Ponencia II Encuentro Mesoamericano de Filosofía

Poder y política en el contexto de la mundialización

Judit Ribas


La política está en crisis. Esto hace necesario preguntarnos por los presupuestos, conceptos, teorías y prácticas que la envuelven en este contexto de la mundialización.

Nuestra indagación se basará en tres preguntas:

a) en qué consiste la "realidad política"?

b) qué presupuestos se manejan cuando hablamos de política?

c) qué conceptos alternativos podemos aportar?

Es urgente reconceptuar toda una serie de términos tales como política, socialidad, fuerza, comunidad, cuerpo social, libertad... para no deslizarnos por el camino de lo sabido que justifica el actual estado del mundo.

En el contexto de la mundialización se plantean nuevos problemas, situaciones originales que no aparecen en el contexto de los estados. Por ello operar con un concepto de la política que tiene como margen el estado y un esquema del poder que visualiza únicamente el poder estatal resulta muy limitante.


1. Poder y poder político

"En el universo de ideas de los ilustrados el poder se entiende como un derecho individual originario, que se cede para constituir una forma de gobierno basada en la soberanía del pueblo. El poder lo detentaría el individuo concreto, que lo entrega, parcial o totalmente para contribuir a la constitución de un poder político"1. Esta consideración del poder es, por supuesto solidaria de la concepción ilustrada de sociedad, en la que se concibe que lo primario es el individuo, quien por obra y gracia de una unión de voluntades establecería la sociedad.

Desde este punto de vista el poder parece ser un atributo, algo que se puede intercambiar como la riqueza. Para este enfoque, que sigue teniendo amplia continuidad2 el poder político arrancaría del pacto social.

De este modo la filosofía política, al reelaborar continuamente el tema del contrato social ha reducido el tema del poder político a una supuesta unión de intereses o a una transacción en la que no se acaba de definir muy bien lo que se intercambia. Además, admitiendo que el principio de toda sociedad es el contrato o el reconocimiento, se coloca de modo inamovible la política bajo el signo de la ley y el derecho. Este tipo de concepción lleva implícito un respeto por el poder, puesto que al conceptuarlo como fruto del consenso, del pacto o reconocimiento, supone -contra toda evidencia- que está "al servicio de la comunidad", dejando fácilmente la puerta abierta a los diversos tipos de autoritarismo3.

Tomando el reconocimiento como acto primario se pone en la constitución de lo social un acto vivencial o intencional, dejando de lado la consideración de que se pueda tratar de una vinculación estrictamente física 4.

Si todo queda en el terreno de las intencionalidades dónde está la referencia a los hechos físicos? qué significa "reconocer"? qué nos damos -o quitamos- entre nosotros cuando nos damos el supuesto reconocimiento? Sólo se puede hablar de sociedad donde hay reconocimiento? No hay un nivel más radical, en virtud del cual quedamos afectados por las acciones de los otros, ya sea que estos otros nos reconozcan o no?5


2. Qué se entiende por "política"

Algunos movimientos de liberación ya hace tiempo que cuestionan como insuficiente la definición de política que circunscribe ésta a las actividades que tienen que ver con el estado (instituciones estatales, gobiernos, es decir, lo que todo el mundo reconoce sin dificultad como "público"), pues perciben que hay una relación algo complicada entre "política" (estado), y "lo político"6, que definen como el conjunto de las interacciones atravesadas por relaciones de poder y desigualdad. Así, entendida de este segundo modo, la política queda vinculada al ejercicio del poder en cualquier ámbito que éste ocurra7: escuela, universidad, partido, cárcel, psiquiátrico, empresa, etc. Desde esta perspectiva, que es en la que se situan los movimientos radicales, aparecen como políticas actividades que, como no tienen directamente que ver con el gobierno8, no serían catalogadas como tales según la definición clásica. Es por esto que la teoría feminista, por ejemplo, puede caracterizar a la familia como una institución política, pues "sirve al mantenimiento y la reproducción del orden social vigente"9.

