Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

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"Aún siento un gran vacío"


Yo con los mártires conviví desde 1970 hasta su muerte; éramos muy amigos. Por aquellos tiempos éramos poquitos en la Universidad; en el Departamento de Matemática trabajábamos sólo cinco personas. Entonces eso hizo más fácil la convivencia con todos. Recuerdo que siempre nos juntábamos cada mes para tratar algún tema que se pudiera analizar desde la ciencia que cada uno de nosotros practicaba, y así íbamos desarrollando entre nosotros todo el quehacer de la UCA. De hecho, para la época del conflicto, la opinión de la Universidad era de una gran relevancia, e Ignacio Ellacuría era el encargado de difundir en los medios el pensamiento universitario. Por eso, el peso de la pérdida intelectual ha sido enorme. A veces pienso que cómo puede ser que la irracionalidad pueda bloquear a la racionalidad. Definitivamente, los hombres han amado más las tinieblas que la luz, y los padres jesuitas, en cierta medida, eran esa luz que orientaba al país. Recuerdo que cuando secuestraron a la hija del presidente Napoleón Duarte, el padre Ellacu fue uno de los que estuvo negociando para que la liberaran. También, una vez vinieron unos jóvenes que dejaron encerrado al padre en el Edificio de Administración Central. Tenían la intención de secuestrarlo para luego hacer negociaciones con él, pero el padre habló con ellos y estos muchachos han salido de ahí llorando, arrepentidos, vieron la realidad que no habían visto. Ante toda esta situación, una vez yo charlé con él y le dije: “Padre, no ve usted que está muy peligrosa la situación, su vida está en peligro. Me gustaría que integráramos un grupo para protegerlo”. Estábamos frente a la capilla, y me contestó tranquilo y sereno: “Mira, Eduardo, eso no es necesario, todo va a estar bien”. Él realmente estaba convencido de que estaba haciendo y diciendo lo mejor para el país. Y es que cuando el fundamento de nuestra fe está puesto en Dios, no hay lucha por la injusticia y la opresión que no pueda ganarse. Aunque la muerte de los mártires ha sido un hecho difícil de superar, yo aún siento un gran vacío emocional e intelectual, ese acontecimiento terrible fue el parte aguas para que comenzáramos a vislumbrar acciones concretas de diálogo en el país.

Eduardo Escapini, catedrático del Departamento de Matemática por más de 40 años.