V.- UNIDAD DE LA INTELECCION Y TEMPOREIDAD 

1.-MADURACION Y TEMPOREIDAD

Tras haber Zubiri analizado lo que es la intelección en sus tres modalizaciones, va a abordar el tema de su unidad. La unidad de la intelección será, al mismo tiempo, el tema que cierra conclusivamente todo el análisis sobre la intelección sentiente.

Sigamos, pues, el hilo analítico de Zubiri que empieza por decir lo que esa unidad de la intelección no es, para posteriormente conceptuar positivamente su estructura.

En primer lugar hay que decir que las tres modalizaciones de la intelección, aprehensión primordial de realidad, logos y razón, no poseen una unidad estratificada. No son estratos de intelección pues esto supondría que su unidad sería sólo una unidad de adición. Contra esta conceptuación Zubiri afirma que se trata de una unidad de modalización: son tres modos de inteligir y cada modo posee su estructura propia e irreductible, pero es una la intelección que se modaliza.

En segundo lugar Zubiri rechaza la conceptuación de la unidad como sucesión. En este caso se trataría de sucesión temporal. Dice Zubiri:

"Primeramente aprehenderíamos algo como real. Después, conservando esta aprehensión, inteligiríamos lo que esto real es en realidad, y finalmente conservando lo real y lo que es en realidad lo inteligiríamos como momento del mundo". (IRA 322)

Este orden de intelección es de carácter temporal, posee un antes, un ahora y un después direccionalmente ordenados, pero al utilizarse para conceptuar la unidad del acto intelectivo, en cierta forma lo desintegra, o mejor dicho, hace entrar una unidad formalmente estructural y esencial en un orden talitativo y de descripción. Por eso Zubiri rechaza el modelo de unión temporal contraponiéndole los conceptos de incoación y despliegue, que son conceptos nacidos del análisis estructural que Zubiri ha llevado a cabo: cada una de las tres modalizaciones posee incoativamente la intelección completa y logos y razón no son sino despliegue intelectivo de la aprehensión primordial de realidad. Zubiri no niega del todo que se de una unidad temporal, pero sí que esa unidad sea la fundamental.

En tercer lugar Zubiri rechaza otra conceptuación de la unidad de las tres modalizaciones del inteligir que consistiría en reducirlo a mera trayecctoria lineal. No niega Zubiri que dicha trayectoria, también de carácter temporal se de, pero sí niega que sea la conceptuación radical de la unidad. Dice Zubiri:

"Cada modo no solamente despliega el anterior y es incoativamente el siguiente, sino que cada modo se incluye formalmente en el siguiente".(IRA 323)

Esta formal inclusión en incoación y despliegue que configura la unidad del acto intelectivo es conceptuada por Zubiri como maduración. Así lo expresa:

"No se trata pues de una trayectoria sino de un crecimiento, de una maduración. Hay una trayectoria del inteligir pero está fundada en algo más delicado: en la maduración. La trayectoria es tan sólo un aspecto derivado y secundario de la maduración. La unidad de los tres modos es la unidad de una maduración". (IRA 323)

Pues bien, esa unidad de maduración es de carácter estructural, no de estratificación o de sucesión talitativas. La caracterización de la maduración como estructural resitúa el análisis en el ámbito transcendental. Es desde éste ámbito de análisis desde donde debe conceptuarse estructuralmente la forma primaria, la esencia, de su posible trayectoria. Eso es precisamente lo que hemos intentado hacer. Veamos como Zubiri explicita lo que es maduración:

"La madurez enriquece pero es porque es necesario madurar. )Para qué? Para ser plenariamente lo que ya se es". (IRA 323-324)

En ese "para ser plenariamente lo que ya se es" está expresado el carácter estructural de la unidad de la intelección. Es una estructura que se mueve alrededor de una presencia: lo que "se es", pero una presencia abierta a ser plenamente en su "para", y abierta desde lo que "ya" es. No es decurso temporal: es estructura tempórea "ya-es-aún".

Lo que "se es" dice Zubiri, está indigente de maduración, y esa indigencia radica en una insuficiencia no atribuíble a la realidad que está actualizada desde el primer modo de intelección, se trata de una indigencia en la actualización misma porque en esa primera modalización, la aprehensión primordial de realidad, no nos actualiza lo que la cosa es "en realidad" ni lo que la cosa es "en la realidad", sino sólo nos actualiza la cosa "como real". Se trata, continúa Zubiri, de una doble insuficiencia.

