El Desarrollo Económico Comunitario

Diagnóstico socioeconómico de cien comunidades

 

Aquiles Montoya

 

 

Resumen

En este artículo, el autor presenta un estudio sobre el nivel de desarrollo de 100 comunidades --ubicadas en 10 departamentos del país-- conformadas por repatriados, repobladores y combatientes desmovilizados, a quienes se les considera parte de una nueva estrategia denominada Desarrollo Económico Comunitario. Estas comunidades buscan, de manera colectiva y organizada, desarrollar las actividades económicas para resolver sus problemas de pobreza y marginación. Aunque los resultados no son por completo satisfactorios, el autor considera que "la mayor riqueza del esfuerzo comunitario no está en lo logrado sino en sus posibilidades".

 

 

Introducción

 

El estudio está referido a cien comunidades ubicadas en 10 departamentos del país. Al estudiar este conjunto de comunidades no se pretende que constituyan el universo de las comunidades, ni tampoco que sean una muestra representativa estadísticamente de dicho universo. Sin embargo, sí se puede afirmar haber logrado estudiar a las comunidades organizadas más importantes del país. También se incluyeron más comunidades de aquellos departamentos que poseían más.

 

Con este diagnóstico socioeconómico se pretende llenar un gran vacío que existe en materia de Desarrollo Económico Comunitario (DEC), que consiste en no contar con un documento que muestre cuál es el estado o el nivel de desarrollo de las comunidades en el país, o al menos que lo haga de manera sistemática y que cubra a un gran número de comunidades, así como una gran diversidad de las mismas, en cuanto a su origen, ubicación, dedicación, organización, visión ideológico-política, etc.

 

Al contar con un universo de 100 comunidades, las cantidades que se presentan casi de manera general representan valores absolutos y porcentuales, cuando no sea así, se aclarará.

 

1. Origen de las comunidades

 

Las comunidades organizadas que, a nuestro juicio, son sujetas del desarrollo económico comunitario (DEC), se originan durante y después del conflicto político-militar, en consecuencia, se trata de un fenómeno de reciente fecha. Es importante tenerlo presente ya que, cuando hablamos de comunidades, no nos referimos a cualquier agrupamiento poblacional, como suelen hacerlo el gobierno, los organismos internacionales u otros organismos no gubernamentales. Desde nuestra perspectiva, las comunidades tienen su origen en las décadas de los ochenta y noventa, esto es, durante y después de la guerra. Además, su origen se explica en tres fenómenos muy precisos: las repatriaciones, las repoblaciones y los desmovilizados.

 

Por repatriaciones entendemos los fenómenos de conformación de una comunidad con población proveniente del exterior de nuestro país. Tales son, por ejemplo, las comunidades de Nueva Esperanza, conformada con población proveniente de Nicaragua; Guarjila, con repatriados provenientes de Mesa Grande en Honduras, o Ciudad Romero, con familias provenientes de Panamá. Pero todos ellos son salvadoreños y salvadoreñas que tuvieron que emigrar del país a causa de la guerra y las estrategias de tierra arrasada implementadas por el ejército gubernamental.

 

Las repoblaciones hacen referencia a las comunidades que se constituyen con población que sin haber abandonado el país, sí lo había hecho de su lugar de vivienda. En consecuencia, al ocurrir el fenómeno de la repoblación forman una nueva comunidad en un determinado lugar, el cual podría ser o no el que habían abandonado. Tales son, por ejemplo, Palo Grande y Milingo en Suchitoto.

 

Y los desmovilizados hacen referencia, principalmente, a los combatientes del FMLN que se desmovilizan a raíz del Acuerdo de Paz, pero también a algunos campesinos que integran el ejército gubernamental que se ven atraídos por la experiencia de sus antiguos adversarios. Ejemplos de ellos son las comunidades de Mariño II y Nuevo Amanecer en Usulután.

 

En las cien comunidades que se estudiaron, el factor más importante que explica el origen o la conformación de las comunidades es: la repoblación sola y la repoblación combinada con la desmovilización, que en conjunto casi representan el 50 por ciento del total de comunidades. También resulta sorprendente que una cuarta parte de las comunidades está constituida por desmovilizados, ya que cabría esperar que se hubieran integrado a las comunidades que ya existían, lo cual efectivamente ocurrió. Pero los desmovilizados también han dado origen a nuevas comunidades, lo que seguramente estuvo determinado por los lugares en donde se les brindó acceso a la tierra mediante el Programa de Transferencia de Tierra (PTT). Los datos se presentan en el Cuadro 1.

 

Cuadro 1

Origen de las comunidades

Repoblación

22

Repoblación y desmovilizados

25

Desmovilizados

25

Repoblación y repatriación

3

Repatriación

9

Repatriados y desmovilizados

4

Los 3 anteriores

12

Total

100

 

De las comunidades que se crearon a partir de repatriaciones y permanecen sin incluir a repobladores o desmovilizados sólo se encontraron nueve; sin embargo, hay 19 más que tuvieron su origen a partir de población repatriada, como se observa en el Cuadro 1 en las secciones de repoblación y repatriación, repatriación y desmovilizados y la que comprende la repatriación, repoblación y los desmovilizados. El resultado tiene sentido, seguramente resultaría extraño que las comunidades se hubiesen mantenido cerradas, ya que eran comunidades pequeñas en su mayoría. La comunidad cerrada se entiende cuando el núcleo poblacional inicial es bastante considerable, pero tales casos fueron excepcionales.

 

 

2. Condición jurídica de las comunidades

 

Con base en el actual Código Municipal, cualquier comunidad puede legalizarse o adquirir personería jurídica mediante la creación de una asociación comunitaria, la elección de una junta directiva, la elaboración de un reglamento y llevando a cabo una asamblea general, a la cual asista el alcalde del municipio a la cual pertenezca la comunidad, y se levante un acta donde se de fe del acto de constitución de la asociación comunitaria. Gracias a este procedimiento bastante sencillo, la mayoría de comunidades existen legalmente, como se puede observar en el Cuadro 2.

 

 

Cuadro 2

Situación legal de las comunidades

¿Cuál es la

situación legal

de la comunidad?

