IV.- RAZON Y TEMPOREIDAD 

Entramos, pues en el análisis de la tercera tabla del tríptico sobre la inteligencia. Esta consta de una introducción y dos secciones, la primera se ocupa de la marcha del inteligir y la segunda de la estructura de la intelección racional, esto es, del conocer. Este tercer volumen culmina con una Conclusión General que atañe a todo el análisis sobre la intelección.

Seguiremos el mismo método empleado hasta ahora: la exposición muy sintética de los puntos del análisis que hace Zubiri de la intelección con el fin de apoyarnos en ellos para explicitar su estructura tempórea.

 

1.-INTRODUCCION A LA RAZON

Zubiri introduce el tema de la intelección racional, como es su costumbre, retomando las cosas desde su base: desde lo real primordialmente aprehendido. Como es imposible rehacer todo el camino con detalle, resulta interesante el ver en ese camino dónde Zubiri se apoya y qué es lo que resalta con el fin de ubicar adecuadamente esta nueva re-actualización racional.

El concepto que conduce a la ubicación de la razón es el concepto de apertura. Empieza Zubiri por decirnos lo que es inteligir: la mera actualización de lo real en la inteligencia sentiente. Realidad es, entonces, la formalidad de lo aprehendido impresivamente. Pues bien, continúa inmediatamente Zubiri:

"La impresión de realidad es transcendentalmente abierta. La realidad es abierta en sí misma en tanto que realidad. Y en su virtud todo lo real lo es respectivamente". (IRA 11)

Seguidamente Zubiri nos explica las diversas direcciones de la apertura. En primer lugar, recordemos, la realidad está abierta a la propia realidad de la cosa, a su realidad. A ella corresponde intelectivamente la aprehensión primordial de realidad. Pero lo real está abierto a otras cosas reales entre las que está. La intelección de una cosa real entre otras es el logos. Así, tanto la primordial aprehensión de realidad como el logos se fundan en la apertura de la realidad misma. Y en esta línea continúa Zubiri:

"Pero la impresión de realidad está transcendentalmente abierta no solamente a cada cosa real, y no solamente a las otras cosas reales sentidas en la misma impresión, sino que está transcendentalmente abierta a cualquier otra realidad sea o no sentida". (IRA 12)

Esto es lo que Zubiri llama la apertura a la realidad sin más. Por eso, en su conceptualización, no será lo mismo inteligir algo como real, lo que es propio de la aprehensión primordial de realidad, que inteligir lo que eso mismo es "en realidad", que, a su vez, es lo propio del logos, que inteligir lo que eso "real" "en realidad" es "en la realidad", lo que será propio de la razón.

Las tres modalizaciones intelectivas se fundan en apertura de realidad y en apertura transcendental respectiva, este es el primer punto a retener. Pero además, entre las tres modalizaciones Zubiri establece un orden de fundamentación:

"La razón está apoyada en la aprehensión primordial y en todas las intelecciones afirmativas que el logos ha inteligido sentientemente". (IRA 12)

La razón, pues va a suponer lo primordialmente aprehendido ya reactualizado en logos, y desde éste apoyo suyo va a configurarse como movimiento. Un movimiento, que a diferencia del movimiento del logos, va a realizarse como marcha. La razón será, pues una reactualización en marcha. Sobre esta marcha, que más adelante Zubiri va a conceptuar rigurosamente, nos dice ya de entrada:

"Esta marcha no es un proceso sino que es un momento estructural del inteligir". (IRA 13)

Nos encontramos, pues, con el mismo planteamiento de fondo que poseía el logos: se trata no de procesos ni de descripciones de procesos sino de estricto análisis transcendental y estructural.

Al igual que el logos, la razón como marcha, es una modalización ulterior de la intelección, y su ulterioridad, de carácter estructural, viene ya determinada por la misma impresión de realidad.

Este carácter estructural de la reactualización modalizada que es la razón, hace que la marcha misma aparezca ya como viniendo desde la primordial aprehensión de realidad. Así dice Zubiri:

"El inteligir por su propia índole estructural tiene necesariamente que marchar, mejor dicho, está ya marchando, está ya siendo razón por la estructura misma de la impresión de realidad dada en aprehensión primordial y el logos". (IRA 14)

Esa necesidad viene impuesta por la misma fuerza de la realidad aprehendida, fuerza que es, al mismo tiempo, como vimos en su momento, componente formal de la impresión de realidad.

Así, la apertura transcendental de la realidad y la fundamentación estructural de las reactualizaciones modalizadas de la intelección constituyen el marco en el que Zubiri nos sitúa la razón.