La filosofía de la liberación10 insiste en el carácter políticamente situado de toda acción humana11, y lo hace con el ánimo de evidenciar las relaciones de poder y dominio que existen en la sociedad; y de partir de un tipo de análisis que permita estudiar estas relaciones desde la sociedad que hoy tenemos.

Ahora bien. Hay que caracterizar cautelosamente de donde viene y en qué consiste específicamente el momento político, puesto que si bien la definición tradicional que circunscribe la política a las acciones relacionadas con el estado como institución resulta insuficiente, tambien lo resulta una definición vaga como la que se maneja cuando se entiende por política "todo lo relacionado con el poder".

Resumiendo lo dicho: se asume, muchas veces acríticamente, que los hechos políticos por excelencia son los gobiernos y los estados. Los movimientos de liberación, feministas, y alternativos, se mueven dentro de una concepción más amplia, según la cual hecho político es todo lo que crea, reproduce o pone en crisis el poder establecido, sea del tipo que sea. Pero de dónde surge este momento de poder que parece inherente a toda acción humana?


3. Politicidad, socialidad, publicidad

En la mayoría de enfoques no aparece la estricta continuidad que hay entre lo social y lo político. "Todo lo que el hombre hace en relación a lo social es estrictamente político", sostiene Ellacuría. La mayoría de las veces también, se sobreentiende que "lo político" va unido al poder, pero no se señala ni se problematiza de donde surge este poder, qué es lo que fundamenta esta dimensión. De momento empecemos por señalar que del modo en que entendamos en qué consiste esto que llamamos "sociedad" pende nuestra concepción de la politicidad.

Xavier Zubiri da unas claves interesantes para comprender qué es lo específico de la realidad social en correlación a lo cual se halla lo político. Entiende la raíz de la socialidad como un ëstar afectado por los demás en tanto que otros12. Cada uno de osotros estaríamos incorporados al cuerpo social por el mecanismo de la despersonalización que funda la publicidad. las cosas sociales son públicas, pero no lo son en virtud de un contrato o de un reconocimiento, o por obra y gracia de una voluntad o suma de voluntades, sino porque es “realidad hecha común”13.

Los enfoques clásicos de la filosofía política estarían muy de acuerdo en que la base de la politicidad sea la publicidad, pero no entenderán lo público como Xavier Zubiri da unas claves interesantes para comprender qué es lo específico de la realidad social en correlación a la cual se halla lo político. Entiende la raíz de la socialidad como un "estar afectado por los demás en tanto que otros" (EDR 255). Cada uno de nosotros estaríamos incorporados14 al cuerpo social por el mecanismo de la despersonalización que funda la publicidad. Las cosas sociales son públicas, pero no lo son en virtud de un contrato o de un reconocimiento, o por obra y gracia de una voluntad o suma de voluntades, sino porque es "realidad hecha común". Aquí el "hecha" es muy importante, porque no se trata de una unidad natural, derivada de la especie, sino de una unidad lograda gracias al dinamismo de la despersonalización. La realidad se hace común, se comuniza, por un dinamismo de apropiación.

La sociedad no la fundan directamente las personas, sino que -como ha mostrado Antonio González- se trata de un momento estructural de éstas: el momento de actualización de los demás en mis acciones. La socialidad en cuanto tal envuelve a los otros precisamente en tanto que otros, es decir, en forma despersonalizada15.

Los enfoques clásicos de la filosofía política estarían muy de acuerdo en que la base de la politcidad sea la publicidad, pero no entenderán lo público como “fruto de una realidad puesta en común”, sino como fruto de un encuetro de voluntades o como producto de la razón.

La política se refiere de algún modo al ámbito público. Ahora bien, ¿dónde está el límite entre lo que es o no político? La familia, por ejemplo, ¿pertenece al ámbito de la vida pública o privada? Estaremos en condiciones de contestarlo una vez hayamos averiguado como se "hace común" esta realidad. Esto nos lleva al tema de las habitudes.


4. La estructuración de habitudes

El todo social no es más que el fruto de una trabazón de acciones humanas que se perpetua en el tiempo como continuidad de unas prácticas históricas sistematizadas en habitudes. Como acabamos de señalar, "el sistema social no está integrado directamente por personas, sino por un momento de su realidad: las habitudes sociales. Es sistema de habitudes (haberes) y no un sistema de realidades humanas"16. Las realidades humanas no son momentos del sistema socAl. Solamente las habitudes lo son.