Tienen personería jurídica

75

No tienen personería jurídica

7

En proceso de legalizar

17

No contestaron

1

Total

100

 

De las cien comunidades que visitamos, 75 tienen personería jurídica, 17 están en proceso de legalizar su situación y solamente 7 manifestaron que no tenían personería jurídica, ni estan en proceso de obtenerla, lo cual indica que un porcentaje elevado, el 82 por ciento, tiene o va a tener su personería jurídica. Este hecho resulta bastante satisfactorio ya que recién finalizado el conflicto, pese a lo fácil del procedimiento para legalizar su situación, muchos alcaldes se negaban a cumplir con su obligación municipal, ya sea por razones políticas o, bien, porque aún no retornaban a sus localidades.

 

Este elemento jurídico es bastante importante a fin de captar créditos como comunidad, o bien, para legalizar la propiedad de bienes o activos (tierra, maquinaria, edificios, etc.) que han sido donados a la comunidad o adquiridos por ésta en el mercado. Con ello no se sostiene que la problemática de la propiedad, o la discusión en torno a cuál es la forma más adecuada, ya queda resuelta, pero sí que al menos existe un ente jurídico colectivo con capacidad para ser propietario. Que el punto no se resuelve lo evidencia el hecho de que algunas comunidades, además de la personería jurídica, han creado asociaciones y sociedades cooperativas para legalizar la propiedad de sus bienes.

 

3. La conciencia comunitaria y las relaciones intercomunitarias

 

La conciencia comunitaria se manifiesta en una cantidad de hechos, sin embargo, nosotros la hemos explorado solamente en tres aspectos: el laboral, el social y el gremial.

 

Nos parece que tal forma de vida no aparece por generación espontánea, que requiere de trabajo, educación, práctica, mucha voluntad y mucho tiempo. De allí que, en aquellas comunidades con una mayor vida, los niveles de conciencia pudieran ser mayores, si es que se dan los otros factores. Pero también incide en la conciencia comunitaria el origen de la comunidad. Así, aquellas comunidades que se formaron a partir de una repatriación generalmente presentan mayores niveles de conciencia. Tal fenómeno se explica a partir del hecho de que a estas comunidades se les repatría como comunidades y, en esa medida, traen consigo toda la vivencia comunitaria formada durante los años de exilio. Pero bien, con todo y lo difícil que resulta captar cuál es la conciencia sobre las ventajas de vivir en comunidad, veamos la información del Cuadro 3).

 

Cuadro 3

Nivel de conciencia de las ventajas de vivir en comunidad

 

Trabajo

Social

Gremial

Alto

24

38

32

Medio

44

46

36

Bajo

28

12

28

No contestaron

4

4

4

Total

100

100

100

 

A pesar de que las comunidades que tuvieron su origen en las repatriaciones son la minoría y que las originadas en las repoblaciones y desmovilizados tienen un menor tiempo de vida, los resultados correspondientes al nivel alto son bastante sorprendentes por lo significativos; en lo social cubre a más de un tercio de las comunidades; en lo gremial, a un tercio, y en lo laboral, a casi una cuarta parte de las comunidades.

 

Dada la composición de las comunidades estudiadas, en cuanto a su origen y tiempo de vida, los datos correspondientes al nivel medio parecen ser los esperados. Son datos satisfactorios que al combinarse con los del nivel alto, nos presentan un panorama bastante esperanzador de cara a la vivencia futura de las comunidades. Casi podría afirmarse que el futuro comunitario está asegurado, si éste dependiera exclusivamente de la conciencia que se tenga acerca de las ventajas de vivir en comunidad.

 

Figura 1

Tipo de relaciones de las comunidades entre sí

Ahora bien, pensando en ese futuro de las comunidades nos pareció importante determinar cómo están sus relaciones y establecimos que las que ocupan un mayor lugar de importancia son las relaciones sociales, seguidas de las relaciones políticas y de las económicas y de ayuda mutua, las cuales se ubican en un mismo nivel. Sin embargo, pensamos que el orden se debería de invertir a fin de avanzar hacia la articulación inter e intrasectorial. Es decir, que las relaciones económicas no sólo deberían de incrementarse entre las comunidades entre sí, sino que además deberían de profundizarse las existentes. Gran parte del éxito de las comunidades dependerá de la articulación económica que logren entre sí (ver la Figura 1).

 

4. Población y familias en las comunidades

 

Decíamos que el estudio se ha ocupado de cien comunidades en diez departamentos, de los catorce que tiene el país, y dejamos por fuera a los tres departamentos occidentales --Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapán-- y al departamento más oriental: La Unión. La decisión no fue caprichosa, sino que respondió al hecho de que al no haberse desarrollado el conflicto en el occidente, en éste no hubo repoblaciones ni repatriaciones. En cuanto al departamento de La Unión, en él ocurrió algo semejante aunque no estuvo totalmente libre del conflicto; pese a ello, no logramos detectar comunidades organizadas que hubiesen surgido durante las décadas de los ochenta y noventa, razón por la cual decidimos prescindir de tal departamento.

 

En las cien comunidades detectamos una población total de 56,486 personas y 11,337 familias, con una población promedio por comunidad de 565 personas y de 113 familias Ver Cuadro 4).

 

Cuadro 4

Población y familias en las comunidades

Departamento

Número de comunidades

Número de familias

Número de personas

Cabañas

4

731

4908

Chalatenango

14

1,983

11,068

Cuscatlán

17

891

3,923

La Libertad

3

227

1,115

La Paz

2

145

740

Morazán

5

1,579

8,269

San Miguel

10

2,337

9,349

San Salvador

10

3,741

3,561

San Vicente

11

741

3,561

Usulután

24

2,305

11,696

       

Total

100

11,337

56,486

 

 

Los departamentos con mayores comunidades son aquellos en los cuales el conflicto bélico tuvo mayor beligerancia, como Usulután, Cuscatlán, Chalatenango, San Miguel, San Vicente y San Salvador. Por ello es que en Chalatenango aparecen como comunidades organizadas algunos municipios importantes de la zona nororiental del departamento, como Arcatao, San José Las Flores y San Antonio Los Ranchos.

