2.-LA MARCHA DEL INTELIGIR

Zubiri aborda el tema de la marcha del inteligir en tres momentos suyos: en primer lugar conceptúa lo que entiende por marcha; en segundo lugar analiza la marcha en cuanto intelección, y, en tercer lugar aborda el problema del objeto formal de la marcha intelectiva.

2.1.-La marcha

Para conceptuar lo que es marcha, Zubiri vuelve a plantear el análisis desde su base: desde la apertura de la realidad y sus diversas formas de intelección. Lo real, recordémoslo brevemente, está abierto en primer lugar a su propia realidad y es aprehendido en ella en la aprehensión primordial de realidad. Lo real está abierto también a las otras cosas reales en el campo de realidad. Su intelección es el logos. La apertura no es sino la propia excedencia que posee cada cosa real sólo por serlo, y esa excedencia es formalmente respectiva: se trata de su transcendentalidad.

Es sobre la base de la doble dirección de la apertura de lo real: hacia sí mismo y hacia el campo, que Zubiri va a conceptuar la tercera dirección de la apertura y su modo de intelección.

Además de las direcciones de apertura antes mencionadas, lo real está abierto a la pura y simple realidad, esto es, a la pura respectividad de lo real, que es justamente lo que Zubiri entiende por mundo. Mundo es la unidad de respectividad de lo real en cuanto real, la transcendentalidad de lo real es esa misma apertura respectiva.

Zubiri distingue mundo de cosmos. El cosmos está constituido por la respectividad talitativa, por eso puede haber muchos cosmos. Pero en tanto que realidad sólo puede haber un mundo. También distingue Zubiri el mundo del campo. En cierta forma, dice Zubiri, al inteligir el campo inteligimos ya el mundo porque en esta línea, el campo es el mundo sentido. Pero no obstante, podemos también inteligir el mundo en cuanto mundo aunque sólo en su formalidad campal. Dice Zubiri:

 

"Sin embargo no se identifican (campo y mundo), porque el campo está siempre limitado a las cosas que hay en él. Si aumenta o disminuye el conjunto de cosas reales que hay en él, el campo se dilata o se contrae. En cambio el mundo es, siempre y esencialmente, abierto. Con lo cual no es susceptible de dilatación o contracción, sino de distinta realización de respectividad, es decir distinta riqueza transcendental. (). El mundo es abierto no sólo porque no sabemos qué cosas hay o puede haber en él, sino ante todo porque ninguna cosa por muy precisa y detalladamente que esté constituída, jamás es "la" realidad en cuanto tal". (IRA 20)

El mundo es inteligido en cuanto mundo precisamente así: como apertura que excede el campo mismo de las cosas, como la imposibilidad que tiene cada cosa de agotar "la" realidad. Ese "jamás" forma parte de la intelección del mundo en cuanto mundo y no sólo en cuanto campo. Por eso continúa Zubiri:

 

"Pues bien, en este aspecto, inteligir la cosa real es inteligirla abiertamente hacia... lo que no inteligimos, y tal vez nunca sepamos, qué puede ser en la realidad. Por esto es por lo que intelección de la cosa en cuanto mundanal no es un mero movimiento entre cosas sino una marcha hacia lo desconocido y incluso hacia el vacío". (IRA 20-21)

Ese "hacia..." así, tal como lo pone Zubiri, con los puntos suspensivos apuntando a "lo que no...", al "tal vez nunca...", a lo "desconocido" y al "vacío", constituye la expresión más clara de lo determinante de la marcha. No obstante la marcha no es un flotar en el vacío: parte y se apoya en lo real aprehendido y afirmado.

En primer lugar la marcha parte de una gran riqueza intelectiva de lo real, esto es, de lo real no sólo primordialmente aprehendido sino ya inteligido como lo que es "en realidad".

En segundo lugar, lo real abierto campalmente, no es algo así como una especie de terreno neutral desde el que parte la marcha, sino que por ser ya aprehendido e inteligido como real, la realidad misma ha sido inteligida en él, y es inteligida como excedente suyo, con lo cual el campo se revela no sólo como medio de intelección sino como la mensura misma de lo que se va inteligir en el mundo. Dice Zubiri:

 

"Como esta apertura de lo real en cuanto real es el mundo, resulta que en última instancia el campo mismo se ha convertido provisionalmente en mensura de lo que se va a inteligir en el mundo abierto, en mensura de lo que se va a inteligir: lo que la cosa es en la realidad". (IRA 22)

De este modo la marcha será el movimiento intelectivo que intelige formalmente lo que la cosa es en la realidad, pero que a su vez tiene el carácter intrínseco de la provisionalidad. Formalidad y provisionalidad serán ingredientes constitutivos de la marcha que Zubiri explicitará ampliamente.

En tercer lugar la marcha lo es del campo al mundo. El "hacia", ese modo sentiente de presentación, tiene aquí de nuevo una función central: no sólo implica una efectiva ampliación transcendental al llevarnos hacia otras cosas reales si bien extracampales, sino que nos abre el mundo como mundo de "posibles" formas y modos de realidad en cuanto realidad. Esto, a juicio de Zubiri, "es grave y decisivo".

En este sentido, la marcha se orienta hacia lo real allende lo campal: es marcha en búsqueda de realidad. Esa búsqueda se realiza en la realidad misma de la que nunca hemos salido pero que ahora se nos muestra como abierta en una "insoldable riqueza y problematismo".

Tenemos, pues los tres momentos estructurales de la marcha: su punto de partida que es el campo transformado en mensura; su formalidad y provisionalidad intelectivas; y finalmente su objetivo, abierto, rico, problemático e insondable: el mundo.

