Más allá de Sagatovski y Antipov: La causalidad estructural puntualizada
INTRODUCCIÓN. LA CAUSA COMO PROVOCACIÓN NECESARIA.
Aunque corrientemente se entiende por causa un fenómeno que necesariamente provoca otro fenómeno, reconocido como la consecuencia o como el efecto, a la vez es usual que se obvie el carácter necesario e inevitable de la relación causa/efecto y se caiga en ambigüedad declarando simple o sencillamente que la causa provoca una consecuencia, sin señalar el carácter necesario de tal relación o sin señalar el carácter inevitable de esta provocación y sin enfatizar que el efecto debe producirse. También es común que se acentúe esta ambigüedad agregando que la causa necesariamente provoca una consecuencia exclusivamente ante determinadas condiciones.
La noción de causa estructural que fue introducida en el ámbito de las ciencias de la salud en 1966(16), y puntualizada para darle la forma en que ahora la presentamos en 1986(23), se forma a partir de reconocer y superar tantas ambigüedades y validar la definición de causa como provocación necesaria que exige: primero, que la causa constituya la unidad de todas las condiciones internas y externas; y, segundo, que sea simultánea con su efecto(16) (consecuencia). Esto debe ser así en atención a la relación absolutamente necesaria exigida por la categorización apareada de la relación causa/efecto, en la cual la causa es considerada una provocación necesaria, tal como debe ser,puesto que causa que no actúa no es causa y dado que, como consecuencia, el referente idóneo de ella, su indicador, es justamente su efecto (16).
En el área de las ciencias de la salud, este enfoque resulta más lógico y seguro que el privilegiado e influenciado por el pensamiento biomédico, que señala factores como causas de algunos fenómenos, a pesar de su evidente incapacidad para provocarlos por sí solos, o a pesar de ser constatable en muchas ocasiones que los efectos esperados o supuestos no se producen en su presencia y, aun así, esos factores son tomados como referencia de tales supuestos efectos; por ejemplo, cuando la biomedicina toma al bacilo tuberculoso o a una deficiencia genética como referencia de una tuberculosis inexistente o de una enfermedad genética que no está presente y que a menudo nunca llega a presentarse. Es más lógico y seguro pensar en una causa, la cual por definición deberá incluir a la bacteria o a la alteración genética, tomando como referencia a la tuberculosis o a la enfermedad genética concreta (a los efectos reales), según el caso; es más lógico y seguro tomar como referencia o indicador de la causa al efecto concreto, que proceder al revés. Es más lógico y seguro deducir las causas por los efectos.
Una causa que satisface la definición de fenómeno que necesariamente provoca otro fenómeno, que satisface la definición de provocación necesaria, no admite rodeos que convierten el concepto de causa en algo ambiguo.