 

Los departamentos con más comunidades y más población son, precisamente, los seis mencionados con anterioridad. La no correspondencia entre la magnitud de las comunidades y la población se explica porque al buscar no dejar de lado las comunidades más importantes, se incluyeron en algunos departamentos comunidades relativamente grandes, como Santa Marta, en Cabañas, con 4,000 personas; Guarjila y Arcatao, en Chalatenango, con 4,300 entre las dos; Segundo Montes, en Morazán, con 7,421; y Las Marías y Las Moritas, en San Miguel, con 6,160 entre ambas. Con cuya sola presencia se introduce cierto sesgo a la correspondencia porcentual que pudiera existir entre el número de comunidades y la población por departamento, así tenemos, a modo de ejemplo, Cabañas, con 4 por ciento de comunidades y 8.68 por ciento de población; Cuscatlán, con 17 por ciento de comunidades y 6.94 por ciento de población; Morazán, con 5 por ciento de comunidades y 14.63 por ciento de población; y San Miguel, con 10 por ciento de comunidades y 16.55 por ciento de población.

 

Ahora bien, nos interesa destacar que aun suponiendo que no hubieran más comunidades, lo cual no es así, el universo poblacional que integra esta alternativa de desarrollo económico comunitaria es bastante significativa, ya que estaríamos considerando, al menos, a 56 mil personas. Pero se sabe, por ejemplo, que sólo el Sistema Económico Social, un conjunto de 15 comunidades, radicadas en el sur de Tecoluca, departamento de San Vicente, tiene alrededor de 4,000 personas y en nuestro estudio sólo hemos incluido la población de unas pocas comunidades.

5. La tierra en las comunidades

 

En la medida que se trata de comunidades rurales, la tierra ocupa un lugar preponderante en las mismas, ya que su vida, su trabajo, su cultura, su ser social y material se asocian íntimamente con la tierra, sino es que depende totalmente de la misma. En consecuencia, importa conocer cuál es su relación con la tierra y conocer también cuál es la calidad de ésta.

 

En primer lugar, hay que conocer cuál es la relación jurídica de las comunidades con la tierra, lo cual está captado perfectamente en el cuadro 5.

 

 

 

 

 

Cuadro 5

Tenencia de la tierra

¿Cuál es la situación legal de la tierra?

Propia

55

Pendiente de transferencia

12

Propia y en proceso de transferencia

33

Total

100

 

Del total de comunidades visitadas, 55 reportaron que la tierra era propia, 33 que era propia y estaba en proceso de transferencia, lo cual nos indica que sólo en el 12 por ciento de las comunidades restantes la tierra no es de su propiedad. La resultante es que, al menos, en estas cien comunidades visitadas, la propiedad de la tierra prácticamente ha dejado de ser un problema, lo que abre muchas posibilidades de cara a las mejoras, la conservación y/o recuperación de la tierra. Y es que cuando el trabajador agrícola no es propietario de la tierra, es mucho más difícil que invierta en la misma o que realice obras de conservación del suelo. Igualmente, la propiedad de la tierra proporciona a estas comunidades un mayor sentido de permanencia. Es posible pensar que los hijos y los nietos le darán continuidad a sus esfuerzos y que, incluso, se beneficiarán de los mismos, lo cual no sería posible si fueran tan sólo arrendatarios. Por otra parte, el hecho de ser propietarios de la tierra también puede verse como un triunfo de las comunidades, como una meta o un objetivo alcanzado; como un bien dentro de tanto mal que dejó la guerra.

 

En segundo lugar, tenemos la calidad de la tierra, la cual de manera general ha sido calificada como excelente, buena, regular y mala, resultando ambos extremos como los menos relevantes, como se observa en el Cuadro 6.

 

 

Cuadro 6

Calidad agrícola de la tierra

¿Cuál es

la calidad

agrícola

de la tierra ?

Excelente

2

Buena

24

Regular

54

Mala

11

Excelente y regular

1

Buena y regular

2

Buena, regular y mala

1

No contestaron

5

Total

100

 

Una cuarta parte de las comunidades considera la tierra que trabajan como buena, el 54 por ciento como regular, el 2 por ciento como excelente y sólo el 11 por ciento como mala, lo cual se presenta como un hecho importante, ya que indica que para la mayoría de las comunidades es posible vivir de la agricultura, aunque no sin algún esfuerzo. Para una mejor comprensión de lo anterior, es necesario que completemos el análisis de la calidad de la tierra con la topografía del terreno en las comunidades, información que presentamos en el Cuadro 7.

 

 

Cuadro 7

Topografía del terreno

¿Cuál es la

topografía

del terreno?

Plano

17

Semiplano

29

Quebrado

35

Variado

19

Total

100

 

La información obtenida es que en el 61 por ciento de las comunidades el terreno es plano o semiplano, lo cual ciertamente al no tratarse de terrenos desérticos ni pantanosos --como lo sabemos-- nos permite sostener que, al menos, en el 61 por ciento de las comunidades es posible trabajar en labores agrícolas en condiciones que van de excelentes a regulares, sin generar mayores problemas por erosión, ya que no se realizan de manera importante cultivos agrícolas anuales en laderas.

 

Cabría agregar que la información presentada respecto a la calidad y topografía de la tierra es la predominante en cada comunidad pero no la única, aunque excepcionalmente pudiera darse el caso de una comunidad en la que toda su tierra fuera plana y de excelente calidad, como es el caso de la comunidad Las Canoas en el sur de Usulután, o bien que sea mala y quebrada, como lo es la tierra en la comunidad Segundo Montes en el norte de Morazán.

 

6. Las técnicas agrícolas

 

Es importante conocer cuál es la relación técnica entre los productores comunitarios y la tierra. Para ello exploramos dos técnicas posibles: la que surgió de la revolución verde y la de la agricultura orgánica. La primera se caracteriza por el uso de productos químicos, como fertilizantes, fungicidas, insecticidas y herbicidas. La segunda, como lo indica su nombre, está determinada por el uso de productos orgánicos.

