Universidad Centroamericana José Simeón Cañas


Inspiración cristiana de la comunicación

Carlos Ayala Ramírez, director de Radio YSUCA
06/11/2012
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El próximo 11 de noviembre, YSUCA, “La voz con vos”, radioemisora de la UCA, cumplirá 21 años de estar al aire procurando unificar lo universitario con lo popular, esto es, poniendo el conocimiento académico a disposición de las mayorías populares y posibilitando un espacio masivo para la expresión y participación ciudadana. Y esta opción se hace desde una inspiración cristiana de la comunicación.

En un plano general, cuando se habla de los medios de comunicación social y su vínculo con la inspiración cristiana, se suele pensar que no es otra cosa que utilizar los medios con fines proselitistas, es decir, con el afán de captar audiencias para adoctrinar y cultivar sentimientos y emociones religiosas. Esto se confirma en la tendencia a producir programas y fundar medios de comunicación con un fuerte espíritu confesional. Así, en muchos casos la inspiración cristiana de la comunicación termina identificándose con el uso de las modernas tecnologías mediáticas para reconquistar una supuesta parte del mundo en peligro de descristianización.

Ahora bien, en nuestra universidad, y consecuentemente en nuestra radio, no se ha entendido la inspiración cristiana como la obligatoriedad de creencias religiosas o de prácticas cultuales, ni mucho menos como un control dogmático de las enseñanzas impartidas. Se la entiende, eso sí, como la fuerza de los valores, motivaciones, ideales y prácticas derivados del modo de ser y de actuar de Jesús de Nazaret. De ese “espíritu” (inspiración) podemos destacar el talante compasivo ante el sufrimiento humano, la actitud desenmascaradora de los que oprimen al pueblo en la esfera social o religiosa, la indignación ante la dureza de corazón de los representantes del poder, la solidaridad con los excluidos por motivos sociales o religiosos, y el anuncio de una Buena Noticia para los que viven malas realidades.

Entendida así, la inspiración cristiana ofrece grandes posibilidades para que haya una comunicación social al servicio de la persona, de la verdad y de la solidaridad. Sobre la base de esta inspiración, todos los medios están llamados a servir a la dignidad humana, a mantener honradez con la realidad y a promover el derecho de comunicación y de información no como un privilegio exclusivo de profesionales y propietarios de medios, sino como una facultad de la sociedad civil, del ciudadano. Desde la inspiración cristiana podemos hablar de una comunicación liberadora, al servicio de los pobres y que favorece la lucha por la justicia.

Liberadora porque en la realidad hay opresión y encubrimiento de la verdad. Sigue habiendo políticos y empresas privadas que se sirven de la mentira como mecanismo para el triunfo político y el éxito empresarial. Sigue habiendo medios de comunicación que no solo no difunden información veraz, sino que se dedican a desinformar haciendo pasar como información lo que no es más que propaganda política. Si la verdad está esclavizada bajo los intereses de la riqueza y del poder, qué duda cabe de la necesidad de una comunicación liberadora. Comunicación que, por un lado, busca liberar y liberarse de las grandes mentiras (el éxito individual como medida de desarrollo, el lucro sin freno como fin último de la vida, el consumo sin límites como experiencia de felicidad); y por otro, construir y comunicar verdad para revertir en otro sentido el tipo de sociedad a la que aspiramos.

La inspiración cristiana nos recuerda también que la comunicación debe estar al servicio de los pobres, es decir, debe dar voz e imagen a aquellos que, siendo mayorías, no se les permite mostrar su realidad, aunque la sufren y padecen. El teólogo Jon Sobrino ha actualizado el rostro de estos pobres. Pobres, a su juicio, son aquellos y aquellas cuya máxima tarea y mayor dificultad consisten en sobrevivir; el silenciado, que no tiene dignidad ni palabra que decir; el impotente, que no tiene poder para hacer valer sus derechos; el despreciado, que no alcanza a cumplir con los requisitos de la cultura predominante; el in-significante, con el que no se cuenta; el in-existente, que es considerado sobrante por el aparato productivo; y el excluido, a causa de su raza, cultura o género. La comunicación con inspiración cristiana que opta por estos rostros hace de ellos una realidad central y comunicada. Por eso, rompe con el anonimato al que han sido sometidas las mayorías por parte de los grandes medios de comunicación, y les pone rostro, nombre e historia.

La inspiración cristiana de los medios, finalmente, favorece aquellos procesos de justicia social y ecológica que garanticen la globalización de los derechos humanos y los derechos de la naturaleza. Por eso, algunos de sus ejes de trabajo son el seguimiento al control social de los capitales especulativos, visibilidad de las expresiones de la cultura del cuidado y mayor conocimiento de lo que implica una civilización del trabajo, de la austeridad y del desarrollo humano.

La inspiración cristiana de los medios es un principio fundante de YSUCA. De ahí que podamos afirmar que su origen no es producto de un deseado crecimiento institucional, tampoco del puro afán mediático propiciado por la llamada sociedad de la información. La razón es más profunda: poner la fuerza de la palabra eficaz al servicio de las mayorías pobres. Ignacio Ellacuría, justificando la necesidad de nuestra estación de radio, recordaba la voluntad y la tradición de la UCA como totalidad: la voluntad de potenciar la labor universitaria en beneficio del pensamiento popular y la tradición de dar voz y presencia a los sectores mayoritarios del país de formas muy concretas. Una voluntad y una tradición muy arraigadas en la inspiración cristiana.


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