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La India en tres libros
Luis González Serrano*
Las calles de Mumbai ––la antigua Bombay de los portugueses, y luego, del imperio británico–– son en muchos aspectos similares a las calles del centro de San Salvador. Uno debe caminar a través del pequeño pasillo formado entre las vitrinas de las tiendas y las ventas callejeras. Este mercado-ciudad tiene la característica variedad de las modernas urbes tercermundistas: una hilera sin orden de puestos con telas, ropa, DVD pirata, juguetes, artesanías, frutas tropicales, teléfonos celulares, libros... Sobre la calle principal en el distrito hotelero de Mumbai, Colaba Causeway, los mercaderes se riñen por la atención de los turistas occidentales que han multiplicado unos cuantos dólares, libras o euros por pequeñas fortunas en rupias. El qué-va-a-querer-corazón también existe en la jerga anglo-india, y con razón. El turismo es una de las industrias más importantes de este país, que se prepara para asumir el puesto de segunda potencia económica del mundo.
Esto alimenta a otro número de industrias, ya que de algún modo u otro, el día a día de muchos indios se trata en surtir productos para satisfacer el hambre de consumo de los turistas. Acerquémonos a un puesto de libros para ver qué ofrecen: para los viajeros desprevenidos están las guías turísticas; para los gastrónomos, los libros de cocina; para los decoradores, los libros fotográficos; para las parejas, el Kama Sutra; para los humanistas, las biografías de Gandhi y Nehru; para los buscadores de lo espiritual, la filosofía de Sathya Sai Baba o la mitología Hindú.
En cuanto a literatura, son tres los libros con los que uno se encuentra una y otra vez.
El primero, es un best seller australiano, Shantaram, de Gregory David Roberts. Vendido como un testimonio, relata la vida más o menos ficcionalizada del autor en la década de los 90. Roberts se vuelve uno de los hombres más perseguidos por la ley en Australia después de una serie de asaltos armados. Luego es encarcelado, y al poco tiempo escapa de su prisión de máxima seguridad, falsifica un pasaporte y huye a la India para hacerse pasar como turista. Una vez en el subcontinente, radica en Mumbai y se interna en el mundo de la mafia. Primero falsifica pasaportes, luego entra al mercado negro del cambio de moneda (considerado crimen de cuello blanco en la India), y finalmente se convierte en la mano derecha de el capo de la mafia ––un musulmán fanático que lo lleva a contrabandear armas hacia Afganistán. Entre tanto, Roberts encuentra tiempo para mudarse a un tugurio, cuyos habitantes lo consideran un salvador después que cura a unos niños con su conocimiento básico de primeros auxilios. ¿Les parece Hollywoodesco? No se preocupen por leer el libro, Johnny Depp compró los derechos de la obra en 2005 y será el protagonista de Shantaram, la película. Además de ser poco convincente el libro esta lleno de filosofía barata y pasajes cursis donde describe su romance con una turista que también está envuelta en la mafia india.
El segundo libro, El dios de las pequeñas cosas, de la autora Arundhati Roy, es un excelente ejemplo de literatura india contemporánea. Como muchos de los escritores latinoamericanos actuales, Roy ha intentado distanciarse de la escritura ‘exotica’ y ‘mágica’, y nos presenta una obra realista que sin embargo ocupa artificios narrativos innovadores. Nos lleva dentro de la mente de los gemelos Estha y Rahel, que crecen con un cierto estigma en su comunidad por ser hijos de una mujer divorciada.
El tiempo en el que se desarrolla la novela es relativamente corto, y es en su mayoría un flashback de Rahel, quien ya adulta, vuelve a su pueblo y recuerda los eventos de su infancia que cambiaron las vidas de ella y su hermano cuando recibieron a su prima Sophie, que es mitad inglesa. Un accidente causado por los gemelos le sirve a las autoridades para matar a un sindicalista, y el suceso se convierte en el fin de la inocencia para los hermanos. Los temas tabú de la cultura india como el divorcio, el comunismo, los lazos coloniales con Inglaterra, el abuso sexual, el incesto, las diferencias de casta y clase, son tocados de una manera sutil pero impactante. Esta novela ganó el premio Booker, el más prestigioso de la narrativa Inglesa, en 1997.
El tercero es el libro definitivo acerca de la India: Los hijos de la medianoche de Salman Rushdie. Es ampliamente conocido como el equivalente a Cien años de soledad. Una obra sumamente imaginativa, que se puede categorizar dentro de los mejores ejemplares del realismo mágico. Relata la vida de Saleem Sinai, un niño que nace a la medianoche del día que la India obtiene la independencia del imperio británico. Saleem nace dentro de una familia rica en Mumbai y a los nueve años descubre que tiene poderes sobrenaturales, al igual que los otros quinientos niños que nacieron durante la primera hora de la India independiente. De muchas maneras, los hijos de la medianoche se convierten en una metáfora de la nueva nación, especialmente cuando se conoce el segundo personaje más importante, la Némesis de Saleem: Shiva.
Las diferencias que hasta hoy en día se ven en la India son representadas en los dos: rico/pobre, musulmán/hindú, occidental/oriental, Delhi/Mumbai, y al mismo tiempo las dolencias de la infancia de Saleem determinan el clima social y político del país, o les afectan personalmente. Cuando el antagonismo entre Saleem y Shiva es intenso, se dan disturbios políticos y matanzas; cuando Saleem se enferma, se dan catástrofes naturales. La novela es un tributo de amor a la India, específicamente a Mumbai, y alcanza una profundidad que la distingue de otras obras realistas mágicas, cuyos artificios se pierden en la pura imaginación. Los hijos de la medianoche mezcla diversos planos de realidad, mito, fantasía, historia, superstición y cultura. Todo suceso fantástico tiene su contraparte histórica y geográfica. La obra no esta puesta en un Macondo imaginario, sino que sucede en los barrios bajos de Delhi, o en los apartamentos de lujo de Mumbai, e históricamente atestigua la muerte de Gandhi, la caída del imperio británico, y las guerras con Pakistan y Bangladesh. Es una historia exuberante como la India misma.
Los tres libros están disponibles en ediciones en Castellano.
- Roberts, Gregory David (2006), Shantaram, trad. Alejandro Palomas, Umbriel Editores, España 1152 pp
- Roy, Arundhati (2001), El Dios de las pequeñas cosas, trad. Cecilia Ceriany y Txaro Santoro, Anagrama, España, 384 pp.
- Rushdie, Salman (1984), Los hijos de la medianoche, trad. Miguel Saenz, Alfaguara, España 656 pp.
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