2.2.-Temporeidad y marcha

En la intelección campal, el campo se abría primerísimamente como un "entre". Ese "entre" era intelectivamente un "desde" porque se había abierto en y con el movimiento de impelencia en dirección precisamente "desde", y por ello su estructura tempórea estaba dominada desde su faz de "YA". El campo, siendo él presente por razón de su actualidad, tenía sin embargo, una estructura tempórea de forma "YA-es-aún" precisamente por lo intelectivo de su actualidad: el logos.

En la intelección mundanal pasa algo análogo si bien en sentido inverso. El mundo, en tanto que mera unidad de respectividad de lo real en tanto que real, se abre simple y sencillamente como "hacia...". Esta es su primerísima apertura intelectiva direccionada. Vimos ya lo expresivo de los puntos suspensivos con que Zubiri deja abierto el "hacia". Se apunta a lo "no" sabido y a lo que posiblemente jamás podrá saberse, al problematismo insondable de la realidad, a su riqueza igualmente insondable, etc.

La dirección tempórea del "hacia..." apunta ahora al "aún". Pero como la marcha lo es en intelección, tendrá también su propia estructura tempórea fundada en su modo de actualidad intelectiva. Esa estructura tempórea del "estar presente" de la marcha como actualidad intelectiva tendrá la forma "ya-es-AUN". El dominio del "AUN" sobre el resto de su estructura se basa en la apertura direccional del "hacia..." como primer determinante de la marcha. El "AUN" expresa ya la negatividad de aquello a lo que la marcha está abierta: lo "no" sabido, lo in-sondable, lo que jamás... etc. Tenemos, pues, otro modo de "estar" en ausencia. Es un modo distinto del "estar" en ausencia de la intelección campal aunque de análoga estructura. Lo veremos con detalle. Por el momento quede sólo anunciada su estructura básica.

La estructura tempórea de la marcha no está compuesta solamente por el "AUN", sino que, como acabamos de decir, posee estructura completa: el "AUN" es un "ya-es". No hay que confundir el "ya-es" propio de la reactualización mundanal con el "YA-ES" propio de lo real aprehendido de la cual parte la intelección en marcha. En este sentido el "ya" de la reactualización en marcha surge y se apoya en el "YA-ES" justamente en su apertura como "aún". Veámoslo esquemáticamente:

YA-----es-----aún LOGOS

ya-------------ES------------aún APREHENSION P.

 

ya-----es-----AUN RAZON

 

Desde este esquema tempóreo puede entenderse la temporeidad de los tres momentos de la marcha. El punto de partida de la marcha esta en el "ES" recubierto por el "aún" dominado por el "YA": es lo real primordial y campalmente aprehendido. El "ya" dominado por el "AUN" parte de allí. Pero al partir, y precisamente porque está dominado por el "AUN", transforma el punto de partida, esto es, el campo como medio, en mesura de realidad. Desde el "AUN" la transformación no puede ser sino "provisional" aunque sea ya intelección formal en mensura. El "es" dominado desde el "AUN" será el modo tempóreo de la marcha misma en su formalidad y en su provisionalidad. Finalmente, el "AUN" dominante constituirá la faz tempórea propia de la apertura misma de la realidad en tanto realidad a inteligir: es la temporeidad de la búsqueda, su objetivo indefinidamente abierto.

Iremos viendo cómo esta estructura tempórea se va realizando en la intelección en razón.

2.3.-La marcha en cuanto intelección

La marcha es, antes que nada, marcha intelectiva: es intelección en búsqueda. Esa intelección en búsqueda constituye lo que Zubiri llama una actividad: la actividad de pensar. El pensar es así un modo de intelección. En cuanto modo de intelección la actividad pensante es la razón. La razón es el carácter intelectivo del pensar.

Así, Zubiri va a analizar la marcha en cuanto intelección en los dos momentos que acabamos de explicar: en primer lugar analizará lo que es la actividad del inteligir en búsqueda, esto es, en cuanto actividad que constituye el pensar. Y en segundo lugar Zubiri va analizar el carácter intelectivo de esa actividad pensante, esto es, la razón.

2.3.1.-El pensar

El pensar es la actividad del inteligir en cuanto actividad, por eso Zubiri empieza por explicar lo que él entiende por actividad.

Brevemente: actividad consiste en "estar accionando en despliegue de una manera más o menos continua y continuada". Nos interesa esa forma gerundiva de "estar accionando" que lleva dentro su "estar siendo", y también el carácter de serlo en "despliegue" que apunta a la forma en que la intelección se abre en sus formas ulteriores: en distensión y despliegue. Así, tanto por su forma gerundiva como por su carácter de despliegue, la actividad nos transparenta su estructura tempórea: lleva un "siendo" desplegado: el del "ya-es-AUN", añadimos nosotros.

Pero esta actividad, en tanto que intelectiva, consiste en pensar. Veamos cómo conceptúa Zubiri ese pensar:

 

"No se piensa sólo en la realidad propia de lo que llamamos cosas, sino que se piensa también por ejemplo en lo que hay que hacer, en lo que se va a decir, etc. Es verdad. Pero aún en este orden, en lo que se piensa es qué sea aquello que voy a realizar, que sea aquello que realmente voy a decir hablando. Siempre va incluido en el pensar un momento de realidad y por tanto un momento formal de inteligir". (IRA 30)

A Zubiri le interesa el momento de realidad de "lo que se va a decir" porque ese momento de realidad va a constituír la actualización de lo real pero en marcha, en este sentido afirma Zubiri más abajo:

 

"Pero se piensa justamente para tener actualización. (). En el pensar se va inteligiendo, se va actualizando lo real pero pensadamente". (IRA 30)

En esta primera aproximación a lo que significa pensar aparece ya con claridad la dirección tempórea de su actividad: se piensa en lo que hay que hacer, en lo que se va a decir, en aquello que voy a realizar, en lo que voy a decir hablando, "para" tener actualización. Todos los ejemplos apuntan al momento de posterioridad cronológica aunque ciertamente dentro de la forma gerundiva fundamental: se va inteligiendo, actualizando, pensadamente. Su fundamento está en la apertura misma de lo real inteligido.

