Más allá de Sagatovski y Antipov: La causalidad estructural puntualizada
LOS COMPONENTES DEL MECANISMO DE ACCIÓN DE LA CAUSA ESTRUCTURAL SEGÚN NUESTRA PROPUESTA: OTRAS PUNTUALIZACIONES.
Con respecto a superar la ambigüedad que deriva del uso de los términos causa genética y causa estructural, reitero la propuesta presentada en escritos anteriores (22,23), la cual consiste en: primero, recuperar toda la importancia que dentro del mecanismo tiene ese elemento que Sagatovski y Antipov identifican como otra condición necesaria, cuya presencia hace suficiente este conglomerado para producir el efecto(16); segundo, en el empleo de tres términos: componente genético de la causa, componente de suficiencia de la causa y causa estructural; y tercero, el plantear un nuevo mecanismo básico de conformación de la causa estructural, el cual, sin embargo, es similar al propuesto por Sagatovski y Antipov.
Por esta razón, procederé a explicar que tal mecanismo implica la interacción del componente genético(6) de la causa estructural con el componente de suficiencia de la misma (el término componente genético sustituye al término causa genética y el término componente de suficiencia al elemento originalmente identificado por Sagatovski y Antipov como "otra condición necesaria, cuya presencia hace suficiente este conglomerado para producir el efecto").
El componente genético, en rigor, comprende un número infinito de condiciones(7), las cuales, además, son necesarias pero insuficientes en sí mismas, o en interacción dentro de este conglomerado, para producir la conformación de la causa o la provocación necesaria del efecto. Por su parte, el componente de suficiencia, aunque también es conformado por condiciones heterogéneas, interactuantes e igualmente necesarias, pero insuficientes para producir la causa o el efecto, sea ya por sí mismas o en interacción dentro de este otro conglomerado, al interactuar con el componente genético hace suficiente a un nuevo conglomerado para producir el efecto; entonces este se produce simultáneamente con la presencia de este tercer conglomerado el cual es en sí la causa estructural, que ya no es genético, o sea ya no es precedente en el tiempo(22,23).
La interacción del componente genético con el componente de suficiencia provoca inmediatamente un cambio adicional particular en las propiedades de todas las condiciones (en constante cambio) que conforman ambos conglomerados participantes, y además la construcción de la posibilidad real para la producción del efecto, el cual debe producirse inmediata, inevitable y simultáneamente con la interacción de tales conglomerados, es decir, con la construcción de la causa estructural del efecto particular.
La producción del efecto se puede comprender como el surgimiento de una nueva calidad, como el surgimiento brusco de un nuevo elemento heterogéneo, dependiente de las transformaciones cuantitativas y cualitativas que implica tal interacción(17).
Pensar en términos de cantidad y cualidad abona a la comprensión del mecanismo de conformación de la causa estructural y a fortalecer su carácter genuino de provocación necesaria, puesto que pensar así es provechoso no sólo para reforzar la unidad de lo externo y lo interno sino para esclarecer el concepto de simultaneidad, a la vez crítico para establecer una relación absolutamente necesaria entre una causa y su efecto.
En efecto, en los procesos -y la conformación de la causa es un proceso- el movimiento inicialmente toma la forma de cambios cuantitativos perceptibles de manera que uno o más de sus aspectos muestra un incremento o una disminución en términos de tamaño o número; luego, en cierto punto, el cual es diferente para cada proceso, una transformación cualitativa tiene lugar y es indicada o evidenciada por un cambio brusco en su apariencia y/o en su función, de manera que los aspectos involucrados y el mismo proceso se convierten en otras cosas, aunque permanezcan esencialmente igual en términos de sus principales relaciones constituyentes; estos cambios cualitativos a menudo se marcan con la introducción de un nuevo concepto que designa lo que el proceso a llegado a ser(12).
El agua se convierte en hielo o en vapor simultáneamente a la superación de cierta medida límite de temperatura, que implica a la vez muchos otros cambios (vibración y aceleración molecular); estos elementos, que aunque son otras cosas y representan otros conceptos, permanecen iguales o altamente similares al agua en términos de sus principales relaciones constituyentes (moléculas de H2O que vibran y se desplazan aunque a ritmos diferentes). Ciertamente el hielo no causa el agua, tampoco ésta, el vapor; pero en todos estos elementos, tanto al estudiarlos como efectos como al analizar su causa, podemos reconocer condiciones comunes tales como moléculas de H2O, calor, vibración y desplazamiento de moléculas, presión, etc. Esta estabilidad relativa de las principales relaciones constituyentes favorece la explicación tanto de la naturaleza de la causa estructural como la de la simultaneidad de la causa y el efecto; también tiende a dar soporte a que hablemos de conjuntos o de complejos causa/efecto.
