Universidad Centroamericana José Simeón Cañas


"Que funcionen los controles entre los órganos del Estado significa que vamos madurando"

07/04/2017
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En los últimos años, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia ha adquirido un papel protagónico en la vida nacional, y en más de una ocasión ha sido el centro de polémicas y críticas por parte de la Asamblea Legislativa. Algunos políticos y abogados aseguran que la Sala se ha extralimitado en muchas de sus sentencias y que, incluso, está atentando contra el principio de independencia de los poderes del Estado.

¿Existen elementos para respaldar estas afirmaciones? Enrique Argumedo, catedrático del Departamento de Ciencias Jurídicas y exmagistrado de la Sala de lo Constitucional, analiza el tema y da elementos para comprender el rol de la actual Sala de lo Constitucional.

 

¿Cómo evalúa el trabajo de la actual Sala de lo Constitucional?

En términos generales, bien. Pero la labor de la Sala no depende exclusivamente de ella. La Sala no actúa de oficio, sino a petición de parte. Y la Constitución dice que cualquier ciudadano puede presentar una demanda de inconstitucionalidad. De manera que cuando la Sala ha emitido sentencias es porque alguien se lo ha solicitado. Y eso es una cosa buena, porque, entonces, la población ya no se queda con el protestar, con criticar, sino que, en ejercicio de las facultades que da la Constitución, le pide a la Sala que se pronuncie por algo y esta lo hace. Entonces, quien ha puesto en movimiento la cuestión es la ciudadanía: la demanda de inconstitucionalidad de la ley de amnistía fue hecha por el Idhuca; la demanda de un ciudadano al que se le negaban medicinas en el Seguro Social y pide reivindicar su derecho a la salud; o la demanda de una persona que quiere que le den la prestación por retiro voluntario de un empleo.

 

Entonces, en su opinión, ¿el rol activo de la actual Sala se debe a que esta ha coincidido con una ciudadanía más activa? ¿Antes había una población que realizaba esfuerzos de cara al cumplimiento de la Constitución y no había correspondencia con la Sala?

Fui magistrado de la Sala de lo Constitucional de 1994 a 2000. Emitimos muchas resoluciones importantes. Nadie nos pidió tanto como ahora, pero tuvimos conflictos. Los diputados nos formaron dos comisiones para investigarnos, porque no estaban de acuerdo con nuestras resoluciones. Resolvimos contra el Presidente de la República; la Asamblea Legislativa destituyó a un magistrado del Tribunal Supremo Electoral y nosotros lo reinstalamos en el cargo. Entonces, sí hicimos cosas cuando nos las pidieron.

 

Algunos sectores aseguran que la Sala se ha extralimitado en algunas de sus sentencias y que, incluso, ha violentado el principio de independencia entre los poderes del Estado. En su opinión, ¿existen elementos para respaldar tales afirmaciones?

Vamos a la historia. ¿Para qué se crearon los tribunales constitucionales? Nacen en 1920 para controlar al legislativo. Por qué van a decir ahora que la Sala está invadiendo al poder legislativo si para eso fue creada. Lo que está en juego ahora son, tristemente, los intereses político-partidarios más que la verdad de la Constitución. La Sala de lo Constitucional, desde hace mucho, ha tomado grandes decisiones, a las cuales, la mayoría de veces, no se les dio importancia porque no estaba en juego lo político. Ellos, los políticos opositores a la actual Sala, dicen que los magistrados están cambiando la Constitución. Se olvidan que desde el siglo XIX existe una figura que se llama mutación constitucional. Así que no son ideas nuevas de los actuales magistrados de la Sala.

Un ejemplo: cuando era presidente Armando Calderón Sol, presentaron una demanda porque decían que él se había excedido en el plazo para sancionar una ley. La Sala dijo que se deben de contar, como plazo para sancionar la ley, días hábiles, sin contar sábados, ni domingos, ni las vacaciones de diciembre. La Constitución no decía eso, no decía “hábiles”, hasta después que se reformó. Pero la Sala, en ese momento, dijo: “Entendamos que donde dice ‘días’ debe decir ‘días hábiles’”. ¿Estaban poniendo una cosa distinta? Sí, pero la gente se calló. Y así como ese hay muchísimos casos en donde la Sala avala interpretaciones, pues es el máximo intérprete de la Constitución. Pero como no había intereses político-partidarios allí, todo lo toleraron.

 

En su opinión, entonces, ¿la Sala en ningún momento se ha extralimitado?

La Sala está haciendo lo que hacen los tribunales constitucionales en todas partes del mundo. Dos ejemplos. En Italia existen las llamadas “sentencias manipulativas”. Fijémonos en el nombre que le dan, pues pareciera que manipular es hacer cosas malas. Pero así le llaman la doctrina y los libros de derecho constitucional. En esas sentencias, el tribunal constitucional reinterpreta la ley y le da un nuevo sentido. El otro caso, si nos queremos meter a cuestiones políticas: la Constitución de Nicaragua prohibía la reelección de presidentes y el constitucional de ese país dijo que sí podía reelegirse Daniel Ortega. Los que critican a la Sala acá aplauden esa decisión y miran bien esa interpretación de la constitución nicaragüense.

Hay que ver las cosas con imparcialidad: o es bueno siempre, o es malo siempre. Pero no depende de si me conviene o no.