 

Cuadro 8

Técnicas agrícolas en las comunidades

 

Más del 50%

El 50%

Menos del 50%

No usan

No contesta

Usan químicos

86

5

2

2

5

Usan fertilizantes orgánicos

7

6

38

43

6

Combinan químicos y orgánicos

12

8

24

47

9

Usan semilla mejorada

72

10

9

5

4

Pues bien, los resultados que obtuvimos nos indican que las comunidades se encuentran bajo la influencia de las técnicas introducidas por la Revolución Verde, por otro lado, el campesino es bastante reacio al cambio, de allí que cuando lo hace, resulta bastante difícil hacerlo cambiar de nuevo. Y es que las técnicas de la Revolución Verde casi se las impusieron a los campesinos, vía mecanismos crediticios y ayuda en insumos condicionados al uso de las nuevas técnicas, por una parte, y por otra, a causa de la pérdida de fertilidad natural de la tierra se presentó la urgente necesidad de utilizar los fertilizantes químicos, luego que se suspendiera la importación del guano peruano.

 

Pese a que predominantemente los campesinos usan insumos químicos y semilla mejorada, en algunas comunidades existe la agricultura orgánica. Porque si bien es cierto que en 86 comunidades más de la mitad usa productos químicos, existen 7 en donde más del 50 por ciento ya usa fertilizantes orgánicos, lo cual constituye como el primer paso hacia la agricultura orgánica. Además, hay 12 comunidades donde más de la mitad de los agricultores combinan los productos químicos con los orgánicos. Pero también existen 6 comunidades donde la mitad de los campesinos usan fertilizantes orgánicos y 8 combinan los productos químicos y con los orgánicos.

 

Pero si a estas comunidades sumamos aquellas en las cuales menos de la mitad usan fertilizantes orgánicos o combinan químicos con orgánicos, tenemos que el desarrollo de la agricultura orgánica ya es significativo, sobre todo si se tienen en cuenta los riesgos que se corren al pasar de una técnica a otra. ¿Usted cambiaría fácilmente de actividad profesional? Seguramente, no sin algunas dificultades, si es que se hace el cambio. Sin embargo, algo equivalente le pedimos a los trabajadores agrícolas.

 

También resulta interesante constatar que los agricultores, en las comunidades estudiadas, aplican en su mayoría algún nivel tecnológico en sus cultivos como fruto de la Revolución Verde, ya que aquellos que no usan insumos químicos ni semilla mejorada constituyen una proporción muy baja, apenas el 2 y el 5 por ciento, respectivamente. O bien, al utilizar otro indicador tecnológico, como la práctica de los análisis de suelos, encontramos que en el 67 por ciento de las comunidades se acostumbra realizar tales análisis. Práctica de suyo muy interesante y que sigue siendo muy útil, inclusive, cuando se avanza hacia la agricultura orgánica.

 

 

7. Problemas y soluciones ambientales

 

Intimamente vinculados con la tierra y las técnicas agrícolas están los problemas de deforestación, erosión y contaminación de las aguas, por ejemplo. De allí que antes de analizar cualquier otra problemática, deseamos ocuparnos de algunos de los problemas ambientales que enfrentan las comunidades, así como también de las posibles soluciones, esto es, de aquellos programas y capacitaciones que no sólo tienen relación con su economía, sino también con sus vidas.

 

De manera general cabría señalar que la problemática, en materia ambiental, que presentan las comunidades es menos grave que aquella que se presenta como una triste realidad a nivel nacional, excepción hecha a la deforestación que alcanza niveles bastante altos y está presente en el 87 por ciento de las comunidades estudiadas. Pero esto no podía ser de otra manera, al menos por ahora, ya que el país está grave y seriamente deforestado, aunque a futuro podría variar ya que en las comunidades sí existe una real preocupación por los problemas ambientales y particularmente por la deforestación.

 

Cuadro 9

Problemas y soluciones ambientales

No

No contesta

Problemas:

     

Deforestación

87

12

1

Agua contaminada

36

59

5

Erosión

62

37

1

Deslaves o cárcavas

22

73

5

Tierras pantanosas

47

47

6

Cultivos en laderas

50

46

4

       

Programas:

     

De reforestación

52

45

3

Para evitar erosión

47

29

24

       

Capacitación:

     

Asistencia técnica

83

13

4

Talleres s/ medio ambiente

54

46

-

       

Realizan análisis de suelos

67

31

2

       

 

En el ámbito de las comunidades, objeto de nuestro estudio, a la deforestación le sigue en orden de importancia la erosión, la cual está presente en el 62 por ciento de éstas. Y es que si hay deforestación tiene que haber erosión. Afortunadamente existen programas para enfrentar ambos problemas que, si bien no están presentes en la totalidad de las comunidades afectadas, cubren alrededor del 50 por ciento de las mismas o más, precisamente el 52 y 47 por ciento, respectivamente.

 

En la mitad de las comunidades se realiza algún cultivo en laderas, lo cual aunque potencia la erosión cuando se trata de cultivos anuales realizados sin ninguna técnica especial, no deja de ser grato que sólo el cincuenta por ciento de las comunidades tengan necesidad de acudir a tales prácticas. Ahora bien, en el 47 por ciento de las comunidades existen tierras pantanosas o chaguites, aunque en un porcentaje bastante elevado es posible el avenamiento, con ello tales tierras podrían incorporarse a la actividad productiva.

 

Finalmente, siguiendo un orden de gravedad descendente, tenemos que sólo el 36 por ciento de las comunidades informan la existencia de agua contaminada, y un 22 por ciento, la presencia de cárcavas o deslaves pronunciados. En cuanto a la baja contaminación del agua no se crea que la respuesta se origina por la ignorancia o el desconocimiento de tal problemática, ya que el estudio de la calidad del agua ha sido una preocupación muy generalizada en estas comunidades, gracias al apoyo de algunos organismos no gubernamentales. El relativamente bajo nivel de cárcavas seguramente se pueda explicar por la topografía del terreno, la cual incide en la poca presencia de cultivos en laderas.