El estudio de la fotosíntesis y de la respiración, dos procesos acoplados fundamentales para explicar las transformaciones energéticas que ocurren entre los seres vivientes, nos ofrece la oportunidad de presentar otro ejemplo de la relación entre cambios cuantitativos y la aparición brusca de nuevas cualidades, así como presentar la relación que existe entre este tipo de cambios y la causa estructural de diversos fenómenos.
El mecanismo de acción de la reacción química endergónica (CO2+12H2O+Energía Glucosa+6O2), como componente del proceso de fotosíntesis, puede ser considerado el mecanismo de interacción del conglomerado de condiciones necesarias e interactuantes suficientes para la producción por esta vía de glucosa (C6H12O6). Es, además, el mecanismo interno de interacción del conjunto de condiciones que resulta evidente en forma simultánea con la producción del azúcar, la cual es al mismo tiempo el efecto y el indicador que revela la existencia del mecanismo dado. Tal mecanismo que implica la presencia y la acción de un conjunto definido de condiciones en relación mutuamente transformadora y unificadora, necesarias y suficientes para que se produzca la glucosa por esta vía es la causa estructural de la glucosa, en este caso.
En rigor, el componente genético de tal causa comprende condiciones necesarias precedentes tales como: el gran estallido, la formación de nuestro sistema solar, el aparecimiento de plantas y animales en nuestro planeta, etc., y más inmediatamente, reacciones de fusión nuclear en el sol, productoras de radiación gamma, la captación de la misma por electrones, la reemisión de ésta en forma de fotones por los electrones, la captación de esta energía radiante por la clorofila de organismos fotosintéticos y su conversión en energía química, la producción de más de cien pasos químicos secuenciales acoplados catalizados por enzimas diferentes que conducen a la reducción del bióxido de carbono atmosférico (CO2) en presencia de agua (H2O) que actúa como agente reductor, la activación de las moléculas de CO2 y H2O por la absorción de la energía química cinética que conduce al aumento de su energía potencial y, finalmente a la disolución de los enlaces químicos del CO2 y el H2O. El componente de suficiencia de la causa estructural de la formación de las moléculas de glucosa está representado por el conjunto de condiciones interactuantes, conjunto que al interactuar con el componente genético conforma un nuevo conglomerado y un nuevo mecanismo interactuante que simultáneamente a su conformación, y por necesidad, produce el efecto, o sea la o las moléculas de glucosa.
Para el caso, de acuerdo con la representación química que construimos del fenómeno, el componente genético podría ser estructurado de diferentes maneras según el grado de profundidad que alcanzaramos en el estudio de la fotosíntesis; también podríamos incluir en él , por ejemplo, a los elementos y las reacciones que implica el ciclo fotosintético de reducción del carbono que son precedentes en tiempo a la formación de la glucosa; sin embargo, también podemos determinar con cierta presición qué combinación de elementos y reacciones, precedentes en tiempo a la formación de la glucosa, es necesaria -aunque todavía insuficiente para ello- pero "más allá de la cual" la producción del nutriente es inevitable; esta combinación representa la medida del componente genético de la causa estructural de tal fenómeno.
Así mismo, nos es posible percibir la existencia necesaria de otro conglomerado de condiciones -algunas objetivamente conocidas, otras esencialmente desconocidas- el cual al interactuar con el componente genético específico, conforma la propia causa estructural de la formación de la glucosa. Este otro conglomerado, al que llamamos componente de suficiencia (el aporte energético extra a los reactivos, los reactivos, compuestos de alta energía, etc., para el caso), al interactuar con el componente genético conforma junto con él un nuevo mecanismo, completa un nuevo conglomerado ante cuya presencia la conformación simultánea de la glucosa es inevitable (la organización de las proporciones adecuadas de los elementos C, O y H en el nuevo compuesto químico, mediante la formación de nuevos enlaces químicos entre ellos). La glucosa no se produce antes de que se complete la interacción necesaria, tampoco después de ello, se produce simultáneamente a la plena conformación de tal interacción.
