Zubiri, X.

filosofía

"Filosofía del ejemplo"

Revista de pedagogía, año V, num 55, Madrid, 1926, 289-295

Es y valer, entre empirismo y racionalismo, se pretende solamente "vulgarizar algunas nociones de la actual filosofía fenomenológica", 289. Afirmación moderna (Kant): el pensamiento suministra conocimientos cuando se atiene a leyes lógicas, 289s. Lo propio del intelecto sería discurrir, 290. Crítica: por un lado, elementos primeros que no son innatos sino elaborados; por otro lado, se parte de un objeto antes de explicarlo, 290s. Todo discurso es un movimiento entre dos irracionalidades: Primera irracionalidad: el individuo, en el umbral de la conciencia. La segunda, las categorías últimas, 291. Ciertamente, la filosofía moderna tuvo esto en cuenta: estudio de la percepción, mientras que al intelecto le estarían reservadas las razones sin la más leve impureza irracional, 291. Crítica: En la descripción de un objeto ua van ideas, no podemos describir un objeto irreductible a los que manejamos, 292. El intelecto antes que entendimiento es inteligencia, a la que están inmediatamente dados los objetos: la función esencial del intelecto no es juzgar, sino tener objetos: unidad entre entendimiento y sentidos, 292. Pedagogía: enseñar a contemplar para ver las cualidades inteligibles, 292. Intuición intelectual, pero no la del racionalismo, 293. Superación del dualismo racionalista, 293. Reducción fenomenológica: prescinde de realidad e irrealidad para hacerse una idea, 293. Esta idea es presupuesto del describir y del explicar, intuición antes de descripción o explicación, 293. Pedagogía en la intuición intelectual: ver el sentido de los hechos, la esencia del acontecimiento, 294. Intimidad con los objetos, no cercanía, intuición, comunicación con la intimidad, entrega confiada del intelecto a las cosas, amor como régimente psicológico de la intuición, 294. Schler y el sentido realista y ontológico de la cultura: saber como participar en el ser, 294. Verdadero ser el del mundo ideal, alusión a Agustín, ver el mundo por un acto de amor como ejemplo de las esencias eternas, 295 (ver TFJ 179).