 

Pero el Cuadro 9, además de la información referida a los problemas y programas tendientes a contrarrestarlos, nos ofrece también información relativa a la capacitación de los productores agrícolas comunitarios, así tenemos que en el 83 por ciento de las comunidades se han impartido cursos de capacitación técnica, los cuales seguramente tengan relación con sus prácticas agrícolas. En cuanto a la educación ambientalista, ésta apenas ha cubierto al 54 por ciento de las comunidades, situación que quizá explique, en parte, el nivel incipiente de la agricultura orgánica.

 

  1. Otras actividades existentes en las comunidades además de las agrícolas
  2.  

    Si bien son comunidades rurales, como lo hemos señalado previamente, ello no significa que sus pobladores no realicen otras actividades diferentes de las agrícolas y/o pecuarias. En 86 de las 100 comunidades manifestaron que tenían ganado vacuno, hecho que además de mejorar su dieta diaria constituye una fuente adicional de empleo e ingresos. También en sus huertos caseros, como lo veremos en su momento, realizan otras actividades, como la crianza de aves, cerdos y cabros. Por ahora centraremos nuestra atención en las actividades no agropecuarias, ya que éstas podrían llegar a ser fuente importante de empleo e ingresos si se desarrollaran, lo cual nos está indicando que aquí existe un ámbito que es preciso apoyar técnica y financieramente.

     

    En el Cuadro 10 observamos que en 81 comunidades existe, al menos, una tienda pequeña; en 24 comunidades se dedican a la actividad del transporte, y en 23 comunidades existen actividades de confección. Igualmente se encuentran otras labores, como zapatería, carpintería, artesanías, hojalatería y comedores, aunque en un menor número de comunidades.

     

    Cuadro 10

    Actividades no agropecuarias en las comunidades

    Número de comunidades:

    Confección

    23

    Hojalatería

    18

    Zapatería

    10

    Tiendas

    81

    Carpintería

    20

    Comedores

    17

    Artesanía

    12

    Transporte

    24

     

    Parece claro que todas estas actividades, a excepción de los pequeños comercios, no son típicas de los asentamientos rurales, y de alguna manera muestran la metamorfosis entre estos representantes del Desarrollo Económico Comunitario (DEC). En algunos casos, estas habilidades y otras más fueron transmitidas a esta población durante el tiempo que pasaron en los refugios durante los años de la guerra, ya sea en el país o el extranjero. En otros, han sido sus acompañantes de las ONG’s quienes han promovido la enseñanza de tales actividades, así como el ulterior montaje de un determinado proyecto facilitando, por supuesto, los correspondientes recursos financieros.

     

  3. El empleo en las comunidades

 

Toda esta realidad que estamos analizando se presenta como una estrategia de desarrollo alternativo, en la que las comunidades organizadas se caracterizan porque su población, antes que pedir o exigir, propone estructuras económicas organizadas a fin de generar empleo e ingresos.

 

Si bien ésta es la propuesta, no es menos cierto que aún no logran contar con empleo permanente para todos los integrantes de la comunidad debido, entre otras, a las razones siguientes: primero, porque aun teniendo capacidad o habilidades técnicas no pueden establecer nuevas empresas por falta de recursos financieros; segundo, porque la reciente capacitación y el abandono de las actividades agrícolas generan una mayor oferta de fuerza de trabajo desempleada; tercero, porque la capacitación de las mujeres contribuye a que éstas también demanden puestos de trabajo; cuarto, dado que son comunidades bastante nuevas, los excedentes aún no se presentan y, por tanto, tampoco los procesos de reinversión que posibilitarían la generación de nuevos puestos de trabajo. Ante tal situación, no es extraño que en las comunidades las oportunidades de empleo sean insuficientes.

 

Cuadro 11

Las oportunidades de empleo

Suficientes

4

Insuficientes

93

No contestaron

3

Total

100

 

Sin embargo, no deja de ser altamente satisfactorio que, en por lo menos 4 comunidades, nos hayan manifestado que las oportunidades de empleo son suficientes, ya que son muy pocos los lugares, a nivel nacional, donde pudiera decirse algo igual. Por otra parte, el segundo y tercer puntos señalados supra se vuelven mucho más comprensibles cuando nos ocupamos de averiguar cuáles son los principales oficios de hombres y mujeres en las comunidades. Tal información se presenta en los Cuadros 12 y 13 para hombres y mujeres, respectivamente.

 

Cuadro 12

Principales oficios en las distintas comunidades (Hombres)

Oficios

%

Oficios

%

Agricultores

100

Panaderos

29

Albañiles

65

Zapateros

26

Carpinteros

55

Paraveterina-rios

16

Motoristas

51

Mecánicos

15

Promotores

50

Veterinarios

12

Sastres

44

Obra de banco

11

Comerciantes

35

Agrónomos

7

Maestros

29

Para-agrónomos

7

       

 

Como era de esperar, en la totalidad de las comunidades existen personas que se dedican a la agricultura; sin embargo, ya no es tan obvia la cantidad de comunidades en las cuales existen albañiles, carpinteros, motoristas, promotores, maestros panaderos y zapateros. Y, ciertamente, resulta inesperada la presencia de para-veterinarios, mecánicos, veterinarios, mecánicos de banco, agrónomos y para-agrónomos. Esto se hace más evidente cuando, a excepción de los oficios domésticos, la costura y el comercio, encontramos mujeres aptas para trabajar como parteras, promotoras, profesoras, panaderas, enfermeras, alfareras y tejedoras (ver cuadro 13).

 

Cuadro 13

Principales oficios en las distintas comunidades (Mujeres)

Oficios

%

Oficios

%

Oficios domésticos

99

Comerciantes

28

Costureras

69

Panaderas

26

Parteras

57

Enfermeras

17

Promotoras

46

Alfareras

13

Profesoras

37

Tejedoras

8

       

 

Ahora bien, los cuatro últimos cuadros (excepto el 11) nos presentan más que un problema, las enormes potencialidades que tienen las comunidades al poseer mano de obra calificada en una diversidad de actividades, ya sea para generar productos mercantiles, prestar servicios útiles y necesarios, o bien, para continuar organizando y capacitando a la fuerza de trabajo, sin necesidad de recurrir a cuadros técnicos externos a la comunidad, los cuales se presentan no sólo reacios a vivir en las comunidades, sino que desconocen la realidad comunitaria y están poco interesados en la misma.

