En cada encuentro que realizamos, los Biblistas Populares "BIPO" de El Salvador, los participantes solicitan una ayuda para abordar la lectura de textos del Antiguo Testamento. Lo perciben como necesario a un entendimiento más profundo de los mismos textos del Nuevo Testamento: tanto Jesús como sus discípulos y las primeras comunidades cristianas estaban profundamente imbuidos de la historia del caminar de su pueblo, el pueblo de Israel, de sus profetas y otras figuras relevantes.
"Los libros del Antiguo Testamento... nos enseñan la pedagogía divina... Los libros del Antiguo Testamento alcanzan y muestran su plenitud de sentido en el Nuevo Testamento y a su vez lo iluminan y lo explican." (Vaticano II, Dei Verbum n. 15 y 16).
Los esquemas de encuentros que ofrecemos corresponden pues a dos finalidades:
Un material de apoyo para la asamblea orante semanal de grupos de base. Experimentamos la lectura orante de la Palabra de Dios en grupos que, hoy, siguen el CAMINO del Pueblo de Dios, Camino de Jesús.
La presentación de algunas figuras clave de la Historia del Pueblo de Israel, Pueblo de Dios, que permita adquirir una vision global, aunque incipiente, de la Biblia, desde los pobres.
Esa visión global nos ayudará a percibir la Historia de la Salvación como plan de Dios que restablece el proyecto inicial de la Creación: "Y vió Dios que todo cuanto había hecho era muy bueno".(Gen 1, 31)
El pueblo de Israel, constantemente, hacía relectura de su historia para discernir la nueva creatividad de Dios en su momento presente. Así lo hizo Jesús. Por ejemplo cuando concluyó después de leer algunos textos de Isaías: "Hoy se cumplen estas palabras que acaban de escuchar" (Lc 4, 21). En nuestras comunidades, descubrimos algo de la manera como Dios conduce la historia. La Biblia narra como Dios va realizando su promesa de Salvación a partir de los pobres. Con ellos quiere construir una historia sin dominación ni explotación. Dios se manifiesta y conduce su Pueblo para que crezca en libertad, en solidaridad, fraternidad.
Experimentamos paso a paso, como Abraham nuestro padre en la fe, que si Dios nos revela es para ...
hacernos una promesa, realizada en Jesucristo,
invitarnos a ponernos en marcha, vivir una Alianza, seguir el camino
La manera habitual de enseñar la historia llama la atención hacia los hechos gloriosos de los poderosos y deja en la sombra la vida de los humildes: los trabajadores, las mujeres, los pobres, los marginados. Decir que Dios construye la historia a partir de los humildes nos lleva a descubrir en la Biblia y a interpretar esa historia desde la vida y las necesidades concretas del pueblo: la tierra, el trabajo, la casa, la seguridad contra toda especie de violencia, la solidaridad entre hermanos.
Relizaremos nuestra lectura apoyados a tres bases fundamentales:
a la luz de nuestra fe en Jesucristo, vivida y dialogada en comunidad cristiana;
a partir de la realidad vivida por los grupos populares;
con gran respeto para el texto
Esperamos contribuir así a descubrir la pedagogía de Dios: El nos revela su VIDA y su SER a través de los Hechos de la vida y de su Palabra que nos liberta.
Nustro método de lectura de la Biblia ha sido beneficiado por métodos de "educación popular". Hacemos un intercambio de experiencias y conocimientos. La sabiduría de la vida, de la experiencia de los participantes, nos lleva a aprehender juntos la luz que la Palabra de Dios proyecta sobre nuestra historia y nuestras situaciones de vida.
La duración necesariamente con tiempo limitado de la asamblea de un grupo popular al final del día, nos obligó a limitar las sugerencias de dinámicas y otros métodos participativos. Cada esquema de reflexión está abierto para la creatividad de los animadores (y animadoras) que irán a utilizarlo: que lo adopten y complementen de acuerdo a sus posibilidades y necesidades.
Como lo hizo durante toda la historia del pueblo de Israel, nuestros antepasados en la fe, Dios está presente y actuando, hoy, en nuestros esfuerzos y luchas en favor de la vida. La Palabra de Dios alimenta nuestra esperanza en medio de las crisis y deconciertos de nuestra época y nuestro país. (cf. Rom 15, 4).
Con "nuevo ardor, nuevos métodos, nuevas expresiones" deseamos contribuir a la nueva evangelización. (Santo Domingo, 28-30)