1.1.- Temporeidad y situación de la razón

Zubiri nos ha situado el tema de la razón en el marco amplísimo de la apertura transcendental y respectiva de la realidad. Nos ha colocado las diversas formas o direcciones de la apertura en relación con sus modos de intelección. Así, a la apertura primaria a la suidad corresponde la aprehensión primordial de realidad, y a la apertura a las otras cosas reales corresponde la intelección en logos. De esta forma aparece con claridad que la apertura de lo real a la pura y simple realidad tendrá esa forma de intelección que Zubiri llamará razón. Esta última se funda en las otras dos, y el fundamento es de carácter estructural. Veamos la articulación tempórea de esta conceptuación.

Lo real, por el hecho de serlo tiene ser, ese ser es, antes que nada, su actualidad en el mundo y posee carácter de ulterioridad. La ulterioridad del ser es la temporeidad cuya estructura es "ya-es-aún". La estructura tempórea constituye la forma tempórea de la apertura de lo real en tanto que "está presente" en el mundo. Es la estructura de la apertura de la actualidad considerada tempóreamente. Ahora bien, en la inteligencia sentiente aprehendemos lo real directamente y su ser oblicuamente. La oblicuidad del ser corresponde a lo intelectivo de su ulterioridad. Así, la intelección en cuanto tal tiene un "siendo" porque es actualidad intelectiva, es "estar presente". Pues bien, la presencia intelectiva tiene la estructura tempórea "ya-es-aún" idéntica numéricamente a la estructura tempórea "ya-es-aún" de lo real. Esa identidad numérica se funda, como lo vimos, en la unidad noérgica que constituye formalmente el acto intelectivo como co-actualidad. Se trata, pues, de la estructura tempórea de la intelección formalmente considerada.

Pero con la modalización de la intelección, su estructura tempórea también se modaliza. En aprehensión primordial de realidad, lo real quedaba precisivamente centrado. En ella aprehendemos lo real solamente en "su" realidad como nos acaba de mostrar Zubiri. Eso, tempóreamente exigía lo que conceptuamos como estricta presencia, esto es, el dominio del "ES" en la estructura tempórea que quedaba entonces como "ya-ES-aún". En cambio en logos, lo real queda aprehendido entre otras cosas y desde ellas, ese "desde" determinaba la estructura tempórea dando dominio a su momento de anterioridad, con lo que la expresamos como "YA-es-aún". En esta intelección no solamente se ha inteligido la cosa como real, sino lo que es "en realidad". El "en realidad", en su verdad como conformidad es siempre y estructuralmente aproximativo, esto es, permanece intrínsecamente inadecuado. Es lo que se expresaba el "aún" de la estructura tempórea.

La unidad de las dos modalizaciones intelectivas era una unidad de fundamentación en distensión y despliegue. La unidad de su temporeidad expresaba la misma forma. Así la esquematizamos:

 

YA-------es--------aún Logos

 

ya------------------ES--------aún Aprehensión pri-

mordial de realidad

 

Tenemos, pues, lo real estrictamente presente, pero inteligido como "en realidad", esto es, en "desde". La unidad no se da ya en la compacción del primer momento intelectivo, sino que denuncia una estructural lejanía: es la inadecuación del "YA" respecto del "ES", y, sin embargo lo que tenemos, tempóreamente hablando, es el "YA-ES". El "aún" que expresa la lejanía estructural del "YA" respecto del "ES", abre en éste la manifestación de su propia apertura en "aún". De la misma forma que el "YA" adquirió dominio tempóreo fundado en la apertura de la faz en "ya" del "ES", en su anterioridad, ahora, el "YA" "aún" no adecuado al "ES" abre su faz de "aún" y le dará el dominio sobre la nueva estructura tempórea que deberá tener como nueva reactualización que es. Su esquema fundamental quedaría como sigue:

YA------es----aún-ya----es-----AUN

movimiento marcha

ya--------------ES-------------aún

 

Logos--------Aprehensión--------Razón

primordial

Se trata, no lo olvidemos, de estructura tempórea y no de temporalidad talitativa. Es ámbito de respectividad transcendental y no de ámbito de relación, cualquiera que fuese. La fundamentación de la razón en aprehensión primordial y en logos, que es en distensión y despliegue, tiene como estructura tempórea la distensión y el despliegue respectivo y direccional de las distintas facies de la temporeidad.

Vamos ahora al análisis de la razón y de su estructura tempórea.

Tenemos abiertas las dos primeras tablas del tríptico, desde ellas vamos a contemplar la tercera tabla.