 

10. Los ingresos familiares

 

De toda la información obtenida ésta es la que consideramos menos confiable, la razón radica en lo siguiente: primero, las personas son reacias a informar acerca de sus ingresos; segundo, cuando se animan a hacerlo, es bastante difícil que consideren los ingresos monetarios y los no monetarios y, finalmente, no disponíamos de espacio para utilizar mecanismos indirectos que nos posibilitaran obtener toda la información. Téngase en cuenta que el rubro de los ingresos constituía tan sólo uno más entre los muchísimos rubros que contenía el instrumento. Aclarado lo anterior, veamos la información presentada en la Figura 2.

 

Figura 2

Promedio de ingreso familiar mensual

Tales ingresos no sólo son bajos sino que resultan insuficientes para satisfacer sus necesidades materiales. Aunque si consideramos que no pagan vivienda ni agua, como tampoco otra serie de servicios y que adicionalmente producen en sus huertos familiares parte de los alimentos que consumen, no tendríamos mayor problema en considerar que sus condiciones de vida, tal como lo hemos observado, son mejores que las condiciones medias de vida de los campesinos en el país.

 

En virtud de que todas las viviendas de las comunidades poseen solares en donde realizan actividades económicas familiares, como la crianza de animales y la producción de algunos vegetales, lo cual contribuye a satisfacer sus necesidades materiales, presentaremos tal información antes de mostrar las fuentes de los ingresos monetarios en las comunidades. Hay que aclarar que cuando se hace referencia a los ingresos, inmediatamente se piensa en ingresos monetarios donados o recibidos por realizar algún trabajo; pero la actividad económica que se realiza en los solares de las viviendas, como se muestra en el Cuadro 16, es de suma importancia para comprender la estrategia de vida en dichas comunidades.

 

Cuadro 14

Uso de los solares de las viviendas

 

Más del 50%

50%

Menos del 50%

No crían

No contesta

Crianza de aves

78

9

12

1

-

Crianza de cerdos

25

12

52

11

-

Crianza de cabros

0

0

41

57

2

Cultivo árboles frutales

36

16

37

11

-

Cultivo legumbres y hortalizas

65

5

1

28

1

           

 

Las aves y hortalizas se presentan como actividades generalizadas en los hogares de las comunidades, seguidos de la crianza de cerdos y el cultivo de árboles frutales, ubicándose en el último lugar de importancia la crianza de cabros. Los rubros anteriores, excluidos los caprinos y las hortalizas, se presentan de manera general en la mayoría de hogares campesinos que cuentan con suficiente espacio para realizar tales actividades. La cría de cabros, sin ser una actividad típica, es bastante común en algunas regiones del norte del país, al igual que las legumbres en las zonas fértiles y húmedas.

 

Ahora bien, la crianza de aves, además de suministrar los huevos como alimento diario, también ofrece la posibilidad de alimentarse con las gallinas o los gallos que ya no están en su edad más productiva. Por otra parte, la crianza de dichos animales constituye una forma de ahorro, ya que es posible venderlos fácilmente cuando se requiera de dinero.

 

Los cerdos y caprinos, por su lado, conforman la estrategia de ahorro de mediano plazo, más o menos un año, ya que transcurrido este tiempo es posible venderlos y obtener alguna cantidad no despreciable de dinero claramente superior a la que se obtiene de vender gallinas o gallos. También los cerdos y los cabros constituyen parte de la reserva de recursos para las emergencias, cualquiera que sea la naturaleza de éstas. Adicionalmente, de las cabras es posible obtener la leche, la cual es muy apreciada por los campesinos ya que se le atribuyen cualidades altamente nutritivas. Pero de la misma forma pueden obtener algunos ingresos diarios de la venta de leche.

 

Los frutales como las legumbres son fuente de alimentos e ingresos complementarios aunque, en general, las familias campesinas no se ocupen de contabilizarlos, ni a ellos ni a los rubros considerados con anterioridad, pero en realidad forman parte de sus ingresos familiares mensuales, lo cual nos llevaba a sostener que los ingresos familiares informados en las comunidades están subestimados.

 

Por otra parte, las fuentes de ingresos de los campesinos pobres generalmente no se reducen a su propio trabajo. En la actualidad, las remesas ocupan un lugar muy importante dentro de los ingresos de las familias rurales en el país. A fin de establecer el carácter típico o atípico de las comunidades, desde la perspectiva de las remesas, exploramos acerca de sus posibles fuentes de ingresos. Los resultados se presentan en el Cuadro 15.

 

Cuadro 15

Principales fuentes de ingresos

       

Trabajo en comunidad

57

Trabajo fuera comunidad

2

Trabajo en y fuera de la comunidad

15

Trabajo en la comunidad y AFN

1

Trabajo en comunidad y AFE

7

Trabajo fuera de la comunidad y AFE

2

No contestaron

16

   
   

Total

100

 

AFE = Ayuda familiar del exterior AFN = Ayuda familiar nacional

 

 

Como se puede apreciar en el Cuadro 15, en las comunidades es poco significativa la ayuda familiar que se recibe fuera de la comunidad, son apenas 10 comunidades las perciben algún tipo de ayuda, 9 que reciben ayuda familiar del exterior y una que tiene ayuda familiar nacional. En cerca del 60 por ciento de las comunidades las familias viven de su trabajo en la comunidad y sólo 17 tienen que acudir todavía a trabajar fuera de ella, lo cual ha sido y es una práctica generalizada entre las familias rurales.

 

La estrategia tradicional de supervivencia campesina ha sido, precisamente, el cultivo de granos básicos en minifundios para el autoconsumo y venta de fuerza de trabajo en las plantaciones de café y/o caña de azúcar, a fin de conseguir ingresos extras para poder vivir. El que esta práctica se esté modificando nos indica que, posiblemente, ya no se requiera acudir a la venta de la fuerza de trabajo en las plantaciones para satisfacer sus necesidades, lo cual puede entenderse de manera positiva en el sentido de que la nueva estrategia de vida comienza a funcionar, que el desarrollo económico comunitario está convirtiéndose en una realidad.