El componente de suficiencia puede comprenderse como el conjunto de condiciones que hacen que un proceso esencialmente contingente se resuelva efectivamente en producción de algo nuevo.
Los cambios cuantitativos en los reactivos esenciales (CO2, H2O y energía) de la fotosíntesis son evidentes; además la reacción (6CO2+H2O+energíaC6H12O6+6O2) conduce a la desaparición de ciertas cualidades (CO2, H2O, energía cinética y antes ha desaparecido la energía radiante como tal) así como el aparecimiento brusco de nuevas cualidades (glucosa, energía potencial, energía química); sin embargo, los elementos constituyentes del proceso permanecen relativamente estables ya que al principio y al final los contituyentes de la reacción, desde el punto de vista químico, son esencialmente átomos de C, H y O y energía. El carácter íntimo de la relación causa/efecto es evidenciado hasta por la naturaleza semejante de sus elementos constituyentes en este caso.
Por otra parte, el mecanismo de acción de la reacción química exergónica (C6H12O6+6O2+6H2O6CO2+12H2O) de la respiración puede ser considerado, con todo lo que implica, la causa estructural de la formación de dióxido de carbono y agua a partir de la glucosa producida fundamentalmente mediante el proceso de fotosíntesis. El componente genético de tal causa incluye la fotosíntesis, la glicólisis, el ciclo de los ácidos tricarboxílicos y gran parte de la cadena respiratoria y la fosforilación oxidativa; y ya que la reacción es básicamente la oxidación de la molécula glucosa a expensas del oxígeno capturado de la atmósfera, también incluye -entre otras cosas y como si esto fuera poco- a todos los elementos y reacciones determinantes de lo que podemos llamar "factor disponibilidad de oxígeno". Esto es cierto dado que el efecto del que hablamos es complejo (6CO2 y 12H 2O) y pese a que se podría alegar que el componente de dióxido de carbono se completa en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos; porque, estrictamente hablando, todo ello no es suficiente para la producción completa del efecto señalado por lo que, consecuentemente, todavía no podemos hablar de una causa estructural de dióxido de carbono y agua o de tal conjunto de compuestos como efecto.
La causa estructural y simultáneamente su efecto peculiar (6CO2+12H2O) estarían plenamente conformados hasta que se cumpliera el último requisito necesario para que hasta la última molécula componente del efecto estuviera conformada; en este caso, hasta que estuviera completada la última combinación del elemento oxígeno con los iones hidrógeno disponibles en la mitocondria, interviniendo para ello la donación de dos electrones al oxígeno en virtud de la actividad de la enzima citocromooxidasa, con el propósito de formar agua. El agua no se produce antes o después de que se complete el mecanismo de interacción necesario; se produce simultáneamente a la plena conformación del mecanismo.
En este caso, el componente de suficiencia de la causa se identificaría con el conjunto de condiciones necesarias que hacen posible que ante la existencia de factores precedentes (iones hidrógeno, electrones, citocromooxidasa activa y oxígeno), en las circunstancias dominantes y ante la combinación de los mismos, ésta, la combinación de los factores, no sólo proceda sino que proceda efectivamente en el sentido de formar agua, de formar hasta esa última molécula de agua para el caso.
La importancia fundamental del componente de suficiencia para la conformación de la provocación necesaria de algún proceso -la necesidad teórica y práctica de tal estructura en tal contexto- se aprecia mejor a medida que comprendemos que la formación del agua por esta vía y los otros sucesos representan procesos esencialmente contingentes; procesos cuyo real acontecer implica la resolución de la disyuntiva entre poder ser o no en el sentido de efectivamente ser.
También en el caso de la respiración, los cambios cuantitativos en los reaccionantes son evidentes; además, es evidente la desaparición de algunas cualidades y el aparecimiento brusco de cualidades nuevas; entre ellas destaca la transformación de energía química potencial almacenada de la glucosa en energía más directa y convenientemente utilizable almacenada en enlaces fosfato de alta energía y, por supuesto, también destaca la transformación de glucosa en bióxido de carbono y agua; sin embargo, al igual que en la fotosíntesis, los elementos constituyentes tanto al principio como al final presentan una constitución básica similar (átomos de C, O, H y energía); es más, la fotosíntesis comienza con CO2 y H2O y así termina la respiración, con la característica de que el contenido energético de estos compuestos es similar al comienzo y al final.
