CONCLUSIÓN GENERAL

 

En esta conclusión general, no se pretende hacer una repetición sintetizada de las tesis y las conclusiones avanzadas a lo largo de los diversos capítulos, que de todos modos han de tenerse aquí presentes, sino de un balance general de lo que puede suponer el pensamiento ellacuriano en relación con la hipótesis que guió el desarrollo del trabajo, y de las perspectivas abiertas.

La hipótesis que estaba orientando esta monografía es que el estudio de los derechos humanos desde la filosofía ellacuriana podía constituir una aportación relevante y necesaria al servicio de la elaboración de una teoría crítica de esta institución, y ello en tanto que entendemos que realiza una radicalización filosófica de las comprensiones usuales sobre los derechos humanos, y que a su vez, trata de articular y orientar las razones de la legitimidad de una lucha liberadora en la línea de los derechos humanos y que por tanto colabora desde sí misma como teoría en el esfuerzo humano por abrir más la historia presente a la mayoría de la humanidad. En suma, se trataba de mostrar la relevancia teórica y en relación con el nivel o "estado" teórico-doctrinal, y a su vez, la relevancia histórica para afrontar los problemas prácticos pendientes con que se enfrenta hoy el conjunto de la humanidad.

Si bien el desarrollo aquí ofrecido, se ha centrado en la exposición de las principales tesis ellacurianas sobre los derechos humanos y en la mostración de cuál puede ser su articulación y justificación teórica, y no explícita o directamente en una discusión con las posiciones teóricas principales sobre la cuestión; entendemos que su suficiencia crítica y teórica ha sido mostrada, al menos indiciariamente, mediante la crítica de los supuestos normalmente asumidos en los enfoques de nuestra cuestión, como pudimos realizar de una forma más directa en el capítulo segundo con las posiciones del "multiculturalismo" y de la "ética del discurso", y seguir desarrollando en los siguientes capítulos.

A nuestro modo de ver, su planteamiento de los derechos humanos constituye un abordaje más radical que las concepciones teóricas usuales y que la propia ideología dominante sobre los mismos. Y ello tanto por su punto de partida, que lo está dinamizando intelectual y éticamente, y que supone ya una opción refleja y consciente por enfocar teóricamente un problema práctico de primer orden no desde una consideración puramente formal y a-histórica sino desde la realidad de su situación histórica; como, a su vez, por la continuación de un esfuerzo filosófico que busca radicalizar los presupuestos téoricos vigentes viciados de conceptismo y de idealismo que impiden, cuando no sirven a su contrario, dar cuenta del proceso histórico de la humanidad en la lucha por su emancipación.

Este empeño filosófico lo sitúa en la búsqueda de un nuevo horizonte filosófico poshegeliano, y en este sentido posmoderno, aunque no "posmodernista", y también poseuropeo, y tras las senda abierta por autores tan dispares pero a su vez tan esenciales para él como Zubiri o Marx, que desde diversos enfoques ofrecen para Ellacuría un instrumental crítico que una teoría "a la altura de los tiempos" no debe soslayar sino asumir de forma creativa para poner al servicio de la mayoría de la humanidad.

En cuanto a su relevancia práctica, entedemos que la perspectiva ellacuriana de los derechos humanos es pertinente en cuanto éstos, como entendemos que muestra ellacuría, al aparecer primariamente como una ética social que puede servir de orientación para la realización histórica de la humanidad, y de reconocimiento de la legitimidad de las aspiraciones y de las prácticas para actualizar lo que se considera exigible desde esta perspectiva ética, social y global; y supone una instancia crítica para enjuiciar la situación presente del proceso de globalización de la relaciones humanas.

En este sentido al adoptar una perspectiva ética mundial, permite reconocer los desafíos práxicos pendientes, sin justificar últimamente posiciones no universalizables. Todo ello, permite enlazar adecuadamente globalización y articulación de la pluralidad, asumiendo un enfoque concreto y dialéctico especialmente relevante en la situación social actual. Esta perspectiva ellacuriana, permite iluminar las necesidades de transformación social, puesto que entiende los derechos no sólo como discursos sino también como prácticas emancipatorias, insertándolas en relación con las mediaciones estructurales precisas para el disfrute de los derechos.

En suma, el desarrollo que supone este trabajo estaba animado por la consideración de que tanto el talante intelectual como la propia obra teórica de Ellacuría poseen el suficiente aliento teórico y ético, que fue expresado con la necesaria calidad y rigor en múltiples facetas, ofreciendo contribuciones intelectuales claves para el esbozo de una teoría de los derechos humanos renovada desde un compromiso humano integral con su realización en la historia.

Queda así abierto el camino para nuevas investigaciones que prosigan lo aquí comenzado, bien desde una continua radicalización y justificación filosófica de los presupuestos aquí asumidos, como la continuación de la tematización desarrollada en esta investigación, y de las aplicaciones teórico-prácticas necesarias para la adecuada comprensión y realización de los derechos humanos desde las mayorías de la humanidad, hasta ahora excluidas del acceso a lo humana e históricamente exigible.