El logos y la razón no harán sino colmar esa doble insuficiencia, pero ya hemos visto cómo: ambos son estructuralmente inadecuados. Ambos proceden de la aprehensión primordial y a ella vuelven, y de ella reciben su alcance esencial.

Tempóreamente, en aprehensión primordial de realidad, lo real está estrictamente presente, esto es, su faz de "ES" domina sobre su estructura "ya-ES-aún", pero el dominio no significa en modo alguno supresión de su estructura radicalmente abierta. Esa doble apertura de la estricta presencia constituye la temporeidad estructural de la doble insuficiencia del primer modo de intelección. Por eso, y esta ha sido nuestra hipótesis de trabajo, el logos se abre para colmar una insuficiencia intelectiva en dirección estructural del "YA", y así lo que la cosa real es "en realidad" genera su propia estructura tempórea dominada desde el "YA", su "YA-es-aún". De modo análogo la razón se abre para colmar otra insuficiencia intelectiva, pero esta vez en dirección tempórea del "AUN" y genera así su propia temporeidad como "ya-es-AUN": va hacia lo que la cosa es "en la realidad". En ningún caso logos y razón se han salido de la formalidad de realidad impresivamente aprehendida. Ambas se mueven en y desde la presencia que, en última instancia es la gran dominante. Zubiri lo expresa así:

"logos y razón son plenificación incremental de una inamisible y fontanalmente presente impresión de formalidad de realidad". (IRA 324)

Las tres modalizaciones, con su respectiva estructuración tempórea, lo son de una presencia de lo ral actualizándose. Así como ninguna modalización intelectiva agota la realidad, ninguna faz tempórea agota la presencia. Esta queda plenificada en su triple modalización. A esta plenificación la hemos conceptuado tempóreamente como intensificación. La temporeidad madura no es sólo ex-tensa, sino in-tensa.

A la estructura tempórea considerada sólo en su extensión la expresamos como "ya-es-aún". Fue el punto de partida. En cambio a la estructura tempórea recorrida, madura, la expresamos como "YA-ES-AUN". Cada faz ha ejercido su dominio y ha enriquecido la estructura. En realidad, esta segunda expresión es más compleja y debe incluír tanto el movimiento del logos como la marcha de la razón, y también la apertura de la estricta presencia. Su estructura sería la siguiente:

 

LOGOS RAZON

YA---------es--------aún-ya-------es----------AUN

 

ya---------------------ES---------------------aún

APREHENSION PRIMORDIAL

DE REALIDAD

 

La maduración de la intelección no se reduce, pues, a un recorrido lineal de temporalidad sucesiva. El movimiento en el interior de su estructura tempórea tampoco sigue el orden antes, ahora y después. El movimiento tempóreo, manteniéndose en la presencia, la intensifica haciéndola estricta (ES), la intensifica ausentándose en su "desde" (YA), y la intensifica ausentándose en su "hacia" (AUN). No habría inconveniente en recuperar aquí cierto lenguaje fenomenológico de Husserl. En la intensificación de la temporeidad se dan unitariamente una in-tensión (ES), una re-tensión (YA) y una pro-tensión (AUN). Las tres expresan la intensiva modalización tempórea de una presencia, la de la realidad presente en la actualidad intelectiva, presente formal y fontanalmente.

Ahora se comprende mejor por qué Zubiri prefería hablar de su obra sobre la inteligencia más como de un tríptico y no tanto como una trilogía. La trilogía debe abordarse según el orden del logos, esto es, del discurso: primero, después, finalmente... En cambio el tríptico se contempla en su tabla central para abrir después la mirada a las tablas adyacentes que la complementan. Un tríptico que se abre y que se cierra y que guarda siempre el enigma de su realidad.

