INTRODUCCION 

Con el presente trabajo intentaremos explicitar la estructura tempórea del acto intelectivo tal y como Xavier Zubiri lo conceptúa. Zubiri nos dice lo que es el acto intelectivo

en su tríptico sobre la inteligencia: Inteligencia y Realidad, Inteligencia y Logos e Inteligencia y Razón.

El tríptico de Zubiri sobre la intelección no quiere ser sino el mero análisis del acto intelectivo en cuanto real. Esto es, no se trata de una construcción teorética en la línea de una gnoseología, ni de una descripción de la conciencia fenomenológica, sino sólo del análisis del "hecho" de la intelección. No de su talidad procesual, sino de su estructura transcendental. En definitiva, se trata del análisis de una estructura esencial, la de la intelección.

Ahora bien, por el solo hecho de ser real, el acto intelectivo "está siendo", y el "siendo" de su "estar" es justamente su tiempo. En un análisis talitativo de la intelección podríamos explicitar su temporalidad, esto es, la forma de su transcurso procesual. Pero en un análisis transcendental de la intelección, lo posible es explicitar la estructura tempórea de su estructura real. Y esto último es el caso.

Intentaremos, pues, hacer ver la estructura tempórea transcendental inscrita en la también estructura transcendental de la inteleción. Para ello seguiremos el mismo hilo conductor del análisis que Zubiri va haciendo en su tríptico. La estructura del "siendo" como temporeidad se articula como "ya-es-aún". Se trata no de una estructura fásica talitativa, sino de una estructura facial en la que cada momento no es sino una "faz" de los otros dos. Es una estructura estrictamente unitaria de carácter respectivo.

Por su parte, la estructura del acto intelectivo posee también tres modos esenciales: la aprehensión primordial de realidad, el logos y la razón. Es una estructura también unitaria y respectiva, y lo es en incoación y despliegue. Pues bien, nuestra hipótesis de trabajo consiste en afirmar que la estructura ternaria de la intelección y la estructura ternaria de la temporeidad son homologables, esto es, que la realidad del acto intelectivo posee una articulación tempórea estricta.

Como en Zubiri lo real es formalmente anterior al tiempo, el "estar" es fundamento del "siendo", podemos ya decir que la estructura tempórea es la que estará fundada en la estructura intelectiva y no al revés. No se trata de que la temporeidad fundamente a la intelección, sino en que ésta, en cuanto real, posee su propia temporeidad. Esto y sólo ésto es lo que intentaremos explicitar.

Para ello seguiremos el orden siguiente. En primer lugar abordaremos aquellas cuestiones previas que de algún modo enmarcan nuestro trabajo. No se trata, por supuesto, de hacer una exposición exhaustiva de tales cuestiones, sino tan sólo de mostrarlas y de apuntar su relevancia para el tema que nos ocupa. Estas cuestiones previas son de dos tipos: primeramente están aquellas que podríamos llamar históricas y que apuntan a uno de los principales orígenes del pensamiento de Zubiri, la fenomenología. En segundo lugar abordaremos brevemente aquellos conceptos fundamentales sin los cuales es imposible comprender el pensamiento de Zubiri en el punto que nos interesa. Son los conceptos de realidad, de ser y de tiempo.

Tras las cuestiones previas haremos un planteamiento de la cuestión que nos ocupa. Se trata de determinar, en primer lugar, lo que Zubiri tiene ante los ojos en la composición de su tríptico sobre la inteligencia; en segundo lugar hay que determinar el punto de partida del análisis del acto intelectivo y, en tercer lugar, hacer ver la unidad de los dos momentos anteriores y su determinación tempórea.

Lo que Zubiri tiene ante los ojos es la estructura total de la intelección, esto es, la unidad desplegada de sus tres modalizaciones: aprehensión primordial de realidad, logos y razón. El punto de partida del análisis está en la aprehensión primordial de realidad. La unidad entre ésta y la totalidad de la intelección es una unidad en incoación y despliegue, esto es, una unidad de maduración. Es la composición del tríptico: la tabla central se ocupa de la totalidad del acto intelectivo centrada en el concepto de actualidad y del análisis de su primera y primaria modalización, la aprehensión primordial de realidad. La segunda y tercera tablas se ocupan de las modalizaciones ulteriores intelectivas, el logos y la razón, y en la conclusión final se recupera la unidad culminando en ese estado de madurez intelectiva que se llama "saber".

