Te equivocaste conmigo
Claudia Ivón Rivera*
La furibunda hada azul
Te equivocás si creés que quiero tener algo con vos. Yo no sé por qué los hombres con estudios superiores se creen los grandes partidos. Me gustaba tu sentido del humor, porque se podía pasar un buen rato con vos. Pensándolo bien, la verdad es que no me gustaba tanto tu sentido del humor. Vos todavía estás en la etapa del humor social; ese que sirve para caerle bien a la gente; ese que grita “soy buena compañía”; ese que busca aprobación. Yo ya lo superé. Ahora ya no me interesa caerle bien a la gente, ya no me interesa que me acepten; me importa lo mismo que ir a la iglesia los domingos.
Te confundiste conmigo. Mis sonrisas, mi amabilidad, no dicen a gritos “me gustás”, No claman porque vengás a rescatarme con tu resplandeciente armadura y tu blandiente espada, de lo que podrías considerar “mi mundo solitario”. Yo ya no creo en eso. No creo en las princesas de Walt Disney; no creo en camas llenas de pétalos de rosa. ¿Para qué? Para terminar al final insatisfecha. Tampoco creo en la poesía recitada a media luz. ¿Para qué? ¿Para darme cuenta después que es una estrategia gastada para meterme a la cama?
Podrás pensar que tengo todas las respuestas; sin embargo, no tengo respuestas a la receta del buen seductor que ustedes los hombres se empeñan en socializar. Creo que sé lo que me gusta y, entre esas cosas, no estás vos.
Así que olvidate de la sonrisa cortés y la mirada esquiva para saludarme; guardá el recurso gastado de “no te vi”; ahorrate la cortesía falsa cuando me encontrés caminando en el mismo pasillo.
No me interesa comprar lo que tenés; no me interesa casarme con vos –ya estuve casada con uno de tu tipo-; uno de esos que pretende ser de mundo, que vocifera su talante interesante, que conoce muchos secretos, que es poseedor de la llave para el futuro seguro de cualquier mujer. No me interesan ni tu casa, ni tu Peugeot, ni tu salario, ni tus viajes, ni tus diplomas. No me interesa, ni siquiera, una noche de sexo con vos.
Te equivocaste conmigo. Bueno, la mayoría de hombres siempre lo hace. |