De esta manera, nuestra explicación de la causalidad estructural recurre a la simultaneidad, lo que implica que la causa estructural es el mecanismo interno de un fenómeno y su efecto es el indicador que revela la existencia de tal mecanismo. Como quiera que se le llame a esta interacción de las condiciones internas con las externas simultánea con un efecto, esa interacción existe objetivamente y, como resultado de ella, surge este nuevo mecanismo; una cosa es que estudiarlo requiera abstracción y otra que sólo exista en abstracción.
La explicación presente recurre a la simultaneidad que además implica que la causa y el efecto constituyen los dos lados diferentes de un mismo proceso, algo así como las dos caras-procesos de una misma moneda-proceso; proceso que deviene en un complejo causa/efecto que debe ser un nuevo todo único y debe ser una nueva condición dinámica, fundamentalmente mutable en la multiplicidad de lo real, que debe alterarse según el sustrato en que existe, alterándolo a la vez; y que puede ser condición de la causa de otros fenómenos. También recurre a la simultaneidad que implica cambios cuantitativos y cualitativos que explican que los procesos, aunque devienen en otras cosas, pueden llegar a ser esas otras cosas manteniendo relativamente estables sus principales relaciones constituyentes; manteniendo más o menos alteradas las mismas condiciones que los conforman en sus momentos de antes y después, abarcando, por lo mismo, construcción y deterioro, así como aquello a lo que esto pueda conducir.
Tal como lo plantean Sagatovski y Antipov (1966) la causa estructural es un conjunto de condiciones interactuantes, necesarias y suficientes para que se produzca cualquier fenómeno; si está presente la causa estructural, entonces estará presente su acción (efecto)(16). Sin embargo, también a este nivel las explicaciones de los autores originales son merecedoras de otras aclaraciones o puntualizaciones, ya que a continuación agregan: "Genéticamente puede llegarse por diferentes vías a un mismo resultado, un mismo efecto puede ser condicionado por diversas condiciones genéticas. Pero la causa estructural es siempre la misma"(16).
Ante tal declaración, se impone la necesidad de aclaraciones puesto que puede invitar a concluir que un efecto específico, con todas sus especificidades y peculiaridades, puede ser condicionado por diversas condiciones genéticas específicas, por diferentes interacciones de diversas condiciones genéticas específicas, así como también puede invitar a concluir que, además, la causa estructural será igual en cada caso, lo cual contraviene el carácter peculiar específico, único e irrepetible de los objetos, procesos y fenómenos reales. Además, tal declaración, en unión al uso del término causa genética por parte de los autores originales(16), abre el camino para pensar que se le está adjudicando a las condiciones genéticas o a la "causa genética" suficiencia para provocar el efecto, lo cual es una contradicción que implica obviar la participación del componente de suficiencia y de la misma causa estructural en la provocación del efecto.
Sagatovski y Antipov (1966) refuerzan tal declaración así: "el vómito, por ejemplo, puede ser provocado por la irritación mecánica de la mucosa de la parte superior del aparato gastrointestinal, por una exitación del aparato vestibular, por la vía del reflejo condicional, etc. Sin embargo, en presencia de estas condiciones el mismo (el vómito)(8) puede producirse, pero puede también no producirse. Pero si algunas condiciones precedentes crearan las circunstancias tales que con el esfinter cardíaco abierto tenga lugar una contracción bastante fuerte del diafracma y los músculos abdominales que oprimen el estómago, entonces será inevitable el vómito inmediato"(16). Naturalmente, sólo que cada irritación mecánica de cada mucosa, cada exitación del aparato vestibular, cada vía de reflejo condicional, cada apertura del esfinter cardíaco, cada contracción suficientemente fuerte del diafragma y los músculos que oprimen el estómago y cada vómito que se produzca en el mismo individuo o en otros, serán siempre procesos o fenómenos específicos, peculiares, únicos e irrepetibles y el hecho de que circunstancias similares, de un mismo tipo, puedan ser explicadas o condicionadas parcialmente por diversas condiciones precedentes es, más bien, una de las razones por las que cada una de tales circunstancias resulta única e irrepetible en realidad. Cabe añadir que el contenido gástrico evacuado en cada caso será peculiar en cantidad y calidad y debe ser considerado una condición compleja de la causa estructural del fenómeno... así como del efecto.