Por su parte, la estructuración tempórea de la totalidad de la intelección, de su "siendo", posee la forma "ya-es-aún". No se trata de la estructura del instante, sino de la estructura de la "presencia" en que la actualidad consiste en cuanto "estar presente", es presencia gerundiva, es presencia en "siendo". El concepto de instante pertenecería a la talidad del proceso intelectivo, sería su "ahora" puntual, pero la "presencia" del "estar siendo", a la que Zubiri se refiere, no es una presencia talitativa sino transcendental: se trata de la estructura tempórea de la actualidad intelectiva en cuanto real, de su "estar presente".

Ahora bien, el punto de partida del análisis está centrado en la aprehensión primordial de realidad. Esto no es arbitrario, sino que viene exigido por el mismo método que Zubiri propugna: el análisis de "hechos" que exige la presencia de lo analizado. Su estructura tempórea sigue siendo la del "siendo" que hemos visto más arriba, pero no ya de la misma forma en que aparecía en el análisis de la totalidad de la intelección, esto es, en su forma "ya-es-aún". Ahora, la aprehensión primordial de realidad potencia, por así decirlo, una de las facies de la estructura tempórea "ya-es-aún". Potencia el "es". La llamaremos estricta presencia por contraposición a la simple presencia del "siendo". No consiste en la separación del "es" del resto de su estructura, eso sería absurdo. Se trata tan sólo de su potenciación en el seno mismo de su estructura. La expresamos así: "ya-ES-aún". Con el análisis de esta estructura tempórea propia de la aprehensión primordial de realidad se cierra la segunda parte de nuestro trabajo.

Pero la aprehensión primordial de realidad no es sino la primaria modalización de una intelección que se despliega en modalizaciones ulteriores: el logos y la razón. Ese despliegue viene impuesto por la misma realidad aprehendida en "hacia", o mejor dicho, en "desde-hacia". Así el logos será intelección de lo real "desde" otra realidad anteriormente aprehendida. Todo logos implica, pues, una remisión en "desde". Por eso se re-actualiza potenciando otra faz de la presencia intelectiva: el "ya". Su estructura tempórea, pues, tendrá la forma "YA-es-aún". Su ámbito de análisis está en la segunda tabla del tríptico, Inteligencia y Logos.

De modo análogo, la razón viene también impuesta por la realidad misma aprehendida sentientemente en "hacia". Consiste en ser marcha intelectiva "hacia" lo que aún no se conoce. La razón, como reactualización intelectiva va a potenciar la tercera faz de la presencia intelectiva, el "aún". Así expresamos su estructura: "ya-es-AUN". Su análisis ocupa la tercera tabla del tríptico, Inteligencia y Razón.

Tempóreamente el logos y la razón no poseen la estricta presencia que caracteriza a la aprehensión primordial de realidad. Conceptuamos esa carencia como "ausencia" entendiendo que en modo alguno se trata de ausencia de realidad en la intelección, sino que, parafraseando a Zubiri, se trata de realidad en ausencia, esto es, de una presencia no estricta, y simultáneamente, de la apertura de la presencia misma en sus dos direcciones: "desde" donde ya no es, y "hacia" donde aún no es. La negatividad de las ausencias se inscribe el la positiva presencia fundamental del "siendo".

Pero logos y razón no son sino reactualizaciones en despliegue de aprehensión primordial de realidad, de ella nacen y a ella vuelven. La primera afirmando lo que lo real primordialmente aprehendido es "en realidad", y la segunda conociendo lo que eso real, aprehendido y afirmado, es "en la realidad". Zubiri unifica los conceptos de "en realidad" y "en la realidad" en el concepto "realmente". Pues bien, cuando "realmente" comprendemos lo que lo real es llegamos a ese estado de madurez intelectiva que Zubiri llama saber. En el saber se intensifica tempóreamente la presencia de lo real. Su estructura tempórea será ahora "YA-ES-AUN". La intelección intensifica la presencia de lo real, pero no la convierte en intelección absoluta porque al mismo tiempo que se intensifica su presencia se intensifica también su doble ausencia constitutiva: el "YA" y el"AUN". De este modo, y paradójicamente, lo real presente en el saber, lo es de una forma más enigmática que lo era en la sola aprehensión primordial de realidad. Se intensifica la presencia intelectiva de lo real y, al mismo tiempo, se intensifica su apertura, su problematismo radical. Quedamos, pues, instalados en la intelección de una realidad radicalmente abierta y que nos llevará hacia la "intelección" última. Zubiri la va a abordar en su libro El Hombre y Dios, pero esto excede ya el ámbito de nuestro análisis. Será tema de otro estudio.