y de la del opositor o contendiente.

Desgraciadamente, si algo ha caracterizado las intervenciones de los candidatos que han participado en los debates vistos hasta la fecha, ha sido la falta de claridad, concreción y capacidad crítica hacia el adversario. Esta observación cobra especial relevancia si atendemos al clamor que varias figuras públicas han entonado durante la campaña: ya es tiempo de que en nuestro país se abandone el modelo de política que se centra en la publicidad onerosa y vacía, en la propaganda sucia y destructiva y en la inmediatez del ejercicio político. En su lugar, se ha dicho, debería instaurarse un modelo más abierto, propositivo y con capacidad de autorenovación por medio de la crítica constructiva. Pero, tras la penosa participación que varios candidatos a la alcaldía de San Salvador han tenido en diferentes medios —aderezada por el primer debate televisado—, es un hecho que los políticos del país, salvo excepciones, no poseen ni una visión clara de los problemas que pretenden enfrentar, ni mucho menos una línea de acción concreta a partir de la cual coordinar su trabajo.

En su defecto, suelen lucir con todo descaro sus mejores herramientas para doblegar al otro a partir del vilipendio más folklórico, asumen la mentira como gancho electoral por excelencia y se limitan a utilizar todo su aplomo frente a actitudes que para cualquiera serían de una bajeza extrema y que sólo para un votante inmaduro —para un ciudadano Nif— pueden parecer demostraciones de fuerza y firmeza ideológica. La deliberación, en este lamentable caso, cede su lugar a la propaganda y el marketing, al conservadurismo y a las voluntades autoritarias. De esta manera, la precaria continuación de este mecanismo, iniciado hace pocos años, de discusión-deliberación pública difícilmente podrá dar lo mejor de sí para el desarrollo de un auténtico ejercicio político participativo. Mientras no se vislumbre en el horizonte próximo de los debates políticos una conducción clara, con un compromiso más serio hacia la participación ciudadana y no sólo hacia la promoción de las altas esferas políticas, este esfuerzo no pasará de ser lo dicho al inicio: espacio para la demagogia política.

 

 

 

 

Actualidades de los Derechos Humanos (I)

 

Por un largo y doloroso período, en América Latina este tema estuvo ubicado en el "ojo de la tormenta"; sin lugar a dudas, las graves violaciones a los derechos y las libertades fundamentales de las personas por razones políticas que ocurrieron en buena parte de la región durante las décadas de los setenta y ochenta, acapararon la atención de la comunidad internacional. Dentro y fuera del continente, aún duele el recuerdo de los terribles acontecimientos en Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Perú, Paraguay, Guatemala, Nicaragua y El Salvador; seguro no fueron éstos los únicos escenarios de la violencia política y la represión gubernamental, pero quizás fue en ellos donde se alcanzaron los niveles más aberrantes. A menos que exista un interés oculto, nadie puede afirmar de forma categórica que ese tipo de situaciones se superaron ya; sin embargo, la realidad actual en casi todo este territorio no es igual a la del pasado reciente. Y aunque no podamos aceptar que haya mejorado la calidad de vida para las mayorías populares, tampoco deseamos vivir experiencias similares a las de aquellos años.

En ese marco debemos analizar, con el mayor grado de objetividad posible, lo que está pasando ahora y descubrir los desafíos que el presente y el futuro nos plantean para ser más eficientes en su defensa, protección y promoción. Así observamos que hoy en día se habla de ellos sin mayores sobresaltos; es cierto que todavía existen sectores de peso —principalmente políticos, económicos y entre los medios de difusión masiva— que continúan viendo "fantasmas" e intentando descalificar a quienes nos movemos en este terreno; pero, no obstante esas dificultades que subsisten y que sólo revelan la baja calidad de quienes las generan, poco a poco la gente comienza a descubrir su existencia y verdadero significado.