 

En la información recabada, sólo en 9 comunidades de las 100 estudiadas existen familias cuya fuente principal de ingresos está fuera de la comunidad o lo es de manera combinada.

 

11. Las condiciones de vida en las comunidades

 

Hasta ahora nos hemos ocupado por estudiar las condiciones de trabajo de las familias comunitarias, inclusive, de sus ingresos. Pero, ¿en qué se traducen todos esos esfuerzos en la vida de la comunidad?, ¿cuáles son las condiciones de sus viviendas, o las condiciones de que disponen para lograr educación y preservar la salud? De estos aspectos, que de alguna forma son los objetivos materiales comunes a cualquier familia, vamos a ocuparnos ahora. Inicaremos con la vivienda.

 

11.1. La vivienda y los servicios básicos

 

Si excluimos las viviendas que se encuentran en malas condiciones --incluyendo las distintas combinaciones de las malas-- de tal manera que nos quedemos sólo con las tres primeras filas de ambas columnas, encontramos que, al menos, el 56 por ciento de las viviendas se encuentran en condiciones que van de regulares a excelentes. Tal resultado parece bastante halagüeño dadas las tradicionales pésimas condiciones de la vivienda en el campo. Por otro lado, no parece ser una cifra exagerada si tenemos en cuenta que son muchísimas las comunidades en las que se observa la construcción de viviendas o viviendas nuevas ya terminadas.

 

Cuadro 16

Condiciones de las viviendas en las comunidades* (por cientos)

Excelentes

8

Excelentes y buenas

6

Buenas

11

Excelentes y regulares

5

Regulares

13

Buenas y regulares

13

Excelentes y malas

3

Buenas y malas

6

Regulares y malas

11

Malas

8

Todas las anteriores

4

No contestaron

12

* Excelentes son aquellas viviendas que poseen el techo, las paredes y el piso en buenas condiciones. Buenas las que poseen techo y paredes en buenas condiciones. Regulares las que sólo tienen el techo en buenas condiciones. Malas las que no poseen ninguno de los tres elementos en buenas condiciones.

 

 

Pero, además de considerar los tres factores anteriores --techo, paredes y piso-- para determinar la condición de la vivienda, hemos incluido también otros elementos, como la energía eléctrica, el agua, etc. Consideramos que nos dice más el estado de los tres factores anteriores que los materiales de construcción, ya que el hecho de que una pared sea de adobe, ladrillo, bloque o bahareque no nos especifica nada acerca de su estado, igual ocurre con el techo, que puede ser de teja, asbesto, fibrolit o lámina y su estado queda indeterminado.

 

Ahora bien, como queremos determinar las condiciones de vida, hubo necesidad de considerar otros factores como los servicios ya mencionados (ver Cuadro 17).

 

Cuadro 17

Servicios en las viviendas

 

Todas

Algunas

La mayoría

Ninguna

No contesta

Tienen energía eléctrica

7

19

17

56

1

Disponen de agua potable

19

17

11

53

-

Poseen letrinas

47

23

28

2

-

Usan leña para cocinar

79

4

17

-

-

           

 

 

Los resultados muestran que en 43 comunidades, de las 100 estudiadas, existe servicio de energía eléctrica, aunque solamente en 7 todas las viviendas tengan el servicio; en 17, la mayoría; y en 19, sólo algunas viviendas. Sin embargo al considerar que ya hay instalaciones, más temprano que tarde todas las viviendas de las 43 comunidades tendrán energía eléctrica. Al menos más temprano que las otras comunidades, en donde aún no existe ninguna infraestructura o instalaciones eléctricas.

 

En cuanto al servicio de agua potable, la situación es un poco mejor a nivel general, ya que son 47 las comunidades que cuentan con el servicio, y 19 en donde todas las viviendas pueden gozar de este servicio.

 

Respecto a la letrinización, es bastante satisfactorio encontrar que solamente existen dos comunidades en donde las viviendas no poseen letrinas; en 23, sólo algunas viviendas; en 28, la mayoría, y en 47, todas.

 

Estos dos elementos son de suma importancia para prevenir enfermedades infectocontagiosas, las cuales han sido padecidas de manera crónica por los habitantes rurales. En tal sentido, podemos sostener que las familias de estas comunidades gozan de mejores condiciones de vida que la generalidad de los habitantes rurales, lo cual resulta bastante grato de presentar.

 

Finalmente también investigamos sobre el uso de la leña y fue claro que en todas las comunidades la usan. Con todo, existen 21 comunidades en donde algunas viviendas ya no usan leña en sus cocinas, por supuesto que se trata de comunidades rurales con un avance significativo.

 

11.2. Infraestructura y servicios sociales

 

Además de la vivienda, es importante conocer los aspectos de educación, la preservación de la salud, así como también sobre los satisfactores espirituales. Para ello recopilamos información acerca de la infraestructura y los servicios sociales, la cual se presenta en el Cuadro 18.

 

 

Cuadro 18

Infraestructura y servicios sociales

 

No

No contesta

Existe escuela en la comunidad

77

23

-

La escuela es de la comunidad

63

11

3

La comunidad paga a los profesores

13

62

2

Existe clínica en la comunidad

39

59

2

Existe promotor de salud

83

15

2

Existe casa comunal o centro cultural

82

18

-

Existe iglesia o un lugar para el culto

52

46

2

 

 

La preocupación y el interés por la educación se observan en las comunidades en el hecho de que solamente 23 de las 100 estudiadas no tienen escuela, pero, sobre todo, en el novedoso fenómeno de que de esas 77 escuelas que existen en igual número de comunidades, 63 les pertenecen a ellas. Es decir, sus habitantes, con ayuda de agencias del exterior, han construido los edificios donde se educan sus hijos. Y como si esto fuese poco, en 13 escuelas de las 63, la comunidad es la que le paga a los profesores.