 

2.- ESTRUCTURA DE LA UNIDAD INTELECTIVA

En la modalización intelectiva queda modalizado el acto mismo de la intelección, queda modalizado el inteligir y queda modalizado el estado en que quedamos intelectivamente. Se trata en cada caso de la modalización de la actualidad de lo real en que la intelección consiste. Es, por tanto siempre modalización de un "estar presente". Zubiri aborda el tema en tres pasos:

- La unidad del acto de intelección

- La unidad modal del inteligir

- El estado en que quedamos intelectivamente

 

2.1.La unidad del acto de intelección y su temporeidad

Zubiri tiene que abordar el acto intelectivo en la unidad de su primaria actualización y en sus dos reactualizaciones ulteriores. En la aprehensión primordial de realidad aprehendemos la cosa solamente como real, esta aprehensión es irreductible. Pero en logos y en razón reactualizamos lo real como lo que es "en realidad" y lo que es "en la realidad". A estas dos reactualizaciones Zubiri las va a unificar conceptivamente en una sola expresión: "realmente". Lo "realmente" viene determinado desde lo real primordialmente aprehendido, pero, a su vez, lo real queda de algún modo determinado por su "realmente". Esa doble determinación es lo que expresa el "re" de la re-actualización.

Veamos cómo Zubiri conceptúa la doble determinación:

"Inteligir siempre es presentar, esto es, tener presente lo inteligido, es decir, que lo inteligido esté presente. Intelección es hacer "estar presente" en cuanto "estar". Por tanto la segunda intelección, por ser reactualización, lo que hace es determinar otro modo de presentación. )De qué? De la misma cosa real". (IRA 329)

Ese "de otro modo" lo será en reversión. Reactualización es entonces reversión el el ámbito mismo de la presencia, y esa reversión sobre lo real desde el "realmente" es lo que Zubiri entiende por comprensión.

Aquí Zubiri delimita la conceptuación que él hace de la comprensión frente a otras conceptuaciones afines: concretamente frente a lo que se llamó ciencia comprensora en la Edad Media, contra Dilthey y contra Heidegger. No vamos a entrar en estas discusiones.

Positivamente, con la comprensión Zubiri introduce un nuevo modo de reactualización en cierto modo distinto de los tres que hemos analizado. Veámoslo:

"Hay pues, tres actualizaciones intelectivas de una misma realidad. En primer lugar, la actualización intelectiva de la cosa como real: la aprehensión primordial de realidad. En segundo lugar, la actualización intelectiva de lo que la cosa real es realmente; la intelección modal en logos y razón. Finalmente en tercer lugar, la actualización intelectiva de la misma cosa real (que se había aprehendido ya en aprehensión primordial), pero incorporando modalmente a ella lo que se ha actualizado en la intelección (logos y razón) de lo que realmente es. Esta tercera actualización es la comprensión. Comprender es aprehender lo real desde lo que realmente es". (IRA 332)

En realidad no son tres actualizaciones intelectivas de una misma realidad, sino cuatro. La primera es la aprehensión primordial de, realidad, la segunda es el logos, la tercera es la razón y la cuarta será la comprensión. Zubiri ha unificado logos y razón, pero cada una es una reactualización claramente diferenciada como hemos visto. Lo que pasa es que la cuarta actualización recae sobre la unidad de las tres primeras. Zubiri lo expresa así:

"El término formal de la comprensión no es lo estructurado sino la estructuración misma. Es la estructura como plasmación formal (no sólo material) del in. La estructuración es el ex determinado por el in". (IRA 334)

Toda cosa real, por serlo, posee estructura. En la aprehensión primordial de realidad lo real es aprehendido sólo como real, pero en logos y en razón lo real es actualizado como estructurado. Se ha pasado de la incoación al despliegue: de lo real al "realmente". Pues bien, ahora se trata de pasar del "realmente" a lo real, del "ex" desplegado al "in" de su interioridad. Ese "ex" determinado por el "in" es el término formal de la comprensión. Así, dice Zubiri:

"comprender es inteligir la estructuración de lo real como real, es inteligir en lo real como momento interno suyo la manera como lo que realmente es determina las notas estructurales de la cosa. Estructuración es determinación interna". (IRA 335)

La vuelta del "realmente" a lo real, no es, por así decirlo, una vuelta estéril, sino que al volver incorpora algo a lo real. Zubiri conceptúa esa incorporación como recuperación de plenitud de actualización intelectiva, de lo real. La insuficiencia de lo real primordialmente aprehendido queda ahora colmada, recuperada como suficiencia. Así, la intelección plenaria será aprehensión comprensiva. Esta comprensión es sentiente, como toda intelección y, por tanto, se trata de una comprensión siempre limitada. Dice Zubiri:

"Sólo comprendemos algo de algo". (IRA 338)

En este sentido, la comprensión es siempre direccional y es siempre gradual. La limitación no afecta sólo a la dirección sino a la amplitud. No es difícil entender la limitación intrínseca de todo logos y de toda razón. La limitación del comprender se funda en su carácter sentiente:

"Comprender es siempre y sólo recuperar en la intelección de una cosa real su estructuración como realidad sentida". (IRA 339)

La temporeidad del acto intelectivo en su unidad es la totalidad de la estructura tempórea "ya-es-aún" intensificada como "YA-ES-AUN". Expliquémoslo: Inteligir, nos ha dicho Zubiri, es siempre presentar, tanto si se trata del modo primordial de intelección como si se trata de los modos ulteriores: se trata siempre de presentar, aunque de modo diverso. Pues bien, la estructura tempórea de la presencia es el "ya-es-aún", es el "mientras", el "siempre", el "siendo". Pero en el modo primordial de presentación, la estructura de la presencia se modaliza dando dominio a su momento de estricta presencia, con lo que la estructura tempórea queda así:

"ya-ES-aún"

 

En cambio, en el segundo momento de intelección, que ahora Zubiri ha unificado conceptivamente, la estructura tempórea queda dominada por sus dos momentos de ausencia. Podríamos representarla así:

 

"YA-es-AUN"

 

Esta sería la estructura tempórea de lo que Zubiri ha conceptuado como "realmente". Nosotros también hemos unificado conceptualmente tanto la temporeidad del logos como la temporeidad de la razón como un "estar ausente". La ausencia, que no es ausencia de realidad sino realidad en ausencia, es el carácter tempóreo de la distancia abierta entre lo real y su "realmente".

Tempóreamente entonces, la comprensión será la reintegración de la estructura "YA-es-AUN" en la estructura "ya-ES-aún", con lo que el resultado es la estructura tempórea siguiente:

 

"YA-ES-AUN".

Ahora bien, la comprensión, aun siendo una nueva actualización no reacae sino en la estructuración misma de lo real-realmente: en el "ex" determinado por el "in". Esto es justo lo que tempóreamente hemos expresado como la intensificación de la temporeidad. El "in" de la intensificación no es sino el "in" de la interioridad estructural de lo real. Por su parte el "ex" de la estructura de lo real estaba tempóreamente expresado en la estructura tempórea ex-tensa. Esta primaria estructura tempórea que no es sino estructura de presencia es el "ya-es-aún", en cambio, la misma estructura pero in-tensificada comprensivamente es tempóreamente el "YA-ES-AUN". Ambos expresan respectivamente el punto de partida y el punto de llegada de la intelección. Ambas estructuras lo son de presencia, pero en el primer caso se trata de la presencia extensa de la cosa, en el segundo caso se trata de su presencia intensa. El paso de la extensión a la intensión es la maduración por la que la intelección nos lleva.

La intensidad consiste en el aporte, o por decirlo con Zubiri, en la recuperación de plenitud que, desde sus respectivas distancias, que son, no lo olvidemos, sus respectivas ausencias, el logos y la razón incorporan a la estricta presencia. La misma estricta presencia es ya un aporte. La recuperación consiste en inteligir mejor la cosa. Podríamos decir también que una cosa comprendida tiene más presencia que una cosa sin comprender: la comprensión intensifica la presencia.

La comprensión es limitada, y lo es por ser sentiente. La presencia intensificada también lo es. Recordemos que el modo sentiente de presentación que recubre todos los otros modos de presentación es el "hacia". Todo "hacia" es siempre un "desde-hacia", por eso la estructura tempórea de la presencia posee la estructura direccional "ya-es-aún" que la realidad aprehendida en hacia le ha impuesto. El dominio intenso de cada una de sus facies venía dado por la fuerza misma de la realidad aprehendida: era la fuerza primordial de la realidad que intensificaba la presencia haciéndola estricta; era la fuerza exigitiva de lo real que intensificaba el momento de anterioridad de la presencia, su "desde"; era la fuerza coercitiva de lo real que intensificaba el momento de posterioridad de la presencia, su "hacia...". Se intensificó tanto la presencia como la ausencia.

Intensificada la presencia no queda, sin embargo, plenificada en totalidad. La estricta presencia de lo real es ahora más patente que nunca, pero lo son también sus facies de anterioridad y de posterioridad. Puede decirse que la comprensión ha hecho sentir más y mejor la presencia de lo real, pero también hace sentir más y mejor sus ausencias que, por colmadas que estén intelectivamente, siguen siendo ausencias colmadas: esa es su limitación radical.