Todo eso nos coloca en una situación distinta: se han empezado a denunciar otro tipo de violaciones que, aunque su realización no es nada nuevo, antes no se traducían en reclamos visibles por falta de conocimiento, temor u oportunidad. Además, en esta hora, la apuesta fundamental es la de un eficaz funcionamiento institucional interno que le dé respuesta a tales demandas y que, de esa forma, avance en su consolidación. En esta nueva realidad, los sistemas internacionales de protección y promoción —sobre todo el interamericano— comienzan a adquirir una dinámica menos tímida en lo relativo al apoyo de las víctimas y los grupos organizados de la sociedad que las acompañan.

Encontrarnos así, con potencialidades para mejorar pero también ante un posible alejamiento de lo poco conseguido, no es casualidad ni tampoco debe considerarse como un regalo de los grupos de poder político o económico; para estar donde estamos, la gente —obrera, campesina, desempleada, educadora, religiosa, estudiante, universitaria, profesional, funcionaria y más— ha puesto bastante: sangre, separación y desaparición forzadas, pérdida de libertad, daños a su integridad física y moral, exilio; pero sobre todo, ha invertido mucha esperanza. Nada, pues, ha sido gratis; eso que ahora llaman "sociedad civil" se ha ganado su lugar en la historia actual de la región y tiene ya un importante nivel de interlocución en diversos foros y sobre distintas materias.

De ahí que no resulte extraña la primera edición del Curso Interamericano SOCIEDAD CIVIL Y DERECHOS HUMANOS en San José, Costa Rica, que tuvo lugar en octubre de 1998. ¿Por qué traemos a cuenta ese hecho, casi año y medio después de su realización? Pues porque hace unos días, la institución que lo organizó —el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH)— y el IDHUCA presentaron en nuestro país la memoria del mismo, en una reunión en la que además se pretendía rescatar las valoraciones y los aportes prácticos de quienes asistieron a dicho encuentro; asimismo, esa ocasión posibilitó recibir inquietudes sobre temas considerados importantes para ser incluidos en la segunda edición del curso a celebrarse durante el presente año.

De la memoria presentada, se puede decir que nos sirve para tener presentes en un sólo documento las interrogantes más sobresalientes de la actualidad que, de no ser respondidas de la manera más acertada, pueden colocar de nuevo a la región en una situación similar o peor que la vivida durante las décadas anteriores. No se trata de desestimar algunos de los temas tratados en el curso; pero si consideramos la realidad salvadoreña —crisis del sistema de salud, abundante pobreza y violencia expandida, por citar algo— así como las angustias de la población que vive inmersa en ella, de los aspectos abordados destacamos ahora cuatro: desarrollo humano y derechos económicos, sociales y culturales; seguridad de las personas; "sociedad civil" y democracia. En el documento se registran las exposiciones de viejas y viejos conocidos nuestros, que además son conocedores vastos de las materias abordadas.

Ligia Bolívar, destacada socióloga venezolana y actual presidenta del Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL, por sus siglas en inglés), se refirió a la justiciabilidad de los derechos económicos, sociales y culturales priorizando en ese difícil y polémico ámbito el rol que le corresponde a la "sociedad civil". Para Ligia, dicho rol se sintetiza en los siguientes puntos:

1. Hacer un esfuerzo conceptual para entender el alcance de esos derechos, que permita reivindicar su calidad de tales.

2. Desarrollar estrategias de promoción y defensa consistentes, tomando en cuenta la experiencia alcanzada en el campo de los derechos civiles y políticos.

3. Imprimir al trabajo por estos derechos un sentido público, que trascienda la reivindicación de intereses particulares.

4. Impulsar una labor educativa dirigida a la administración pública, sectores sociales diversos y población en general, reafirmando la calidad de estos derechos.

5. Desarrollar estrategias de defensa que incluyan: monitoreo de políticas, prácticas y legislación que afecten a estos derechos; producción de informes difundidos en lo local y lo internacional, sobre la realización de estos derechos; litigio temático o de casos relativos a estos derechos, tanto a nivel nacional como internacional.