La base de la estructura social es pues el sistema de habitudes17

y lo esencial de la realidad social es la afectación de nuestras acciones por las de los otros. Ahora bien, estos otros no se hallan presentes en nuestras acciones de modo personal, sino que son sus acciones, fijadas en habitudes, las que estructuran a su vez nuestras acciones.

El momento social de la acción humana consiste en que ésta sea expresión de los demás. El momento ético lo constituye el que la acción sea apropiación de una posibilidad. El momento político lo constituiría la fijación de la acción, fijación que puede darse -o no- dentro del campo institucional. El juego político en este nivel se jugaría en el terreno de la cristalización de las habitudes.


5. El cuerpo social

Es por medio de las habitudes que nos incorporamos al cuerpo social. No se trata de una "integración", puesto que la realidad humana no se halla nunca plenamente "integrada" al sistema social, porque siempre es una realidad autónoma. La persona no es la que está integrada como tal, sino que lo que la hace pertenecer al cuerpo es sólo la estructuración de su acción. Por ello las personas no pueden ser reducidas a ser meras "notas-de" la sociedad18. La integración del ser humano a la sociedad es siempre parcial, y se realiza a través de las habitudes. Es además una integración física, porque estos haberes son modos de vivir y actuar, por tanto están estrechamente vinculados a la sensibilidad19.

La sociedad, tal como la define Zubiri, es sistema de posibilidades y tiene carácter físico. "Es cuerpo social, es decir, sistema de posibilidades sociales"20. El sistema determina las habitudes y la función que cada nota desempeña en él21.

El cuerpo social en tanto que sistema de posibilidades constituye un mundo, nuestro mundo. Es un "topos", un lugar, no solamente en el sentido físico, pero también en éste. Una topicidad es algo que está ahí, pero este estar ahí tiene un carácter constitutivamente dinámico; porque "no es estar ahí como una columna dórica, sino que es un sistema de posibilidades"22 (EDR 261). Y entonces esto quiere decir que el "topos" y la topicidad son esencialmente dinámicos, son sistemas de posibilidades. "Posibilidades para qué? Para la vida de cada uno y para la convivencia de todos ellos23. Es en la acción donde nos constituímos como cuerpo social.

Como señala Antonio González, la corporeidad es la actualidad como principio de presencialidad24. Es importante entender este enfoque para no pensar que se está cayendo en el substancialismo, y no se trata de eso, sino de ver que es una estructura. El sistema social tiene un carácter estricto de corporeidad porque cada habitud social es una "habitud-de" las demás. El sistema de las habitudes sociales no consiste en una mera coordinación extrínseca, sino en co-determinación. He aquí donde se fundan las analogías con la solidez y el organismo. Por otra parte, la analogía del cuerpo social sirve para entender que nuestro cuerpo de humanos no termina en nosotros, algo que hace rato vienen repitiendo con insistencia las y los ecologistas.


Zubiri señala además que "el sujeto de la historia es el cuerpo social en cuanto tal"25. La sociedad no es el producto de la historia, sino viceversa. En esto26, como en tantas otras cuestiones, le lleva la contraria a Hegel: el sujeto material de la historia es la estructura social27.

Si la socialidad estudia las relaciones entre los seres humanos y las cosas en tanto que otros, la politicidad tendrá que estudiar este "topos" del cuerpo social del que surgen las habitudes; y si, tal como ha demostrado Antonio González, hoy día la configuración del cuerpo social, tiene un alcance planetario, la política actual no se debe encerrar en el dibujo plano de la "polis", sino que debe aspirar a tematizar el volumen más complejo del globo terráqueo. Todo ello sin perder de vista que estamos hablando de unas habitudes que nos constituyen como cuerpo social que son constructas.

Para resumirlo con Zubiri señalemos que:

1) No hay espíritu objetivo, sino "topos".

2) El topos no es una realidad en sí, sino sistema de posibilidades.