Así para el caso, el nacimiento de cada uno de nosotros representa un evento específico, peculiar, único e irrepetible, únicamente relacionable a un conjunto o conglomerado de condiciones precedentes interactuantes, igualmente específico, peculiar, único e irrepetible; representa una expresión episódica única, resultado de una vía de expresión específica del fenómeno complejo del desarrollo de la especie humana, el cual, por supuesto, guarda relación con otros fenómenos e implica fenómenos igualmente específicos tales como: una particular preñez de nuestra madre, resultado de determinada fertilización del óvulo de ella por el espermatozoide de nuestro padre, un coito específico entre ellos, su desarrollo peculiar, el engendro de nuestros padres por sus padres y no por otros, etc.
Hablando en términos genéricos y aplicando el método genético para la investigación de los fenómenos; es decir, estableciendo las condiciones iniciales del desarrollo de algún proceso dentro de los límites que fijan nuestras capacidades, las etapas principales del mismo y las tendencias básicas de la línea de desarrollo, sí creo que es posible concebir que un mismo tipo de efectos pueda estar relacionado en su producción con diversos conglomerados de condiciones genéticas, que pueda ser condicionado por diversas condiciones genéticas, o más bien por diversos conjuntos de condiciones genéticas, y que efectos similares puedan ser condicionados por diversos conjuntos de condiciones genéticas y provocados por causas estructurales similares y supongo que establecer esto es la intención tras la declaración de los autores originales. Puntualizando así la situación, es posible proponer que los fenómenos puedan ser provocados por un mismo tipo de causa estructural, genéricamente hablando, pero con sacrificio de la especificidad.
Sin embargo, la búsqueda de la especificidad parece ser uno de los elementos orientadores de la propuesta de Sagatovski y Antipov(16) y ciertamente orienta el presente trabajo; y es más, de no insistir en la especificidad, de no producir una explicación plausible que se corresponda, entre otras cosas, con el carácter único e irrepetible de los objetos, fenómenos y procesos, no nos podremos liberar realmente de las influencias negativas del modelo biomédico, tan bien señaladas por Engel(5) y de las de otros postulados representados principalmente por el monocausalismo simple, la multicausalidad de redes o cadenas(10), la causalidad a través de la triada ecológica(8), las múltiples causas suficientes(15), la sustitución de la relación causa/efecto por la noción de determinación-condicionamiento(3), por la noción de determinación en el marco de una epidemiología "pragmática"(24), por el determinismo general(1, 2), por el condicionalismo(16) o por la equiparación de causas con factores de riesgo, con condiciones de inicio o con otro tipo de variables -que puedan tener uno de varios valores en un instante dado- a las cuales monocausalísticamente se les confiere el carácter de causas necesarias (por definición) y hasta de suficientes aunque no siempre lo sean(25). Además, si no insistimos en buscar esa correspondencia, así como en demostrar su importancia, y nos conformamos con fórmulas aparentemente más explicativas pero siempre relativamente inexpresivas, corremos el riesgo de identificar la causa con "vías o trayectorias finales" de diversos fenómenos, particularmente de enfermedades.
En cierto modo es sano, beneficioso y útil reconocer que diversos componentes genéticos, en interacción con diversos componentes de suficiencia, pueden conformar causas estructurales similares y, en este sentido, condicionar efectos de un mismo tipo. También es beneficioso y útil -a la vez que prudente- aprovechar las bondades del método genético sabiendo que este no es capaz de descubrir toda la complejidad del proceso de desarrollo observado y concluir, con base en el ejemplo presentado con anterioridad, que toda tuberculosis presenta una trayectoria final común representada por la invasión de los tejidos del hospedero por el complejo M. tuberculosis o concluir que la causa de la aparición de la tuberculosis, incluso de la aparición de cada caso específico de tuberculosis, es genéricamente hablando la interacción de, al menos, el complejo M.tuberculosis, el medio con sus diversos componentes (para fines explicativos, lo externo en su conjunto) y el estado del organismo (lo interno), reconociendo que tal interacción puede implicar diversos elementos y diversas distribuciones de los mismos en el componente genético y en el componente de suficiencia de la causa, dependiendo de la situación particular en la que se genera y se desarrolla cada fase de o cada caso de tuberculosis.