6. Mantener una actitud vigilante ante las propuestas estatales de participación de la "sociedad civil" organizada en proyectos relacionados con estos derechos, asegurando que tal participación no desplace o diluya la responsabilidad del Estado en este campo.

7. Asegurar que en las propuestas provenientes del Estado para promover la participación de la "sociedad civil" organizada en proyectos que afecten estos derechos se incluyan espacios de participación, no sólo en las etapas de ejecución sino también en las de diseño, planificación seguimiento administrativo y evaluación.

8. Exigir al Estado niveles adecuados de información sobre los proyectos en los cuales se espera la participación de la "sociedad civil" organizada.

Según el análisis de Ligia, un derecho "es justiciable en la medida que su contenido está claramente definido y existen mecanismos jurídicos (sean éstos administrativos o judiciales) para exigir su vigencia". Pero hay más; se puede afirmar —según la socióloga venezolana— "que un derecho sólo tiene la calidad de tal en la medida que es justiciable, ya que de los contrario estaríamos en presencia de meras aspiraciones de valor moral. Así pues, definir el contenido de los derechos económicos, sociales y culturales es —para Ligia Bolívar— "uno de los retos más importantes que tiene tanto la comunidad no gubernamental como los organismos multilaterales de protección de los derechos humanos", pues de ello "depende en buena medida la posibilidad de hacerlos justiciables".

Al final de su exposición, Ligia se refirió a la postura adoptada por la Defensoría del Pueblo en Colombia frente a la teoría de los derechos fundamentales, según la cual éstos se restringen al ámbito de las libertades públicas que pueden ser protegidas por la vía del amparo o la tutela, dejando fuera los demás derechos que incluyen los económicos, sociales y culturales. La interpretación "creativa" —así la califica Ligia— de tal doctrina que hizo la Defensoría colombiana apunta a abarcar entre los fundamentales el derecho a la protección y conservación de la salud, por ejemplo, por consideralo complementario al derecho a la vida. Buen aporte para una de las situaciones más polémicas en nuestro país en este momento.

Siempre sobre lo mismo, Rodrigo Alberto Carazo —otro de los expositores en el curso— compartió con el auditorio parte de su primer informe ante la Asamblea Legislativa en su calidad de primer defensor de los habitantes de Costa Rica. Rodrigo Alberto afirmó, enérgico, lo siguiente: "Ante la constatación de violaciones a derechos de los habitantes por parte del Estado se recurre a justificaciones como la de la escasez de recursos económicos para hacer frente a los problemas de la población; se propone con esta tesis una cierta relatividad de los derechos humanos, matizada en todos los casos por la disponibilidad o la no disponibilidad de los recursos. Ello es inaceptable. Los derechos humanos son absolutos, universales y solamente existen concebidos como una globalidad. No pueden ceder nunca ante la escasez de recursos. El no tenerlos no es justificación. Que no se nos diga que hace falta dinero, sino que se nos diga más bien en qué se invierte el que tenemos; sabemos que los recursos son escasos. En buena hora pues ello obliga a sentar prioridades y hacer el uso más racional de ellos".

Según la exposición de Rodrigo Alberto, en nuestra América Latina de hoy y también en el mundo "es mayor la disparidad, cada día es mayor el deterioro de las condiciones de vida para más personas, cada día es mayor el empobrecimiento de muchos, cada días las circunstancias nacionales y las circunstancias globales internacionales se colusionan para agrandar la brecha entre las expectativas y la realidad". Ante tal ese estado de cosas, se debe "recordar que es la sociedad en cada uno de los países, toda la sociedad en cada país, y que es la sociedad mundial la que está obligada a la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales de todos los habitantes de nuestros países y del planeta".