3) Este sistema de posibilidades no es objetivo ni objetivado, sino que está actualizado en el sistema mundial de habitudes que conformamos todos los seres humanos.


6. El poder como efectividad social

Todas estas reflexiones tienen muchas repercusiones dentro de los campos prácticos en los que nos hallamos bregando. Tomemos, sin más un ejemplo.

Los diferentes feminismos suelen interpretar que excluídas del poder político y sometidas al poder genérico de los varones, las mujeres somos objeto de poder, y no sujetos. Sin embargo, si adoptamos la perspectiva de que la partida del poder político se juega en la fijación de las habitudes, nuestro papel aparece como mucho más activo, y por lo tanto como menos "inocente"28.

Los sistemas de discriminación se basan en habitudes concretas, que todas coadyuvamos a perpetuar. El análisis para superarlos no puede basarse en un estudio de las conciencias o de las intencionalidades. Esto es lo que se presiente cuando se afirma que "el poder modela a las personas sin que éstas tengan ninguna o casi ninguna capacidad de oponerse a esta modalización. No es "el poder", sino los otros, con sus prácticas, acciones e instituciones las que modalizan nuestro ser. Analizando las prácticas sociales van a aparecer las relaciones de poder. Se trata de relacionar unas prácticas con otras prácticas29. Esto por una parte, pero por otra resulta que en dichas prácticas los humanos actualizamos unas posibilidades, las hacemos nuestras por apropiación. "En el hacer suya una posibilidad y desechar otras existe una elección más o menos libre; y en esa elección y como resultado de ella, la posibilidad apropiada se apodera del hombre"30.

Si "lo que hace de una habitud una habitud social es la intervención de los otros (en las habitudes sociales estoy afectado por los demás)"31, lo que haría de una habitud una habitud política sería el dominio de los otros.

En la política tomada en este sentido de efectividad social podemos distinguir tres niveles: actividades, relaciones de poder e instituciones. El momento que todo el mundo reconoce como político es el tercero, el de las instituciones. Lo podríamos denominar "política en sentido estricto", pero advirtiendo que "no hay que identificar el poder político con el poder institucional, igual como no hay que identificar la participación política con participación electoral"32. Las instituciones surgen a partir de la fijación de acciones. Son, al decir de Giddens, aquellas habitudes que duran más33. Pero no todas las habitudes fijadas están institucionalizadas. Esto por una parte. Por otra hay que advertir también que por "instituciones" no hay que entender solamente "entes públicos" tales como gobiernos, sino grupos como las familias, parejas, comunidades, etc.

La política en sentido amplio sería la estructuración del campo social en toda suerte de habitudes fijadas socialmente. La política sería pues el "ámbito de las relaciones de dominio que existen en la sociedad"34. De este modo no se entiende el poder como una gran voz anónima que habla a través de la política, sino como el conjunto de las cosas hechas, de las relaciones, de las transformaciones, de los dominios que ciertas formas ejercen, sean estas discursos, prácticas o instituciones. Desde esta perspectiva el conocimiento, los diferentes logos serían temas abordables "políticamente", en tanto que son fundamentales para mantener unas determinadas instituciones. Es el quehacer al que se han dado en gran parte Nietzsche y Foucault, por ejemplo.

Habría un tercer nivel, primero en el orden del análisis al que podríamos denominar "protopolítica". Es el momento de poder presente en toda acción humana, acción en la que nos hallamos entreverados de modo radical y primario los otros, las cosas y yo mismo. Es el terreno de las actividades, y raiz de los otros dos momentos de política, que ha sido olvidado por la filosofía política en general, cuyo enfoque ha tendido a menospreciar la actividad cotidiana privilegiando el campo de la razón y la teoría. La filosofía clásica ha igualado el poder con la potencia o con la mera posibilidad. Zubiri nos hará caer en la cuenta de que los poderes se fundan en haberes. Desde Zubiri es posible fundar la política en el momento de poder de la acción humana.


Consideremos pues algo más detenidamente la acción política en sus tres niveles:


ACCIONES Aprehensión primordial (Presente) PROTO-POLITICA

Es un hecho físico, tenemos que conformar algo.