La presencia de lo real está, en la comprensión, recubierta por la ausencia de su "realmente". Lo presente ha reicorporado su doble ausencia. Ahora las ausencias dejan ver lo presente como su origen y su fin, y lo presente manifiesta su origen y su fin en ausencias. La intensidad de la ausencia es sentida en lo presente y la intensidad de lo presente es sentida en ausencia.

La comprensión ha cerrado el tríptico de la intelección, pero no lo ha clausurado herméticamente. Las tablas laterales son, a su manera, transparentes, y dejan entrever el enigma que recubren.

2.2.-La unidad modal del inteligir

Si la comprensión es el acto propio de la inteligencia modalizada, el entendimiento será el nombre de esa inteligencia. Entender una cosa es comprender lo real desde lo que "realmente" es.

Lo que Zubiri entiende por entendimiento abarca al logos y a la razón, pues es la unidad de la inteligencia ulteriormente modalizada. Esa unidad queda ahora contrapuesta a la primera y primaria modalización de la inteligencia: la aprehensión primordial de realidad. Esa contraposición lo es en unidad de codeterminación fundada en la respectividad misma de lo real.

Zubiri contrapone también esta doble fuente de intelección; aprehensión primordial de realidad y entendimiento, al sistema ternario propuesto por Kant: sensibilidad, entendimiento y razón. No entraremos en esta discusión.

 

2.3.-La unidad del inteligir como estado intelectivo

Culmina Zubiri su análisis sobre la intelección conceptuando lo que él llama el estado intelectivo en que la intelección nos ha dejado. Zubiri aborda el tema en tres pasos: nos dirá qué es estado, qué es estado intelectivo y, finalmente nos explicará sus diversos tipos.

2.3.1.-El estado

En primer lugar el estado es un modo de "quedar". Ese "quedar" ha de liberarse de sus connotaciones psicológicas pues solamente afecta a la intelección en tanto que intelección. Ese quedar, dice Zubiri no consiste en ser quiescencia sino más bien aquiescencia: se trata de cómo queda la intelección en lo inteligido una vez que ha inteligido.

a.-El estado intelectivo

Lo inteligido ha sido lo real en cuanto real, pues bien, el estado queda en lo real, pero también en la intelección. Se trata, dice Zubiri, de un con-quedar, Este quedar simumtáneamente en lo real y en la intelección es lo que Zubiri llama retentividad. En ella se constituye lo real en cuanto retinente y su intelección como estado retenido.

Zubiri anota tres caracteres de la retentividad. En primer lugar la retención es por lo real en tanto que real. En segundo lugar la retención es en lo real en tanto que real. En tercer lugar esa retención se da sólo en actualidad intelectiva.

Pues bien, ese quedar retenidos por lo real, en la realidad y en actualidad intelectiva es lo que Zubiri llama saber.

Saber, pues, no es una intelección más, sino es el estado en que quedamos "tras" la intelección. La presencia del saber como estado es expresamente subrayada por Zubiri:

"Saber no es una intelección sin más. Esto sería una ingente vaguedad. Saber no es un acto sino un estado, es un quedar retenido en el sentido explicado. Es menester subrayarlo enérgicamente. Precisamente por ello su expresión lingüística más exacta es el "perfecto", el per-fectum algo terminativamente inteligido. En latín novi, en griego oida, en védico veda no significan simplemente "yo sé", sino que su sentido riguroso es algo así como "lo tengo sabido", "ya lo sé", etc. Son presentes perfectivos o perfectos en sentido de presentes. En rigor, pues, son "presentes de estado".(IRA 346-347)

Zubiri añade a este saber en presente perfecto el matiz de la conclusividad que quedaría expresado por el latín scire que puede venir, en opinión de Zubiri, de su primitivo significado de "cortar". El saber concluso sería un saber tajante. También hace notar Zubiri el carácter sensible del saber, por el lado griego e indio orientado a la vista, pero por el lado latino orientado al gusto: sabor, saber, sabiduría. En todo caso, el saber consiste en ser estado y no acto. Esto es lo decisivo en Zubiri.

b.-Los tipos de saber

Zubiri distingue tres tipos de saber. Estos se fundan en las tres modalizaciones intelectivas.

En primer lugar es el saber en que nos deja la aprehensión primordial de realidad. En ese saber quedamos retenidos en la nuda realidad primordialmente aprehendida. Es un estado de máxima riqueza, primordial y radical. Sin ella no es posible ningún otro tipo de saber.