Para completar el cuadro, Edelberto Torres-Rivas —abogado y sociólogo guatemalteco— hizo un planteamiento desde la perspectiva del desarrollo humano y la inclusión social; con él lanzó un llamado serio de atención, de cara a la precariedad de los logros alcanzados en América Latina a lo largo de su llamado "proceso de instauración de la democracia". En el centro de todo está "la pobreza y/o las desigualdades sociales"; esto es, para Edelberto, "un tema de gran actualidad en este momento no tanto porque esté en la lógica del humanismo moderno sentir piedad por los pobres, sino por las amenazas reales que provocan, porque está fuera de control el crecimiento desproporcionado de los grupos humanos privados de las elementales condiciones para vivir con dignidad. Empieza a ser objeto de preocupación no solamente para aquellos sectores preocupados por los temas de la pobreza; es decir, para los que tienen sensibilidad frente a las dificultades humanas —problema moral— o se lo plantean como un problema emocional"

Y sigue: "Empieza a preocupar a quienes toman las decisiones fundamentales en el mundo más desarrollado, en los organismos internacionales, entre los políticos que tienen un horizonte de mayor interés, para los analistas que viven conscientes de cómo se comporta el mercado en esta coyuntura... Empieza a ser un problema que vuelve disfuncional la manera cómo el sistema está funcionando y en consecuencia no sólo es moralmente sancionable la pobreza, no solamente es políticamente peligroso; está comprobado ya que sobre la base de estas crecientes desigualdades pueden alimentarse formas de protesta anómica. De hecho ya han ocurrido en otros países, como en Venezuela y Brasil. No hay ninguna razón para que hoy día, de nuevo, puedan ocurrir no sólo revueltas anómicas y desordenadas, sino empiezan a trazarse de nuevo estrategias de lucha revolucionaria que alterarían el orden público de la manera como ocurrió en el pasado reciente y que nadie desea repetir".

 

 

 

PREMIO. La organización judía internacional "Anti-Defamation League" (ADL) otorgó, el 13.02, al presidente Francisco Flores el título de "Estadista Distinguido", en el "Breakers Hotel" de Palm Beach, Florida. ADL es considerada la segunda asociación de mayor importancia de los Estados Unidos, después de la "Asociación del Rifle". El compromiso tácito adquirido por Flores fue el de mantener Jerusalén como sede de la embajada salvadoreña en Israel. En sus palabras de agradecimiento por el premio, Flores recogió la herencia sefardí que españoles y portugueses imprimieron a El Salvador –Paulo Cota, considerado el primer alcalde de San Salvador, era sefardí; y también Juan Lindo, primer Presidente tras el fracaso de la Federación Centroamericana—, y rememoró la abierta oposición de nuestro país al régimen nazi, para sustentar su tradicional adhesión a la causa judía. La respuesta, en boca del alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert, que compartió mesa y estrado con el Presidente, fue rotunda: "Nunca, nunca, nunca olvidaremos que son nuestros amigos". En un momento clave para el proceso de paz en Oriente Medio, este galardón es un reconocimiento y trata de ser un estímulo a la postura que El Salvador ha mantenido tradicionalmente respecto a la capitalidad de Jerusalén, y supone un paso adelante en el acercamiento político a Estados Unidos (EDH 14. 02 p.20).

ENTREVISTA. Tras recibir el reconocimiento de la comunidad judía estadounidense, el presidente Francisco Flores, durante una entrevista realizada el 13.02, valoró el alcance diplomático de su decisión de mantener en Jerusalén, Israel, la embajada salvadoreña. Según él, el reconocimiento de la "Anti-Defamation League" (ADL) es un compromiso con la causa salvadoreña que supone un aliado de primer orden para proteger a los salvadoreños en este país. Además, dijo, se están construyendo nexos fortísimos con inversionistas que quieren venir a El Salvador, y con personas de gran peso en el mundo de las comunicaciones, que van a trabajar por romper con la imagen violenta de El Salvador en Estados Unidos. Aclaró que el hecho de mantener la embajada salvadoreña en Jerusalén no significa tomar parte en el conflicto de Israel con los palestinos y los sirios. Nuestra decisión, explicó, trata de no añadirle al proceso de paz más complicaciones de las que ya tiene; es nuestro modo de apoyarlo. Insistió en que la comunidad palestino-árabe en El Salvador es importante, y defendemos sus derechos igual que los del pueblo judío. Para Flores no deja de ser "impresionante" hasta qué punto el árabe es históricamente cercano a la cultura salvadoreña, lo cual no obstaculiza las relaciones de El Salvador con otros muchos países del mundo, a los que no les afecta en nada la decisión sobre Jerusalén, expresó (EDH 14.02 p. 23).