Esta es la raíz de la política: la acción humana tiene un momento de poder. (El poder político no comienza en el pacto social).

La estructura del sentir humano como condición de la politicidad, pero esto exige un logos y una razón.


HABITUDES Logos (Pasado) POLITICA

Estructuración del campo social, fijación de las acciones

Es el terreno de las instituciones.

Aquí es donde se juegan los problemas políticos: cómo se estructura el sentir de modo que da lugar a diferentes "políticas", que tienen diferentes niveles?

La habitud como apropiación de una posibilidad.

Las habitudes se naturalizan, pero en realidad son históricas, constructas.

UTOPIAS Razón (Futuro) CRITICA POLITICA

Esbozo de posibilidades (lo que no es), pluralismo de instituciones, etc.

Momento creador de la búsqueda del fundamento. Hay un desajuste entre la realidad y por ello buscamos el fundamento. Intelección de posibilidades históricas.

Fundamentar supone una doble dirección:

a) intento de ir a la base del hecho político

b) creación de lo que puede ser la realidad en profundidad


Aprehensión primordial

La política se ha situado siempre en el ámbito de la razón. Para la filosofía política clásica el terreno político por excelencia era el Estado, y más concretamente el gobierno, por lo tanto los análisis iban mayormente destinados a analizar las instituciones políticas (logos) y las "razones" que teóricamente las sustentaban. Hoy se hace necesario hacer un análisis de la acción política, hacer una filosofía que parta de ésta. Considerando la política como un sistema de actos apareceran los hechos políticos con radical novedad: como hechos previos a la teoría, aprehensibles para cualquiera. Tenemos que confrontarnos con estos hechos35. Ejemplo de hechos que tenemos que confrontar hoy políticamente.


Logos

La inteligencia sentiente necesita logos, estructuración, fijación. Como hemos visto, a la estructuración de las acciones humanas llamará Zubiri habitudes. Ahora bien, esta estructuración se puede hacer de mil maneras. Caben muchos logos, muchos modos de estructurar las habitudes. La inteligencia sentiente se expresa en muchos modos de hacer, decir, pensar, modos que a su vez, estan estructurados entre sí. El logos es construído. Las habitudes constituyen un momento físico de la realidad de cada persona.

La política, lo que todo el mundo reconoce generalmente como tal, se halla mayormente en el terreno del logos. Este es el nivel de las instituciones. La razón tiene también su papel en la crítica política, pero es mucho menor que lo que ha tendido a pensar la modernidad. Es un prejuicio moderno el pensar que la política pertenece al dominio de la razón, que es universal e inmediata.

El sistema social es, en realidad, un sistema de acciones fijadas en habitudes. Las habitudes son expresión de la realidad humana. Las diferentes posturas políticas y sus lógicas se fundan en diversas orientaciones del sentir, y tienen que ver asimismo con la historicidad. De diversos sentires y momentos históricos derivarán variedad de habitudes: femenino/masculino, un inca o un indígena del S XX, un ateniense o un gringo. Por esto al hablar de política, lo tenemos que hacer situadamente. Diferentes haceres van a dar lugar a distintos poderes.


Razón

Es el terreno de la crítica política. Se da cuando la razón se pregunta en qué se basa el sistema de habitudes, cuando entramos en crisis y nos preguntamos por ejemplo por qué es tan difícil ahora hacer propuestas políticas, o cuando nos cuestionamos el sistema conceptual que maneja el hombre de la calle, o los científicos, o los varones... De repente aparecen hechos que no se pueden explicar. Es entonces cuando se pone en marcha la razón, para ver como nos fundamentamos, para ver qué es lo que pasa y qué otras posibilidades históricas se nos ofrecen.

El problema político no es un problema de reconocimiento o de tolerancia. La incrustación de los otros en mi vida y de la mía en la de los otros es un hecho físico antes de ser un hecho discursivo o consciente. El problema político por excelencia será cómo los otros nos dejan vivir o como dejamos vivir a los otros: si brindamos a los demás posibilidades o se las cortamos, si les ponemos alas o los esclavizamos, y esto es algo que -lo hemos comprobado demasiado a menudo- no depende de una "racionalidad" aséptica, ni de unas supuestas o comprobadas "buenas intenciones", sino de unas prácticas concretas: de un gesto, una palabra, de un grupo o institución o momento que hacen que nos sintamos bien en la realidad.


