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Presentación del libro de Sandra Moreno:Soy Feminista, ¡Y Qué..!
María Ester Chamorro *
El libro de Sandra Moreno, “Soy feminista, ¡y qué..!”, se convierte en símbolo de nuestras luchas diarias como mujeres.Y nos hace ver hacia allí, hacia el libro, para estimularnos a seguir construyéndonos mujeres.¡Qué libro más bienvenido en estos momentos de carrera hacia las metas del milenio!¿Cómo íbamos nosotras, todas apuntadas en la carrera por la justicia entre los géneros, a lograr esas metas sin un faro?Pues aquí está.En este libro, Sandra nos entrega la vida de ocho salvadoreñas que, sin tal vez saberlo, han roto “el techo de vidrio” que nos agobia.Con esto me refiero a la barrera de género que encontramos en nuestra actuación diaria, y que estas ocho compatriotas la han derribado con agujas de diamantes.Pero antes de entrar a comentar el libro,comenzaré con unos pensamientos sobre Sandra Moreno, su autora.
Con Sandra hemos sido compañeras de trabajo, como docentes en la UCA, desde los últimos años del siglo pasado.Nos unió el entusiasmo por aprender a enseñar,a leer el entorno y aprender a opinar con fuerza de mujer.Fueron años de intercambio de libros, de discusión sobre proyectos, de entusiasmos e ilusiones.Y, a pesar de que ella se alejó de la UCA para dedicarse a su desempeño profesional en El Diario de Hoy, nunca dejamos de reunirnos varias amigas con motivo de los cumpleaños.No faltaban en esos momentos los relatos de Sandra sobre sus viajes aGuatemala a los cursos feministas con Marcela Lagarde y de los Ríos, quien logró su adhesión al feminismo, a través de la relación que este tiene con la justicia social en general.Sus esfuerzos por incorporar esta orientación en el mundo discursivo del periodismo fueron incrementándose.Este semestre regresó a trabajar a la UCA y allí nos hemos vuelto a encontrar con nuestros nuevos proyectos, y ella empujando el lado feminista de todos ellos, como cuando propone colocar las fotografías de nuestras escritoras en la Galería de Autores de la Biblioteca Nacional, donde entre 35 retratos de varones, solo está el de Claudia Lars y Mercedes Durán.¿Y Claribel Alegría, María de Baratta, Matilde Elena López, María América Cortez, Jacinta Escudos, Claudia Herodier, Lilliam Jiménez, Silvia Elena Regalado, Claudia Hernández...?Es una tarea pendiente que tenemos en común.
Además de reconocer en Sandra a la mujer que ha roto el techo de vidrio de muchas maneras, tuve la oportunidad este fin de semana pasado de visitar su lugar de origen:Sensuntepeque, y allí conocer a su abuelita.De esta experiencia quisiera resaltar dos aspectos importantes que se reflejan en su vida y en su obra:
A.LOS MODELO DE MUJER que representan SUS ABUELAS.Por el lado materno, María Paula Velasco. Las invito a conocerla en esta fotografía donde aparece Sandra junto con ella y su madre.Paula es una mujer que rompió el techo de cristal desde muy joven: columna vertebral familiar, lideró todos los trabajos para la sobrevivencia del hogar, y tuvo la visión de sacar a sus siete hijas del cantón Chunte, cercano a la frontera con Honduras, en el Depto. de Cabañas, para que se vinieran a estudiar a la cabecera departamental, Sensuntepeque, mientras ella se quedabacon sus tres primeros hijos varones trabajando.Ver a su abuela Paula es quedarse uno impactado por su fuerza, por su presencia incólume.A sus 92 años doña Paula maneja su hogar y todavía visita su montaña y la muestra con orgullo.Por el lado paterno, la figura central fue también su abuela, María Luisa Moreno, campesina luchadora, trabajadora sin horas, quien murió en el 2004.¡Qué modelos más fuertes para inspirar a Sandra! ¿No es significativo que se sintiera impelida a entregarle personalmente la tarjeta de invitación a su abuela Paula, lo que hacíamos el domingo pasado?Ellas han sido el faro de Sandra.