Tales conclusiones no se contraponen a la realidad, tampoco a la concepción de causalidad estructural y sus fundamentos; sin embargo, por otra parte, sí se contrapone a todo ello el postular que cada invasión de los tejidos de cada hospedero por cada conjunto de representantes del complejo M.tuberculosis es exactamente igual o más que similar a las demás que podemos atestiguar. También contradice la realidad el concebir a cada interacción de lo externo y lo interno, que provoca el aparecimiento de cada caso de tuberculosis, como exactamente igual a los demás que atestiguamos; como también contradice la realidad el concebir a cada caso de la enfermedad (el efecto) conformado por un conjunto de síntomas y signos ( y al mecanismo responsable de ellos) exactamente igual al de los demás. De la misma manera, contradice la realidad no reconocer espacios a diversas interacciones específicas de elementos que resulten en la conformación de componentes genéticos y de suficiencia únicos o el no reconocérselos a diversas interacciones específicas entre estos componentes que conformen causas estructurales específicas que simultáneamente provoquen efectos específicos en cada caso, quizás extremadamente similares pero fundamentalmente diferentes.
Es un hecho que la interacción implícita en el instante de la exposición de un hospedero a una bacteria (o a una partícula subcelular infecciosa) provoca simultáneamente determinada alteración en los participantes; sin embargo, también es un hecho que tal alteración no es sólo dependiente de la exposición y que, entre otras cosas, exige experiencias previas de ese tipo de infectante u otro similar con el hospedero o la especie hospedera, así como múltiples contactos interespecies. Por su parte, otro hecho es que el progreso de tal interacción de determinado carácter hacia infección en forma de colonización o de parasitismo, que puede resultar en enfermedad clínica o subclínica; hacia la curación precaria "espontánea" o inducida; o hacia la muerte, implica otras interacciones y depende tanto de tal tipo de experiencias previas, como de experiencias adicionales entre el infectante y el hospedero ya alterados, incluso ya dramáticamente alterados, así como de la participación de otros factores internos y externos todos en interacción. De igual manera, es verídico que en todo instante de ese continuum es posible distinguir la producción de alteraciones de carácter específico que se producen simultáneamente con interacciones específicas de diversos factores internos y externos (causas estructurales de las alteraciones) las cuales además explican el progreso o desarrollo del proceso. Por supuesto, estas causas estructurales de esas alteraciones específicas (efectos) conformando complejos causa/efecto prodrían ser condiciones de la causa estructural de infección, enfermedad subclínica o clínica o eventualmente de la muerte consecuente e incluso de curaciones, si es que el continuum alcanza tales niveles de desarrollo.
A la luz de tales aclaraciones tiene mayor fuerza la declaración: la causa estructural es el mecanismo interno de un fenómeno y su efecto, el indicador, el cual revela la existencia del mecanismo dado; en este sentido la causa y el efecto constituyen los dos lados diferentes de un mismo proceso(16).
Sagatovski y Antipov (1966) inician el cierre de su interpretación de la causalidad estructural declarando que ésta permite liberarse de los extremos del monocausalismo simple y el condicionalismo, afirmando a continuación que los condicionalistas rechazan con propiedad y justicia el monocausalismo, partiendo de que no existe tal factor que siempre y en todas partes aparezca como la verdad absoluta; pero a la vez toman el camino metafísico de diluir la causa en una infinidad de condiciones, llegando al extremo de sostener que aquello que se entiende bajo el término "efecto" depende en realidad de múltiples condiciones, de modo que no puede siquiera hablarse de efecto por parte de algo único(16).
Ciertamente, no se puede menos que estar de acuerdo con Sagatovski y Antipov. Es más, contribuyendo al rechazo del monocausalismo simple, cabe señalar que no es posible concebir algún factor real que no interactúe con algo, cuya existencia no provenga de algo más, lo cual debió cambiar para la producción de tal factor; cabe señalar que es imposible concebir algo que no exista en algún sustrato y que no se altere en él alterándolo a la vez; así como no es posible concebir influencia externa alguna a la que se pueda responsabilizar total o principalmente por los cambios que se producen cuando "actúa sobre"; o mejor dicho, a nuestro juicio, cuando interactúa con algún objeto, fenómeno o proceso.
Tampoco se puede hacer menos que unirse a ellos en la declaración que cierra el planteamiento de su interpretación de la causalidad estructural; declaración que a la vez representa un rechazo a la postura condicionalista: "nosotros, por nuestra parte, no hablamos acerca de una cantidad infinita de condiciones necesarias, sino solamente acerca de un conjunto tal de las mismas que sea evidente simultáneamente con su efecto, que sea necesario y suficiente para que se produzca el efecto. El número de tales condiciones es muy definido, y aunque naturalmente son muchas, ellas actúan como un todo único, como un mecanismo único"(16).
Es decir, de acuerdo con nuestra versión de la causalidad estructural, nada en el mundo fáctico se produce de nada o se convierte en nada; todo lo existente tiene raíces en algo más y deja huellas en otras cosas. El postulado retoma además, que todas las condiciones en este mundo real y potencialmente comprobable se relacionan por algún tipo de interacción, entendida ésta como un proceso de influencias mutuas que alteran constantemente a los participantes, comprendida como un proceso de relación y de nexo, aunque no necesariamente de contacto físico directo entre los participantes(9,13); nuestro postulado también retoma que hay partes que implican y hacen a todos, así como todos implican y hacen a sus partes, aunque quepa aclarar que tampoco todos o partes determinan completamente a cada uno de ellos(7).
De acuerdo con esta versión, en la explicación de la causalidad no hay lugar para aceptar la existencia de condiciones homogéneas, sin movimiento, autosuficientes, incondicionadas o inmutables, como tampoco lo es algún otro elemento concreto. De acuerdo con el planteamiento tampoco hay espacio para aceptar la existencia de condiciones -con el carácter de imposiciones a priori en la naturaleza- que no representen construcciones o generalizaciones derivadas de la experiencia. De acuerdo con él, no hay espacios para demostraciones que deducen los efectos de las causas. Orientándonos con este postulado, es posible prever que si en el proceso de indagación científica acerca de la identidad de las condiciones de alguna causa se esperara encontrar siempre elementos que sean iguales o semejantes a las condiciones identificadas como originales, se estaría cometiendo un error; ya que estrictamente no sería posible encontrar algo enteramente igual, y cualquier semejanza con lo original que pudiera encontrarse entonces, podría ser importante o trivial, puesto que la interacción debería haber modificado tales condiciones y hasta podría haberlas modificado radicalmente(9,16,22,23).
Es necesario recordar que las condiciones cambian, y que las condiciones necesarias para la iniciación de un proceso son modificadas e incluso pueden ser destruidas por el mismo proceso, tal como se destruye la semilla para dar paso a la planta o a su primordio; o como se destruyen la bacteria o el hongo que participan en el inicio o en el primer instante de existencia de alguna infección para dar paso a las células hijas que participan en el mantenimiento y la evolución del proceso infeccioso.
Por otra parte, no podemos olvidar que en este proceso de indagación de la identidad de las condiciones participantes en las causas, es posible también constatar que son algunos aspectos de los procesos los que exhiben los cambios más marcados -de acuerdo con nuestra capacidad de percepción- y que el conjunto de cambios conduce a un cambio en la cualidad del proceso, aunque sus principales relaciones constituyentes permanezcan esencialmente igual, aunque no exactamente las mismas.
Hemos insistido en que la causa estructural es fundamentalmente una interacción, entre otras razones, porque ello es el fundamento para postular que en la causa siempre existen varios componentes necesarios, pero que individualmente son insuficientes para explicarla en su peculiaridad; y que ésta insuficiencia individual determinada y reafirmada por la relación de influencia mutua y unificadora entre los participantes, los vuelve a todos ellos igualmente necesarios; lo cual, a su vez, vuelve irrelevante todo intento de atribuir principalidad o preponderancia a alguno de ellos; la interacción también revela la ambigüedad del intento de atribuirle carácter predispositor a alguno de los participantes (16,22,23). Reconocer la interacción nos rescata del error de considerar alguno de los factores, a lo externo o a lo interno, como provocadores o como factores de arrancada o solucionantes de mecanismos patológicos o de otro tipo; mecanismos que en tales circunstancias y desde el punto de vista histórico deben ser considerados como preconcebidos.