Puestas así las cosas Zubiri va a conceptuar algunos momentos propios de la actividad pensante.

En primer lugar el pensar, por serlo en la apertura de lo real, se constituye como un pensar allende lo inteligido o lo inteligiendo. Pensar en pensar "hacia" y la dirección de ese "hacia" es el allende. Ahora bien, ese allende puede tener diversas direcciones: puede ser un "hacia fuera" del campo de realidad; puede ser "hacia lo notificante" en la realidad; y puede ser "hacia dentro" mismo de lo real. Aclara Zubiri que no es posible hacer un catálogo completo de las direcciones del "hacia" allende porque no sabemos hacia dónde lo real nos puede llevar.

En segundo lugar, el pensar como actividad es incoado, esto es, se abre en vía desde el centro mismo del inteligir, allí donde es prácticamente imposible discernir su orientación. Por eso dice Zubiri que un pensamiento no es solamente un punto de llegada, sino ya de entrada, es un punto de partida. El despliegue de la actividad pensante tiene un primer momento de incoación que le es esencial. Dice Zubiri sintéticamente:

 

"lo inteligido pensantemente es algo inteligido pero incoativamente abierto allende sí mismo". (IRA 32)

En tercer lugar, afirma Zubiri, el inteligir como actividad pensante está activado por la misma realidad en tanto que abierta. Así, lo real inteligido en tanto que dado como realidad es lo que Zubiri llama dato. La realidad como dato tiene dos vertientes inseparables: es dato-de la realidad misma en cuanto abierta, y es dato-para "pensar" el allende mismo de la realidad abierta. El dato-para se funda en el dato-de.

Según esto el pensar no puede ser considerado como lo primario del inteligir, sino que lo primario sigue siendo la intelección de lo real en primordial aprehensión, y en su caso, en logos. Esto es, dice Zubiri, incluso cronológicamente lo primero.

El pensar tampoco es, en esta línea una actividad espontánea, (contra Kant), sino que se apoya en lo real ya aprehendido y afirmado.

Así, la actividad pensante viene activada por las cosas mismas que nos "dan" que pensar, las cosas inteligidas individual y campalmente, y se empieza por la apertura misma de lo campal en cuanto campal. Si lo campalmente aprehendido no mostrase ninguna apertura el pensar sería imposible. Lo mismo acontecía con respecto a la aprehensión primordial y el campo. La apertura está ya desde el principio, está incoada y se va desplegando intelectivamente generando sus diversos modos de actualización. Se trata de la estructura dinámica de la inteligencia sentiente.

De este modo, la actividad pensante pertenece intrínseca y formalmente a la intelección de la realidad. En esa realidad se mueve y actúa, en ella busca y en ella piensa, porque en tanto que actualización es ya un "estar en la realidad".

2.3.2.-Temporeidad y actividad pensante

Vimos ya muy brevemente la estructura tempórea que transparentaba el concepto de actividad: ese "estar accionando en despliegue" dejaba ver ya un interno "estar siendo" y la estructura abierta de la temporeidad en reactualización activa. La actividad en cuanto actividad posee estructura tempórea completa en virtud de su propio dinamismo. Lo que entonces quedó sin determinar fue su dirección.

La dirección, sin embargo, apareció muy claramente al explicar Zubiri lo que significa pensar. Los ejemplos, lo vimos ya, apuntaban inequívocamente al momento de posterioridad de la estructura tempórea de la actividad en la que el pensar consiste. Pienso "lo que hay que hacer", "lo que voy a decir", "lo que voy a realizar", etc. El momento de realidad que entonces le interesaba a Zubiri remarcar estaba todo él transido de futuro. Intelectivamente, pues, la estructura tempórea de la actividad pensante será la que ya hemos explicitado como "ya-es-AUN", cuyo dominio recae en el "AUN".

En el pensar, nos dice Zubiri, se va inteligiendo, se va actualizando pensadamente lo real, y se piensa "para" tener actualización. La unidad de esa forma gerundiva con la prioridad del "para" es justamente lo que expresa la estructura tempórea "ya-es-AUN".

El momento dominante del "AUN" también aparece en los caracteres de la actividad pensante que Zubiri quiere subrayar. El "hacia" como apertura sentiente hacia el allende en sus tres direcciones: "hacia fuera", "hacia lo notificante", "hacia dentro" expresa también dirección de búsqueda en futuro, es más, la impotencia de hacer un catálogo completo de las direcciones del hacia se funda tempóreamente, en la imprevisibilidad de la apertura misma de la realidad. Dicho impropiamente: no sabemos lo que el futuro nos depara (como realidad).

Pero ese momento de "AUN" no aparece, por así decirlo, al final del pensamiento, sino que está ya incoado en el núcleo mismo de la intelección. Lo vimos ya en el capítulo anterior: el "AUN" en su faz de "ya" se abre desde y en el "aún" mismo del "ES" de la aprehensión primordial de realidad, abierto a su vez por el "aún" del "YA" del logos.

La inadecuación estructural entre lo real y su "en realidad", expresada en la lejanía tempórea entre el "YA" y el "ES", es la apertura por la que el "AUN" asoma incoativamente. Es el lugar donde el allende se muestra y fuerza a la necesidad de inteligirlo: es donde las cosas dan que pensar. La realidad como dato-de y como dato-para expresa la apertura misma de lo real a su futura intelección. Zubiri insiste en la fundamentabilidad del dato-de respecto del dato-para. Se trata de la fundamentabilidad de lo real primordialmente aprehendido en cuya realidad estamos "siempre", pero en cuanto se configura como dato, sólo encuentra su sentido en el ser "para". Lo real no es nunca solamente dato-de, no tendría sentido alguno. Si lo real se configura como dato es justamente "para" ser inteligido en actividad pensante, para inteligir lo que lo real es "en la realidad".