FLORES. Pese a que muchos aún no se avienen a lo que él llama su nuevo estilo de gobernar y el pulso que el gobierno mantiene con el sindicato del Seguro Social y el Colegio Médico, el puntaje personal de Francisco Flores dejó entrever una tendencia ascendente. Esto, según la más reciente encuesta de la firma Cid-Gallup, basada en una muestra de 1,700 personas de diversa residencia, edad, del área rural y ciudades, a quienes se preguntó: "en general, cómo evalúa la labor del presidente de la República Francisco Flores". Según Cid-Gallup, la respuesta fue favorable en lo relativo a la evaluación de su desempeño en el gobierno. Actualmente, se ubica en un índice de nueve puntos. La consulta agrega que tal como se ha hecho en mediciones anteriores, la evaluación de la labor del mandatario estuvo estrechamente ligada a la situación económica familiar. La firma consideró, asimismo, que a los nueve meses de haber iniciado su mandato, la opinión favorable a la gestión del presidente Flores se muestra consolidada positivamente en la opinión pública salvadoreña. Al comparar el desempeño de Flores con el de sus antecesores del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) se puede observar que el presidente se convierte en el segundo mandatario mejor evaluado de las tres últimas administraciones. (EDH 24.02 p. 8).

CID-Gallup. La última encuesta CID-Gallup, realizada entre el 14 y 18.02, mostró que el candidato a la alcaldía capitalina por el FMLN, Héctor Silva, aventaja en al menos 9.5% a su opositor Luis Cardenal, de ARENA. Los encuestadores de Cid-Gallup preguntaron: "¿vota usted en el municipio de San Salvador?. Si vota... ¿Por quién va a votar para Alcalde?". Las respuestas generales que obtuvieron, entre quienes aseguran que votarán o se encuentran indecisos, fueron las siguientes: 39.2% dijo que lo haría por Silva. Cardenal recibió el apoyo del 26.7%, lo que revela, en este caso, una distancia de 12.5 puntos porcentuales entre los candidatos más fuertes. Los restantes candidatos de partidos minoritarios apenas lograron el apoyo del 5.8% de los electores de la capital. Por su parte, 28 de cada 100 entrevistados (de un total de 1,770 a escala nacional) dijeron que no votarían por ningún candidato al puesto de alcalde o que preferían no opinar. Entre quienes dijeron que probablemente votarán en los comicios del 12 de marzo (216 de los 532 entrevistados en la capital), el resultado mostró alguna variación: el 43.2% dijo que votará por Silva y el 33.7% aseguró que lo haría por Cardenal. Los restantes candidatos sólo recibieron el tres por ciento. En este caso, la diferencia es del 9.5 puntos entre Silva y Cardenal (EDH 21.02 p.2).

UNIMER. De acuerdo con la más reciente encuesta La Prensa Gráfica-Unimer, realizada entre el 7 y el 14. 02, un 28% de los salvadoreños votaría para diputados de ARENA. El FMLN aparece en segundo lugar con un 21.5% de la intención de voto. Esto significa que, por cada cuatro que hubieran votado por diputados areneros, tres lo habrían hecho por los efemelenistas. La investigación se hizo con una muestra de 1,200 personas a nivel nacional, a quienes se entrevistó sobre preferencias para diputados y para alcaldes. Aparte se evaluaron las preferencias para la alcaldía capitalina, con una sobremuestra especial de 696 personas para el municipio. El alcalde Héctor Silva obtuvo el 49% de la intención de voto, contra el 22.7% de su rival más cercano, Luis Cardenal. La tendencia, según la investigación, es a ampliar el apoyo a los partidos mayoritarios. Así, la lucha es más cerrada por el tercer lugar, entre PDC, PCN y CDU, pero a un nivel muy bajo. El respaldo popular a éstos varía entre el 3% y el 5%, a nivel nacional. En el municipio de San Salvador la situación les resulta más difícil, por cuanto Silva y Cardenal prácticamente han borrado de la lucha a sus otros tres rivales. En la competencia por diputados, sin embargo, todavía uno de cada cuatro salvadoreños (24.8%) no sabe por quién votar o prefiere no responder. Y, en el caso de alcaldes de todo el país, una proporción similar (23.1%) aún no manifiesta una decisión (LPG 22.02 p. 4 y 5).