Un segundo tipo de saber es el que tenemos en la intelección modalizada en logos y en razón. Es el estado en que nos deja el "realmente". No se trata tanto de quedar en lo real, sino en lo que "realmente" es lo real. Es saber en respectividad. Aquí Zubiri explicita las diversificaciones que, por ejemplo, en Grecia tuvo este tipo de saber: desde el discernimiento hasta la demostración pasando por la definición; desde Parménides a Aristóteles pasando por Platón .

Finalmente hay un tercer tipo de saber:

"el saber en que quedamos comprensivamente en la realidad. Es una especie de íntima penetración en la cosa real desde lo que sabemos que realmente es. El estado de saber es ahora el estado en que quedamos retenidos en lo real por lo real mismo inteligido en comprensión. Es propiamente el estado en que quedamos por el entendimiento". (IRA 350)

El saber comprensivo es para Zubiri la culminación del acto intelectivo. Es un saber sentiente porque es culminación de un inteligir sentiente. Terminemos con las mismas palabras de Zubiri:

"Sabiendo )qué? Algo, muy poco, de lo que es real. Pero sin embargo, retenido constitutivamente en la realidad. )Cómo? Es el gran problema humano: saber estar en la realidad". (IRA 352)

 

c.-Temporeidad y saber

Saber, nos ha dicho Zubiri, es un estado: es el estado en que quedamos retenidos por lo real, en la realidad, y en actualidad intelectiva. Es un estado en actualidad y por tanto, un estado en presencia. La retención es retención en presencia.

Vimos ya cómo Zubiri recalca la presencia del estado: es un presente prefecto, concluso, tajante: un "presente de estado".

Por ser actualidad, la presencia ha atravesado de parte a parte la intelección entera, pero no siempre de la misma manera. No es lo mismo la presencia estricta de la aprehensión primordial de realidad que la presencia ausente del entendimiento que la presencia de estado del saber comprensivo.

La presencia de la aprehensión primordial de realidad es la estricta presencia expresada en la estructura tempórea "ya-ES-aún". Esta da lugar a un tipo de saber, el saber fundamental y primario que consiste en estar retenido por la nuda realidad de lo real. No lo dice Zubiri, pero será éste un saber silencioso retenido en la sola presencia de lo real. Y sin embargo no es esta una retención plena ni su silencio es completo, porque lo real presente está abierto a otro saber al que será llevado por la fuerza misma de lo real. Tempóreamente la aperutra de la presencia estricta es doble: hacia su "ya" y hacia su "aún". Llevada la presencia a su doble reactualización se configura como presencia de otro saber: la retinencia del entendimiento en "ausencia" de lo real. Dominan en esta presencia el "YA" y el "AUN" por eso consiste en un "estar ausente" cuya estructura tempórea es "YA-es-AUN". Es el saber como retenido por el "realmente", un saber que si olvida el cordón umbilical que le una a la estricta presencia de lo real que le dió origen, lo que hace es logificar la inteligencia y consecuentemente entificar la realidad. Es para Zubiri el saber de los griegos. No obstante, este rodeo por el "realmente", esta vuelta por la tempórea ausencia, es indispensable porque viene impulsada por la fuerza de la realidad misma. Es fuerza que arrastra a la intelección a cubrir la insuficiencia de su primordial presencia. Si el primer saber era silencioso, este segundo saber es doblemente locuaz: nos retiene diciéndonos lo que la cosa real es "en realidad" y nos retiene explicándonos lo que la cosa real es "en la realidad".

Finalmente llegamos a la presencia del saber comprensivo. Es esta una presencia perfectiva, conclusiva. Su estructura tempórea es ahora el "YA-ES-AUN". Es presencia intensa porque en ella comprendemos la estructuración misma de lo real y lo "realmente" en su mutua codeterminación. Es presencia de nuevo silenciosa pero con un silencio pleno aunque no definitivo. La presencia del saber no es ya una presencia extensamente abierta, sino intensamente abierta. Su silencio no se verá turbado por la extensión de lo real, pero sí por su última intensidad. Es en contraste con la ultimidad que el saber comprensivo se reconoce modesto: sabe algo, muy poco de lo que es real. Le queda como problema el "saber estar en la realidad": una realidad que siempre es "más" de lo que actualmente sabe.