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Encuentro y diálogo
Roxana Beltrán de Cantarely*
El factor cultural es esencial para la sustentabilidad del desarrollo, para incidir, acorde a los objetivos del milenio, en la consecución de los retos de la escolarización universal y garantizar el derecho a la educación. La necesidad de una educación que responda a los retos contemporáneos, una educación basada en el respeto y en la promoción de la diversidad cultural.
Estamos frente a un divorcio entre el correlato del lenguaje y la existencia, entre el correlato cultural y la educación, que en el contexto actual se evidencia como una gran contradicción. La escuela no le da importancia a lo lingüístico y sin embargo la cultura expresada a través de la lengua y del patrimonio, es sinónimo de identidad con la seguridad que ello conlleva al desarrollo personal.
Por otro lado los lenguajes artísticos y creativos son necesarios como instrumentos de expresión y comunicación esenciales que amplían la comprensión del mundo, la escritura y la lectura convencional. En el contexto de la sociedad del conocimiento, es necesario considerar la educación en comunicación audiovisual y la capacitación artística y tecnológica para superar los nuevos alfabetismos.
Es necesario apostar por estrategias y proyectos que contemplen al mismo tiempo el enfoque educativo y cultural.
Hablo de propuestas: maestros trabajando como creadores, profesionales del cine y la comunicación audiovisual con los alumnos, acercar los museos llevando a los grupos universitarios a las exposiciones y a las conferencias. Acercar a los artistas, escritores, músicos, pintores, actrices; acercar a los científicos, a los investigadores con las comunidades educativas.
Potenciar todas las combinaciones posibles que ya se están sucediendo y que sin duda alguna están garantizando futuros públicos del arte y la cultura, mejores ciudadanos, y respeto a la diversidad cultural, ya que el reconocimiento de la diversidad cultural es un vehículo imprescindible para fomentar la convivencia y la cohesión social; una relación con el otro mucho más auténtica y positiva e incluso innovación corporativa y económica.
s necesario abrir ventanasy espacios en los que pueda quedar la opinión, el comentario que fortalezca la visibilidad a estas buenas practicas, definir marcos de reflexión y apostar por programas específicos de actuación para consolidar este necesario encuentro y diálogo entre la educación y la cultura.
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