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Experiencia de lucha  
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Poemas

Presentación

Ramón Mauricio, en el octavo aniversario de tu asesinato, queremos ofrecerte este pequeño libro de poemas como un homenaje de amor; de ese amor que no se muda, no se permuta ni se desgasta: el amor de tus padres; de quienes sostuvimos tus manitas entre las nuestras cuando eras un bebe, sembramos tu primer sonrisa llenos de ilusión en nuestros corazones, te enseñamos a dar los primeros pasos que siempre te llevaron por caminos rectos y te vimos crecer metiéndonos en el alma ese primer papa y mama para vivir con ellos toda la vida, aunque ahora realmente no los escuchemos mas.

La realidad de tu muerte nos doblega cada día, pero la fe en Dios nos hace caminar. A veces sentimos sobre nuestros hombros una cruz de injusticias demasiado pesada, pero siempre recibimos una mano que nos ayuda, una palabra que nos alienta, una mirada que nos comprende y esto, realmente, es la parte buena de nuestra experiencia.

Nuestra lucha es desigual y continua, pero hemos logrado ir demostrando lo que siempre hemos dicho, descubriendo así esa cara oscura de nuestro país. Cada quien, según su moral, podrá darnos el calificativo que estime conveniente por este señalamiento. Nosotros solo podemos explicarlo de esta forma: Si creemos en Dios y sus mandamientos, sinceramente, si te amamos y si realmente deseamos un mejor país para las nuevas generaciones, debemos de seguir luchando a cualquier costo por la verdad que lleva  a la justicia.

Tus padres: Gloria y Mauricio

 

1

Sobre el césped azul de mi memoria
voy siguiendo tu huella,
los pequeños saltitos en mi vientre
tu manita aferrada a mi vestido,
mi dedo entre los tuyos
dando tu primer paso
con un gesto de triunfo
que atizaba las brasas de mi orgullo.

Sobre el césped brillante de la luna
saltan tus ilusiones,
un corredor de vuelo de jilgueros
se agita en tu sonrisa
más limpia que la aurora;
y yo tejiendo soles en tu cielo
voy vistiendo de amor todas tus horas.

Sobre el duro cemento de la calle
se enredo entre la muerte tu suspiro,
con un hilo de sangre tu caricia
lleno de eternidades tu vacío.
Yo recojo tu sombra entre mis lienzos
de pétalos heridos,
y en mi viento extendido
una canción de cuna desgarrada
te busco sin llegar a tus oídos.

 

2

Después de todo,
¿dónde es que comienzan
los derechos humanos?
En lugares pequeños que no se ven
en ningún mapa del mundo.
Sin embargo, son el mundo de cada persona;
el barrio en el que vive; la escuela o la universidad
a la que asiste; la fabrica;
la parcela o la oficina donde trabaja.
Esos son los lugares
donde cada hombre, mujer y niño
aspira a que se le reconozcan igual justicia,
igual oportunidad, igual dignidad,
sin discriminaciones. A no ser que estos
derechos tengan un significado concreto ahí,
tendrán muy poco significado en
cualquier otro lugar…

Eleonor Roosevelt
La gran pregunta, Naciones Unidas, 1958

 

3

Atrás quedó el perfil de tu contorno
atrás quedo la luz desfallecida
para siempre guardada y recogida
en las dulces almendras de tus ojos.

Toda ha quedado atrás, en un espacio
de lágrimas callada, sostenida
se ahogo tu sombra en sombras sumergida
llevándose la insignia de tu abrazo.

Todo ha quedado atrás, a aquel camino
que bifurcó la muerte en tu paraje
ya no llego el lucero vespertino
a encender su candil en los celajes.

No esparció mas el ala sus rumores
ni sesgó el aire tu moreno trazo
ni estremeció la hierba sus temblores
rendida a la alegría de tu paso.

Todo se quedó atrás…me vuelvo a verte,
Y solo siento tu mano en mi sollozo
¡Que me señala a Dios!
Entonces me remonto a la esperanza
donde en imaginaria lontananza
caminamos los dos.

 

4

Él, que nació para lo trascendente
para surtir de amor todas las cosas
que fue su alma sonata milagrosa
cantando entre las aguas de la fuente.

Él, que llenó de luz todos sus años
porque sus años fueron luna clara,
que fue feliz amando a quien le amara
y amando aun a quien le hiciera daño.

Que siendo como fue, recibió al darse,
que al dar y recibir todo lo obtuvo,
lo mismo encontró un brazo en que apoyarse
que dio su brazo fuerte a quien sostuvo.