 

Siguiendo con este tema de la interpretación, ante la destitución de un magistrado del Tribunal Supremo Electoral, un dirigente del FMLN aseguró que lo que hacen los magistrados de la Sala es “interpretar la Constitución de acuerdo a sus intereses, de acuerdo a su plan”. La interpretación de la ley siempre ha estado en el centro de polémicas jurídicas. La Sala no es la excepción. Pero por el alcance de sus sentencias, que influyen directamente en ámbitos sociales, políticos y económicos, ¿cabe la alarma que exhiben algunos actores del país?

Desde cuándo la Sala ha dicho que en los organismo contralores no debe haber políticos; esto no es de ahora. A cuántos presidentes de la Corte de Cuentas les ha dicho la Sala que su elección no aplica, porque son políticos y necesitamos gente independiente en ese lugar. Con los fiscales, lo mismo: eligieron a Astor Escalante y se declaró inconstitucional esa elección. A la Corte Suprema de Justicia llevaron a Salomón Padilla, que era del FMLN, y también se declaró inconstitucional. Entonces, desde hace mucho, la Sala ha venido diciendo que en los organismos contralores no debe de haber políticos. Y los políticos dicen: “¿Y entonces, nosotros qué vamos a hacer?”. Pueden participar en el órgano político por excelencia, la Asamblea Legislativa; y también pueden ser presidentes de la República, ministros, alcaldes, miembros de concejos. Y es que qué confianza se puede tener en un juez que es miembro de un partido político, instituciones caracterizadas por apelar mucho a la disciplina. En estos cargos, tiene que haber gente independiente.

Lo que la Sala acaba de hacer con el Tribunal Supremo Electoral no es nuevo. Y aunque algunos diputados protesten, siempre han terminado por acatar todo lo que la Sala ha dicho. Y acá pregunto: si los magistrados de la Sala están haciendo las cosas mal, ¿por qué no los quitan? Ellos, los diputados, tienen el poder para quitarlos, ¿por qué no lo hacen?, ¿tienen los elementos necesarios para quitarlos o no? Y también las cosas han cambiado. Todavía en 2011 el FMLN defendía a la Sala y Arena la atacaba. Acá recordamos el famoso decreto 743, que fue cosa de Arena. Era este partido el que quería atar a la Sala. ¿A dónde estuvo el momento de quiebre? No lo sé. Pero hoy los que defendían a la Sala la atacan y los que la atacaban la defienden.

 

De las sentencias emitidas por la actual Sala, ¿cuáles son, en su opinión, las más trascendentes?

Es bastante difícil poderlo decir. Pero las que más han impactado han sido las relacionadas con el sistema electoral. Cuando hablaba de a dónde podría estar el punto de quiebre, posiblemente fue este. Se aceptaron las candidaturas independientes, y creo que al FMLN le molestó. Y, al final, estas resoluciones no han cambiado mayor cosa la situación electoral. Con las candidaturas no partidarias dijeron que habría un desorden, que hasta se facilitaría la intervención del narcotráfico... y nada ha sucedido. Ningún independiente ha ganado ningún puesto. Cuando el voto cruzado, dijeron lo mismo, y tampoco ha terminado afectando. Con la sentencia que permitió el voto por rostros y no por banderas, se logran unos cambios; por ejemplo, algunos de los candidatos a diputados ubicados en las últimas casillas de la lista terminaron siendo de los más votados o en posiciones más altas. Pero el FMLN creía que esto le iba a afectar, y no ha sido así. Si comparamos los resultados electorales anteriores a estos cambios, podemos ver que se siguen manejando más o menos igual que antes. Lamentablemente, está en juego el interés partidario. Y, por el otro lado, la defensa de la Sala que hace Arena no es auténtica, lo hace porque le conviene.

 

A su juicio, el decisivo rol en la vida nacional que ha tenido la Sala en los últimos años, ¿es fruto de una feliz coincidencia de cuatro juristas con ánimo de hacer cosas o efecto de un proceso de maduración del sistema judicial nacional?

A nivel general, en diversos países, se está promoviendo un movimiento de independencia judicial, en un contexto en donde las dictaduras militares se han ido acabando. Antes, en la época del PCN, el Presidente de la República dominaba la Corte y hacía lo quería; todo caminaba bien y no hubo “conflicto” entre poderes. Pero, en realidad, esto llevó a la guerra civil. Lo que caminaba bonito terminó caminando mal. Ahora, el Presidente quiere una cosa y la Asamblea no siempre se la aprueba; y la Sala de lo Constitucional, por su parte, emite resoluciones contra unos y otros. Es la democracia, que también implica que haya controles de órganos, que nadie domine todo.

Cuando el Presidente se queje de la Sala, veámoslo del lado positivo, pues quiere decir que él no domina a la Sala y que no hay dictadura. Si el Presidente elogiara siempre a la Sala, sería señal de que andamos mal. Que existan y funcionen los controles entre los tres órganos del Estado significa que vamos madurando.


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Comentario

Ramiro
14/04/2017 09:27:23 PM




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Lo que el pais necesita es eliminar el cancer llamada politica que incluya a sus celulas cancernas: los politicos.




Enrique Argumedo

Enrique Argumedo, catedrático del Departamento de Ciencias Jurídicas y exmagistrado de la Sala de lo Constitucional (Foto: Dirección de Comunicaciones).





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