Pero la actividad pensante no está sólo incoativamente en la aprehensión de lo real, sino que es también efectivo despliegue, y ese despliegue tiene lugar en la realidad misma. Tempóreamente esto significa que no nos hemos salido del "estar siendo" de la realidad, cuyo "siendo" es "siempre". El allende, incluso en su momento de futuro "AUN", lo veremos más adelante se funda, como en el caso de la negatividad del "YA", en la positividad de la realidad "siempre" presente.

Resumiendo: la estructura tempórea de la actividad pensante es el "ya-es-AUN". El "ya" constituye el momento tempóreo de su incoación en el "aún" de la aprehensión primordial abierto por el "aún" del logos. El "es" es el "siendo" que gerundivamente da forma tempórea al dinamismo de la actividad pensante, y finalmente, el "AUN" dominante de toda la estructura, es el momento tempóreo de la apertura de la realidad misma inteligida en actividad pensante: el allende al que apunta el "hacia...".

2.4.-La actividad pensante en cuanto intelectiva: la razón.

La razón, dice Zubiri, es el carácter intelectivo del pensar, es intelección pensante de lo real. Lo real inteligido ahora pensantemente en razón no es algo que pueda abandonarse en función del pensamiento, sino que mantiene su presencia y su fuerza. Dice Zubiri:

 

"Lo real ya previamente inteligido nos lanza, pues, a inteligir de otro modo, a inteligir pensando. Pero eso real de que partimos no es un mero punto de partida que dejamos a nuestras espaldas, sino que es el apoyo positivo mismo de nuestra marcha en búsqueda."

(IRA 39)

Estamos, pues, en el "estar presente" de la actualidad en que la intelección consiste, y no nos salimos de esa presencia, pero hemos visto ya que la presencia es un "siendo". La forma gerundiva del "siendo" es la que subyace en el concepto de marcha como actividad, y así afirma Zubiri:

 

"Y en su marcha intelectiva la razón tiene que ir actualizando nuevamente lo real cautamente, esto es sopesando cada uno de sus pasos". (IRA 40)

Pero esa presencia gerundiva va a quedar aún más reforzada por la dirección misma que el "hacia" va a imponer a la razón como reactualización intelectiva:

 

"Y precisamente por esto es por lo que a esta actividad se le llama pensar, etimológicamente "pesar". El pensar tiene el carácter intelectivo de un sopesar lo real "en" la realidad misma para ir "hacia" lo real dentro de aquella". (IRA 40)

Estamos, pues, en lo real y la razón nos lleva a inteligir "hacia" dentro de la misma realidad lo que es "en la realidad". La presencia no es ya la estricta presencia, ni siquiera la estricta presencia afirmada "desde" las simples aprehensiones. Ahora el "hacia" extiende la intelección en dirección del "dentro", pero es un "dentro" al que hay que ir intelectivamente y con cautela. Se trata, por tanto, de un "dentro" abierto, y abierto tempóreamente en "AUN". Es un "AUN" distendido y desplegado en la misma presencia de lo real, pero en tanto que extendido ya no es estricta presencia.

Esa razón instalada en la presencia de lo real para inteligirlo sopesadamente es la que Zubiri va a analizar. Es una razón siempre entre el "en" y el "para": en gerundio pero en dirección de futuro. A Zubiri le interesa sobremanera el mostrar que la razón no puede perder nunca su momento de realidad, momento que le viene dado desde la aprehensión primordial modalizada ya por el logos. Sigamos, pues la línea fundamental del análisis de Zubiri con respecto a la razón.

2.4.1.-Qué es razón

Para conceptuar lo que entiende por razón, Zubiri aborda la cuestión en tres momentos, a saber: la razón como mía, la razón en las cosas y la unidad de la razón. Esto es, se trata del momento intelectivo de la razón, de su momento de realidad y de su unidad. Vamos por pasos.

2.4.2.-El momento intelectivo de la razón. La razón como mía.

La razón como intelección, o como dice Zubiri, la razón como mía, tiene, a su vez, tres momentos esenciales: es intelección en profundidad, es intelección mensurante y es intelección en búsqueda.

 

 

a.-Profundidad

Que la razón sea en primer lugar intelección en profundidad quiere decir que el allende abierto por el "hacia" lo es en dirección de la misma realidad aprehendida. Lo real es lo que da que pensar, pero lo que primariamente da a pensar es lo que eso mismo real es. De tal forma que Zubiri puede decir:

 

"En su virtud, inteligir el allende es inteligir lo que en el fondo es el aquende". (IRA 42-43)

El "hacia" es l' $ Fu parte, tiene que ser abierto, porque en tanto que vamos inteligiendo más cosas reales, va variando también el canon de la realidad. La concreción que el canon debe tener no implica su inmovilidad, sino al contrario.

La realidad, pues, actualizada en razón como principio canónico no es una realidad estática: el principio canónico no es "de una vez para siempre", sino que "está siendo", y nosotros subrayamos el "siendo". Se trata de un "siendo" ya doblemente reactualizado, por eso es un "siendo" que tiene la estructura "ya-es-AUN". El dinamismo del principio canónico apunta al dominio del "AUN" respecto del resto de su estructura tempórea. Lo hemos explicado ya en otro momento.

La presencia del principio como fundamentante y fundamentando es la presencia de la completa estructura tempórea de la reactualización en razón. La variabilidad de sus modos canónicos apunta a una siempre abierta apertura en "AUN" dominante.

No olvidemos, sin embargo, que la respectividad remitente se funda en la respectividad constituyente en la que la realidad está primariamente abierta a "su" realidad. Esa respectividad constituyente es aprehendida en aprehensión primordial de realidad. Pero como la respectividad, antes que ser constituyente o remitente es apertura, resulta que en ella la intelección actualiza también el campo, si bien compactamente. Vimos ya que compacto no significa "cerrado" sino intelección, a una, de lo individual y de lo campal ya abierto. Así, la estricta presencia está abierta desde sí misma a la ausencia de la intelección campal, y ahora, en intelección en razón, queda abierta a su otra faz "ausente": el "AUN". La ausencia ahora remite al mundo. La intelección campal hizo efectiva la primera ausencia, lo real estrictamente presente quedó mediatizado desde ella. Ahora la intelección mundanal efectuará la segunda y más radical ausencia. En ello estamos.

e.- La búsqueda

Es el tercer momento de la razón. No se trata, como ya puede suponerse, de que la razón busque una intelección, sino de que la razón es intelección estructuralmente en búsqueda. Inteligir en razón es hacerlo inquirientemente. Como búsqueda, la razón posee tres aspectos esenciales: es dinámica, es direccional y es provisional.

En primer lugar la razón como intelección en búsqueda es dinámica. El dinamismo no es otro que el de su propia marcha "hacia" la profundidad de lo real. Dice Zubiri:

 

"La intelección no es razón inquiriente porque la realidad esté intrínsecamente articulada en forma fundamental, sino porque esta articulación fundamental, precisamente por hallarse sólo en profundidad, tiene que ser una articulación buscada. No nos basta entonces con movernos en el campo de la realidad, sino que hemos de marchar en profundidad allende el campo". (IRA 61)

Aquí sólo queda afirmada la dinamicidad de la razón como razón en búsqueda. Zubiri tratará de la estructura de ese dinamismo más adelante.

En segundo lugar, el dinamismo de la razón posee dirección, es direccional. La dirección viene determinada por el principio canónico. Así pues, el principio canónico no es fundamentalmente una representación de la realidad de lo real, sino que es "dirección de búsqueda". El canon, dice Zubiri, es direccional. Y la razón misma es la direccionalidad de la marcha. Afirma Zubiri:

 

"Todo buscar tiene una precisa dirección determinada por una previa representación. Buscar es ir abriéndose paso a la luz de la dirección que nos marca lo ya presentado. Razón no es sistema quiescente de estratos articulados, sino sistema inquiriente es razón direccional. La razón es ante todo la dirección de una búsqueda en profundidad." (IRA 62)

Tenemos, pues dos elementos a tener en cuenta, por un lado lo que de representativo tiene el principio canónico, y por otro su radical función direccional, que es la determinante en el análisis de Zubiri.

En tercer lugar la razón como búsqueda es esencialmente provisional. La provisionalidad se basa en la profundidad insondable de la realidad por un lado, y en la direccionalidad de cada búsqueda según su principio canónico por otro. Toda verdad racional, precisamente por serlo está llamada a ser superada por ser intrínsecamente superable: en eso consiste su provisionalidad. La provisionalidad no apunta sino a la apertura de la razón misma.

f.-Búsqueda y temporeidad

De los tres momentos de la razón como intelección, la profundidad, la mensura y la búsqueda, tal vez sea ésta última la que mejor muestre el carácter tempóreo de la razón.

El dinamismo de la razón como marcha hacia la profundidad de lo real en actualidad intelectiva tiene, como toda actualidad una presencia, un "siendo" cuya estructura es "ya-es-aún". Se trata de la estructura tempórea de todo dinamismo. Pero éste dinamismo no es ya el movimiento intracampal con su doble vertiente intelectiva de impelencia y reversión ahora ese dinamismo lo es de una marcha y una marcha "hacia", por eso su estructura tempórea potencia su faz de "AUN", es "ya-es-AUN". El "hemos de marchar en profundidad allende..." está potenciando el "AUN" de su temporeidad, de su presencia.Esto se ve más claramente en lo que Zubiri conceptúa como la direccionalidad de la razón. Lo presente en representación canónica y principial sólo lo es en función direccional. La razón no es la ordenación de un juego de presencias, es su dinamismo inquiriente y, por tanto, direccional. La dirección, por su misma realidad tiene una meta que, en este caso no es otra que la profundidad misma de lo real como apertura. El "ya-es-AUN" de su estructura tempórea expresa claramente la direccionalidad y la meta de la razón. En cuanto estructura "ya-es-aún" es presencia, en cuanto dominada desde el "AUN" es dirección "ya-es-AUN". La presencia intelectiva del principio canónico es primordialmente dirección, y ésta lo es en su faz de posterioridad.

La provisionalidad de la razón es también, podríamos decirlo, consecuencia de su estructura tempórea modalizada desde el "AUN": la razón está siempre y sólo en "AUN", está provisionalmente en constante apertura. Cuando Zubiri dice que la razón es siempre "superable y superanda", no está sino manifestando la apertura tempórea en "AUN" de su estructura direccional e inquiriente. Recordemos que el "AUN" no es por sí mismo la única faz de la estructura tempórea propia de la razón, sino que es la faz dominante de su estructura completa que es, a su vez la estructura tempórea de la presencia de la reactualización en razón. Una presencia, que por no ser tampoco estricta presencia, hemos determinado ya como un nuevo "estar ausente".

 

g.-El problema como modo de actualización en razón

Lo real se reactualiza en razón dinámica, direccional y provisionalmente. Esa actualización posee un modo especial. Es lo que Zubiri va a analizar.

Para analizar el modo de actualización de lo real en razón, Zubiri vuelve al "hacia". Recordemos que el "hacia" constituye el fundamento de toda forma ulterior de actualización. Pues bien, dice Zubiri:

 

"Ya vimos que la razón es la intelección lanzada "hacia" allende lo campal, esto es, en profundidad. Este lanzamiento no acontece negativamente es decir, no se trata de que el campo nos expulse, por así dacirlo dtera de lr dlcontrario lo campal nos lanza ciertamente del campo, pero dentro y no fuera de lo real mismo en cuanto real esto es, el lanzamiento "hacia" es una positiva actualización de la realidad misma allende lo campal de realidad. Lo esencial de la cuestión es esta positiva actualización". (IRA 63-64)

La dinamicidad, pero sobre todo la direcca ahora la temporeidad se ha mostrado principalmente como presencia, la presencia del "estar" en la que la actualidad de lo real consiste. Eso es el ser, un siendo facialmente estructurado en "ya-es-aún", esto es, abierto y distenso y por eso mismo conceptuado como "mientras".

Hay, sin embargo, un aspecto de esa estructura tempórea que Zubiri deja aquí en la sombra y que para nuestro trabajo es esencial. Este aspecto ha sido ya esbozado al tratar de los modos sentiente  

~ arroja a la inteligencia ante una realidad real, pero extracampal. Y este lanzar ante sí, actualizando aquello hacia lo cual estamos lanzados. es justo lo que etimológicamente significa la palabra problema". (IRA 64)

El extra de lo campal ya actualizado es lo que hace que la nueva reactualización lo sea como pro-blema, con lo cual aparece esa negatividad en la actualización que Zubiri describe así:

 

"En el problema hay ya actualización, esto es, hay una intelección de la realidad, pero esta actualización es a la vez una actualidad que no es aún plenamente actual. Este estar siendo actual en cierto modo sin serlo, mejor dicho, sin serlo plenamente, es el problematismo. El problematismo no es primariamente el carácter de mi marcha sino que es primariamente el carácter de la actualización misma de lo real. Lo real da que pensar." (IRA 64)

Lo real se nos reactualiza siempre problemáticamente y hay mil maneras de afrontar esa problematicidad: resolviéndola, huyendo de ella, pasando de largo, tratándola, etc.. Todos esos modos de afrontar el problematismo de lo real lo son en razón, esto es, en marcha dinámica, direccional y provisional en búsqueda, según principio canónico y en profundidad.

Zubiri termina este apartado dando una "definición" de lo que él entiende por razón y contraponiéndola a otras conceptuaciones clásicas: la razón no es rigor lógico (contra Leibniz), ni necesidad dialéctica (contra Hegel), ni organización de la experiencia (contra Kant). Estos no son sino modos de razón. La razón es primariamente:

 

"la intelección en la que la realidad profunda está actualizada en modo problemático, y que por tanto nos lanza a inquirir principial y canónicamente lo real en profundidad."(IRA 65)

 

h.-Problematismo y temporeidad

El problematismo, dice Zubiri, es primariamente carácter de la actualidad misma de lo real, por eso lo real da que pensar. El problematismo de lo real se muestra en despliegue cuando se intelige lo real en razón, esto es, cuando lo mismo real nos lanza allende el campo en búsqueda. Pero el problematismo está ya incoado en la aprehensión primordial de realidad y en la misma intelección dual. La presencia estricta de la aprehensión primordial de realidad tiene la estructura tempórea "ya-ES-aún" pues bien, esa apertura "aún" del "ES" actualiza la incoación tempórea del problematismo. El dominio de la presencia no es un dominio que cierra la actualidad, sino que mantiene incoada su apertura. Por esa apertura primordial lo real da que pensar. En la actualización en logos la apertura no sólo no queda cubierta sino que, por su misma estructura tempórea "YA-es-aún" de alguna forma la potencia aún más. La estructural inadecuación de la verdad dual, de la intelección afirmativa, reactualizada también en el "aún" de su estructura tempórea dominada desde el "YA", revela la apertura problemática de lo real. Es desde éste "aún" del "ES" potenciado por el "aún" del "YA" que va a desplegarse la marcha intelectiva de la razón "hacia" el "AUN" definitivo. En rigor, nos ha dicho Zubiri, se está siempre marchando desde el principio de la intelección . El "aún" está abierto desde la estricta presencia. La razón no hace más que desplegarlo y actualizarlo como problema.

La negatividad en la aprehensión primordial de realidad era una negatividad de deficiencia intelectiva, por eso el movimiento intelectivo tiende a cubrir esa deficiencia. No era deficiencia de realidad sino de intelección. En el logos la negatividad venía dada por la oquedad que el movimiento intelectivo en retracción y reversión genera. Tempóreamente la negatividad de la estricta presencia del "ES" está en sus facies abiertas de "ya" y de "aún". El dominio del "ES" no es plenitud sino modalización primaria. Tempóreamente también la negatividad del logos está en el "es-aún" dominados desde el "YA", por eso la conceptuamos como estar ausente.

Ahora, la negatividad de la intelección en razón está justamente en el paso al allende que explicita lo real como problemático, que lo actualiza así. Se trata, nos dice Zubiri, de un modo de presencia "no plenamente actual". Tempóreamente se trata de un "ya-es", pero con el dominio del "AUN" es lo no aún plenamente actual.

Se trata de un nuevo "estar ausente", pero ni idéntico, ni siquiera simétrico con el "estar ausente" del logos. A lo largo de este análisis iremos viendo las diferencias, las asimetrías y también las analogías entre los dos modos de "estar ausente". Digamos que el problematismo de lo real deja ver una ausencia que es un "estar en AUN". En el logos la ausencia era un "estar en YA". No hay que olvidar que el "estar" garantiza la positividad fundamental de la presencia de lo real, esto es, en "mientras", en "siempre".

2.4.3.-La razón como razón de las cosas

Las cosas no solamente dan que pensar, sino que también dan razón. La razón no es para Zubiri algo que se "tenga" sino algo dado. Lo real, así es el punto de partida de la razón en cuanto da que pensar, pero también es el punto de llegada porque es lo real mismo lo que da razón. Por ello la razón es simultáneamente "mía" y de las cosas. Esa simultaneidad es posible en y por la apertura misma de lo real aprehendido en inteligencia sentiente: es el ámbito de la actualidad noérgica.

Cuando la actualidad lo es en razón, esto es, en actividad pensante en búsqueda, vimos que tiene el carácter de "por". Pues bien, en cuanto la cosa real queda actualizada como un "qué" en razón, tenemos que su actualización completa es en "por-qué". El qué" es lo real mismo actualizado en profundidad. Es un "qué" encontrado en y por la búsqueda en que la actividad pensante consiste. Así, la reactualización en razón consiste en encontrar el "qué" de un por-qué como realidad fundamentante. Ese encontrar lo es porque las cosas mismas lo dan, ellas dan razón: ellas dan el "por-qué" de ellas mismas, y ese por-qué posee los caracteres de toda intelección en razón: lo es en profundidad, es dinámico, direccional y provisional, esto es, lo es en actualización problemática.

a.-Temporeidad y encuentro

A la búsqueda intelectiva en profundidad corresponde el encuentro con las cosas mismas en razón, pero el encuentro no consiste sólo en haber encontrado la razón de las cosas, sino que, precisamente por la estructura misma de la actualización en razón, todo buscar es un ir buscando, y todo encuentro es un ir encontrando direccional y provisionalmente. La articulación entre el "por" y el "qué" es siempre problemática, y lo es no sólo como articulación, sino también porque cada uno de sus momentos, el "por" y el "qué", se actualizan problemáticamente.

Tempóreamente tenemos la estructura "ya-es-AUN" de la reactualización en razón. Pues bien, si hemos de situar en ella la articulación problemática de la búsqueda-encuentro, esto es, el "por-qué", su lugar estaría en el "es". El "es", que es siempre un "siendo" tiene como tal su apertura en "ya" que corresponde al punto de apoyo de la marcha de la razón como búsqueda, como actividad activada por las cosas mismas que dan que pensar. Pero tiene también y dominantemente su momento facial de "AUN" que ahora correspondería tempóreamente al "qué", a lo encontrado. El "AUN" es el momento tempóreo de las cosas mismas en cuanto dan razón. El "AUN" es también tempóreamente momento terminal de la intelección en razón, y en tanto que "AUN" actualiza la apertura radical de lo real en sí mismo y no sólo en lo problemático de la búsqueda.

Tenemos aquí una estructura cíclica que no podemos dejar pasar de largo. Lo real es inicio y término de la intelección racional. En cuanto inicio activa la búsqueda, en cuanto término da el encuentro. es la estructura dinámica del "por-qué", pero tempóreamente el inicio viene determinado por el "aún" del "YA-ES", y en cambio la vuelta o el encuentro está determinado por el "AUN" dominante de la razón. Este segundo "AUN" expresa tempóreamente la abismal profundidad de lo real que sólo aparecía incoada en "aún" en las modalizaciones anteriores de la intelección, y en la que el "ya" del "AUN" se apoya para marchar. Esquemáticamente quedaría así:

 

YA-es-aún LOGOS

ya-ES-aún APREHENSION PRIMORDIAL

ya-es-AUN RAZON

 

2.4.4.-La unidad de la razón

Zubiri ha planteado el problema de la razón desde sus dos vertientes: la razón como intelección, esto es, la razón como "mía", y la razón como razón "de las cosas". Se trata ahora de hacer ver su unidad.

Esa unidad puede expresarse diciendo que la razón es la actualidad pensante de lo real. En cuanto pensante es "mía" y en cuanto actualidad lo es "de las cosas". Pues bien, de lo que se trata es de analizar la articulación de la unidad entre actualidad y pensamiento.

Descarta ya Zubiri que esa unidad pueda ser conceptuada sea como identidad (contra Leibniz), sea como separación (contra Kant). La conceptuación de la unidad de la razón se hará en el marco de la actualización.

Es en el ámbito de la actualidad donde debe mostrarse la unidad de la razón: así lo real, actualizado en razón, puede decirse que es racional. Dice Zubiri:

 

"En este sentido todo lo real actualizado en la inteligencia está ulteriormente pero inexorablemente incurso en el ámbito de la razón".(IRA 79)

Se trata, notémoslo, de una actualización ulterior, y se trata de un ámbito.

Con el fin de evitar una posible interpretación hegeliana de su pensamiento, Zubiri aclara que racional no es sinónimo de conceptual, y concluye con una afirmación que tiene relevancia para nuestra investigación:

 

"La razón puede actualizar pensantemente lo real en formas no conceptivas. Mas aún, puede actualizar lo real como siendo superior a toda intelección racional". (IRA 79)

Esa posibilidad de la razón de actualizar más allá de ella misma es esencial porque supone la intrínseca apertura de la razón cuya estructura tempórea estamos intentando aclarar.

Sigamos con la línea del análisis de Zubiri. En la razón como actualidad, lo real es racional porque entra "por sí mismo" en el ámbito de la razón: es la realidad actualizándose como "por qué". Y esa actualización de la realidad como "por qué" puede tener varios modos o formas. Una forma de actualización en razón es lo que Zubiri llama la transparencia, pero otra puede ser la opacidad. En esta línea, tan racional es la transparencia como la opacidad.

El modo opaco de actualización racional es lo que Zubiri conceptúa como lo irracional. Así, lo irracional no es sino carácter de una positiva actualización racional. Tanto la transparencia como la irracionalidad son modos como las cosas dan razón en la actualidad racional, en la actualidad en búsqueda pensante.

La unidad de la razón está, pues en la actualidad misma de lo real en ulterioridad racional, esto es, es unidad de ámbito, y ámbito en "marcha", en búsqueda. Es la unidad de la actualidad del "por" y del "qué". Es unidad problemática y, por tanto, estructuralmente abierta. Es la unidad de la actualidad de lo real en cuanto realidad abierta, o si se quiere, es actualidad de la apertura misma de lo real.

a.-Unidad de la razón y temporeidad

Zubiri conceptúa la unidad de la razón en el marco de la actualidad, y actualidad, lo hemos ya visto, es "estar presente" en cuanto estar, aunque lo que a nosotros nos interesa es precisamente su presencia.

Hemos visto ya también que esa presencia en reactualización en razón tiene la estructura tempórea "ya-es-AUN". Se trata de una presencia dominada desde su faz de "AUN". El dominio del "AUN" expresa la dirección de la ulterioridad de la actualidad racional: la posterioridad.

La unidad que Zubiri va a conceptuar no es ni unidad en identidad ni unidad en separación, sino que cambiando los presupuestos tanto de una como de otra, apuesta por la unidad de ámbito de actualidad, esto es, de una unidad en distensión. Ambito es siempre ámbito "entre" y actualidad empieza por ser "en". Pero lo que a nosotros nos interesa es poner de relieve justo el momento presente de esa distensión. Veamos, pues la unidad de esa presencia de la actualidad racional.

Dice Zubiri que todo lo real actualizado en la inteligencia está ulteriormente e inexorablemente incurso en el ámbito de la razón. Si es así, es precisamente porque, siguiendo el análisis de Zubiri, lo real actualizándose ya desde su estricta presencia en aprehensión primordial de realidad, ha llevado a la intelección a reactualizarla en logos y ahora lo hace en razón. La inexorabilidad de la que habla Zubiri no es sino la fuerza misma de lo real aprehendido en "hacia". Esta reactualización es ámbito, y ámbito abierto, en primer lugar por el lado de su origen: la actualización primordial y el logos, pero la apertura es, si cabe aún mayor, en su término: la razón, dice Zubiri, puede actualizar lo real como siendo superior a toda intelección racional. La ulterioridad de la reactualización en ámbito apunta a esa apertura radical de lo real actualizado: se trata, en términos tempóreos de la radical apertura de la presencia racional, justo su "AUN".

El "AUN" califica tempóreamente la razón como búsqueda, o mejor dicho, como ámbito de búsqueda. Pero también califica tempóreamente a lo real en tanto que da razón, en tanto que ámbito de dar razón. El "por-qué" se va realizando ("es") apoyado en lo real afirmado ("ya") pero en una apertura que "siempre" supera su concreta actualización ("AUN"). Es el "AUN" dominando su "siempre": "ya-es-AUN". Los modos de actualización racional, transparencia y opacidad, no son sino posibilidades abiertas en ésta apertura "aún" mayor, la apertura en "AUN".

El "AUN" es la dirección radicalmente abierta de la presencia propia de la reactualización racional, y en este sentido constituye lo que podríamos llamar el punto de fuga de su unidad. La unidad de la razón, dijimos más arriba, es unidad distensa. Pues bien, esa distensión se funda en una apertura radical: la apertura de la realidad misma reactualizada ahora como ámbito de búsqueda pensante indefinidamente abierta tempóreamente en "AUN".

Sólo desde la unidad de la razón fundada en el punto de fuga de la apertura radical de lo real actualizado tempóreamente en "AUN" es posible conceptuar como estructuralmente problemática la articulación del "por" y del "qué".

2.4.5.-El orto de la razón.

Tras haber analizado Zubiri lo que es la razón en cuanto intelección, en cuanto de las cosas y en su unidad, va ahora a ubicarla en el ámbito total de la intelección sentiente. De hecho, lo analizado en este apartado está ya de alguna manera dicho desde el principio, pero a Zubiri le interesa confirmar el momento sentiente de la razón, el negar que la razón pueda concebirse como una actividad espontánea meramente subjetiva. El hilo conducto de este análisis es el siguiente:

En primer lugar, como acabamos de decir, Zubiri afirma que la razón no es espontánea sino que posee orto. Ese orto, tal como Zubiri lo va a abordar no es un orto genético, sino el orto radicalmente estructural de la razón, su origen estructural y su modo de originación. Estamos, pues en ámbito de análisis estructural, esencial, no es anális)s talitativo procd3@NP0'$Y@(o, estructura bsica y contenido creado. El primero consiste en modelizar, el segundo en homologar y el tercero en postular. Son los tres modos de creacin racional.El carcter propio de la bsqueda intelectiva consiste en ser libre creacin de realidad profunda, de esencia.h.Temporeidad y libertad de creacin racionalLa razn, dice Zubiri, es libertad. Libertad de creacin de esencias en el mbito abierto de la realidad. Ese mbito es mbito actualizado en cuanto apertura de realidad: es "estar", pero en presencia radicalmente abierta. La estructura temprea de esa presencia es "yaesAUN". El "AUN" expresa tempreamente la radical apertura de la realidad as actualizada.Pero centrmonos ahora en la libertad, en tanto que libertad creadora. La libertad se pone de manifiesto cuando la marcha en bsqueda, necesariamente impulsada por la fuerza coercitiva de lo real, se encuentra abierta a lo necesario: a la necesidad de crear justo lo que busca. Esta unidad de necesidad y no necesidad es lo que constituye la paradoja de la libertad como razn, o si se quiere, de la razn como libertad. En todo caso hay una negatividad fundada en la positividad de lo real en la que la libertad se mueve: es la apertura. Aun manteniendo la marcha racional su apoyo en lo campalmente inteligido, esa libertad suya se encuentra, por decirlo de alguna manera, a la intemperie. Cosa que no aconteca en la libertad reducida al mbito campal.El "YA" dominate en la estructura temprea de la inteleccin campal coincida con aquello que Zubiri conceptu como horizonte. El horizonte de las cosas reales, en cierta forma, protega el mbito intelectivo del logos, por eso su libertad era ms limitada: era una libertad, y por tanto una creacin, "entre" y "desde". Pero ahora la libertad de la razn, a su manera, no tiene lmite: se encuentra con lo absoluto de la apertura por un lado, y por otro con el apoyo de lo previamente inteligido pero, por as decirlo, vertido ya hacia la abismal apertura. Sureactualizacin como voz y campo de resonancia as lo confirman: es libertad abiert~~