Cuando sufrió dulcifico el estrago
pues comprendió que el hierro de la lanza,
en la cruz, con la espina y con los clavos
al final se trascienden a esperanza.

 

 

 

5

He recogido todos mis pedazos
En el rompecabezas del destino,
pero siempre me falta tu caricia
y no me puedo armar.

Quienes te arrebataron,
en este mundo nuevo que me crearon
génesis del dolor…
me quitaron la flor, el mar, la brisa
y por supuesto el sol, con esa luz feliz de tu sonrisa.

A la íntima vigilia
sumergida
en el latir incierto de mi vida
¡No arriba tu alegría!
Y es un péndulo suave mi agonía
que recorre tu ausencia día a día
¡Sin hallarte jamás!

 

 

 

6

Anoche por el aire suave y leve
ingrávido llegaste hasta mi cama
el resplandor etéreo de tu imagen
en luz desvanecía nuestras almas.

Era rumor tu paso sin distancias
deslizando en mis poros tu presencia
en los lirios dormidos de la estancia
se fusionaba el lirio de tu esencia.

El dolor naufragó…por un momento
tu indicio congeló mis soledades
en aquellos instantes de mi ensueño

Después…busqué en el infinito…esfuerzo vano
la huella silenciosa de los besos
que olvidaste dejar entre mis manos.

 

 

 

7
Tu, caminante de la eternidad,
deja señales en el firmamento
para saber por donde vas;
enciende tu bandera entre los vientos,
para saber
cómo va tu silencio hacia la luz
sin volver la mirada
para no ver mi sombra coronada de insomnios.
Deja como señala el tiempo,
que en lluvia cósmica
diluyó en transparencias tu sonrisa,
para saber como tu beso inmersa el infinito
sin arrastrar mi beso sollozante,
que atrapado en la vida te busca y llama…sin hallar tu voz.
Tú, mi niño caminante,
deja como señal
mi corazón repleto de ternura
que llevaste contigo,
para saber cómo encontrarnos luego
en la misma esperanza
que se llama Dios.

 

 

 

8

Empieza a anochecer, es el momento
en que el alma agudiza su congoja
ya no es verde la hierba y cada hoja
luce la desnudez de su silencio.

Empieza a oscurecer, se enciende dentro
la llamita sutil de la tristeza
que sale como lagrima al encuentro
del dolor que mi espíritu regresa.

Todo está consumado, murió el día
y cuantas ilusiones con el mueren
y cuanta redención con él se apaga.

Empieza a anochecer, yo de rodillas
tomo a la fe que abandonarme quiere,
y con ella la noche se hace clara.

 

 

9
Leyendo un poemario raído y desgastado
que fue escrito por tantos poetas olvidados
parece que repaso por un breve momento
algo de lo que pienso, mucho de lo que siento;
y me imagino un Angelus comprimiendo la tarde
sobre esos corazones donde un soplo se expande
rozando la agonía de mudas depresiones
o avivando la euforia de estados conceptuales,
y me imagino un ala desplegada en la cima
ondeando su plumaje de magnificas rimas
para invitar al vuelo a todos lo mortales.

 

 

 

10

Es una lluvia larga la mirada
cuando quiero atraparte en el vacío
pues el rumor callado de tus alas
te remonta entre oros olvidados
de tardes y paisajes naufragados
a mares que no alcanzo.
No hay nada mas azul que tu misterio
ni más estéril que mi voz tañida
ni más duro que el molde de tu piedra
ni más espeso que el musgo en tu latido
ni más triste que yo…
Porque el aire no es aire sin tu risa
que pierde en lejanías tu reflejo
ni es dulce el canto del gorrión que trina
porque es dolor de soledad herida
aquí en mi corazón nido deshecho.

 

 

 

11

Moriste y estoy sola
sola como estrella lejana
colgada del silencio. Enmudecida
por la desesperanza.
Voy remando en la niebla tu recuerdo
agitando tu imagen en el cauce
del arroyo del tiempo incontenible;
llorando bogo, sollozando vago
buscando tu contorno que se apaga
con el viento que soplo mi gemido.

