Universidad Centroamericana José Simeón Cañas


Derecho al agua

15/05/2017
Vota
9 Votos

El derecho al agua es una de las necesidades impostergable del pueblo salvadoreño. Distintos sectores han insistido en que este derecho quede señalado y estipulado en la Constitución. Algunos quieren ponerlo en el articulado correspondiente al medioambiente. Otros prefieren ubicarlo en el contexto del derecho a la salud. Y algunos más, entre los derechos fundamentales que aparecen al inicio de la Constitución, al lado del derecho a la vida. Ubicar el derecho al agua en los artículos concernientes al medioambiente entraña el peligro, como lo hace la propuesta existente en la Asamblea Legislativa, de entender el vital líquido de un modo utilitarista, y en ese sentido susceptible de que su uso esté sujeto a los condicionamientos del mercado. La posición de colocarlo entre el derecho a la salud es más obvia, pero todos sabemos que en El Salvador los derechos económicos y sociales están sujetos a una grave discriminación. No solamente por no estar adecuadamente protegidos por el Estado, sino también porque su ejercicio está limitado por una estratificación social discriminatoria. Los derechos a la salud, la educación, la vivienda y la pensión, aunque son universales, están organizados de un modo discriminatorio, pues sus servicios asociados son de más calidad para unos ciudadanos que para otros.

Si seguimos los principios de la carta ecológica del papa Francisco, Laudato si, lo más lógico sería poner el texto del derecho al agua junto a los derechos fundamentales (a la vida, entre ellos) consignados en el artículo 2 de la Constitución. Esos derechos son los mejor garantizados en el país, aunque todavía, para lograr el debido cumplimiento de las leyes secundarias que los protegen, pesen demasiado los condicionamientos económicos y sociales. Sobre la necesidad urgente del derecho al agua, el papa dice: “Sabemos que el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos. Eso es indudable y supera todo análisis de impacto ambiental de una región”. Si el derecho al agua condiciona el ejercicio de otros derechos, es evidente que debe estar al lado del derecho a la vida. El derecho al agua es fundamental para vivir. Y que el agua en El Salvador esté tan sujeta al mercado exige colocar el derecho a la misma como derecho fundamental y universal sin restricciones. El agua “es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente”, nos advierte Francisco.

En los últimos años se ha hablado con frecuencia de justicia intergeneracional. En el caso del agua, este tipo de justicia se ha vuelto más urgente por la crisis que el calentamiento global traerá consigo. Los momentos de calor en El Salvador serán más tórridos y habrá duras sequías; las lluvias serán más abundantes y destructoras. Acostumbrarse a cuidar el agua, almacenarla adecuadamente, distribuirla universal y equitativamente son tareas pendientes. Obligar a los niños del futuro, por su salud, a tener que comprar agua sometida a procesos de producción y mercantilización privada es un crimen social. “Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía”, nos dice el papa. Y que el agua sea cara en un país como el nuestro, que tiene una pluviosidad suficiente como para que todos tengamos agua potable a bajo costo, es una tragedia. Dejar el agua en manos privadas o en una administración pública deficiente e irresponsable sería realmente catastrófico para la mayoría de nuestra población.

Poner el agua al lado del derecho a la vida es la mejor manera de garantizarla. En la doctrina social de la Iglesia se habla siempre del destino universal de los bienes. Y si hay un bien que tiene un indispensable y absoluto destino universal, ese es el agua, lo mismo que el aire. Sería suficiente añadir en la Constitución, en el artículo 2, lo siguiente: “Dentro del derecho a la vida y a la salud, el agua es un bien indispensable al que toda persona tiene derecho en El Salvador. La ley secundaria regulará este derecho fundamental de un modo universal, abierto a todos y solidario”.


  •   Compartir


© Todos los derechos reservados.



Deje su comentario

No se publicarán comentarios insultantes, que no aborden directamente el tema del texto o escritos solo en mayúsculas.


Nombre:

Comentario:

Caracteres disponibles:1000

¿Cuánto es (2 + 6) ?: