Más allá de Sagatovski y Antipov: La causalidad estructural puntualizada
SOBRE CONDICIONES Y CAUSA
La explicación de la causalidad estructural exige comprender que todo fenómeno, para su avance o para la ausencia del mismo, está condicionado por algo; que por condición debe entenderse cualquier fenómeno relacionado con el fenómeno dado, ya sea que se encuentre fuera de él (condiciones externas) o en su composición, siendo uno de los elementos del fenómeno estudiado (condiciones internas) (16). Finalmente, es necesario comprender la relación entre condiciones y causas(16).
Los autores originales explicaron que el concepto de causa es más estrecho que el de condición, en el sentido de que cualquier causa es condición (o implica condiciones), pero no cualquier condición es causa (más bien no cualquier condición es parte de la causa). Esto último con base en su propuesta de que las infinitas condiciones pueden dividirse en casuales (aquellas sin las cuales puede producirse el fenómeno) y necesarias (aquellas sin las cuales no se produciría el fenómeno), siendo estas últimas a las que pertenece la causa. Consecuentemente, señalaban que la importancia de la labor teórica y práctica y el reto científico consisten en identificar con nitidez la causa entre el conjunto de condiciones necesarias(16), cuestión que es de suma importancia para separar esta interpretación del condicionalismo. El reto científico consiste en explicar cómo, y bajo qué mecanismo, las condiciones necesarias vigentes, sólo ellas, interactúan materialmente para conformar la causa.
Esta interpretación, que identifica las condiciones con lo interno y lo externo en relación con el fenómeno estudiado y que relaciona íntimamente las condiciones con la causalidad y la causa, rompe con lo que ha sido escrito: "la condición es la categoría filosófica que expresa la relación del objeto con los fenómenos que lo rodean, sin los cuales no puede existir. El objeto mismo aparece como algo condicionado, mientras que la condición aparece como la multiplicidad del mundo objetivo, externa al objeto. A diferencia de la causa, que engendra directamente tal o cual fenómeno o proceso, la condición constituye el medio, la situación en que éstos existen y se desarrollan... las condiciones influyen sobre los fenómenos y procesos, pero ellas mismas sufren la acción de unos y otros"(13)(1). En tal planteamiento, sin más, se intenta identificar la condición exclusivamente con lo externo, con la multiplicidad del mundo objetivo externa al objeto que, sin embargo, condiciona de manera decisiva al objeto, tanto que sin ella, éste no podría existir. Además, interactúa con objetos, fenómenos y procesos, puesto que establece con ellos una relación de influencia y alteración mutuas y por tanto de determinación, de conexión, de interpenetración y en este sentido de unión, ya que de esta manera la externalidad absoluta de tal multiplicidad es puesta en duda.
Nuestra explicación rompe con el planteamiento señalado debido a que éste no sólo separa a las causas de su efectos o engendros, dejando espacios para considerarlas factores de inicio, sino que también separa la condición o las condiciones de las causas, sin explicar de dónde emergen las causas o sin explicar la relación de éstas con las condiciones. Por nuestra parte, sostenemos que las causas, como todo, no existen aisladamente, encerradas en sí mismas y que además de provenir de algo más dejan huellas en otras cosas; las causas emergen de la multiplicidad del mundo objetivo conformado por condiciones, especificando que emergen de aquellas condiciones a las cuales reconocemos como necesarias puesto que sin ellas no se produciría el fenómeno. A la vez, sostenemos que no existe separación absoluta entre la causa de un fenómeno o proceso y su efecto. Por nuestra parte, no podemos aceptar que la multiplicidad del mundo objetivo no influya la producción del fenómeno causa/efecto, tampoco parece adecuado el planteamiento que asume una separación real entre las causas y sus engendros y únicamente nos refiere a la relación de la condición con estos últimos, soslayando la necesaria interacción de la causa con la mundo objetivo; por supuesto, sostenemos que la conformación de una causa (más bien la conformación de un complejo causa/efecto) no agota la realidad y una vez realizada debe existir en un contexto constituido por múltiples condiciones en continuo cambio y entre las cuales ella, la causa o más bien el complejo causa-efecto, es otra condición nueva también cambiante.
De acuerdo con nuestra interpretación, los constituyentes de la multiplicidad del mundo objetivo son las condiciones casuales y necesarias en tanto la provocación o el engendro necesario de alguna cosa (proceso en términos dialécticos). Los constituyentes de esa multiplicidad son las condiciones heterogéneas y dinámico-cambiantes que existen y conforman un conjunto de sistemas interactuantes, en el cual no hay lugar para hechos aislados o encerrados en sí mismos, sino que vinculados; aunque su vinculación no sea en relación con todos los aspectos, tampoco desde siempre y por siempre, ni directa o provocadora de cambios cualitativos necesariamente evidentes para nosotros, aun cuando nos ayudemos con instrumentos.
Cabe señalar, sin embargo, que este planteamiento está en concordancia con la ley más general de la existencia del mundo: la ley de la conexión universal de los fenómenos, la cual constituye el resultado y la manifestación de la interacción universal de todos los objetos y fenómenos y que expresa la unidad estructural interna de todos los elementos y propiedades de cada sistema íntegro, así como los nexos y relaciones infinitamente diversas con los sistemas o fenómenos que lo rodean (13); este planteamiento está igualmente en concordancia con la noción de que la interacción universal de los cuerpos condiciona la existencia misma de los objetos materiales concretos y todas sus peculiaridades específicas(13)(2).
Así, enfocando el engendro, la provocación necesaria de los objetos, de los fenómenos o procesos, es procedente dividir las condiciones en casuales (aquellas sin las cuales puede producirse el fenómeno) y necesarias (aquellas sin las cuales no se produciría el fenómeno) y es también procedente considerar que es a éstas últimas, que pueden ser infinitamente muchas, a las que pertenece la causa.