IUDOP. La UCA presentó, el 24.02, los resultados de la investigación sobre intención de voto y preferencias electorales, realizada entre el 7 y el 14 de febrero. Los resultados del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) revelaron que ARENA tenía para esos días una ventaja de aproximadamente 7 puntos porcentuales sobre el FMLN. La ventaja, sin embargo, podría reducirse, según la tendencia seguida desde el año pasado. Mientras ARENA y FMLN claramente disputan el primer lugar en todos los campos, muy atrás la coalición CDU y los partidos PCN y PDC pelean la tercera posición. Algunos analistas advierten que el país podría estar decantándose hacia un virtual bipartidismo. A nivel nacional, ARENA se mantiene arriba del FMLN, tanto en intención de voto para diputados como para alcaldes. Antes de la elección presidencial de 1999, ARENA tenía el 32.6% de la intención de voto de los salvadoreños, contra un escaso 11.2% del Frente. En febrero de 2000, los areneros tienen el apoyo de un 28% de los electores contra el 21.5% para el FMLN. En general, según muestran los números, todos los partidos, menos ARENA, están en alzas más o menos pronunciadas. El estudio también revela que cerca del 60% de los votantes podrían no acudir a las urnas el 12 de marzo. El sondeo, hecho en los 14 departamentos del país demuestra que sólo el 30.7% de los salvadoreños está motivado para ir a votar (LPG 25.02 p. 4 y 5).

MAYORITARIOS. Tanto para la próxima Asamblea Legislativa como para las alcaldías, areneros y efemelenistas parecen estar listos a llevarse la mejor parte. A menos de un mes de las elecciones, en el caso de los diputados, acaparan el 74% de las intenciones de voto, si se elimina a quienes dijeron que no votarán, a quienes aún no deciden, o a quienes se negaron a responder. ARENA obtuvo el 28% de la intención de voto de los salvadoreños, según la más reciente encuesta La Prensa Gráfica-Unimer. El FMLN, en el segundo lugar, obtuvo el 21.5%. Los otros partidos quedaron muy rezagados, con puntajes entre el 3.8% y el 4.8%. Dado que la Asamblea Legislativa reparte muchos de sus curules por el sistema de residuos, la polarización del voto entre FMLN y ARENA tiende a favorecer a éstos. Cuando Unimer hizo una proyección de las diputaciones que estos partidos podrían alcanzar, si el resultado electoral hubiera sido el de la encuesta, areneros y efemelenistas habrían obtenido 71 de los 84 diputados. Para el Frente, 13 habrían sido obtenidos por la vía del residuo, mientras que ARENA se hubiera llevado 11. El PDC y el PCN se habrían quedado con cinco y cuatro curules, respectivamente, y el PLD y CDU con dos cada uno. Pero la tendencia en este momento es que el apoyo de ARENA está bajando a medida que se acerca la elección, y los demás partidos están subiendo (LPG 25.02 p.6).