Conclusiones

Siguiendo el planteamiento de Antonio González36 sobre la socialidad podemos decir que la política no tiene lugar en el mundo del poder. No consiste en acatar o rebelarse contra las leyes, en suscribir o derogar el contrato social, sino que es un momento que halla su fundamento en la actualidad de los demás en la estructura interna de la acción, en un momento de respectividad. La realidad política no flota sobre los individuos ni es reductible a ellos por mucho que no sea nada sin ellos37. Es la realidad de los sistemas de dominio y liberación que crean nuestras formas de vida.


La sociedad se constituye en la interacción, en el trato efectivo con las cosas reales38, no por la conciencia intencional de otro yo. En este plano radical se constituye la sociedad como sistema de habitudes sociales, y es en este nivel que podemos afirmar:

1.- Que de entre estas habitudes, hay algunas de específicamente políticas, o por lo menos que todo el mundo reconoce como tales: formas de gobierno, etc.

2.- Que hay otras a quienes convendría identificar como políticas, aunque en la teoría clásica no sean reconocidas como tales: ONU, grandes corporaciones económicas, etc.

3.- Que todas las acciones humanas son políticas en el sentido en que crean habitudes sociales y lo hacen de un modo determinado,

que tiene como resultado crear igualdades, desigualdades, la apertura de posibilidades (ética) la construcción de unos modos de vida (dimensión social) y la destrucción de otros.

Hay muchos niveles de política (así como hay muchos niveles de sentido), pero lo importante de ver aquí es que la dimensión política no se sobrepone a la acción, que así como toda actividad humana, desde la más cotidiana a la más científica, tiene un carácter moral, también podemos decir que tiene un carácter político, porque crea, perpetua o suprime relaciones de subordinación o liberación. Hay un dinamismo político que hay que descubrir en toda actividad, sea esta una práctica discursiva, el ejercicio de una profesión, una práctica científica, educativa, económica...


Toda estructura de acción colectiva se constituye como sistema de poder. Es un fenómeno, un efecto y un hecho de poder. Las habitudes serían la política cotidiana. La mujeres y los sectores marginados suelen tener una visión clara de esta relación entre política y cotidianidad. Las formas de vida, en tanto vehiculan o abortan poder, determinan una forma política. Todos los sistemas sociales pueden ser estudiados como modos de dominación39. La característica del humano es tener poder.

El poder es una propiedad de la acción40, por ello siempre se halla gestionado. Esto no significa que detrás haya una voluntad a modo de "administrador", sino que como campo social, siempre está estructurado, haya o no instituciones que lo rijan, y no es previo ni derivado a la constitución de la sociedad.

Donde se ejerce el poder con mayor violencia es donde no hay gestión institucional. Para que haya poder no hace falta que haya gestión ni instituciones. Determinados sistemas sociales necesitan para mantenerse, el ocultamiento del lugar donde se ejerce realmente el poder. La intuición de este hecho hace que hoy día la política sea tan impopular, puesto que se capta que no es en la Asamblea Nacional ni en las instancias del gobierno donde se pulsan realmente las cuerdas claves, sino que los políticos son en realidad una gente que vive de esta ficción.

1 Jone Dorronsoro et alia "Mujeres, poderes, y otras historias" p. 1.

2 Calvez Politique Arbor, Aubier. Paris 1995

3 Calvez (Politique, Aubier, Paris 1995 p. 55), es una muestra de como se interpreta el poder político como subordinado al bien común. Para Calvez el reconocimiento, cuando "quiere permanecer", deviene un fin para todos aquellos que toman parte en él. Así aparece legítimamente el bien común, alrededor del cual se funda la sociedad política. "La reconnaissance constitutive devient, par cette permanence (durée), communauté (...) elle désigne ce lieu ou nous vivons sauvegardés en somme de la violence" (35).