B.Durante la visita quedé impactada por EL COLORIDO DE LA REGIÓN donde ella pasó sus primeros años, y donde ella regresa a llenarse de vida.La inmensidad del espacio con sus quebradas, sus montañas y ganado.¿Quién no florece en esos pastizales?
Los textos se impregnan de color de acuerdo al testimonio de cada mujer.Y tomo aquí esta palabra en forma denotativa y connotativa.Con el colorido, Sandra construye textos llenos de significado y nos atrae visual y emotivamente.El color aparece a la par de un símbolo natural o elaborado que representa al personaje del relato.Analicemos cada texto.
Gilda Parducci:“En un fólder plástico, color negro y rosado intenso…”Aquí tenemos un símbolo elaborado, el fólder de plástico, una representación ejecutiva de la columnista, con su obra periodística “Entre nosotras”.Y el contraste es fuerte entre el rosado y el negro.El rosado es intenso, como el reto de Gilda cuando nos dice “A veces resulta difícil decidirse a aceptar una responsabilidad, que requiere una buena dosis de creatividad, de la cual una no está del todo convencida…”Y estas palabras afirman de nuevo el pensamiento de Simone de Beauvoir, “No se nace mujer:uno llega a serlo”La vida de Gilda es un testimonio de la mujer que se construye con cada experiencia, con cada reto que asume dignamente. Una mujer, rosado intenso y negro.
Inés Avilés:“La piel morena de Inés brilla al posarse en ella la luz del mediodía…”Luz intensa sobre un símbolo natural:la piel morena de Inés.La campesinacon su comal de barro y sus pies chapoteando agua que nos dice:“¿Cuál es el problema de amar la libertad, poder decidir, querer justicia, tomar la palabra, ser mujer y ser digna?”Casi nos deja sin habla.Café y amarillo intenso, como su medio, y como su figura, que en la comunión se fortalecen y forman el cimiento de nuestra nacionalidad, con toda la fuerza de lo tradicional, que se ve trastornado por la agresión gubernamental y paramilitar.Y durante la guerra arriesga su vida minuto a minuto como correo.Después conoce el feminismo y lucha a pesar del “riesgo de la soledad”.Mujer, café y amarillo intenso.
Silvia Matus:“La poeta viste de color café y bufanda a juego.Las canas gozan en su pelo suelto…”Café y blanco.Aparecen estos colores delineando a la personaje junto con un símbolo elaborado: el Centro Cultural, en un recital de poesía.Silvia exclama: “Sentí que tenía algún sentido lo que estaba diciendo.Conectaba con la gente…”Entonces, no tuvo miedo de “quedarse sin piso” y marchó con su poesía, con su maternidad, con su feminismo alegre, a “tomar las riendas de su vida por sí misma”.Mujer coherente, segura de la utopía, que define como “una sociedad más justa, donde podamos realizarnos todos y todas.”Y eso la compromete a vivir su momento político con pasión.“Cuerpo de mujer desafiante” que funde utopía y realidad en un regalo que pintará de feminismo.Una mujer, café y blanco.
Morena Herrera:“Bajo las grandes ramas de un árbol de mango…”.Naranja, verde y amarillo:Así es Morena, fuerte, consistente, como “las grandes ramas” de un árbol que en este caso representa el feminismo.La autora vuelve al símbolo natural, y lo explota con su textura y su vistosidad.El olor y el sabor del mango se encadenan al rótulo “Frutilempa” colocado en una mesa con “mantel blanco”.Toda esta abundancia significativa es Morena.Su objetivo:Construir el movimiento de mujeres en un Sujeto Político y cambiar situaciones que niegan a las mujeres el derecho a decidir sobre sus vidas, sobre sus cuerpos, y sobre las leyes que tienen que ver con todo tipo de discriminación en su contra.Esta dirigente política encontró en la práctica, el hilo conductor y vinculante del feminismo que pasa por encima de las diferencias ideológicas.Abundancia.Columna vertebral.Mujer, naranja, verde y amarillo.