UTEC. El FMLN y ARENA se encuentran en una lucha cerrada por los votos para elegir diputados y alcaldes a nivel nacional, según los resultados de la última encuesta realizada, entre el 18 y el 20.02, por la Universidad Tecnológica (UTEC). La encuesta presenta al FMLN con una leve ventaja de menos de dos puntos; sin embargo, tomando en cuenta que el margen de error es de cuatro puntos, ello apunta a un virtual empate entre ambos partidos. La izquierda, según la consulta, cuenta con un respaldo electoral de 31.59% para diputados y un 32.55% para alcaldías a nivel nacional; mientras ARENA tiene un 30.32% y un 29.87%, respectivamente. En el único sector en donde la diferencia es clara es la preferencia en la Alcaldía de San Salvador. Héctor Silva, del FMLN-USC, tiene una ventaja de más de 20 puntos sobre Luis Cardenal, candidato arenero: 50.11% contra un 29.55%. Por otra parte, la encuesta ubica al PDC con 6.43% como la tercera fuerza. Le sigue el PCN con 5.29% y CDU con 4.78%, para diputados. En similares condiciones se ubican en las elecciones municipales. Para el FMLN, los resultados dados a conocer por la UTEC son una muestra de que la población los ha colocado en ventaja. Hugo Martínez, miembro del comando de campaña del Frente, expresó que los resultados arrojados por la encuesta de la UTEC obligarán a ARENA a hacer esfuerzos para revertir esas tendencias políticas (LPG 24.02 p.12).

CARDENAL. Durante una entrevista realizada por un matutino, el 22.02, el candidato a alcalde capitalino por ARENA, Luis Cardenal, aseguró que, por ser novato, ha cometido algunos errores políticos durante la campaña. Sin embargo, aún mantiene vivas las esperanzas de ganar. Aunque las encuestas no dejan de atribularlo, insistió, como hacen los retadores políticos, en que la verdad se conocerá hasta el 12 de marzo. Las más recientes encuestas lo desfavorecen. Al respecto, Cardenal afirmó que "cuando un candidato nuevo y desconocido compite con el candidato que ha estado ejerciendo la Alcaldía y que tiene dos años de estar en campaña permanente, lo lógico es que ese candidato esté arriba del nuevo. Pero lo importante es ver las tendencias. Después de iniciar la campaña, nosotros vamos hacia arriba y el actual alcalde va en descenso". Esto último le da al candidato la esperanza de sobrepasar a su rival Héctor Silva, del FMLN. "Los avances logrados son sustanciales. Por esto, era importante que se conociera nuestro mensaje, porque 30 días de campaña no son suficientes. El recibimiento que tenemos es positivo y el mensaje está penetrando". Asimismo, explicó que su partido ha logrado superar a Silva en las encuestas debido a que "no hemos podido llevar nuestro mensaje a toda la población. Pero también la responsabilidad recae sobre los periodistas, porque no publican la parte propositiva, sino la confrontación", opinó. (EDH 23.02 p.18).

DEBATE. Después de realizado el primer debate entre candidatos a la alcaldía de San Salvador, el 27.02, cada uno candidato ha efectuado una lectura diferente de su participación. El debate organizado por cuatro universidades, Organizaciones No Gubernamentales y la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) fue más una exposición de algunos puntos de plataforma municipal que una discusión a fondo entre los candidatos. Las impresiones de los mismos han sido variadas. Por ejemplo, el candidato de ARENA, Luis Cardenal, calificó como positiva la experiencia del primer debate. "Creo que la gente conoció a los cinco candidatos y puede hacer una comparación", indicó. Aunque los temas de la basura, participación ciudadana, situación financiera de la alcaldía y el ordenamiento no fueron abordados con profundidad, Cardenal dijo sentirse satisfecho, por cuanto se sintió cómodo hablando "con la verdad". Para Héctor Silva, candidato del FMLN-USC, sólo hubo un ganador: la democracia. "Se puede argumentar que el debate no tuvo picante, pero cumplió con el objetivo de informar a la población", comentó. Sin embargo, aseguró que lo ideal sería "una combinación entre lo propositivo y lo dinámico de un evento de este tipo". El candidato a alcalde por el PAN, Rafael Montalvo, tuvo la impresión de que el debate lo dejó como "claro ganador". Sostuvo que el "debate" le permitirá sacar un mayor número de votos en la próxima contienda (LPG 29.02 p.10).

 

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