 

 

 

12

Tu mar calló…
Tu latitud se desplomó precisa
y hendió la eternidad inoportuna
el silencio mortal de aquellas lunas
atrapó tu rumor en sus neblinas.
En una tarde roja y agorera
se desgranó tu arena agonizante
no se oyó mas la voz del navegante
pájaro del amor en tus riberas,
no revolvió la brisa tus espejos
ni meció las campanas de tus puertos
en extraviado rumbo sin acierto
buscó sin encontrarlo tu reflejo.
Pero tu mar…anclado al infinito,
aún sin rumor, sin brisa y pajarillos
se ha quedado esperando en lo insondable
que alguna vez lo alcance mi navío.

 

 

13

Me preguntas que como se hace un verso
te diré que…primero
pongo la herida abierta sobre el agua
que se esconde en mis ánforas de barro
luego
salpico sus orillas
con el calor sedoso de mis dedos
y así…ocurre el milagro
cuando queda
la herida como flor recién lavada
y se siente el perfume de sus noches tan largas
y su corola brilla por el nido de lágrimas
y sus fulgores tiemblan de amor sobre el reflejo
de inéditos espejos donde se mira el alma,
después con un murmullo
deshojo lentamente las palabras
sobre la luz mugiente de una tarde
que recoge el poema entre sus márgenes.

 

 

 

14

I
Nadie contara la historia
de mi inocencia derramada en tu vaso,
de los besos primeros
tempranero temblor con que se anuncia
una larga pasión.
¡Nadie sabrá de esa rendija breve
de tu sonrisa
abriendo a mis delirios
tu infinito espacio interior!
¿Quién mas sabe la historia?
Solo tú, yo…
y el dolor,
el dolor que más tarde en tu mirada
selló todas las interrogaciones
de la vida y la muerte;
y en mi alma
imprimió su sentencia para siempre.
¿Quién sabe nuestra historia?
Historia de noches amarradas
una a otra
envolviendo la ausencia
de aquel que tanto amamos.

 

 

15

II
Historia de gritos interiores
devastando los días,
de manos quebrando  los espejos
para  buscar la imagen
del que ya no volvió;
dedos entrelazados, tuyos, míos,
haciendo cofres indestructibles
para guardar celosos su recuerdo.
¿Quién sabe nuestra historia?
Quizás un ave errante
que vio por la ventana
nuestras cabezas juntas,
nuestros sollozos juntos,
nuestra tristeza junta
y asustada voló.
Tal vez alguna estrella
que cayo tambaleante en nuestras almas
y angustiada de verlas
se apago.
¿Cuántos años llevamos de camino?
¡No lo sabemos!
Nunca nos hemos preguntado
si son más o son menos,
porque vamos…
Tú…Yo…y el hijo muerto.

 

 

16

¡Las noches son las trágicas!
porque
estás en mi insomnio y en mi sueño,
la noche es quien convulsa mi espíritu
con esa mezcolanza
de luna, sombras, soledad, misterio
y tu silencio,
siempre presente tu silencio,
siempre,
cada noche presente
en el filo mortal de la conciencia
y la inconciencia,
siempre presente
en la orilla aturdida
de mi mente
¡Qué trágica es la noche!
con sus tendones recios envolviendo
mi realidad fibrosa,
confundiendo
mi irrealidad con ella misma,
proyectando
un futuro de tiempo enmudecido
como respuesta a mi pregunta
por tí.

 

 

Agradecimientos

Se puede dar las gracias por la ayuda que las personas o instituciones tengan para con uno en el cotidiano vivir, se puede decir gracias por el trato y los servicios recibidos en la relación natural entre seres humanos. Pero no existe verdaderamente una palabra que aquilate lo que experimentamos Mauricio y yo, al sentir en nosotros es fuerza solidaria de tantas personas que se identificaron con nuestro dolor y juntos le hemos ido ganando pulgada a pulgada un espacio a la verdad en esa inmensa cobertura de impunidad que el Estado Salvadoreño le ha dado al asesinato de nuestro amado Ramón Mauricio. Los hombres viven su tiempo y en su tiempo escriben la historia que quieren, pero Dios es quién se encarga de proyectar la verdad. A Él damos gracias por la fortaleza con que nos ha sostenido durante estos años de dolor y zozobra, y por su justicia que camina más allá de la soberbia y la malicia.

En este folletito dedicado a la memoria de nuestro hijo, no queremos dejar pasar la oportunidad de mencionar, con un reconocimiento, a todas esas personas e instituciones que en espontáneo rechazo a la injusticia y a la violación de los mas elementales derechos humanos han sabido trasmitirnos el apoyo necesario, y que con el espíritu que han impreso a la ayuda que nos brindan han logrado equilibrar en nuestro inmenso dolor los grandes valores de la vida.

 
 

 
 
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