María Ofelia Navarrete:“El himno nacional estaba por sonar…”.Símbolo elaborado en una mujer auténtica, desafiante.Azul y blanco, toda la fuerza de la nacionalidad está en esta maestra admirable y solemne.Su canto “en voz alta” es “frente a todos y todas”, nos dice, y agrega: “…porque la lucha no es para encaramarnos nosotras las mujeres, sino para apiarnos a los que están encaramados y que quedemos en igual condición.”Ampliamente conocida como María Chichilco, por su destacada labor como dirigente del frente de guerra; apenas firmados los Acuerdos de Paz, decide titularse como docente.“Progresista y sencilla son dos cualidades que también podemos encontrar en María, cuyo ser está marcado por su origen campesino y las enseñanzas de vida que le dejó su madre Nemesia Navarrete, quien no conoció las letras.”Su inclinación al feminismo nace dentro de ella como una urgencia que hay que alimentar con teoría y práctica.Su lucha es integral:“Yo hago esfuerzos por argumentar, desafiar y por eso me informo, leo, analizo la realidad, la vida diaria.”Mujer, azul y blanco.
Candelaria Navas:“Cada vez que Candelaria Navas...se sienta a trabajar en la computadora...”Símbolo elaborado, avanzado: la computadora.El azul rodea a la personaje y la refleja, más bien la empuja “contracorriente”.La pasión por el estudio marca su vida hasta este día, habiendo logrado muchos títulos y diplomas.Mujer integral, sabia, que por experiencia propia se define feminista; e invierte su trabajo, como investigadora, a los temas de género.“Aterrizó de lleno en las organizaciones de mujeres”, nos dice Sandra.Comenzó en la década del 80 en una organización feminista mexicana CIDHAL que combinaba la formación, la organización y la investigación; y desde entonces no ha cesado de participar, con su pensamiento feminista bien estructurado, en FUNDASAL, UNICEF, ACNUR, IMU, Las Mélidas, FUNDE, CDC, entre otros organismos.La labor de Candelaria es incansable y vasta.Su trayectoria feminista es conocida a nivel nacional e internacional.Su nombre suena a luz y faro.Mujer azul, inmensidad.
Yolanda Guirola:“Son dos mujeres en la foto”.Ya este símbolo elaborado se nos presenta incompleto, representa una realidad dividida, y colectiva, como descubrimos en el testimonio de Yolanda.La otra mujer en la foto bien pudiera ser su hermana Norma, o su hija Tania, asesinadas por el ejército en la ofensiva guerrillera de 1989.Juntas son el alma de CEMUJER, “una organización pionera en el trabajo de las leyes con perspectiva de género”.“Y no solo eso”, nos dice Yolanda,“sino que nos dedicamos a trabajar con las mujeres lo que nosotras llamamos empoderarlas de sus capacidades, de sus derechos, para que sean partícipes de la elaboración de leyes en El Salvador.” No hay color en este texto que se nos presenta negro, por la presencia de las muertas.Yolanda pertenece a una familia de luchadores “con una conciencia social a prueba…”por eso habla y se presenta en plural.Como abogada defiende los derechos humanos de las mujeres en escenarios nacionales e internacionales.Yolanda tiene como modelo a su madre, María Luisa Zelaya, “fundadora de la Liga Femenina Salvadoreña que reivindicó el derecho al voto de las mujeres, en los años 49-50.”Presencia que se impone.Mujer en plural, negro.
Norma Melara:“Un retazo de tela, bordado de múltiples colores, está al centro del círculo de mujeres.”El retazo de tela, bordado, es un símbolo interno, elaborado para Norma Melara, la teóloga, situada dentro de un círculo, símbolo de lo perfecto, lo completo, y de lo infinito.Y el calor de “las velas encendidas” dominan la escena.Además “un bote pequeño con aceite pasa de mano en mano, mientras cada una toma un par de gotas y a continuación se frota los brazos, la zona del cuello, y luego comparten abrazos, cargados de amistad y amor.”¡Qué abundancia simbólica para terminar con este relato formidable de una mujer “laica y ecuménica”, que “mira la Biblia con ojos femeninos”.Su trabajo como teóloga lo ha desarrollado en la Iglesia Anglicana, la Luterana y la Católica.Ha sentido en carne propia la marginación en el mundo de la Teología, pero continúa incansable su lucha por “abrir ventanas” para las mujeres, en el ámbito sagrado.Los múltiples colores del campo nos llevan a lo sagrado y entretejen este texto.Mujer integral, blanco pleno.
María Ester Chamorro
San Salvador, junio 23, 2006 |
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