Universidad Centroamericana José Simeón Cañas


Solo intenciones

26/11/2018
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Cuando un barco se acerca peligrosa y directamente hacia otro, se dice que lleva rumbo de colisión. La advertencia suele ser casi inmediata, pues a las naves de gran calado les cuesta virar con rapidez. Los países son como barcos grandes: no pueden cambiar de dirección con celeridad. Por eso deben planificar concienzuda y anticipadamente su rumbo histórico y su futuro. Y dado que los procesos electorales suelen ser momento en que los partidos políticos marcan y ofrecen a la población la direccionalidad del Estado en los siguientes años, conviene preguntarse qué rumbo llevamos como país. ¿Caminamos hacia un desarrollo armónico o avanzamos hacia una mayor crisis, hacia choques sociales permanentes? Recorrer brevemente algunos aspectos de nuestra realidad puede dar la respuesta.

El Salvador está a punto de perder el bono demográfico sin haberlo aprovechado adecuadamente. Algunos expertos afirman que a partir del año 2030 habrá más niños y ancianos que personas en edad laboral. Por tanto, será más difícil mantener a la población que no trabaja, especialmente a los ancianos por la escasa cobertura del sistema de pensiones y las mensualidades de hambre que acaban obteniendo los afiliados a las AFP. Por otra parte, en el país se talan más árboles de los que se siembran. La deforestación aumenta la erosión, y el calentamiento global, con el aumento del nivel del mar y con la agudización de los fenómenos climáticos, reducirá el territorio nacional y nos expondrá a mayores desastres.

En tercer lugar, la desigualdad, la pobreza, la corrupción y la criminalidad, cuatro fenómenos estructuralmente interrelacionados, siguen siendo muy altos. Nuestros recursos son pocos porque la carga tributaria es baja, regresiva y golpea más a los de menos recursos. A ello se suma una deuda creciente y la escasa productividad de nuestros trabajadores, característica de los países con bajos niveles educativos. Y para colmo, la institucionalidad es débil y los políticos de oficio son mal vistos por una amplia proporción de la ciudadanía. ¿Es posible marcar un rumbo positivo para salir de estos problemas? Los partidos afirman que los solucionarán.

En general, mencionan que van a mejorar la educación, la productividad, el cuidado ambiental, el respeto a la mujer, la seguridad, etc. Pero ninguno presenta una plan claro de cómo hacerlo, en qué tiempo y con qué recursos. En un país como el nuestro, con baja inversión en desarrollo humano, no será posible resolver la mayoría de los problemas señalados sin una reforma fiscal seria y progresiva, un tema tabú en la propaganda electoral. Las promesas son abundantes y apuntan alto, pero los medios para hacerlas realidad se desconocen. Se crea de esa manera mayor desconfianza ciudadana, cuando ya la población está escarmentada y cansada de falsas promesas. Hacer las cosas con los mismos recursos y medios no conducirá a un cambio de rumbo. El futuro viene cargado de problemas y exige con urgencia soluciones y medidas de prevención.

Algunos partidos han presentado ya su programa de gobierno. En los documentos, expresan buenos deseos, pero no se dan los plazos para llevarlos a cabo, ni se mencionan costos, mucho menos los modos operativos para solucionar los problemas. Por poner un ejemplo: sobre la necesidad básica de mejorar estructuralmente la educación, cabe formular la siguiente pregunta: ¿cuántos colegios y cuántas guarderías infantiles se construirán, a qué costo y con qué dinero? No hay respuesta. Las intenciones sin medios para llevarlas a cabo no hacen más que recordarnos la vieja frase de la gente piadosa: “De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”. Continuamos, pues, en rumbo de colisión.


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Comentarios

Juan Gilberto Ramírez H.
28/11/2018 08:16:20 AM




El más grave problema social que enfrenta El Salvador es la inseguridad que desemboca en el crimen. La inseguridad empieza en los mal llamados hogares donde la pobreza, la incomunicación, el abandono, los vicios constituyen el acicate para garantizar la ausencia de seguridad.Algo de que la gente no dice nada es el gran número de hijos que tienen los "hogares" desintegrados. Esa proliferación de hijos es la consecuencia inmediata de que los padres no den alimentación, techo, educación, afecto adecuados.¿Cómo puede una madre soltera cuidar seis hijos o más que viven apretujados en una cobacha de cartón?Imposible, de allí que los hijos buscan la calle para hallar todo lo que les falta. En la calle encuentran a los pandilleros que les ofrecen vivir bien si se unen a ellos.Los jóvenes sin ninguna orientación moral ya están preparados para convertirse en delincuentes. Entonces yo creo ilusoriamente que se debe educar sexualmente a las parejas. Paren de parir,sean más...



Tess Alvarado-Calder
27/11/2018 10:58:41 PM




Un articulo bastante bueno, pero al mismo tiempo, preocupante. De acuerdo en casi todo, pero no cuando afirman, en el tercer parrafo, de "la escaza productividad de nuestros trabajadores"; es que tanto ha cambiado El Salvador? hace mucho que ya no vivo en el paisito, como Benedetti decia, (y alguna vez lei esa frase), pero quiero mucho a El Salvador, y ojala que las nuevas generaciones encuentren soluciones viables, justas y armonicas para la convivencia. (Yo seria ya, alla, considerada "una anciana", pues los mayores de 50, parecen ser llamados asi en Centro America). Lastima, pues entonces, hay bastante experiencia, sabiduria, y conocimientos desaprovechados, La energia de la juventud, ya no es tan viva y fuerte, pero hay mucho que puede aprovecharse alli, con las personas de la generacion del (adulto mayor), en lugar de pensar en ellos como una carga. Mil gracias por leer mi humilde opinion.



Nora Canales
27/11/2018 08:13:29 PM




Siempre me he preguntado que hacen las instituciones que poseen un sistema de investigacion en los ambitos : social, enconomico, cultural .etc.Creo que ellas deberian dar los insumos necesarios para la toma de decisiones y ademas para informar a la poblacion oportunamente de lo que puede acontecer , por ejemplo en el caso de la privatización de las pensiones , el pueblo fue engañado y me pregunto donde estan estas instuciones que haceb investigación y que deben informar oportunamente a la sociedad salvadoreña.Pienso que ese baraco pudiera tener al menos un faro que lo guiase en la toma de conciencia de los salvadoreños , que facilmente se engañan con propuestas electoreras , que a lo lejos se puede vislumbrar la carencia de propuestas apegadas a la realidad. Hay paises que estos intelectuales proponen sistemas economicos aunque utopias pero que algunos gobiernos las impulsan aplicando los metodos mas criminales que se han visto tal es el caso del Neoliberalismo



Ricardo Munoz
27/11/2018 04:56:04 PM




Que quieren decir con la escasa productividad de los trabajadores. También pongo en duda la desconfianza ciudadana, de quienes. porque hay un candidato favorito. y si hay propuesas cuantitativas de NI



Libertador
27/11/2018 12:13:49 PM




Valga decir que los partidos políticos y las falsas promesas vienen siendo como el nombre y apellido que da identidad a esta "profesión" de la política, entendida como aquella que promueve la discrecionalidad, legaliza lo marginal, impulsa lo sectorial, todo ello en la consecución de una pronta resolución a intereses personales o de grupo, enmarcado en una visión falaz de bien nacional. El asunto es :¿porque la superficialidad y carencia de asunto referente a promesas electorales hoy día? Porque ahora todo se escudriña y todo se contrasta. Así las mentirillas son vagas e imprecisas para evitar la disección. Así que no hay nada nuevo bajo el sol.




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