| EL CAMINAR DEL PUEBLO DE DIOS | |
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Los descendientes del pueblo de Israel, pueblo de Yavé, no
debían casarse con mujeres extranjeras: ésas, como lo hicieron con
Salomón y otros, podrían implantar los cultos a sus falsos dioses.
Los miembros del pueblo de Israel, desde esa época, son llamados
"judíos": habitantes o provenientes de la provincia de Judea.
Los judíos se creían los únicos con derecho a la Salvación. De manera
general, eran prohibidos de cualquier contacto con los no-judíos,
los "gentiles". Tales contactos eran considerados manchas de
la "pureza legal" exigida de los judíos, o sea pecados. Las personas
"impuras" debían entonces purificarse por medio de baños rituales
y sacrificios costosos ofrecidos en el Templo.
Con esas exigencias, la Ley de Moisés vino a ser ya no una
guía sino una carga insoportable para el pueblo.
Desde el tiempo de Esdras, un pequeño grupo afirma su oposicion
y no quiere expulsar sus mujeres extranjeras y sus hijos. Podemos
leer a ese respecto: ESDRAS 10, 1-16.
Ahí, notamos que algunos jefes de familias se negaron a expulsar
sus mujeres e hijos.
Otros consideraban que todos los pueblos, no solamente los
judíos, son llamados a formar el PUEBLO De DIOS, pueblo de la
ALIANZA. De la tendencia nacionalista cerrada, se pasa al
UNIVERSALISMO.
Juntos, esos contestadores opuestos a Esdras, forman un
"pequeño resto", también llamado "los pobres de Yavé". Ellos producen
varios libros inspiratos por el Espíritu, libros que encontramos
en la Biblia.
Entre otros notamos:
Jesús complementa la revelación de Dios a su pueblo y la lleva a su plena realización: el Espíritu de dios anima y sustenta la Iglesia, nuevo pueblo de Dios y de la ALIANZA, abierto a todos los seres humanos.