4 Zubiri Sobre el hombre p. 271

5 Antonio González en su reciente tesis doctoral aborda estos temas y concluye, interpretando brillantemente a Zubiri, que la sociedad no es necesariamente un término correlativo al Estado, como parece que se prejuzga en la mayoría de las corrientes de la filosofía social, sino un hecho físico basado en la actualidad de unos seres humanos en la vida de otros seres humanos, conceptuación que permite, con mucha mayor radicalidad, abordar el hecho de la mundialización y todas sus ideologizaciones (éticas, sociales, políticas, etc.). Para tratar de comprender el ámbito político me basaré en varias de sus sugerentes consideraciones.

6 . A menudo ambos términos son empleados en sentidos diferentes (84) (La mujeres ante, con, contra... el poder político)

7 Ibid

8 en su sentido tradicional. Sí con el "gobierno" tal como lo define, en la misma línea radical Michel Foucault (El sujeto y el poder p. 103).

9 No es casualidad -prosiguen- que su funcionamiento esté regulado por leyes y su existencia protegida por las políticas estatales" (91 Mujeres y política).

10 Ellacuría

11 desde la teoría de la ideología.

12 Xavier Zubiri Estructura dinámica de la realidad p. 255

13 Ibid p. 257

14 ¿Cómo se da esta incorporación? Dice Zubiri que "por tradición, aspiración y conspiración" Ibid p. 264.

15 Ibid p. 256

16 Antonio González Un solo mundo p.

17 "Lo social es pura y simplemente una unidad de vinculación de los hombres como forma de realidad. Mi realidad en tanto que realidad está afectada por los demás hombres en tanto que realidad. Esto es lo que confiere carácter físico y real a la sociedad sin darle el carácter de sustancia. Esa afección es un modo real y físico, es una habitud, una hexis".(...) "Lo que constituye el fenómeno social no es la presión, sino la alteridad en tanto que está modulando entitativamente desde los demás hombres mi propia realidad humana". Contra la sustantivación del poder (paralela a la sustantivación de la sociedad). Según Zubiri lo que constituye el fenómeno social es el haber humano recibido. El hombre se encuentra en la condición de estar circundado y circunscrito por él.

(...) La realidad del haber humano en tanto que realidad es lo social, y en tanto que transmitido es tradición (SH265), y -podíamos agregar- en tanto que fuerza es poder.

18 Antonio González Un solo mundo p.

19 A esta dimensionalidad física de las habitudes apunta Foucault cuando se refiere a una "red institucional de secuestro". Podríamos agregar, para no ser tan pesimistas, que puede ser -y es en demasiados casos- secuestro, pero que se puede en la misma medida convertir en "red institucional de liberación".

20 Xavier Zubiri Estructura dinámica de la realidad p. 257-261

21 Antonio González Un solo mundo p. 369

22 Xavier Zubiri Estructura dinámica de la realidad p. 261

23 Ibid

24 Un solo mundo

25 Xavier Zubiri Estructura dinámica de la realidad p. 264

26 Ibid p. 266

27 ibid.

28 puesto que "un sistema de discriminación no significa carencia de poder del grupo oprimido, ni tampoco una total falta de responsabilidad en el mantenimiento de estas relaciones de poder" Jone Dorronsoro et alia "Mujeres, poderes y otras historias" p. 3.

29 cfr. Foucault Un diálogo sobre el poder p. 68

30 Xavier Zubiri Estructura dinámica de la realidad p. 249

31 Xavier Zubiri Estructura dinámica de la realidad p. 255 y Antonio González Un solo mundo p. 297

32 Jone Dorronsoro, op. cit.

33 The constitution of society

34 Las mujeres ante, con, contra.. el poder político p. 91.

35 En este sentido cabría radicalizar a Foucault, que todavía permanece algo preso del análisis del discurso, tema mayor de la filosofía desde el psicoanálisis.

36 Un solo mundo p. 382

37 Antonio González Un solo mundo p. 379

38 Antonio González Un solo mundo p. 383

39 Giddens The nation state and violence p. 8

40 Giddens The constitution of society