 

Estos hechos bastante novedosos son los que animan y entusiasman a cualquier observador externo de esta realidad. Pero además de la preocupación por la educación, como vemos en el Cuadro 18, 39 comunidades cuentan con una clínica y 83 tienen, al menos, un promotor de salud. Y decimos al menos, ya que algunas comunidades reciben la visita periódica de médicos e, inclusive, en la comunidad de Sisiguayo hay un médico que ha decidido unir su vida a la de estas tan promisorias personas.

 

A fin de atender sus necesidades espirituales, en 82 comunidades tienen un local que funciona como casa comunal o, bien, como centro cultural. Pero si lo anterior pudiera resultar sorprendente, ocurre que en 52 de las 100 comunidades ya tienen iglesia o, en todo caso, un lugar para poder llevar adelante sus prácticas religiosas, lo cual no deja de resultar un poco desconcertante para un observador ajeno a la vida en comunidad, particularmente al conocer el cúmulo de necesidades que tienen que satisfacer con tan pocos recursos. Pero como muy bien se dice: no sólo de pan vive el hombre.

 

11.3. Las ayudas que reciben las comunidades

 

Cuando mencionamos ayudas, no nos referimos únicamente a las económicas, sino también a la ayuda técnica y científica que las comunidades necesitan para avanzar por la senda de su desarrollo. Valga aclarar que al hablar de desarrollo a secas o desarrollo económico, queremos expresar una condición tal en la cual las personas logran satisfacer en gran medida sus necesidades materiales y espirituales. Al hacer tal aseveración tenemos en cuenta el planteamiento de Manfred Max Neef sobre el desarrollo a escala humana, y aceptamos su enfoque acerca de que las necesidades humanas son relativamente estables, lo que varía son sus satisfactores.

 

Cuadro 19

Apoyos que reciben las comunidades

 

No

No contesta

Total

Se cuenta con personal técnico pagado

16

83

1

100

Se cuenta con apoyo de alguna ONG

87

13

-

100

Se cuenta con ayuda del gobierno

59

40

1

100

         

 

 

No es sorprendente que los apoyos técnicos pagados por la comunidad sean tan bajos, dado que se trata de comunidades pobres que buscan la senda del desarrollo, incluso, apenas 16 comunidades cuentan con recursos económicos para pagar a un técnico. Esta situación no debe interpretarse como falta de ayuda técnica, ya que las ONG’s, entre otros apoyos, la proporcionan. En el momento de este estudio, las ONG’s estaban presentes en 87 de las cien comunidades.

 

El apoyo de los organismos no gubernamentales son múltiples y variados, razón por la cual desempeñan una función de suma trascendencia en el desarrollo de las comunidades. Sin estas instituciones, seguramente no sería posible ni siquiera pensar en esta estrategia de desarrollo, al menos en su fase incipiente que es en la que se encuentra la mayoría de comunidades. Pero tampoco consideramos que siempre serán un factor imprescindible, al contrario, una buena ONG será aquella que acompaña a las comunidades sin reemplazar su protagonismo, que sabe reconocer que los sujetos son los habitantes de las comunidades y no los promotores de la ONG y que desde su primer contacto con la o las comunidades prepara su partida. Y es que lo más importante es asegurarse de que las comunidades van a caminar solas.

 

El listado de ONG’s que presentamos en el Cuadro 20 no incluye a todas, y las que se mencionan trabajan en más departamentos de los que informamos; ello obedece a que fueron las ONG’s que nos reportaron los habitantes de las comunidades consultadas.

 

Las actividades que estas instituciones apoyan en las comunidades tienen relación con lo financiero --hablamos de donaciones para una diversidad de programas. Así como también contemplan proyectos de crédito, comercialización, formación y capacitación cooperativista, medio ambiente, desarrollo local, prácticas agrícolas, género, agua, energía eléctrica, salud, educación, vivienda, etc. El menú que ofrecen estos organismos es tan variado como las necesidades de las comunidades, desafortunadamente el aporte que reciben las comunidades es insuficiente y, además, nos parece que tiene una distribución desigual. Existen comunidades que reciben mucha ayuda mientras otras no reciben nada, aunque las necesidades sean iguales.

 

Adicionalmente, la presencia de las ONG’s en los departamentos depende del número de comunidades que exista en los mismos, aunque son más privilegiados aquellos que están más próximos a la capital. Y es que si bien la mayoría de personas que trabajan con las ONG’s de una u otra forma son personas con algún compromiso solidario con los pobres y marginados, hay quienes también les anima más el afán de servirse a sí mismos que a los demás.

 

Entre las ONG’s que presentamos en el Cuadro 20 existen algunas especializadas en tareas muy precisas, así tenemos, por ejemplo, a Fundasal, que se dedica exclusivamente a la construcción de vivienda bajo el sistema de ayuda mutua; las Dignas, sólo a actividades de la mujer; Funprocop, dedicada al fomento cooperativo; y otras cuyo trabajo va más encaminado en la línea de propiciar el desarrollo por lo que operan en varias actividades tanto económicas como sociales. Sin embargo, el énfasis radica en la organización para la realización de actividades económicas, tales son, por ejemplo, Cordes, Funsalprodese, Asdi, Redes, Codeusmi. También encontramos a las vinculadas con los derechos humanos, como Codefan; con los desmovilizados del FMLN, F 16 (Fundación 16 de enero); y con las actividades gremiales, como Anta, etc.

 

 

 

Cuadro 20

Principales ONG’s y su presencia en

las comunidades por departamento

 

Ca

Cha

Cus

LL

LP

Mo

SM

SS

SV

Usu

CORDES

X

X

X

X

     

X

X

 

REDES

X

 

X

             

DIGNAS

X

                 

FUNPROCOP

X

X

               

IBIS DINAM.

X

                 

PRO VIDA

X

 

X

       

X

   

FUSAI

X

                 

ANTA

X

X

               

PROCAP

 

X

               

PROCHALATE

 

X

               

OXFAN

 

X

               

F 16

 

X

               

FUCRIDES

 

X

         

X

   

CRIPDES

 

X

 

X

     

X

   

FUNDESA

   

X

       

X